8.9.07

El asteroide Max Aub

En 1996, en su discurso de ingreso a la Real Academia de la Lengua Española, Antonio Muñoz Molina se salió del cuadro y habló de un escritor muy mal tratado por la oficialidad española: Max Aub, alucinante rara avis literaria con cuatro orígenes en cuanto a nacionalidad y una extensa obra -gran parte de ella hecha en México- que incluye la sexalogía El Laberinto Mágico, de la cual forma parte la novela Campo de los almendros (1968), la más lograda de la serie.

Desde que Muñoz Molina hizo ese generoso rescate estuve buscando sus libros, en especial el recién citado. Recuerdo que conseguí, hace un par de años, una edición española ilegible, así que tuve que posponer su lectura hasta esta semana, en que un narrador joven me vendió la primera edición, publicada por Joaquin Mortiz. Vale la pena hablar un poco de la vida de este escritor que vivió en cierto modo de espaldas a la fama y los afanes editoriales. Fue hijo de alemanes, francés de nacimiento, español por naturalización y mexicano por su voluntad. Jusep Torres Campalans fue el seudónimo con el que hizo una carrera de pintor que logró engañar a muchos en los sesenta, llegando incluso a hacer exposiciones bajo ese nombre en el país de Sor Juana. Como poeta, son reconocidos sus libros Versiones y subversiones (1971) y el póstumo Imposible Sinaí (1982), notable alegato antibélico. En su juventud militó en el Partido Socialista de España y trabajó con André Malraux y Jules Romains. En el año 2001, el asteroide 72827, recién descubierto, fue bautizado con su nombre. Una conocida fundación también lo lleva.

El autor de El jinete polaco dijo ese 1996 del escritor hispano-mexicano -en su discurso titulado "Destierro y destiempo de Max Aub"- que «cuenta para comprender, se obstina en recordar para que la inteligencia y la memoria vuelvan inteligibles las desgracias del pasado español, y su indagación está llena de empuje épico y de melancolía». También lo llamó «cronista amargo y minucioso de las cosas que en realidad habían ocurrido y ejemplo de ciudadanía y de inteligencia españolas, de esa clase de ciudadanía y de inteligencia que para nuestra desgracia acabó demasiadas veces en el infortunio y en el exilio».

Campo de los almendros, como toda la saga El Laberinto Mágico, trata sobre la Guerra Civil Española, pero en este libro las acciones se desenvuelven ya no en Madrid sino en Alicante, el año 1939. Algunos de los personajes de los libros anteriores mueren o se van o simplemente desparecen en este volumen. El estilo me hace recordar (tal vez solo porque lo estuve hojeando la semana pasada) el Berlín Alexanderplatz (1929), de Alfred Döblin. Sin embargo, se harían una mala idea si creyeran que Campo de los almendros es una reelaboración mecánica de esa novela o, finalmente, del Ulises, de Joyce. Tiene ese sabor fuerte, sabroso y algo acre de cierta buena literatura española del siglo veinte, y su constante (y virtuoso) apelar al diálogo la hace una novela distinta, original. Va un fragmento que nos toca:
-¿cómo se llamaba?
-Vallejo.
-¿César?
-¿Le conocías?
-Sí. Estábamos haciendo la edición de un libro suyo. Lo estarán leyendo los fachas. No sé si Petere salvó algunos ejemplares. Creo que no.
-¿Comunista?
-Sí y no.
-Si hay algo de que no puede caber duda, es acerca de eso.
-Perteneció al partido
-¿Al peruano?
-No, al español.
-Curioso.
-No, ¿por qué? Vallejo era americano y español. Como debe ser... (pp. 296)
(Cuadro de Torres Campalans. www.secc.es)
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*El intelectual maquiavélico. El Confabulario de El Universal de México publica hoy tres cartas del escritor italiano Alberto Moravia (La romana, Los indiferentes) a su amigo Nicola Chiaromonte. La cita es textual, por si acaso: “Éste es un mundo en el que las cosas son las que guían el pensamiento y no el pensamiento las cosas. Éste es un mundo donde todos son maquiavélicos, desde las naciones hasta los santos, y el intelectual, si quiere salvar lo que lleva consigo, también debe ser, compatiblemente con sus premisas, maquiavélico". Va el guante.
*¿TLC Listo? El canciller peruano José Antonio García Belaunde acaba de declarar desde Sidney, a CPN Radio, que “La señora Rice me dijo que pese a las circunstancias, no tenía la menor duda que iba a ser aprobado el TLC. Ella creía que estaban ya dadas las condiciones, y que era cuestión de hacer ajustes”. El canciller agregó además que la secretaria de Estado de EE UU estaba incluso preocupada por ampliar el ATPDA hasta que sea aprobado el TLC. Mirko Lauer, en su habitual
columna de hoy, señala en cambio algunos motivos de desconfianza para el país del norte con respecto a la aprobación del tratado, sobre todo en el ámbito laboral. ¿A quién le creemos?
*¿Son la letras de rock poesía? El suplemento ADN de La Nación de Argentina publica una
investigación sobre las letras del rock argentino bajo la pregunta: “¿Las letras de rock son poesía? Hay muchas respuestas posibles que no son ni un simple "sí" ni un vulgar "no". Un libro de inminente aparición se ocupa del tema, y escritores argentinos se ponen los auriculares para explorar las obras de Spinetta, Charly o Nebbia, buscando los rastros del"efecto poético" en sus canciones”. No sé qué piensan, pero me parece que la pregunta es más fácil de responder en el ámbito peruano.

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