27.11.07


The road (primer tramo)

Mientras espero que llegue a nuestras retrasadas librerías la traducción publicada por Mondadori de esta novela de Cormac McCarthy, para muchos la mejor escrita por él, ayer comencé la lectura de las primeras ciento y pico páginas de la versión original. Comparto con ustedes algunos apuntes iniciales.

La primera impresión es la de estar ante un recorrido dantiano por un mundo devastado por el hombre, donde los encuentros de los sobrevivientes con seres fantasmales y amenazadores me recuerdan vivamente a Dante y Virgilio paseando por el Purgatorio o el Infierno. Esta percepción es tan fuerte que me sorprende que las reseñas que se le han hecho al libro no hayan subrayado lo suficiente tan nítido vaso comunicante.

De hecho en la primera página está la clave de la posible lectura dantiana de The road: el hombre despierta junto a su hijo

in the woods in the dark and the cold of the night (...) Nights dark beyond darkness and the days more gray each one than what had gone before.

Si en la Comedia, Dante, el personaje, se encuentra en una selva oscura y luego, con ayuda de Virgilio, penetra en el Infierno dando inicio así a la aventura, en esta novela la acción empieza cuando hombre e hijo salen del bosque amenazante y hallan el camino por el cual van a encontrar un hilo de sentido a sus solitarias existencias.

A medida que ambos personajes avanzan por el camino entre nubes de ceniza, pueblos desastrados y ruinas de civilización, van sosteniendo diálogos de frases cortas, tiernas, de algún modo punzantes. Esos diálogos no solo nos informan de lo que el chico siente frente a los personajes siniestros, fantasmáticos, que ve o cree ver; también nos enteran que al tenerse solo el uno al otro, esa otredad mínima sostiene de este lado -del lado de la vida, diré por ahora- al padre, pues the boy was all that stood between him and death.

Incluso la aparición de la madre muerta del niño en cierto pasaje -con la misma estructura que un conocido episodio de la obra de Dante- les sirve a ellos para tomar conciencia, trémulos, de que puede no haber salida, de que

sooner or later they will match us and they will kill us. They will rape me. They will rape him (al hijo). They are going to rape us and kill us and eat us and you wont face it.

Ya antes ella, desde su condición de muerta, había reclamado a los personajes su aparentemente ingenua autopercepción:

what in God’s name are you talking about? We’re not survivors. We’re the walking dead in a horror film.


Finalmente, hasta la página 150 la repetición, como un mantra, de este diálogo nos revela las intensas soledad e inseguridad en que padre e hijo tienen que vivir:

We’re going to be okay, arent we Papa?
Yes. We are.
And nothing bad is going to happen to us.
That’s right.
Because we’re carrying the fire.
Yes. Because we’re carrying the fire.

Sin embargo, en la voluntad de seguir adelante en medio de la incertidumbre existencial, y en el autoconvencimiento de tener una tarea (portar el fuego prometeico) en medio de la nada de cenizas y desechos en que se ha convertido el mundo, palpita el botón de vida y valor suficientes para superarlo todo y contar la historia sin reducirla a una mera parábola o a una advertencia; The road no solo es apocalíptica, es también el registro sistemático de nuestros actuales temores y pesadillas.

Ahora que se le ha dado a la gente de calificar frágilmente de “crónica apocalíptica” todo lo que toca (acertaron, para aprovechar lo hot del género), será bueno recordar que la literatura apocalíptica exige una devastación global previa, que puede estar implícita, ser referida a mitad o al final de la narración, o contarse a lo largo del desarrollo de la misma. Como pasa en The Pesthouse, la última novela del británico Jim Crace; El crepúsculo del mundo, de Poul Anderson, o, para los que buscan lo más caleta, en Malevil, de Robert Merle, una historia de sobrevivientes que tienen que reconstruir la civilización. Este año, en Argentina, China Miéville ha publicado El azogue, con alguna repercusión. Sobre lo postapocalíptico y su puesta en moda hoy, será bueno que chequeen el texto de Daniel Salvo El temor a la ciencia ficción.

