25.8.07


El susurro de la mujer ballena: “Culpas y diferencias”

Así se titula la reseña que publica Clara Albertengo sobre la novela de nuestro compatriota Alonso Cueto en el suplemento ADN de La Nación de Argentina. Va completa.

Alonso Cueto (Lima, 1954), ganador del Premio Herralde 2005 por su novela La hora azul , vuelve a incursionar en el mismo género con una nueva y sugerente obra, El susurro de la mujer ballena , con la cual logró el puesto de finalista en el Premio Planeta-Casamérica de Narrativa Iberoamericana 2007. En ella, el autor peruano profundiza en las ramificaciones de la culpa y la persistencia del pasado a partir de la intrigante relación entre dos colegialas que se reencuentran después de mucho tiempo.

La culpa es una mujer gorda, Rebeca, que aparece en la vida adulta de Verónica y la persigue hasta atraparla en sus redes mortales. La presencia grotesca e inquietante de Rebeca invade la vida de Verónica y de toda la novela. Las huellas imborrables de un pasado oscuro, doloroso y cruel, se van conjugando para dar forma y sentido a una memoria amenazante. La traición es el motor de la acción, y la culpa, su sostén. Pero estos dos datos solo se revelan al final, y la construcción in crescendo del suspenso es uno de los mayores logros de la novela. La persecución de Rebeca cobra las dimensiones de una ballena. En todo momento se presiente que ella va a ser la protagonista o la causante de algún hecho trágico; se intuye el peligro, pero de alguna manera el personaje recupera su sanidad mental y la amenaza se evapora, para volver a congelar la persistencia del pasado en un presente frío y muerto. Lo que parece ser un simple reencuentro entre dos amigas de la infancia le sirve de excusa al escritor para explorar el poder de la culpa y la necesidad de expiación, las metamorfosis del afecto y los avatares del amor.

El tema que surge de la lectura cuidadosa de esta novela sobre la interioridad de la mujer es la incomprensión y la falta de aceptación del "otro", del que vive en los márgenes y no logra ser parte integrante de una sociedad homogeneizante, que anula la diferencia por estar ésta afuera del espacio de la pretendida "normalidad", ya se trate del ideal del cuerpo perfecto o de las pautas de conducta femenina.


(Alonso Cueto)

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