5.9.07


¿Escribimos poesía? ¿moderna? ¿posmo? ¿pre?

Leo en un sitio que no me canso de recomendar, Sol negro, a Mauricio Medo citando a un poeta guayaquileño, Ernesto Carrión:

"la poesía latinoamericana está atravesando un proceso justo. La tradición de la ruptura existe. Huidobro, De Rohka, Mayo, etc. Y ahora, frente a una mal llamada poesía de la experiencia de España, que produce una cosa tediosa, que gira alrededor de un yo urbano que como cronista va narrando sus situaciones diarias, aparece Latinoamérica con libros más elaborados, apoyándose en la desintegración posmoderna, en los agujeros dejados por el surrealismo, en lo neobarroso parido en los 80, en los elementos clásicos, aparece, en sí, un trabajo de mayor elaboración y sagacidad. Se piensa en libros TOTALES. En provocar experiencias profundas al lector. Estos libros tienen caídas múltiples, quiero decir, el verso dentro del poema, el poema dentro de un cuerpo, el cuerpo dentro de un libro, el libro dentro de un conjunto que forma parte de una totalidad, etc".

Medo pondera esta parrafada y la eleva a la condición de “arte poética”. Está de acuerdo con que la poesía deudora de la ”tradición de la ruptura” que se hace hoy en Latinoamérica es más compleja y lograda que la que domina en parte en España –y agregaría yo que en gran parte del mundo-: la nueva poesía es"total" y tiene múltiples yo poéticos; la otra es una anécdota, una experiencia, un setimiento, desarrollados y resueltos en un poema, por un yo poético unívoco. OK.

Work in progress -se invoca, además- poesía en perpetuo movimiento, desintegración, posmodernidad, multiplicidad de máscaras. Todo bien, suena novedoso y atractivo; pero, ¿hasta dónde es cierto todo esto? Es decir, ¿hay una raíz de autenticidad en esta supuesta nueva forma de asumir la poesía, o es solo el refugio de aquellos que no pudieron armar una propuesta propia y coherente en su momento? ¿No es acaso esto del neobarroco y adyacentes una suerte de salvavidas, de levantamuertos para opciones poéticas que ya tuvieron su momento a fines de los ochenta y principios de los noventa?

No quiero, aunque puedo, personalizar ahora este súbito e interesado aferrarse a lo neobarroso y otras formas supuestamente rupturistas de hacer poesía. Quiero referirme –por ahora- solo a lo sintomática que resulta la declaración de Ernesto Carrión (quien ha ganado, seguro que con justicia, el VI Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín) en entrevista con Medo:

Ni siquiera creo que escriba poesía.

No. Se equivocan si creen que en seguida voy a demostrar que Carrión o Medo o quien sea efectivamente no escriben poesía. Todo lo contrario: para mí son poetas todos, hasta que demuestran lo contrario (por lo general con el primer libro). Solo quiero señalarles lo curioso que resulta que alguien rupturista, posmoderno y preocupado por la “poesía total” dude que lo que hace es poesía. Imagínense, como si hubiera un ente suprapoético que determinara lo que es o no es poesía. Como si lo que tuviera en mente fuera, en realidad, alejarse lo más posible de lo que en el fondo él mismo considera poesía (el fantasma clasicista que persevera), para así arribar, como por un rizo enrevesado de estirpe lacaniana, a la consideración de su trabajo como una nueva instancia dentro de la evolución poética (¿y existe evolución en la poesía?) occidental.

Está bien, todo el mundo tiene derecho a marketear su trabajo como mejor puede. Pero ¿no es acaso enternecedor que una nueva forma de asumir el hecho poético tenga que imponerse de manera tan explícita, y además que sus adherentes y críticos necesiten establecer un antes y un después rígido con respecto a formas supuestamente superadas? Y si esto es así, ¿qué hacen entonces los destinados a romper todos los moldes anteriores, preocupándose de lo que a la gente le parece poesía? No es una preocupación muy posmo, que digamos. Me recuerda demasiado a los poetas del siglo veinte esa preocupación retórica. Me recuerda, a su vez, al niño narcisista que hace sus travesuras, bien calculadas, con el rabillo del ojo puesto en los padres, a ver cómo reaccionan. Sin embargo, por esto mismo, a mí me encanta la idea; es tan… moderna.

