14.5.07


Diez años de la muerte de Allen Ginsberg en Confabulario

La revista cultural de El Universal goza de un olfato tremendo. Ha detectado los diez años de la desaparición física del poeta beat autor de Aullidos, uno de los poemarios más influyentes en la segunda mitad del siglo pasado. El semanario reproduce lo que probablemente sea su última entrevista, publicada en el libro Poetry for cats. Anthology of Distinguished Feline Verse (Henry Beard compilador. Villard Books, 1994). Dos preguntas:


¿Cómo se dio, hace cincuenta años, el encuentro entre Kerouac, Burroughs y usted?

Cuando tenía diecisiete años yo estudiaba en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Y en el primer año que pasé ahí, durante el otoño de 1943, conocí a Lucien Carr, un tipo de Saint Louis que era amigo de Burroughs y también conocía a Kerouac. En aquellos días me platicaba que Kerouac era un escritor, “un marinero romántico que escribe poemas”, así que quise conocerlo.

¿Sigue tomando mariguana, peyote…?

Peyote no, es muy difícil. La última cosa que probé fue éxtasis, hace algunos años. Fue una muy buena experiencia. Yo tenía un amigo del colegio, un neoconservador, un individuo muy muy a la derecha. Hace mucho tiempo este amigo escribió un artículo en una revista en el que denunciaba a Kerouac como delincuente juvenil, como un tipo que no sabía escribir. Con el paso del tiempo se hizo cada vez más de derecha. Así que para mí se convirtió en un verdadero enemigo: mentalmente me la pasaba discutiendo y peleando con él. Y con mayor razón en tanto él mismo, al principio, también quiso ser poeta, pero era una nulidad… Por mi parte, yo sentía como una humillación el hecho de pelear mentalmente con él, ¡un personaje tan menor, un escritor tan malo! ¿Enojarme con él? ¡Qué vergüenza!

Pasó el tiempo y un día tomé éxtasis. Y de un golpe me puse a pensar en este tipo, en este casi neofascista de manera completamente distinta. Me dije: ¡qué buen cuate! Durante todos estos años ha tenido en mi cabeza el papel de un pequeño dios de la perversidad, se instaló en mi mente como un pequeño diablo familiar, me sirvió de blanco, de receptáculo a todas mis pulsiones agresivas, a todas las furias de mi espíritu, a todas mis rabias; él me sirvió para focalizarlas, me liberó de la angustia, ¡pero cómo podría odiarlo! ¡Me ha prestado un servicio inapreciable durante todo este tiempo!

Bueno, regresemos al quincuagésimo aniversario de la generación Beat.

¡No! ¡No hay quincuagésimo aniversario de la generación Beat! No hay más que los cincuenta años que pasaron desde que conocí a Burroughs y Kerouac. La palabra beat no es más que un estereotipo que nos adosaron; el movimiento Beat es una alucinación psicodélica de los medios. Cada uno de nosotros, los autores, somos escritores independientes, capaces aún de conmover a las generaciones jóvenes: Kerouac por su entusiasmo romántico, Burroughs por su crítica hiperinteligente del Estado policiaco y del control de las mentes, yo por mi inocencia.

La crítica de Burroughs es tanto más actual si se piensa en el éxito de los fundamentalistas de derecha en las elecciones del otoño de 94. El fundamentalismo ha sido siempre un fenómeno del que Burroughs ha estado muy consciente y contra el cual ha prevenido a las generaciones jóvenes. Su influencia es inmensa sobre cantidad de artistas de rock, de Bob Dylan a Kurt Cobain pasando por los Beatles, Blondie y muchos otros. Puede añadirse que desde los años cincuenta existía entre nosotros un fuerte interés por el pensamiento oriental, la meditación budista, que en la actualidad regresa con mucha fuerza. (Lee más)


(Portada)

2 comentarios:

  1. El Primo Levi14.5.07

    Coral, chequea esta carta de Calderón en El Hablador, y ahora qué tienes que decir????????

    Estimados amigos de Bitácora de El Hablador:

    Lamento mucho tener que escribir esta carta. Siempre he sido ajeno a dimes y diretes literarios. Pero en algunas ocasiones callar es conceder. En un blog que no deseo mencionar, hay un post en el que se insulta, denigra y difama al blog de El Hablador, en el que colaboré hasta hace muy poco tiempo, y se utiliza a mi persona en esta difamación. Se dice que yo con “sutil exquisitez” me retiré del blog aduciendo que mis artículos eran largos y aburridos, pero insinuando que estas palabras fueron dichas debido a una actitud de los administradores del blog, lo que fue todo lo contrario. Y les reitero mi agradecimiento por la invitación y por haberme brindado un espacio. Varios comments, que señalaban que mis articulos eran pesados, dificiles de digerir, y en los que incluso se suigirió que se me retirara del blog, me hicieron pensar que el lenguaje y la forma de tratar temas importantes en este tipo de espacios, requerían de un lenguaje distinto al que yo empleaba, de un nuevo juego del lenguaje que yo no dominaba. De otro lado, fui muy claro al expresar que me retiraba del blog porque mis proyectos literarios me exigían energías que ya no poseo, y que debo concentrar las pocas fuerzas que me quedan. A mi edad, ya no tengo nada que ganar ni perder, y no necesito decir las cosas a través de exquisiteces sutiles. Llamo a las cosas por su nombre. Si hubiera pensado que participaba de un blog basura me hubiese retirado luego del primer artículo. No hubiera esperado escribir cuatro “para picármelas” como se dice en dicho blog, en donde más bien creo que, con sutil exquisitez, se me califica, irónicamente, de “notable escritor”. No soy un notable escritor y eso la crítica lo sabe perfectamente. Lo que hago es escribir lo mejor que puedo, y publicar con muchas dificultades, fiel a una vocación sostenida durante 40 años, y alejado de odios, rencillas, y grupos literarios. Y si de algo me puedo enorgullecer es de la honestidad con la que me he comportado en el oficio que elegí en la vida.

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  2. No dije que CCF era un notable escritor por ironía. Lo dije a partir de mis lecturas de la novela "La segunda visita de William Burroughs" y por algunos cuentos de "Historias de verdugos". Si los críticos o el mismo autor no coinciden conmigo, pues eso dice mucho de la humildad del autor y de la ceguera de cierta crítica.
    Por lo demás, la carta es excesivamente generosa con quienes le dieron un espacio discutido, y no termino de entender a qué "nuevo juego del lenguaje" se refiere el escritor con respecto a los blogs. Espero que no se refira a la práctica de exponer a las personas a insultos, burlas y amenazas, como se hace allí.
    Hay blogs con un lenguaje muy especializado y con posts grandes, que funcionan sin ningún problema. No es el medio, sino quienes los manejan. En fin.

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