17.9.07


Julien Green y Las llaves de la muerte

El poder de la memoria y lo que podríamos llamar la permanencia del mal son dos de los temas principales de la obra narrativa de este escritor franco-americano, creador de universos cerrados que apresan a sus personajes haciéndolos actuar en contra de principios y valores. Algunos de sus novelas más conocidas son Leviatán, Moira, Cada hombre en su noche y Las llaves de la muerte.

Esta última novela corta, escrita en 1927, es una pequeña joya que no solo condensa las principales obsesiones de Green, sino que lleva a un lugar cercano a la maestría un género con frecuencia mal entendido. Hay aquí, como en toda novela corta, solo dos o tres personajes desarrollados, en torno a los cuales gira toda una simbología maligna. La pubertad perturbada de Juan, el protagonista, se ve sacudida por la llegada a su casa de la provincia francesa –escenario de buena parte de las novelas de Green- de un hombre mayor que va a instalar allí una suerte de dictadura, sometiendo a la madre y a la amiga de Juan, Adela, una extraña muchacha que provoca en su amigo atracción y repulsión a la vez, y que se verá envuelta en una relación trastocada con ese hombre que sugerirá por sus viles acciones la muerte para sí mismo. El encargado de la terrible tarea será el joven Juan, presa continua y alternada del terror, de la pusilanimidad y de las ansias de venganza.

Hay aquí un drama asfixiante de odio y muerte llevado a cabo con suma sutileza por un narrador que, si no fuera por ciertos excesos reflexivos, nos habría entregado una de las grandes novelas cortas del siglo veinte. Algunas de esas reflexiones, sin embargo, nos ayudan a explorar los temas que obsesionaban a Green:

Hay algo terrible en el hecho de que no podamos cambiar nada de lo que ha sucedido. En tanto un hecho está en el porvenir y, por así decirlo, ante nosotros, podemos hacerlo o no hacerlo, pero basta que por la injusta magia del tiempo pase detrás de nosotros y lo hayamos realizado, para que, en adelante, quede fuera de todo alcance.

Lo irremisible, pues, persigue a los personajes de esta historia como una sombra, sin dejarlos en paz. La madre guarda un horrible secreto familiar que Clemente Jalón, el hombre que llega a instalarse a la casa, ha conocido con detalle, e incluso tiene él en sus manos pruebas que pueden entregar a la familia a una deshonra insoportable. La vulgaridad de espíritu de la madre hace que acepte todas las condiciones de extorsión de aquel hombre, forjando así para los niños un clima de inquietud y zozobra permanentes, frente al cual la única salida será la muerte del agresor (que no llegará a efectuarse; el relato da un giro sorpresivo hacia el final).

Hay una escena clave en Las llaves de la muerte. Recuerda Juan que con su amiga Adela solían jugar a interpretar los dibujos de un tapiz “imitación Persa” que tenían en la sala de esa casa provinciana. Allí estaban representados unos hombres que cazaban “tigres rojos” con arcos y flechas, en un escenario de árboles y plantas azules. El mismo narrador nos recuerda que nunca supo “qué sentido debía darse al motivo que acabo de describir y que aparecía repetido cerca de veinte veces en la alfombra”. Pero cree que

debía ser algo salvaje y sagrado al mismo tiempo, como en los antiguos dibujos de Oriente; sagrado, por la actitud de los cazadores inmóviles, todos con el mismo gesto, como sacerdotes en una ceremonia, y salvaje por aquella impasibilidad ante una carnicería.