(Poeta Ernesto Carrión. http://www.letras.s5.com/)
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*Paz, Neruda, y otro puñete célebre. En La República hoy se da cuenta de la aparición en Chile de Octavio Paz en España, 1937 –Fondo de Cultura Económica–, compilación de textos del Nobel mexicano a cargo de Danubio Torres Rubio. Allí se examina la bronca ideológica y personal que sostuvieron Paz y Neruda hace unas décadas. Intercambio de insultos y un derechazo esquivado. (sigue)
*Investigarán a Toledo hasta el 2011. Inusualmente preocupado –tan temprano, imagínense- por la competencia electoral que podría significar el ex presidente en el 2011, el gobierno ha ampliado las facultades del procurado Gino Ríos para investigar a Alejandro Toledo
(sigue en Perú 21)
*La gente de Borrador editores me hace llegar un correo avisándome de un encuentro del editorial jóvenes en el Centro Cultural Peruano Británico de Miraflores. Empieza mañana con la presentación de gente de Solar Central de Proyectos, Mundo Ajeno Editores y Editorial Zignos. No falten.
*Salió Wayra Número 5. "La quinta entrega de Wayra abre con «Cinco poemas nuevos», de Róger Santiváñez; y el cuento «Una diadema de luciérnagas», de Edgardo Rivera Martínez. Siguen los estudios «Sobre los imposibles de Médula», de Pablo Guevara; «Tres poetas van al fútbol», de Carlos Meneses; «De arielista a aprista: Los años formativos de Luis Alberto Sánchez», de Osmar Gonzales; «Disecciones de la generación peruana: Luis Alberto Sánchez, José Carlos Mariátegui y la polémica del indigenismo», de Rafael Ojeda; «Ande y El Kollao: El indigenismo vanguardista de Alejandro Peralta», de Luis Fernando Chueca; «La resurrección de Gamaliel Churata», de Aldo Medinaceli; «Interludio Bruníldico», de Gamaliel Churata; y «Emilio Adolfo Westphalen y la ansiedad ante el creacionismo a partir de una polémica literaria de los años treinta», de Christian Zegarra. Este nuevo número de Wayra trae también una sección de crónica de libros, donde figuran notas y comentarios como «José Carlos Mariátegui y el vanguardismo estético-político», de Paola Bayle; «El Perú de los años diez», de José R. Deustua; y «Palabras para Blas Matamoro» de Consuelo Triviño Anzola". Más información: carlos.arroyoreyes@telia.com.

20 comentarios:

  1. Anónimo5.9.07

    Víctor: no existe intención de afirmar que es poesía y que no lo es. El ente suprapoético no existe, como bien dices. Nadie ha podido ni podrá definir qué es y qué no es poesía. Sería bueno acudieras a la entrevista completa: www.alanmills.blogspot.com
    Tampoco se trata de una travesura bien calculada, aunque me parece atractiva la forma en que lo abordas. Cuando empecé a escribir mi primer libro, lo pensé como un tratado. Luego se fueron sumando los otros y así, hasta el día de hoy, en el que tengo más claro el proyecto en el que estoy metido. Por eso, es que digo que no creo que lo que escriba sea poesía. Porque utilicé la poesía (si es tal) para mi búsqueda. Ahora, sobre lo neobarroso, surrealista, etc...únicamente trata sobre las diferentes herramientas que empleo poco a poco. No hay encasillamiento. Menos intención de decir ¨así se debe escribir¨. Tampoco humildad solapada. Es como es. Y si se están emparejando trabajos parecidos en otros lugares de esta aldea latinoamericana, que así sea. Y bueno.
    un saludo
    y espero el diálogo continúe.
    Ernesto Carrión