(Cormac McCarthy. Su estilo se ha simplificado en este libro sin resentir su expresividad, sobre todo si lo comparamos con Meridiano de sangre. Portada original)
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Límbicas

*La posible Montesinos de Alan García. Ver en el sorprendente blog La Coca Loca Company todo sobre esta misteriosa economista, supuesta redactora de los insufribles artículos sobre "el perro del hortelano".
*Santiago Gamboa sobre literatura y periodismo. Babelia está dedicado esta semana a la literatura colombiana. El novelista de El síndrome de Ulises, grna admirador de nuestro Julio Ramón Ribeyro, dice: “Una buena crónica y un texto literario tienen muchas cosas en común. Se debe ser persuasivo e implacable en ambos, desde la primera línea. Y deben ser creíbles, aun si en literatura la credibilidad la inventa el propio texto mientras que en la crónica los hechos tienen que haber ocurrido antes.”
*Edmundo Paz Soldán sobre el libro electrónico. Río fugitivo: "La creación, esta década, de la “tinta electrónica” por los científicos de MIT, será vista algún día como el verdadero puntillazo al libro en su formato tradicional. Gracias a esta “tinta electrónica”, las páginas de los nuevos lectores digitales son muy similares a las del libro impreso. Esas páginas son las responsables del primer éxito de un lector digital en el mercado (el Sony Reader), y son las que sostienen el Kindle, que acaba de ser lanzado por Amazon".

9 comentarios:

  1. Anónimo27.11.07

    muy pronto vendrá tu apocalipsis y yo estaré allí para celebrarlo.

    viva el regreso a la era de los cromagnones!

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  2. Anónimo27.11.07

    Si no recuerdo mal también Alonso Cueto en su columna de Perú 21 ligó este libro con Dante. Por otro lado, veo que citas en inglés, conseguiste en Lima el libro?

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  3. el datero27.11.07

    "Alonso Rabí entrevistó ayer en El Dominical de El Comercio al escritor argentino Ariel Magnus (Buenos Aires, 1975), reciente ganador del Premio Iberoamericano de Novela Breve Juan de Castellanos por su novela Muñecas. Con Un chino en bicicleta (2007) Magnus obtuvo a su vez el primer premio del Tercer Concurso Hispanoamericano de Novela La Otra Orilla. "No leo muchos textos contemporáneos, no soy lector de novedades. Tampoco compro libros nuevos, sino usados", afirma el autor."

    Ya ves, Magnus no lee a contemporáneos, porque no lees a clásicos en tu blog.

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  4. tu plegaria pronto será atendida, datero.

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  5. Anónimo27.11.07

    el azogue es de fines del 2006. buen post.

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  6. Anónimo27.11.07

    Interesante post, raro que se demoren con el libro. Y tal parece que McCarthy no hace ascos a su deuda a la ciencia ficción, a juzgar por este párrafo:

    We’re not survivors. We’re the walking dead in a horror film.
    (No somos sobrevivientes. Somos los muertos vivientes en un film de horror.)

    Y respecto al temor que parecen manifestar algunos escritores a ser tomados como "de ciencia ficción", el escritor británico Brian Aldiss (http://news.ansible.co.uk/a244.html) considera el caso de Margaret Atwood (El cuento de la criada, Oryx y Crake), afirmando que si ella admitiera que lo que ha escrito es ciencia ficción, se perdería eventos literarios, reseñas, desayunos en el noticiero de la BBC y todo aquello que si les está permitido a los escritores mainstream ('Had she [Margaret Atwood] neglected this strategy, there would have been for her no more literary festivals, no more reviews, no more appearances on BBC breakfast programmes. [...] It is a truth widely acknowledged that SF is not worth consideration by sane minds.')

    Daniel Salvo

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  8. Victor Coral dijo...
    si eso ocurre en un medio donde la ciencia ficción es tan leída, ya te imaginarás qué puede pasar con un escritor joven local que se declare escritor de sci-fi. Lamentablemente el prejuicio es una de las cosas más difíciles de extirpar del corazón del hombre, como decía un poeta sufí.

    martes, 27 noviembre, 2007

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  9. Pues sí, nada más fácil que seguir con los prejuicios. Aunque, a juzgar por la variedad literaria que existe, parece que van cayendo por su propio peso.
    Ya que mencionas a Edmundo Paz Soldán, la edición de noviembre de "Science Fiction Studies" (http://www.depauw.edu/sfs/) le dedica un artículo. Lástima que la revista no se consiga por estos lares.

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