16.8.07


Salvador Novo: una rara avis entre aves raras

Entro a una librería de viejo en el centro de Lima y me doy con un ejemplar muy bien conservado de Ensayos (1925), el libro de crónicas y poemas que el poeta, cronista, dramaturgo y narrador mexicano Salvador Novo (1904-1974) publicara en pleno auge vanguardista. Encuentro en el libro mucha frescura y una rara (entonces) familiaridad con la literatura en lengua inglesa de principios del veinte -hay una nota a la poesía de Vachel Lindsay, y traducciones de la misma. Algo mucho más extraño de lo que puede parecer a simple vista si se recuerda que entonces las vanguardias latinoamericanas tenían los ojos y los corazones fijos en Francia, y en general en Europa. Novo formó parte con Xavier Villaurrutia, Gilberto Owen y otros, del famoso grupo de "Los contemporáneos".
Tal vez lo que dijo Christopher Domínguez Michael en Letras Libres de diciembre de 2004 sea muy apropiado aquí:

En libros como Ensayos (1925), El joven (1928), Return Ticket (1928), Jalisco-Michoacán (1933), Continente vacío (1935) y En defensa de lo usado (1938), Novo hace propias las maneras viajeras de Morand, haciéndolas valer lo mismo para Hawai que para Guadalajara, y pasa del entusiasmo futurista ante la gran ciudad a la postulación de un clasicismo, a la manera de Léon-Paul Fargue en Le piéton de París. Si Novo no calificó en vida entre los autores canónicos por la ausencia en su bibliografía de un libro consagratorio (a la manera de La sangre devota, de Al filo del agua, de Muerte sin fin, de Pedro Páramo, de La región más transparente), debe reconocerse que poseyó una virtud sólo visible entre los grandes escritores: transitar entre la corte y la aldea, la capital y la provincia, las metrópolis de la literatura mundial y sus periferias. El joven que alcanzaría la madurez (y que comenzaría a ver pudrirse los frutos de su ingenio) con Nueva grandeza mexicana (1946) no tuvo complejos al exhibir, criticar y ponderar el fecundo contraste entre la provincia de su infancia pueblerina y la joven madurez. Novo hace suya la tradición y dispone de ella sin complejos parricidas: la ciudad narrada por Novo, para ser verdaderamente moderna, debe reconocerse en su linaje criollo, coquetear con el aztequismo y buscar un estilo mestizo que le sea propio, intransferible.

Y es que Novo fue una verdadera rara avis en un tiempo donde serlo era norma. Bebió, como nadie entonces lo hizo, de las fuentes de las poesías y culturas norteamericana e inglesa; cultivo la sátira y el ataque a sus congéneres, fue reaccionario pero no tanto como se dice, y homosexual con varias batallas vencidas a su favor. (Monsiváis tiene un bello libro dedicado a él: Salvador Novo. Lo marginal en el centro). Pero sobre todo fue un poeta inteligente y muy actual. Algunos de los poemas de Ensayos lo muestran así:


Charcos


Ha descendido el cielo

por los ferrocarriles de la lluvia.

Contemplación. Egoaltruismo.

Cristianismo. Narciso.


!Y vosotros. oh torres, oh árboles

que aulláis al sol!

Hoy podéis llegar hasta el cielo

y sorberlo

con vuestras polvorientas

lenguas lentas.


Pero una piedra

(!Oh Einstein!)

hizo volar mil muerciélagos

de la torre de Babel.

(Salvador Novo)

1 comentario:

  1. Anónimo16.8.07

    Vico no dijiste nada de Madeleine!

    Te cuento que el laboratorio de medicina forense de Birmingham, donde se analiza la sangre encontrada en Portugal, se declaró sorprendido por las informaciones falsas de ciertos blogs, afirmando que los análisis aún están en curso.

    Los análisis no terminaron. No podemos hacer comentarios pero estamos sorprendidos por el artículo de The Times.

    Debes publicar en LUZ DE LIMBO la información de na fuente cercana al caso que señaló que los análisis no aportaron por el momento ninguna conclusión. La policía judicial portuguesa, que como bien sabes es la responsable de la investigación, tampoco recibió los resultados de los análisis, ni incluso los preliminares.

    Acabo de revisar el diario The Times que en su edición de hoy cita un informe de cuatro páginas según el cual, la sangre hallada pertenecería a un hombre.

    Esta conclusión, sin embargo, sólo tendría una certeza de 72 por ciento por el mal estado de la muestra.

    La policía portuguesa encontró, sirviéndose de perros especializados llegados a suelo luso desde Gran Bretaña, huellas de sangre en uno de los muros y en la barra de las cortinas de la habitación de donde desapareció la pequeña Maddie.

    Asimismo, y por primera vez desde la desaparición de la niña, el inspector portugués Olegario Sousa planteó oficialmente la hipótesis de la muerte de la muchacha.

    No obstante, un portavoz de la fiscalía portuguesa desmintió las afirmaciones de la prensa británica -según la cual- los investigadores están convencidos de que la niña está muerta.

    La niña desapareció hace 105 días de un hotel de Praia da Luz mientras dormía junto con sus dos hermanos gemelos de dos años y sus padres cenaban con unos amigos en un restaurante a unos 50 metros del lugar.

    Espero que corrijas los errores de otros blogs.

    Amadeo Raúl Carrizo

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.