17.8.07


Stephen King sobre Lost para La Nación

No deja de ser un escritor desconcertante el llamado rey del terror y el suspenso. En sus picos más altos puede entregar piezas de colección como It, Carrie y El resplandor; sus simas mejor no mencionarlas, por demasiado numerosas y tediosas. No le va mal tampoco como comentarista de TV: se luce con esta lectura de Lost, una serie que causa adicción casi metanfetamínica.
Ah, Lost, "Nunca hubo nada parecido en TV. Nadie había captado así la imaginación del espectador desde Dimensión desconocida y Los expedientes secretos X. La trama es terriblemente simple -48 sobrevivientes a la caída de un avión atrapados en una isla tropical-, pero los estándares de producción son altísimos y los personajes atrapan. Lost proyecta una sensación genuina de pavor y misterio, lo que la hace inusual en un medio signado por el aburrimiento y lo predecible. Tomemos por caso la segunda temporada, y no necesariamente en sus puntos suspensivos (si la gente que se fue en una balsa volverá a la isla, si Kate se acostará con Jack o si Charlie probará la heroína encontrada por Locke y Boone): lo que estaba en juego allí era nada menos que el alma de lo que podría llamar "la nueva TV". (sigue leyendo)

(King)

1 comentario:

  1. Anónimo18.8.07

    He notado que no posteaste absolutamente nada acerca del Racismo en el afiche del Festival de Cine. Y te lo digo porque en estos días he estado comentando sobre el tema del racismo y la discriminación, que ha sido invocado por muchos en esta discusión, así que sigo con el tema. Bueno; me parece que los amigos de Toronja deben haber tenido en mente algo como esto, de allí la selección de personajes relacionados a festivales anteriores. Seguramente pensaron después que debían "peruanizarlo" un poco, por eso pusieron a los personajes del cine latinoamericano en un escenario que evoca la entrada del cine Metro, el centro de Lima (con su micro y su tico), y un patita con el que uno típicamente se cruzaría caminando por el centro. Pero bueno, una cosa es lo que uno quiere hacer y otra lo que termina haciendo. Al final, lo que queda es un afiche en el que los personajes quedan como marcianos, en un ambiente que obviamente no es suyo, totalmente fuera de lugar, en donde el único personaje que está en su ambiente está de espaldas. Además, muy pocos reconocen a los personajes del afiche, así que lo que queda al final es un grupito pitucón en el centro de Lima, casi como turistas, sin ningún contacto o relación con el contexto.
    Finalmente, y especulando sin ánimos de ofender, cualquier malpensado podría llegar a la conclusión de que no dijiste nada al respecto porque tú no le ves nada malo a dicho afiche.

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.