28.8.07


Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos

Hace ya varios años una revista de prestigio preguntó a diversos escritores de España cuál era para ellos la novela más importante del siglo veinte. Para sorpresa de muchos salió elegida la única que publicó en vida Luis Martín Santos, un psiquiatra de origen marroquí muerto prematuramente a los cuarenta años de edad. No voy a repetir aquí los datos de su vida y de la obra inédita que dejó, pues pueden verlo en Wikipedia o algo parecido. Sí voy a contar la impresión que me dejó la lectura de la versión definitiva de Tiempo de silencio, que conseguí hace poco (1).

En 1962, año de la publicación de la novela, el realismo español se hallaba en un entrampamiento enorme. Nadie escapaba a los parámetros rígidos de una forma de entender la escritura que no dejaba sitio a la búsqueda y a la experimentación de nuevos aires narrativos. La ciudad y los perros (Premio Biblioteca Breve 1962) y Tiempo de silencio vinieron para instaurar una nueva forma en ese gran espacio que es la novela del siglo veinte en español. No es casual que haya sido un médico el que iniciara la renovación de la novela española, por cierto. Recordemos a Rabelais, a Céline y a Pío Baroja, entre muchos otros escritores que vinieron de las canteras de la Medicina.

Tiempo de silencio tiene una historia sencilla (2) contada de manera no lineal, con un estilo intrincado, multirreferencial, que apela a recursos narrativos hasta el momento no utilizados en la tradición novelística española. El monólogo interior, los saltos temporales y espaciales, los cambios de persona y el uso del impersonal son los más resaltantes, y todos ellos le dan un aire complejo, pluritonal, multisemántico a este recorrido alucinado -lingüísticamente hablando- por un Madrid semidestruido, con muchas zonas oscuras por descubrir y describir.

La capital de España durante la posguerra es representada con el lenguaje poderoso de Luis Martín Santos, lleno de neologismos, tecnicismos y jergas de todo tipo, a través de una suerte de viaje de iniciación de su protagonista, en una noche esperpéntica y maldita donde la inminencia de la muerte, la podredumbre individual y social, y una profunda visión de la diferencias humanas nos entregan un cuadro brutalmente poético de la realidad de entonces. Un descenso a los infiernos que es a la vez una depuración espiritual.

Pero esa es solo la primera lectura. Como otras grandes obras de la literatura, Tiempo de silencio debe verse también como una inmersión en los abismos de la enfermedad mental, de la locura. Una suerte de Don Quijote posmoderno donde los molinos y las justas con los que se ve el protagonista hubieran sido reemplazados por la destrucción, la descomposición, el deterioro mental y la atroz soledad que nos proponen las urbes modernas. Un Quijote con el yo fragmentado y un lenguaje explosivo y cáustico que esconde un no saber estar en el mundo que es ya una forma de ser en el mundo.

Con esto último precisamente, con esta inadecuación del individuo con su entorno y consecuentemente con la imposibilidad de una representación racional de la realidad tiene que ver la novela. Y pienso que es por ello que, injustamente, se ha ganado reproches de "barroca", "dura", "tecnicista", he incluso han dicho de Tiempo de silencio que es ampulosa y pedante. "¿Encuentran mis palabras oscuras? La oscuridad está en vuestras almas", habría que responder a esas voces, citando al Joyce que tanto leyó y asimiló Martín Santos.

El final de la novela, cuando el personaje principal, Pedro, asume con todas sus consecuencias su desintegración interna -lo que se expresa narrativamente en un memorable monólogo interior- y se abre a una verdad tan atroz que solo puede tolerar un tiempo de silencio, ese final simboliza el reconocimiento de una alienación radical y la posibilidad lejana pero perfectamente posible, de persistir en la lucha, aun cuando el cuestionamiento de lo real se haya atenuado por acción de la cadena de frustraciones de una vida, la de Pedro, que puede ser la de cualquiera (y ese es su logro mayor).

(1) La novela tuvo varias reediciones pero todas fueron parciales debido a que la censura franquista obligó al autor a elidir páginas enteras, todas las cuales fueron reintegradas al texto recién en 1981.

(2) Un médico investigador sale a la ciudad en busca de ratones para continuar sus estudios sobre cáncer inguinal. En ese camino una serie de acontecimientos dramáticos lo tocan profundamente, hasta el punto de llevarlo a la enajenación.

(Luis Martín Santos)

6 comentarios:

  1. Anónimo29.8.07

    El esfuerzo que hace el Centro Cultural de España por traer a los principales narradores españoles de hoy es no menos que encomiable. Gran parte esto se debe al buen ojo de su director Ricardo Ramón, quien es un voraz lector. En estos años hemos podido disfrutar de la presencia de Martín Casariego, Fernando Marías y Antonio Orejudo. Con este último congenié muy bien, y de paso, recomiendo algunos libros suyos que he leído con mucha fruición, como Ventajas de viajar en tren y Reconstrucción, y en estos días estoy avanzando con la lectura de su primera novela Fabulosas narraciones por historias.

    Perleche

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  2. Anónimo29.8.07

    no les parece sosepechoso el antiaprismo de luz de limbo?, a coral le han publicado un artículo en una página web venezolana de los chavistas, uhmmmmmmm

    Chavez

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  3. Anónimo30.8.07

    uno de los males de la blogósfera es el off-topic, no les parece?

    Fidel K.

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  4. Anónimo30.8.07

    HE LEÍDO TODAS LAS ANTOLOGÍAS DE NARRATIVA JOVEN QUE HAN SALIDO Y ME QUEDO CON SELECCIÓN PERUANA, DE ESTRUENDOMUDO, ASÍ QUE NO SE POR QUÉ SE PELEAN POR MIGAJOS ESE PAR. SALUDITOS........................

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  5. Anónimo30.8.07

    """Te aconsejamos, con toda la "buena leche" del mundo, que te pongas a vender en el cruce de Aramburú con Corpac aquella antología que le ha costado mucho a la familia Sanseviero, en lugar de perder tu tiempo jodiendo a la gente. De paso te consigues un "billetito" para pagarte un curso intensivo de redacción.""""


    no les suena este comentario a blog basura?

    Gabrielito

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  6. bueno, bueno, con tanto off-topic, doy por terminado el pleito, chicos.

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