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  2. Anónimo5.9.07

    Víctor: no existe intención de afirmar que es poesía y que no lo es. El ente suprapoético no existe, como bien dices. Nadie ha podido ni podrá definir qué es y qué no es poesía. Sería bueno acudieras a la entrevista completa: www.alanmills.blogspot.com
    Tampoco se trata de una travesura bien calculada, aunque me parece atractiva la forma en que lo abordas. Cuando empecé a escribir mi primer libro, lo pensé como un tratado. Luego se fueron sumando los otros y así, hasta el día de hoy, en el que tengo más claro el proyecto en el que estoy metido. Por eso, es que digo que no creo que lo que escriba sea poesía. Porque utilicé la poesía (si es tal) para mi búsqueda. Ahora, sobre lo neobarroso, surrealista, etc...únicamente trata sobre las diferentes herramientas que empleo poco a poco. No hay encasillamiento. Menos intención de decir ¨así se debe escribir¨. Tampoco humildad solapada. Es como es. Y si se están emparejando trabajos parecidos en otros lugares de esta aldea latinoamericana, que así sea. Y bueno.
    un saludo
    y espero el diálogo continúe.
    Ernesto Carrión

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  3. Me gustaría poder escribir una poesía urbana como si fuera un observador pero que este ausente. Como si se tratara de una maquina de filmar que observara la ciudad. Un semáforo. Una cantina. Un hombre hincado en la barra, apretujando el vino de la nostalgia.


    Daniel O. Requelme


    www.danielrequelme.com.ar

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  4. Anónimo5.9.07

    a mi me parece que cierta gente utiliza esa onda del neobarroso para disfrazar su falta de talento, porque si no puedes hacer un verso cláscio decente, como puedes pretender romper con la tradición-

    J.

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  5. Anónimo5.9.07

    la poesía urbana es parte de la cultura moderna, no se puede suprimir de un plumazo como parecen querer estos señores. Cada vez más las poblaciones en el mundo son urbanas, ese es nuestro medio, cómo hablar de otras cosas entonces. Un saludo de

    Roberto Cañas
    Oviedo-España

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  6. Anónimo5.9.07

    es imposible hacer una poesía que no sea de la experiencia, pues todo acto humano se basa en una experiencia, sea externa o interna. En ese sentido, la diferencia entre una poesía con múltiples sujetos o voces y una basada en un clásico yo poético indiviso, es poco relevante.

    Fidel K.

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  7. Hola Ernesto. Pues el ejemplo del niño no pretendía ejemplificar tu forma de abordar la poesía en específico, sino en general la de ciertos poetas de hoy. No tengo dudas de que lo que haces es completamente honesto, tal como lo dices. Tampoco me interesaba dar un juicio de valor sobre una u otra opción. Es solo que el comentarista que te cita parece llevar las cosas a una posición radical que ya veo que no compartes. Espero que convengas en que, aunque para nuestro gusto una poesía con "múltiples yo poéticos" es más cercana, puede perfectamente haber un gran poeta neobarroco junto a un gran poeta de la "experiencia" o clásico, y que no hay una relación jerárquica entre una y otra opción.
    Recibe un abrazo y seguimos en contacto.

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  8. Anónimo5.9.07

    entre los poetas jóvenes la tendencia dominante es la de la poesía de la experiencia, con una marcada influencia del verso cuidado. Esto se da en Cabel, Astorga, Malpartida, Tenorio. Eso del neobarroso está bien para los tíos del noventa.

    Kike

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  9. Anónimo6.9.07

    Comparto lo dicho por Fidel K. Toda poesía es una poesía de la experiencia. Los estudiosos, sabrán a lo que me refiero que viene desde Machado. La cuestión es que en España el discurso de poetas como García Montero, Felipe Benítez Reyes, etc es el que predomina. Sin traer a cuentas quienes manejan los concursos allá. Acá se apuesta por una libertad mayor. Por soltar el lenguaje en diversos orificios. Y al amigo que hablo de las urbes..creo que está equivocado..hace mucho que las ciudades empezaron a perderse o a tomar una única forma...

    No defiendo ni siquiera mi trabajo. Pero sí creo en la soltura del poema. PAvese siempre se preguntaba si lo importante del poema era la idea revelada, o la imagen expuesta... seguimos en lo mismo.
    un abrazo
    Ernesto

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  10. Anónimo6.9.07

    Medo nunca fue nadie en los 80s,apenas un poeta menor y hoy en dia quiere aparecer como vanguardista, por dios lo que uno tiene que leer.

