4.8.07


Última película de Robert Rodríguez causa desconcierto en España + trailer

El último filme que ha dirigido el cineasta Robert Rodríguez, luego del relativo éxito de Sin City (2005), es Planet Terror (2007), una de las dos partes del proyecto llamado Grindhouse, un desembozado y nostálgico homenaje, sin ambages, de Rodríguez y Tarantino a las películas de serie B, C, D y Z norteamericanas de los años setenta y ochenta. Según cuenta Jordi Costa en El País, Rodríguez "se ha convertido en un cineasta de referencia para entender la tensión entre el futuro digital de la imagen en movimiento y la memoria de eso que dio en llamarse cine".

"Planet Terror -ver todo lo relacionado en Aullidos- es como el lamento de un inmortal por haber superado un pasado con fecha de caducidad. Y, también, una singular (y deliberada) mímesis de los mecanismos de la cultura basura: un producto capaz de elaborar una auténtica coreografía del error, transmutando la fealdad y la incorrección gramatical en fundamento de su sentido del espectáculo.", afirma convencido Costa.

Por cierto, el proyecto fílmico del director de El Mariachi estuvo vinculado con otro, paralelo en algunos aspectos, de su amigo Tarantino: "los cineastas han optado por estrategias contrapuestas, pero complementarias -Tarantino sustrae y dilata, mientras que Rodríguez suma y condensa- (...) Para disfrutar plenamente de Planet Terror -y del Death Proof tarantiniano que llegará a finales de agosto (a España)- conviene asumir que lo que está en juego no es la distancia cómplice, la ironía o el guiño postmoderno: Tarantino y Rodríguez no miran sus modelos con displicencia, ni buscan redimirlos. Lo suyo es una declaración de amor total, sin dobleces: ambos reivindican que en la serie B (y en la Z) existió un territorio de libertad capaz de disparar a la platea emociones sin silenciador y de inyectar a cada espectador imprudentes dosis de placer".

Planet Terror abunda en extravagancias, mal gusto deliberado, incoherencias argumentales y hasta caracterización de personajes dislocada, y la misma calidad de la cinta ha sido alterada con la intención de simular las viejas películas serie B que solían cortarse durante la filmación cuando se acababa el rollo, y adolecían de rayones, grumos de color y salpicados que hoy, gracias a la incansable vocación de rescate de estos creadores, quedan convertidos en posibilidades estéticas viables. Hay que verla.

Trailer:


(Afiche)

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