No voy a ahondar aquí en la profusa simbología que nos sugiere este tapiz. Vale consignar que ambos púberes solían discutir entonces si las flechas apuntaban a los animales representados o a ellos mismos. (De hecho esos cazadores apuntaban a ellos; Adela lo sabía). Y no estará demás enterarlos de que cuando Juan intenta asesinar al hombre que los oprime, de noche, ingresando a su habitación, reproduce al menos un par de veces la posición inmóvil, expectante –pero cuán transida de culpa en su caso- de aquellos cazadores del tapiz. La exploración de las tribulaciones espirituales de Juan, por un lado, y la pervertida sacralidad del planeamiento y las ejecuciones frustradas del asesinato, por otro, quedan como muestra de la gran profundidad de mirada a la existencia humana, de este escritor.
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Límbicas
*En Pospost esta tarde: "Reporteros sin Fronteras se rebela contra el cierre brutal de Radio Orión, que tuvo lugar el 13 de septiembre de 2007 en Pisco (Suroeste), después que a nivel gubernamental se acusara gravemente a su propietario.La organización condena también las presiones y amenazas sufridas, en la misma semana, por la emisora de radio Cutivalú en Piura (Noroeste), por negarse a emitir un spot del Ministerio de Energía y Minas, con cuyo contenido no estaba de acuerdo la redacción.
*Vila-Matas en El País. No pueden perderse este divertido texto del autor de El mal de Montano: "Fue llegar a Mantua y enterarnos de que en la ciudad de al lado, en Módena, acababa de morir el vecino más ilustre, Luciano Pavarotti. De repente, toda la atención mediática mundial se centró en la ciudad vecina. Estoy seguro de que, aun no habiendo muerto el tenor, tampoco la atención mundial se habría centrado en Mantua. Allí había sólo un festival literario. (lee más)
*Alonso Cueto sobre Jeremías Gamboa. El ex editor adjunto de Somos acaba de publicar un libro de relatos titulado Punto de fuga (Alfaguara, 2007). El autor de La hora azul resalta en su habitual columna de los lunes tres cuentos y nos dice que “hay algunos relatos imperfectos, por supuesto, donde por momentos la confusión y la incoherencia se apoderan de la narración, sin resultados estéticos. Pero en los cuentos señalados, así como en Evening interior y en La Visita, hay una soltura y una seguridad, una audacia y una reproducción lograda del delirio. Todos los personajes parecen estar huyendo en este libro. El narrador entiende perfectamente a sus personajes. Es uno de ellos”.
*Ganó el no a la minera Majaz. Por el mismo Perú 21 me entero que “a las diez de la noche, Transparencia anunció que de acuerdo a sus cifras, el 93.48% de los pobladores de Ayabaca que acudieron a votar se inclinó por el NO a Majaz, mientras que el teniente alcalde de este distrito, Dilber Flores, en comunicación telefónica con las autoridades de Pacaipampa, comentó que en ese lugar el NO obtuvo el 98.13% de respaldo. Por su parte, el comité electoral de la Municipalidad de Sapalache, capital de El Carmen de la Frontera, anunció que los resultados oficiales arrojaban que el 92.53 % de los votantes rechazaron la presencia de la empresa minera en la zona”. El gobierno, sin embargo, en voz de Del Castillo ha pretendido negar lo evidente con cifras incorrectas. Ha calificado de “fiasco” el proceso, pese a que más del 50% de la población acudió a votar y pese a que el voto fue absolutamente voluntario. (Me pregunto si un porcentaje siquiera cercano a ese se lograría en las elecciones presidenciales si no hubiera multa)

3 comentarios:

  1. Anónimo17.9.07

    todo un lujo leer a Enrique Vila Matas en sus columnas dominicales, una prosa extraordinaria, siempre publica eso por favor, que en la edición on line no se encuentran sus columnas.

    Carlos Sánchez

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  2. Anónimo18.9.07

    CORAL, PAOLO DE LIMA MACHETEA A LA ANTOLOGÍA DE POETAS MUJERES PUBLICADA POR ILDEFONSO Y CRISÓLOGO. ESTÁ PICÓN PORQUE LLEVARON A CABO UNA IDEA QUE A ÉL LE HUBIERA GUSTADO HACER, MIRA LO QUE DICE DEL PRÓLOGO DEL LIBRO:


    "Estas ideas de Ollé me resultan insuficientes con relación a los poemas de Di Paolo incluidos en Memorias in santas. Lo es también lo sostenido por Crisólogo e Ildefonso en su texto escrito a modo de introducción. Ellos apuntan que "uno de los sentidos de interpretación en los poemas aquí publicados de Rosella di Paolo [está relacionado] al tema de la ausencia traumática y la espera obligada", y señalan aún que dicha interpretación "ha sido corroborada por la propia autora al hablar de estos poemas y su relación con la violencia". Siguiendo el mismo razonamiento, toda la poesía sobre el desgarramiento por el desamor, la soledad, la ausencia de una persona querida sería candidata para una antología sobre la violencia política".

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  3. Anónimo18.9.07

    Hay que ver lo insidioso que resulta la pregunta retórica que se hace el blogger de Lima:

    "¿No se está jugando con la memoria de los desaparecidos? Lo dejo al criterio de ustedes."

    Es el colmo que justo él -con tanto que hay que decir sobre su pasado- esté tratando de esa forma a sus compañeros de generación, como si fueran sucios politiqueros.

    Fidel K.

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