1.6.07




La fortuna de Matilde Turpin (bien) leída por Ricardo González Vigil

Dos de los defectos más frecuentes en la elaboración reseñas tienen que ver con el descripcionismo y con el ejercicio abusivo de la impresión. Describir paso a paso el desarrollo de una trama se soporta como una pequeña parte de la reseña, pero de ningún modo como núcleo de la misma. Lo mismo sucede con el abuso de expresiones del tipo “tiene un tono introspectivo y reflexivo”, “las acciones de la novela se van desarrollando con lentitud” (¿lentitud con respecto a qué?; para un lector de best-sellers este libro puede parecer inmóvil; para un filósofo existencialista, muy ágil). Este tipo de asertos requieren un sustento de citas in extenso, si no su existencia es vana.

Ricardo González Vigil, esta vez, sortea muy bien estos frecuentes abismos, estas caretas que nada dicen. En su columna de hoy en Luces, “Letra viva: Familia en el infierno”, vincula la novela de Álvaro Pombo –filósofo al fin, me refiero al español- con la filosofía existencialista sartreana. Cito:

“resultan patentes (en la novela) los problemas que abordaba la filosofía existencialista (Campos trae a colación a Sartre más de una vez): la incomunicación, la muerte como situación límite, el ejercicio de la libertad contra las cadenas que pretende imponer el contrato social, etc. No podemos dejar de recordar el Infierno trazado por Sartre en A puerta cerrada (en el que figura la trajinada frase "el infierno son los otros"): "Sí, esto es el infierno: así es el infierno, el lugar de la falta de semejanza, el lugar de la eterna desemejanza, que no es, sin embargo, pura y simple nada, limpio y puro vacío, sino un lleno repleto de insignificancias y torpezas, minimaldades, y celos y rencores" (p. 381).

Pero hay más. RGV aguza el ojo lector y halla un paralelismo entre los protagonistas, Campos y Matilda, y ciertos aspectos de la famosa relación Sartre-Beauvoir. Y por si fuera insuficiente, detecta en la novela de Pombo una parodia de una escena de La invitada, el libro de la pareja del autor de El idiota de la familia. Estamos, pues, frente a una buena reseña que -pese al poco espacio- propone relaciones del texto examinado con otros textos, evade el facilismo impresionista y de descripción, y nos enseña -espero que no sea muy tarde para algunos- que no solo de leer novelas vive el escritor (o el crítico). Hay que conocer de Filosofía y otros ámbitos también.
(Alvaro Pombo y Jean-Paul Sartre. Filósofos)

4 comentarios:

  1. Anónimo2.6.07

    Victor: el reseñismo, tal como lo presentas, tiene y tendrá muchos defectos. De acuerdo. Pero no se puede obviar que aquellos llamados a expresar una opinión profesional sobre los libros, vaya uno a saber por qué razones, no lo hicieron o no lo hacen con la frecuencia y accesibilidad que se esperaría de ellos. Hay quienes hacemos reseñas sin preparación académica, es cierto. Pero esto es por la ausencia de esa voz que, supuestamente, debió salir de la academia. Y que no digan que los diarios o revistas no les dan espacio: hoy en día, todo el mundo está en posibilidad de generar su propio espacio.
    Creeme, el día que pueda leer reseñas profesionales de los libros que me interesan, dejo de reseñar a la mala, como no me queda más remedio.
    Pero si eso no ocurre, ¿se puede culpar a los interesados en los libros por hablar de aquello que les gusta?

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  2. No se les puede culpar, coincido en esto contigo. Ahora, yo solo he señalado una reseña de González Vigil que es mejor que otra. He dado pruebas además. Hay otras reseñas de Thays, de Agreda y de otros reseñistas, que son buenas. En ningún momento he lanzado un juicio general sobre los que hacen reseñas en el medio local. Saludos.

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  3. Anónimo4.6.07

    Por supuesto que no lo has hecho, Victor, y ofrezco disculpas si he dado la impresión de una crítica injusta. Pero tu comentario me llevó a recordar otros donde se cuestiona el ingreso de "amateurs" a campos que deberían haber quedado en manos de "profesionales". Definitivamente, no es tu caso, pero si hay por ahí varios perros del hortelano.
    Vaya como ejemplo el extraño silencio en torno a "Rito de paso", una de las novelas publicadas en nuestro país con un argumento realmente innovador. Pero qué ocurre en la blogósfera: se la pasan indagando qué han publicado en otros países, lo cual no está mal supongo, pero cómo se espera que surja la narrativa nacional si no hay un mínimo de auto conocimiento.

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  4. Mi comentario sobre las reseñas no iba dirigida a cuestionar la recepción de mi novela. Sé que es muy difícil de asimilar para algunos de nuestros reseñistas, demasiado imbuidos en el realismo y los esquemas preconcebidos. Saludos.

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