14.12.07


Lo mejor del 2007. Horno de reverbero

Luego del inubicable La fabulosa máquina del sueño (1999), la atendible La Trama de las Moiras (2003) y el volumen de cuentos Entre dos eclipses (2007), José Donayre nos entrega con Horno de Reverbero una propuesta que rehúsa el clásico derrotero realista peruano: el libro como reflejo de la realidad, la escritura como expresión de una representación de lo real. En un sentido más bien inverso, son las cosas las que reflejan el discurrir de la conciencia del narrador. Las cosas que el mismo discurso narrativo pone en juego para el lector; la conciencia que es a la vez testigo de su tiempo (de ahí la presencia de Zizek, de Vattimo, de Sloterdijk, en los textos), como quería Sartre, y furcum fluminensis de un muy personal itinerario del pensamiento, en ciertos puntos análogo al de las paradigmáticas ciudades invisibles calvinenses.

Pero lo que en Calvino es formidable segregación de la imaginación creadora, en Donayre permanece entre la especulación filosófica y el cultivo de la escritura margínea (neologismo) tal vez inspirada en la deconstrucción derrideana. Nada está dicho aquí en tono de reproche. Buena falta hace esta literatura para escritores en un medio donde los facilismos de la historia por la historia misma y la subordinación de lo estético a la intención social (dos caras de la misma devaluada moneda realista) predominan en varios niveles.

Horno de reberbero constituye un afiatado libro para escritores, para iniciados, cuyo débil reflejo en los medios tradicionales en el momento de su publicación, hace ya varios meses, debe ser adecuadamente subsanado en los recuentos de fin de año.

(Portada)
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Límbicas
*Vila-Matas especular. En el blog El lamento de Portnoy han hecho un descubrimiento o creen haberlo hecho: el carácter especular de dos textos de Enrique Vila-Matas escritos con más de veinte años de diferencia: Nunca voy al cine (1982) y Exploradores del abismo (2007). ¿Será?
*Miguel Delibes entrevistado. Sus obras completas, monumentales en calidad y cantidad, siguen siendo publicadas en España. El País lo entrevista largamente: “Pesimista fue siempre: sobre la Tierra, sobre la naturaleza. ¿Se muere la Tierra, o simplemente está herida? Desgraciadamente, herida de gravedad. Su destino no podemos preverlo. Creo que aún está en nuestras manos salvarla, pero ¿nos vamos a poner de acuerdo para hacerlo? Estamos tan bien instalados en la abundancia que no es fácil convencer al vecino de que se sacrifique seriamente para impedir el calentamiento del planeta y hacerlo invisible para millones de personas. El momento es crucial para que el hombre nos dé la medida de su sensibilidad."

2 comentarios:

  1. Llego aquí de casualidad, y me gusta lo que leo, vuelvo seguro.

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