10.11.07


El adiós de Vila-Matas al realismo

Esta es una de las pocas novelas de Enrique que me faltaba leer y la vengo a encontrar justamente cuando espiaba la llegada de un lote de libros de segunda a una librería de viejo del centro de Lima. Pagué lo que me pidieron por ella, y la leí ayer mismo por la noche, de un largo y gustoso tirón.

Hay poco en internet sobre Extraña forma de vida (Anagrama, 1997), apenas un par de reseñas despistadas, tal vez porque casi pertenece a la era preinternética, o de pronto porque es una novela con apariencia de sencillez que esconde una verdad enorme como un templo -frase favorita del creador- algo ardua de aprehender.

A primera vista, se trata de una exploración de las relaciones, no pocas, entre literatura y espionaje, o más precisamente entre la actividad de un novelista y la de un espía.

Un artista (…) que si algo tiene claro en este mundo es el hecho indiscutible de que literatura y espionaje han formado siempre un matrimonio indisoluble (..) en ellas -las novelas- espía el autor y espía también el lector, espía todo el mundo (pp 20)

Todos nosotros, los que contamos historias, somos espías, mirones. La vida es demasiado breve como para vivir el número suficiente de experiencias, es necesario robarlas (pp 22)



Por ello no debe extrañarnos la presencia en el relato de Cyrano -un escritor realista que anda escribiendo una trilogía sobre la calle donde vive, titulada Perfiles desdichados- de un inevitable de la novela de espionaje, Graham Green, en un pasaje simpático y hasta creíble. Tampoco es demasiado tironeado el encuentro entre el narrador, en su pubertad, y Salvador Dalí: todo se funde en el juego de tensionar lo verosímil y el sentido de la realidad con vistas a llegar al momento crucial de la novela y a su sentido más íntimo: el abandono del realismo por parte de un escritor. Cito in extenso:

Decidí que, a partir de aquel momento, pasaban a mejor vida mi trilogía y mi absurda fijación por lo real. Después de todo, ¿no hacía ya mucho tiempo que venía sospechando que detrás de cualquier imagen real había siempre otra más fiel a la realidad, y debajo de esta, había otra aún más fiel, y así hasta el infinito hasta llegar a una, absoluta y misteriosa, que nadie ha podido ver nunca y que ni el mejor de los espías de todos los tiempos sabría ver?
(…)
Comprendí de golpe y para siempre que los personajes que me interesaban de verdad solo podían surgir de mi imaginación. Los otros, los reales, como personajes menores que eran, a lo sumo podía yo algún día fotografiarlos (pp 118-119)

Se quedan, así, en los primeros pliegues de la realidad quienes han visto –e incluyo en esto al redactor de la contratapa de la novela- en Extraña forma de vida solo un libro sobre literatura y espionaje; una novela en homenaje a Green, a Dalí o a otros autores y artistas, o, lo más inmediato, una tibia novela de amor conflictuado. Este libro es en realidad una fina manera de decirle adiós a las supercherías miméticas del realismo. Un punto de partida y un zanjamiento definitivo; claro, con la gracia y la pericia de un gran escritor que edifica esta joyita en la orilla más opuesta al panfleto o a la declaración de principios.

*Enrique Vila-Matas me envía un comentario que no puedo dejar de postear:

"Me has rescatado un texto que no recordaba que hablaba de realidades debajo de realidades, justo el tema que debo abordar en Madrid el lunes próximo en un encuentro sobre la percepción de lo real con un científico en la Fundación de Ciencias de la Salud.
Gracias, Victor. Extraña forma de vida no tuvo edición de bolsillo y ha quedado medio perdida entre mis novelas. Pero también a mí me gusta".
(Enrique Vila-Matas, sus libros crecen con el tiempo. Portada)

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Límbicas

*Letras de Derrida. Actas del Seminario Internacional «Espectros de Derrida» y otras comunicaciones, se presentará este 22 de noviembr a las 7 p. m. en el auditorio de la UCSS (Esq. Constelaciones y Sol de Oro s/n. Urb. Sol de Oro. Los Olivos) con los comentarios de Miguel Giusti, Andrés Aziani Samek-Lodovici y Javier Morales.

*Una razón más para ir a escuchar y ver a Bjork. Me entero por Perú 21 y Pospost que el eterno púber del rock latino, Charly García, le lanzó un vaso de whisky a Bjork en una disco de Argentina. El proyectil apenas le llegó a una pierna, pero sin duda esta afrenta es una razón más para ir a ver a la estupenda, sana, inteligente y linda cantante islandesa. ¿Hablen, van?

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