15.7.07



La reescritura de los clásicos en Babelia

¿Se imaginan a El Cid, El lazarillo de Tormes, Don Qujote o Edipo usando celulares, chateando o manejando armas futuristas? Eso y más es posible gracias a un proyecto literario que sabe a nuevo pero tiene un dilatado prestigio en la historia de la literatura universal. Reescribir obras literarias, investir con nuevos episodios, entornos y tiempos los personajes de siempre.

La responsable de esta notable pretensión es 451 Editores, y en su misión “se han involucrado por ahora unos treinta escritores bajo la consigna: libertad absoluta. La estrategia es que varios autores se enfrenten a un mismo libro y lo actualicen, lo adapten o lo reescriban. La intención es acercar los clásicos a la gente que los ve como algo antiguo o pesado, y hacerlos accesibles. Pretenden que un libro lleve a otro: para quienes no hayan leído el clásico, éste puede servir de pretexto para leerlo, y para los que ya lo conocen, descubrirán una perspectiva contemporánea.”, dice la nota de Babelia.

Esta suerte de modernización de los clásicos ha permitido, por ejemplo, "que Rodrigo Díaz de Vivar celebra sus ocho centurias con una escafandra en lugar de su armadura legendaria; se dice que el Lazarillo de Tormes aprendió a leer y escribir tan bien gracias a que un estudiante le daba clases en pago a los favorcillos que recibía de su madre; se rumorea que algunas leyendas de Bécquer persiguen por estos días a tribus urbanas de góticos...”.

Nada de esto es completamente nuevo. Como dice Andrés Trapiello, apenas exagerando: "La literatura es la historia de las revisiones y prolongaciones, siempre respetables si no se trata sólo de alargamientos. Por ejemplo, la Eneida es la segunda parte de la Ilíada y Dante llama a Virgilio en su ayuda en La Divina Comedia.”

Puedo agregar de mi parte a esta lista de continuaciones una gran variedad de novelas y poemas. Pero más importante me parece proponer los límites de tal empresa. Al consabido riesgo de desvirtuar la idea inicial del escritor, debemos sumarle un posible proceso infatuación –banalización, diría Baudrillard- mediante el cual la historia original se degrade hasta quedar convertida en un mero divertimento o un chiste más o menos complejo. Las posibilidades de ampliar las perspectivas de lectoría del texto, como contraparte, son muchas. Y parece dominar en la intención de los que propugnan la reescritura. Que así sea.

(Una versión de Electra. Fuente)

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