5.11.07


Rilke-Gide (correspondencia 1909-1926)

La importancia de darse tiempo para los propios proyectos y respetarlos, la necesidad de –bajos ciertas circunstancias- realizar sacrificios literarios. Luego de haber literalmente devorado ayer la correspondencia entre dos grandes de la literatura del siglo pasado, Rainer Maria Rilke (Elegías de Duino, Sonetos a Orfeo) y André Gide (Journals, Los alimentos terrestres), publicada por la desaparecida editorial argentina Central e increíblemente no vuelta a publicar hasta ahora –ojo, editores-, me quedan revoloteando tres momentos significativos (pero hay mucho más).

El primero tiene que ver con el intercambio de honores de traducción que hacen los escritores sin conocerse personalmente siquiera. Rilke, apasionado por la literatura y cultura francesas, redacta una bella traducción de Retour de l’enfant prodigue (1908) al alemán. Unos años después Gide le devuelve el favor introduciendo la todavía incipiente obra del poeta en Francia, y traduciendo grandes fragmentos de El cuadero de Malte Laurids Bridge al francés.

Pero ahí no queda todo. La correspondencia entre ambos arrecia a partir de entonces, y sus encuentros y conversas en París se hacen frecuentes y famosos. Es ahí que surge la figura entonces enorme de Paul Valéry, amigo íntimo de Gide y gran poeta a los ojos de Rilke. La admiración del apasionado y puro autor de Cartas a un joven poeta se desplaza hasta cierto punto de Gide a Valéry, a quien sin conocerlo ni siquiera por carta ya le había traducido L’ebouche de un serpent y Cementerio marino, entre varios otros textos. En las cartas que se consignan en este volumen la admiración de Rilke por Valéry no tiene límites, y ambos, Gide y Rilke, comparten el ensalzamiento del autor de Charmes y La joven parca.

Valéry llega a ser tan importante para Rilke que fue uno de los dos motivos reales del rechazo a una traducción al alemán de Los alimentos terrestres que el propio escritor francés le propuso a fines de 1921, diciéndole que “toda otra traducción sería de inferior calidad a la suya”. Rilke se ve obligado a rechazar tan importante ofrecimiento pese a las ventajas que le supondrían en términos de prestigio –la carrera hacia el Nóbel del francés se había ya iniciado-, con las siguientes palabras:


Después de la interrupción terrible de los últimos años (se refiere a la guerra), todo me obliga a entregarme con todas mis fuerzas a dos trabajos esenciales -uno de los cuales es una traducción-, que comencé en 1912.

La traducción de la que habla Rilke será a ojos de Gide la de los sonetos de Miguel Angel, que meses atrás había confiado con mucho entusiasmo a su amigo. Pero en realidad la traducción de los poemas de Valéry había ya ocupado toda la atención del Rilke traductor. El otro trabajo es sin dudas la culminación de las Elegías de Duino, iniciadas poco menos de diez años antes de dicha carta, y que terminaría Rilke apenas semanas después de este atrevido rechazo que provocó la suspensión de la comunicación entre los amigos durante varios meses.

La amistad logra superar el impase sin embargo. Y dos impases más: el embargo de la biblioteca parisina de Rilke al parecer por un descuido de sus amigos en Francia -entre los que se encontraba, por supuesto, Gide-, y el rechazo de la Nouvelle Revue Francaise a la participación de Rilke en un número de homenaje extraordinario a Marcel Proust, cuya obra Rilke fue uno de los primeros en todo el mundo en valorar y difundir.

La correspondencia continúa así, rica en detalles, confesiones, opiniones literarias y reflexiones de ambas partes. Mesuradas y como finamente calculadas las cartas de Gide; generosas, poéticas, las de Rilke.

(Rilke en notable retrato. Gide)
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Límbicas
*ciclo de Bergan en Petroperú. La sed (1949) martes 6 de noviembre, A través de un vidrio oscuro (1961) martes 13 de noviembre, Persona (1966) martes 20 de noviembre, El huevo de la serpiente (1977) martes 27 de noviembre. Hora: 06.00 p.m, Días: martes de noviembre organiza: Cine Club Petroperú, auspicia: Cine Arte de San Marcos. Lugar: Auditorio de Petroperú (Paseo de la República 3361, San Isidro, Lima)

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