14.11.07


La vida está en otra parte (y la verdad también)

Una de las cosas más inmediatas y sencillas que diferencia a los blogs y en general al internet de los medios tradicionales es, deben suponerlo, la posibilidad de rehacer una y otra vez lo escrito, de formatear, dar marcha atrás o retomar el tema desde otra perspectiva. Esto es más que evidente, y por ello me sorprende mucho que todavía haya personas que leen un post como si estuvieran leyendo un artículo periodístico, como si lo que allí se dice fuera cerrado e irrevocable. Qué absurdo.

Hace un mes, por ejemplo, dije lo siguiente hablando de una reseña de Carlos Fuentes: “la bella novela de Kundera –para mí la mejor-, La vida está en otra parte”. Lo dije porque cuando leí la novela por primera vez –era yo un adolescente- me dejó una sensación alucinante, me volví casi un fanático de Jaromil, el joven poeta cuya formación se narra en la misma. Hoy termino de releer La vida está en otra parte luego de unos veinte años y mi impresión es distinta, lo que me obliga a matizar lo expresado, casi con alegría.

La segunda novela de Kundera me sigue pareciendo buena pero tiene defectos casi casi imperdonables. Su narrador, para empezar, no solo es omnisciente, es sabihondo y entrometido, con alguna frecuencia está invadiendo las acciones con explicaciones meticulosas, reflexiones sobre la vida que muchas veces resultan impertinentes, otras, solamente logran rizar el rizo. Eso no es todo. A veces el narrador se explaya en algo que la acción de los personajes ya ha dejado implícito, cuando no nos orla con frases grandilocuentes y profundas que asemejan la historia a una suerte de culebrón intelectual.

Algunas simetrías que se establecen son demasiado elementales, además. Tomaré este ejemplo: en la sección “El poeta se masturba”, luego de fracasar en una cita con una chica, Jaromil se sienta en su cuarto a escribir en su diario:

Soy un gran poeta, tengo una gran sensibilidad, tengo una fantasía diabólica, siento lo que los otros no sienten…

Mientras tanto la madre llega a casa y se mete en su habitación…

Jaromil, en la suya, se acerca al espejo y mira detenidamente su odiosa cara infantil. La mira durante tanto tiempo que llega a ver en ella el resplandor de un ser excepcional, de un ser elegido.
Y en la habitación de al lado la madre, de puntillas, arranca de la pared el retrato del marido, enmarcado en oro.
(énfasis del autor)


Apenas tengo que hacer ver que la reafirmación de la identidad del poeta luego de un revés existencial es inversamente simétrica a la defenestración de la imagen del padre, de quien se acababa de saber que había tenido una amante durante su larga ausencia. No es la simetría en sí, de pronto, lo que molesta, sino lo apretado de su resolución, lo esquemático.

Así como aquel, hay varios pasajes discutibles. Algunos incomprensiblemente ingenuos, y otros simplemente inverosímiles, como aquel en que Jaromil, apenas un jovenzuelo, sale de debajo de la cama de una mujer, se acerca por la espalda, en la oscuridad, al marido militar de la misma -quien busca a un supuesto amante en el ropero-, lo coge del cuello de la camisa, lo empuja adentro del ropero y lo encierra con llave. En fin.

Por cierto, todo lo que estoy señalando no es, siquiera, el veinte por ciento de esta novela entrañable que nos recuerda el tiempo en que cambiar la vida y cambiar la sociedad eran prácticamente lo mismo, y que nos hace mirar de nuevo a ese lado solidario, creativo, esperanzado que solemos olvidar con cada vez mayor frecuencia.

¿La mejor novela de Kundera? Tal vez no. ¿Una gran novela? No. Pero es una novela muy aceptable, y sigue siendo, además, con todos sus defectos, bella. Me parece importante recordar, en relación con esto, que la verdad literaria es siempre distinta, está siempre más allá, en otra parte, y que, como hemos visto, toda afirmación categórica en Literatura puede ser rebatida tarde o temprano.

(Milan Kundera. Portada)
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Límbicas
*Entregan premio a Blanca Varela. En La República hoy: “La reina Sofía de España entregará hoy en el Palacio Real de Madrid el XVI Premio de Poesía Iberoamericana que lleva su nombre, el "Reina Sofía", a la poeta peruana Blanca Varela. Este galardón, convocado conjuntamente por el Patrimonio Nacional y por la Universidad de Salamanca (centro) y dotado con 42.100 euros (unos 61.500 dólares), reconoce el conjunto de la obra de un autor vivo, que por su valor literario constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España

*Perú 21 con Björk. Acabo de ver tres noticieros locales y ninguno registra lo que fue ayer la presentación de la cantante islandesa e Lima.
Perú 21 ha colgado algunos videos para que se hagan una idea.

*El mar en la poesía de Eugenio Montale. Si quieren leer un ensayo sobre poesía equilibrado y lúcido, chequeen el del ecuatoriano César Eduardo Carrión en
Letras S5.

*Homenaje a Pablo Guevara. En
Sol Negro hay un afiche sobre un homenaje al recordado autor de Hotel del Cuzco y Hospital. Participarán Gladis Flores, José Farje Cuchillo, Rubén Quiroz y Marco Martos, entre otros.

6 comentarios:

  1. Anónimo14.11.07

    Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

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  2. Anónimo14.11.07

    cuando comentas la insoportable levedad del ser, esa la leí, esta no la conozco

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  3. Anónimo14.11.07

    muy cierto lo que dices al principio, la gente tiene el esquema de los medios tradicionales en la cabeza, por eso se achoran con algo que se diga en un blog, no saben que el blog por su dinamismo puede seguirle la pista a la verdad, que es huidiza.

    Fidel K.

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  4. el datero14.11.07

    Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

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  5. el datero14.11.07

    la carta de protesta por el despido de May Rivas y Delgado (el hijo del poeta Washington Delgado) saldrá publicada en El Dominical de El Comercio, según mis fuentes

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  6. si tú lo dices, "datero"...

    En cuanto a la Insoportable... pues cuando intenté leerla, a principios de los noventa, me pareció insoportable por sus reflexiones medio filosófica. Tal vez intente leerla de nuevo.

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