3.9.07


Jim Jarmusch, el poeta del cine

El suplemento ADN de La Nación de Argentina trae un artículo de Paul Auster sobre el cineasta de culto norteamericano Jim Jarmusch. Aunque revela como gran cosa algo que está hasta en Wikipedia (que el director de Flores rotas estudió literatura cuando joven), Auster acierta cuando lo vincula con el escritor francés Raymond Russel (Locus solus, Impresiones de África), y al establecer vínculos entre la estética de Jarmusch (y su “contenido”) y la del grupo poético Black Mountain, con el que tuvo contacto en la revista literaria The Columbia Review.

Agrega el autor de El libro de las ilusiones:

Desde el principio de su vida como realizador cinematográfico, Jarmusch ha adherido a los principios que aprendió de esos poetas. Aunque su estilo ha evolucionado con el correr de los años, hay en él una constante: sus films no se parecen a los de ningún otro. A diferencia de la mayoría de los directores estadounidenses, Jarmusch tiene poco interés en el relato en sí mismo (y de ahí el así llamado "aire europeo" de sus films), y elige en cambio contar chistes malos colmados de derivaciones descabelladas, digresiones impredecibles, concentrándose intensamente en lo que ocurre en un momento determinado. Aunque sus diálogos tienen una cualidad espontánea e improvisada (a la manera de la escuela de los poetas de Nueva York), de hecho están elaboradamente escritos, con gran sensibilidad a los matices de la oralidad, obra de un verdadero escritor. A tal punto que algunos de sus personajes más memorables son extranjeros que luchan por dominar el inglés. Por ejemplo, Roberto Benigni en Bajo el peso de la ley ( Down by Law ), o Armin Mueller-Stahl en el episodio neoyorquino de Night on Earth.

A ver. Que yo recuerde, en Stranger than Paradise (1984) también son migrantes que luchan por hacerse un espacio en Norteamérica los que muestran sus miserias –materiales y lingüísticas- en la historia, y en Coffe & Cigarrettes (2003) la humorada mordaz, los escenarios destartalados y los diálogos de carga oral profunda y viva son dominantes.

Auster se ocupa largamente en su artículo de la trivial trascendencia de una de las historias que componen Night on Earth (la protagonizada por Armin Mueller-Stahl ); ocurre tan poco -sugiere- que casi podemos decir que no hay historia. Más bien diría que las historias de Jarmusch son de cierto ínfimas, pero tan cargadas de significación (no así de simbolismo), de expresión (recuerden que el blanco y negro es dominante en su cine), que terminan calando muy adentro en el espectador, y no otra cosa se le pide al arte actual. La nueva poesía trasladada al cine por este director se puede calificar como un expresionismo de baja y bella intensidad.

(Jarmusch)

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