27.12.07


Lo mejor del 2007. Algo que nunca serás

Todo cuento moderno es una historia que, o esconde otra más importante y profunda, o se despliega haciendo varios contactos con una realidad contigua no menos importante que la inmediata. Guillermo Niño de Guzmán lo sabe bien. Por ello, libro a libro, se ha convertido en uno de los mejores exponentes del cuento peruano. Con este nuevo volumen no hace sino confirmar esta percepción.
La extirpe interna del autor del insuperable Caballos de medianoche puede incluir a Clemente Palma, Carlos Eduardo Zavaleta y Julio Ramón Ribeyro. La externa es mucho más clara: Hemingway-Cheever-Yates-Carver-Salter. Los cuentos que conforman Algo que nunca serás (Planeta, 2007), confeccionados con jirones de biografía, plantean un diferencial con respecto a sus libros de cuentos anteriores: el elemento fantástico es predominante esta vez. Estas incursiones imaginativas, sin embargo, no son groseras sino sutiles, muy bien dosificadas. En “Montblanc”, por ejemplo, la aparición del diablo en un bar, ante un viajante, se revela por la visión fugaz de una garra, por el recuerdo de un terrible momento de ira juvenil. En “La vida sexual de Borges” el ajuste de cuentas con el maestro porteño se despliega en un viaje casi realista por los canales de Venecia donde un Borges carcajaeante contacta con un felino simbólico. Otros cuentos exploran experiencias del autor transfiguradas por el tiempo, la memoria y el talento (“Viejo ángel de la medianoche”, "El desierto celeste").
En suma, estamos frente a un libro de cuentos muy parejo, donde es difícil aislar una pieza extraordinaria, pero más aún una deficiente. Una regularidad en la virtud donde el estilo cuidado, a veces apasionado -otras muchas sosegado-, que Niño de Guzmán exhibe, es el giro que hace de este volumen algo a la vez distinto y familiar, un notorio avance en el camino hacia la excelencia narrativa.

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