14.6.07

La República: extraordinarias cartas de Arguedas, inéditas hasta ahora

Pedro Escribano escribe una larga y deliciosa nota en base a su lectura del libro Apuntes inéditos. Celia y Alicia en la vida de José María Arguedas (PUCP, 2007). El libro está plagado de detalles memorables sobre el escritor y su relación con Enrique Congrains Martin, E. a. Westphalen y otros escritores y personas que gravitaron en su vida. Una carta del novelista:

Churín (¿abril de 1944?)

Ratita:
El carro llegó anoche tarde, y hoy me levanté a las siete y media para buscar tu carta(...). Tu carta me ha llegado como el contenido del poema de Whitman(...) ¡Con una compañía como tú, con tu amor, con tu espíritu fuerte a mi lado, bien podemos vencer la muerte, y atajarla hasta cuando hayamos rendido a la vida todo nuestro fuego! ¡es acaso el instante más feliz de mi vida¡ Estoy iluminado y purificado porque he sentido toda la luz de tu alma. Siempre me parecía que había más hondura en tu alma, que todavía yo no había llegado hasta su último secreto.

Hoy recuerdo la luz que vi en tus ojos la primera vez que me abriste un poco tu alma (...). Sí, era puro y sensible y podía sentir la belleza de las cosas. ¡Pero jamás habría encontrado hasta entonces la más grande, la más absoluta belleza¡: la del alma humana cuando es pura, fuerte (...). Desde ese instante debiste haber sido dueña de mi vida; mi guía y mi escudo; porque yo soy débil, y los trabajos que pasé enternecieron mi corazón en vez de endurecerlo. Yo también pasé malas noches, estas tres últimas me hizo falta el Sedobral (...). Ayer me descubrí un pique y tengo el pie hinchado. Me iré pasado mañana, cuando esté bien. Si no sale carro a tiempo ya no me escribas.

Te adoro.

Aché

(Arguedas. CEP)

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