10.7.07


Susan Sontag y la responsabilidad moral del novelista

La natural indignación del fin de semana no me dejó ver la pertinencia de un texto de la recordada novelista y crítico neoyorquina, rescatado en Confabulario de El Universal. El texto se titula “El novelista y su razonamiento moral”, y desde luego debe leerse completo, pero les pego este fragmento, especialmente dedicado a cierto blogger y escritor que ha callado en todas las lenguas, claras y confusas, con respecto a la censura a Quijano. Provecho.

En la narración del novelista siempre hay —como he sostenido— un componente ético. Este componente ético no es la verdad, en oposición a la falsedad de la crónica. Es el modelo de la totalidad, de la intensidad sentida, del esclarecimiento que suministra la historia, y su solución; lo cual es contrario al modelo obtuso, de falta de entendimiento, de consternación pasiva y del consecuente entumecimiento sentimental que ofrece la superabundancia de historias interminables difundidas por los medios.

La televisión nos ofrece, de un modo en extremo degradado y falso, una verdad que el novelista está obligado a suprimir en el interés del modelo ético de entendimiento exclusivo de la empresa narrativa, a saber: que el rasgo distintivo de nuestro universo es que muchas cosas están ocurriendo al mismo tiempo. (“El tiempo existe para que no todo ocurra al mismo tiempo… y el espacio para que no todo te ocurra a ti.”)

Contar una historia es decir: esta es una historia importante. A fin de reducir la extensión y simultaneidad de todo a algo lineal, a una senda.

Ser un individuo moral es prestar, obligarse a prestar, algunos géneros de atención.

Cuando ejercemos nuestro juicio moral, no solo estamos afirmando que esto es mejor que aquello. Incluso de un modo más fundamental estamos afirmando que esto es más importante que aquello. A fin de ordenar la extensión y simultaneidad abrumadora de todo, con el coste de ignorar o darle la espalda a la mayor parte de lo que está ocurriendo en el mundo.

La naturaleza de los juicios morales depende de nuestra capacidad para prestar atención; una capacidad que, de manera inevitable, tiene límites, aunque éstos pueden ampliarse.


(Portada de la excelente revista sabatina mexicana)

5 comentarios:

  1. Anónimo10.7.07

    sin duda te refieres a gente que trabaja para el Estado actualmente y que tiene que tomar una posición frente a la censura. Thays, Hulerig, la gente del Plan Lector, todos ellos debe sentar su posición frente a este atropello inaudito. Si no estarían sellando su pacto con la infamia y la censura.

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  2. Sobre el delicado papel de los intelectuales frente a estos atropellos, hay que ver la cita del Gorgias de Platón que hace Jorge Bruce en su columna de Perú 21 de hoy:

    "Si dejamos pasar esto, sentamos un peligroso precedente de pasividad y acatamiento. Cierto, no hay que exagerar. No estamos en el tercer Reich ni en el fascismo, pero tampoco en una sociedad cuya equidad esté garantizada por el funcionamiento de las instituciones. Hay que leer a Winnicott pero también el Gorgias de Platón, su diálogo sobre la retórica, en donde Sócrates dice, refiriéndose al tirano: "El único amigo que le quedará, por consiguiente, el solo a quien otorgará su confianza, será aquel que teniendo su mismo carácter, aprobando y censurando las mismas cosas (el énfasis es mío), consentirá en obedecerle y estar sometido a su voluntad. Este hombre disfrutará de gran influencia en el Estado y nadie podrá perjudicarle."

    Pareciera que Neyra y Bákula, pero muchos otros también, aspiran a ser ese último hombre de confianza del tirano.

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  3. Anónimo10.7.07

    es muy chistoso. hace un poco más de u mes un blogger afirmó, desdeñoso, que lo que tú hacías le importaba menos que la vida de las ardillas. Ahora es la tercera vez que se ocupa de tu blog en dos semanas. Qué le pasa?

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  4. Anónimo10.7.07

    "La naturaleza de los juicios morales depende de nuestra capacidad para prestar atención"

    Eso es. A qué le prestamos atención, qué es más importante para nosotros, el lugar de nacimiento de un personaje ciematográfico o la censura que se ejerce contra un compañero creador¿¿??

    MDI

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  5. Anónimo10.7.07

    No debemos caer en lo que criticamos. El señor Thays tiene derecho a guardar silencio frente a los atropellos de los censuradores, y así refrendarlos. Es su opción. La nuestra es señalar los atropellos y combatirlos. Luego se verá que actitud fue la mejor.

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