24.9.07


Sin destino, la película (y un par de coincidencias...)

Con la habitual demora que suele reinar en nuestro medio, se acaba de estrenar Campos de esperanza (2005), feo aunque expresivo título de la adaptación cinematográfica de la novela Sin destino, del Nóbel húngaro Imre Kertész. Debo decir en primer lugar que leí el libro hace unos años y que me pareció una visión descarnada, sobria y muy profunda de lo que fue para los húngaros el tiempo de la barbarie nazi. Este filme de debut del fotógrafo Lajos Koltai logra preservar los rasgos estilísticos de la novela, aún cuando en varias partes se aleja de la misma debido a que el guión -elaborado por el propio Nóbel- ha sido hecho también en base a recuerdos que no fueron consignados en el texto. Nada que ver con el sentimentalismo de cintas como La lista de Schindler y otras del estilo. (El mismo Kertész ha repudiado la visión de Spielberg).

Visualmente, la película parece irreprochable. El tono entre plateado y sepia de la imagen -con toques de color muy expresivos- y el manejo excepcional de la fotografía no solo le dan mayor sobriedad y verismo a la historia: hacen que su exagerada duración se haga más soportable para el espectador (el exceso de texto y la morosidad general nos arrojan a la apreciación estética de las imágenes). Para Federico de Cárdenas, en su reseña del Domingo de La República, la duración del fime es su principal defecto:

Lástima, la cinta es irregular y por momentos su ritmo decae, perjudicada tanto por un tratamiento musical invasor del gran Ennio Morricone (otrora mejor inspirado) como por un metraje excesivo; pero acierta en su tratamiento de un ciclo que comienza y termina con Gyorgy en la misma plaza de Budapest, quien en las primeras imágenes la atraviesa como adolescente confiado y en las últimas la cruza dando espaldas a la cámara, convertido en adulto prematuro y roto.

Dijo lo mismo, con sus propias palabras, en julio del 2006, Tomás Pérez Turrent, de El Universal de México:

La película en forma de tríptico muestra primero la juventud de Gyorgy (…) La parte final nos presenta a Gyorgy de regreso en Budapest. Hay cosa de un año entre ida y regreso. Pero el que regresa ya es un viejo: harapiento, hambriento, de cuerpo estirado y enormes ojos hundidos. (…) su voz es más grave, su mirada la de un adulto atrapado en el cuerpo de un joven.
(…)
La resultante película es muy larga, le falta podar, hay demasiado comentario en off que rebaja el dramatismo de la imagen. El título que pusieron en México padece todo el sentimentalismo que tanto odia Kertesz. Y la música de Morricone desentona horriblemente con la austeridad visual.

De mi propia cosecha les puedo decir dos cosas: a) No se ha reparado en la capacidad sintética de la vieja canción, de tono conmovedor, que un grupo de refugiados entona en Auschwitz ante los demás detenidos. La historia de una muchacha que espera inútilmente a su príncipe es de una capacidad metafórica irresistible en el contexto; b) a mí nunca me molestaron los filmes largos y este no es la excepción. Creo que vale mucho la pena transitar por esos campos de concentración donde el escritor y el cineasta, antes de concentrar (la reiteración es voluntaria) sensiblería y horrores interminables, han dado lugar a la ambigüedad de momentos de soledad, tedio y violencia junto con fogonazos donde la esperanza, y hasta la felicidad, surgen, brevemente pero de manera recurrente, entre alambres de púas y campos eriazos. Un canto inolvidable a la sabiduría que deja el dolor -“El infierno no existe, Auschwitz sí”, dice el protagonista hacia el final de la película.

(Escena de Sin destino)
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Límbicas
*Oswaldo Reynoso y Jorge Eslava en el INC. Comparto con ustedes este correo: "A partir de mañana, martes 25, el público podrá conocer e intercambiar opiniones con diversos escritores peruanos en el Museo de la Nación. Se trata de la inauguración de "Palabra abierta", encuentros literarios en el museo, mesas de diálogo en la que dos autores, consagrados o nóveles, compartirán experiencias y anécdotas personales que no suelen comentar en las típicas reuniones literarias, casi todas de corte académico. Las reuniones tendrán lugar todos los últimos martes de cada mes, de 7.00 p.m. a 8.30 p.m. en el Museo de la Nación".
*Reacciones frente al ataque a El ojo que llora: Desde el tercer piso, Útero de Marita, El Morsa, Pospost, El mundo de plástico.
*“Fujimori lleva miedo y división a Perú”. Ese el titular que tiene una
nota de El País sobre la posextradición del dictador. Parece que la bulla hecha por un grupillo de estúpidos políticos ha generado esa penosa imagen en España. Qué pena por ellos porque igual su líder tendrá lo que se merece.

4 comentarios:

  1. Anónimo25.9.07

    Una de las anécdotas más conocidas sobre la vida del filósofo Arthur Schopenhauer es que Johan Wolfgang Goethe anticipó, cuando él era aún un niño, que iba a ser muy conocido. Su madre, la célebre escritora y recurrente asistente a tertulias literarias de Weimar, Johanna, le dijo que eso era imposible: no podía haber dos genios en la familia. La relación entre hijo y madre siempre fue tirante y terminó definitivamente en una pelea en la que Johanna arrojó a la calle a Arthur, quien le gritó: "Algún día tú sólo serás conocida por ser mi madre". Y ese día llegó muy rápido. La fama de su hijo ha eclipsado la obra de Johanna, a quien se le consideraba entonces un best-seller. ¿Era buena escritora? Los lectores que no sabemos alemán podremos despejar las dudas ahora gracias al rescate que Periférica ha hecho de una de sus novelas más famosas, La nieve. A ver si además de megalómana era buena escritora.

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  2. Anónimo25.9.07

    a quién le interesa esas anécdotas de vieja chismosa.

    xxyz

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  3. Anónimo xxyz:
    Las anécdotas de personalidades siempre son ilustrativas para todos. Depende de ti cómo las utilices.
    Si se trata sobre tus vecinos, evidentemente, pueden caer en la categoría que mencionas.
    Saludos,

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  4. tal vez Espléndida puede decirnos por qué si son tan ilustrativas las anécdotas, en la crítica literaria son tan repudiadas.

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