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  11. Anónimo6.9.07

    La poesía de la experiencia se dio a mediados de los 80s. Esa propuesta ya es anacronica en España.Hay que ponerse al dia Victor.

    Ruben Quiroz

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  12. Paso el dato de Quiroz a quien corresponda. El boom de la poesía de la experiencia puede haber pasado de moda en España, pero no la eterna divisón entre poetas clásicos y rupturista, que finalmente, me parece, es lo que nos afana aquí.

    En cuanto a Ernesto, pues puesto así, solo puedo estar de acuerdo con su posición. No queda claro, sin embargo, qué es lo que se reprocha, por ejemplo, a García Montero. Y tampoco qué es lo que nos molesta en concreto: el hecho trivial de que participen en concursos (y ganen), o su cómputo de la poesía.

    Sobre el rollo de las ciudades, debo decir que me soprende la rapidez con que los posmodernos volatilizan los conceptos e ideas que significan una traba para ellos. Ahora resulta que las ciudades se están esfumando, pronto seremos entelequias del mundo virtual y nada más, qué miedo.

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  13. Anónimo6.9.07

    señor Coral, me va a disculpar pero cada vez que escucho este rollo del neobarroso inmediatamente pienso en su amigo Rubén Quiroz, hoy afincado en la tierra de Camilo Sesto. Fue este señor, Quiroz, quien hizo todo para desvirtuar a la poesía llamada por el "tradicional", y luego le dio la espalda a todo lo que pregonaba cuando ya estuvo afuera. Espero no herir a nadie diciendo esta verdad.

    M.V.C.

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  14. Anónimo6.9.07

    nooo, pucha me encanta la poesía del 2000, y creo que solo Polisexual está en la onda neobarroca. Hay mucho más que eso, saludos a la gente de Quilca.

    XYZA2007

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  15. Anónimo6.9.07

    esa nota hace aparecer a la poesía como un juego y es mucho más que eso.

    G.

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  16. Anónimo6.9.07

    Curioso, si Medo tiene razon la "nueva" poesia "total" podria leerse como si recien la poesia estuviera tratando de ponerse al dia con la ya desfazada narrativa "total" de los 60. Parece mas bien sintomatica de grandes cambios y reacomodos estructurales, economicos e ideologicos, cuyos sujetos perdidos, en tonos distintos, ensayan variantes del discurso de la histeria, la metastasis del sentido, el afan de "proyecto", de "totalidad" y "novedad" en medio del molino. Una carrera de ratas por mostrar quien es mas loco. Con razon Zurita hace de padrino.

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  17. Anónimo6.9.07

    ahora resulta que los neobarrosos no solo van a quemar libros como hizo cierto vate, tb quemarán las ciudades!! pero eso muy romano, no?

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  18. Anónimo6.9.07

    hade casi un siglo Anatol France dominaba la cultura francesa, otorgaba los premios y sus novelas se vendían a monotones; hoy lo conocen solo los historiadores de la literatura, nadie habla de él. De qué vale preocuparnos de los premios que gana García Montero? Eso es extraliterario, si los amigos quieren criticar, pues pongan en cuestión su poesía y no su éxito, que es efímero y crematístico.

    Fidel K.

