31.5.07












Lezama, Jiménez, Valéry: una deuda poética por resolver

Hace un tiempo que estaba buscando una fecha para publicar este post. Pronto me di cuenta que era tonto tener que esperar los 40 años de algo o los tres días memorables de otra cosa para postear. Así que hablaré hoy mismo de una sugerente coincidencia entre José Lezama Lima, Juan Ramón Jiménez y Paul Valéry.

El libro último de la Poesía Completa de Lezama publicada en Alianza Tres (1999), hasta el momento la más completa, es Inicio y escape (1927), un breve conjunto de textos, de corte lejanamente modernista, que lleva el siguiente epígrafe de Jiménez:

Cuando ella se ha ido,
Es cuando yo la miro.
Luego cuando ella viene
Ella desaparece.

Estos versos pertenecen a Canción (1936), pero sostienen un diálogo secreto con un agradecimiento de Paul Valéry a un envío de “rosas” que le hiciera Juan Ramón en 1924, cuando Valéry visitó España. Veamos el poema de Valéry traducido al vuelo:

A Juan Ramón Jiménez
Que me envió tan preciosas rosas…

Aquí la puerta cerrada
¿Prisión de rosas de alguien?...
La sorpresa con el perfume
Me hacen una habitación encantadora…

Solo y no solo, entre esos muros,
En el aire los presentes más puros
Funden dulzor y gloria mudas…
Allí respiro otro poeta.


Madrid, 21 de mayo de 1924

¿Quién es ese otro poeta? En 1924, y atendiendo al agradecimiento a las rosas enviadas que hace constar Valéry en su poema, es bastante probable que el obsequio de que hablamos sea la famosa Antolojía poética que Jiménez publicara por primera vez en 1922. Bien, esto puede ser así, pero ¿cuál es el vínculo entonces entre Lezama y Valéry? Pues más allá de los ensayos que Lezama dedicó tanto al autor de El cementerio marino como al maestro común de ambos, Stephane Mallarmé, tenemos el hecho de compartir el aprecio –en el caso de Lezama, devoción- por la poesía del vate español.

Esta devoción de Lezama hacia Jiménez siempre me llamó la atención, sobre todo porque hoy no se valora como se merece la obra del autor de Eternidades. En gran parte por culpa de un librito de poemas en prosa de dudoso gusto e injusta propaganda: Platero y yo (sin alusiones a ningún blogger). Muchos de los que tuvimos que leer o, peor, aprender de paporreta los poemitas de PyY, aprendimos con ello que Juan Ramón era un poeta bucólico entre naïf y camp, que contaba tonteras seudoespirituales y "constructivas". Y la poesía de Jiménez es mucho más que eso. Los poemas de Antolojía Poética, cuando trascienden cierto preciosismo, pueden abordar verdades e iluminaciones que alcanzan la talla de sus admiradores cubano y francés.

Los testimonios de aprecio de Lezama –hay que leer sus inflamadas cartas a Juan Ramón- y de Valéry dicen mucho entonces a favor de una relectura de la poesía del español. Sobre todo ahora que ya tenemos en dos voluminosos tomos su obra completa, editada apenas hace un poco más de un año en la Península. Si este post es un pequeñito punto de partida para revalorizar la poesía de Juan Ramón, me daré por satisfecho.

(Maestros)

2 comentarios:

  1. lengua de trapo1.6.07

    con todo respeto creo que acá hay un problema. Si el libro de Lezama es de 1927 como dices, cómo es posible que tenga una cita de un libro de 1936?

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  2. El problema es aparente, mi querido "Lengua 'e trapo". Inicio y escape se escribió en 1927, pero como Lezama lo mantuvo inédito siempre, lo fue corrigiendo y modificando. De allí la presencia de un epígrafe de 1936. C'est tout!

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