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  19. Hace buen tiempo que vengo siguiendo el trabajo de Carrión –como el de otros poetas- y me sorprenden sus “conceptos”, me sorprende ver al “poeta con lentes” (el mismo, el de la foto) que no quiere ver la realidad o quiere protegerse de ella.
    No es que afirme o niegue algo, simplemente se desprende de todo lo dicho (y lo visto) que el “poeta” tiene que “marketearse” como sea –como bien afirmas-, ya sea recurriendo a postulados un poco frustrados o frustrantes y que no incitan mayores conceptos en sí: “ni siquiera creo que escriba poesía”, sino por la ironía, muy propia de los artistas no engagement o bornout que, deslucidos por una aureola divina, no se creían a sí mismos lo que salía de sus manos o de sus bocas; ya pues, no caigamos en estos recursos facilistas ya combatidos por Adorno y Horkheimer en su “Dialéctica de la Ilustración” , obra cuyo núcleo fundamental es la crítica al racionalismo clasemediero llevado hasta sus extremos. No sé qué es lo novedoso o lo poéticamente novedoso (siendo tradicional), acaso en Perú no hay poetas que hayan escrito poesía como tratados –o es que en Ecuador, en definitiva no los hay y Carrión es, ahí sí, un “pionero”, motivo por el cual retiraría lo dicho y pediría mis disculpas, de la misma forma en que las pediría si en algún lugar recóndito de África se “descubriera” nuevamente la pólvora. La humildad no existe en oposición a la soberbia, sino en oposición a un conocimiento de causa a un (re)conocimiento de los hechos. Ahora en lo que respecta a las “herramientas”: neobarroco, surrealista, etc. –poeta dixit-, hay un error de término y estudio, porque una herramienta limita su uso y no tiene por qué estudiarse, están ahí y se aceptan, casi mecánicamente; considero que un poeta tiene que ser más crítico y pulverizar sus “herramientas” y sus conceptos ideológicos. Ética y estética, dice el poeta, y entiendo como ética el compromiso ideológico y el compromiso humano -si se quiere-, y para alejarnos del término exacto que tanto espantó al Perú en los años ochentas que es la política o mejor dicho la política partidaria, sin olvidarnos que aquí existió –no sé si existe todavía- una ley de “apología de terrorismo” que un poco confundía a los otrora marxistas-leninistas obligados a deslindar posiciones o situaciones comprometedoras hasta el límite de la ataraxia.

    En lo que respecta a las últimas tendencias neobarrocas, puedo decir simplemente que hay una especie de “Caballo de Troya”, es decir, hay muchos muertos vivientes que están logrando “resucitar” viejas poéticas o trasnochados discursos aprovechando el nuevo encauzamiento de las aguas, pero esto nos los salva de naufragar o verse acribillados antes de salir de la equina estatua de madera, la cual funciona en muchos casos como una trampa; lo que estoy queriendo decir es que todo se trata de talento y de oficio poético, solo hay que esperar que se calmen las aguas para ver lo turbio o lo transparente que puedan mostrarse. En mi caso –ya que me siento aludido- siento no haber endosado mi “antiguo” discurso, a la vez que descreo de una corriente en la cual todos sus miembros se vean hermanados o asociados por una visión homogénea. Esto es inconcebible, debe haber 3 ó 4 poetas unidos al concepto raíz, el resto de neobarrocos son impostados, snobs, visiones demodé, seres con poco talento -visibles todos-, capturados por la euforia y la efervescencia del momento. De todas formas siempre voy a poner mi cadáver poético a disposición de los taxonómicos críticos, hay una extraña manera de extraer los “jugos” a poetas nada jugosos y secos como un charqui.

    Estimado Víctor, usted tiene el derecho de dudar y el derecho de criticar por dos simples razones –perdona mi reductibilidad- : la primera porque en una determinada coyuntura poética, los “rebuznos propios” –perdona Leoncio Bueno- pocas veces son propios y es necesario separar el trigo de la hierba mala que todo lo corrompe y lo enferma, aunque hemos visto un tipo de hierba mala que puede florecer engañando los sentidos (¡siempre la duda de los empíricos!); y la segunda razón es que Ud. no deja de ser poeta cuando asume el lado crítico, lo único que tengo que decir –y me permito discrepar abiertamente, dado su no acostumbrada molicie- es que escribir un poema o un libro de poesía no te hace poeta, así como hacer una mesa o clavar una banca no te hace carpintero, hay algo más que no se explica ni se acaba, quizá el creador debiera callarse y no opinar; este consejo (que incide en Carrión) le hubiera venido bien a artistas creadores de la talla de Pound o de Stravinski, por citar solo a dos genios cuyas opiniones sobre ética y política fueron desastrosas. Saludos
    Rodolfo Ybarra

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  20. Anónimo8.9.07

    Creo que entre estos poetas hay algo más que deslindes, cosas de ellos...
    L

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