27.12.07


Medardo Fraile y el mar

Ayer tuve mi primer día de playa. Mientras me apostaba bajo una sombrilla, cerveza en mano y con los cuentos completos de Medardo Fraile en la otra, pensaba en El Mar, no en el que tenía enfrente sino en uno de los relatos que había leído la noche anterior. Se trata de una pieza que Willard Díaz llamaría “cuento epifánico”. Un día de playa trivial que en su desarrollo esconde y revela una suerte de trascendencia que se da a entender al lector.

Un hombre –el narrador- va a un departamento de playa con su mujer. El aburrimiento y algún grado de despropósito los acompaña. Una vez instalados en la arena, mientras la mujer se cohesiona con el entorno y participa con normalidad, el narrador observa el mar, lo ausculta, experimenta una serie de percepciones que son las que dan esa dosis de inquietud, de extrañamiento al relato. Ambos, mujer (y lector) y esposo ven lo mismo, pero el narrador percibe otras cosas en el mar, es una fuente de revelación para él.

Estuve fijándome un buen rato en las olas y nunca eran iguales, y esto me produjo desconfianza, inquietud. Se habla de la monotonía del mar, como se habla de la monotonía de cualquier cosa que no se observa con detenimiento.

Es claro que aquí hay una idea que corre a contrapelo del sentido común. Descubrir que las olas no son iguales equivale a la apertura de un universo nuevo a la vista. Además

el mar parece expresarse con formas superiores a la ola, párrafos y discursos ininteligibles.


Lo observado habla al observador, pero en un lenguaje demasiado elaborado para que haya comunicación plena. Mas esa semicomunicación es la clave del cuento (y de los de su estirpe). Más adelante, el narrador le pregunta a su esposa si no le parece que todo eso es como una idea de Dios, si no tiene una dimensión simbólica. La mujer responde desde el sentido común:

¿Símbólico? ¡Ay, hijo, no sé!
(…)
No hay tanto que entender.

Pero el narrador percibía mucho más:

Yo olía otra cosa además del mar. Olía un secreto más claro que el agua; un secreto que no desvelaría jamás, aunque viviera siglos, y que quizá mi cabeza no pudiera penetrar tampoco.

Voy a señalar la oposición entre sentido común y percepción simbólica en el relato. Retrata acaso esta historia ínfima la consabida ceguera simbólica y por ello trascendente de muchos seres urbanos, que no tienen tiempo, ni ganas (y por último, ni background) de ir más allá de los datos inmediatos de su conciencia. Pero lo más importante, estéticamente hablando, es cómo Fraile puede construir un desarrollo y una historia creíbles con apenas tres o cuatro percepciones peculiares, con ideas sobre las cosas que para mucho pueden parecer incluso retorcidas (hay una descripción del paso de un yate en estos términos):

Mientras pasaba, me pareció un funeral de basura que iba costeando; un prostíbulo flotante con luces amarillas. Iba presuntuoso y solemne con pasitos tontainas o beodos.

En la playa real, ayer, maravillado, pensaba en el ambiguo final de un cuento en el que no pasa casi nada, y trataba de descifrar la gramática del oleaje que Fraile había señalado. Es cierto, las olas no son iguales nunca, parecen incurrir, además, en fraseos, en riffs de elusivo sentido. Observé que el narrador, al final, le da la espalda al mar, igual que en uno de los poemas finales de mi primer libro, Luz de limbo. Me dije que el ruido del mar podía ser en realidad el zumbido colosal de un animal insólito dormido en su interior, que la espuma que se queda en la orilla, la escritura que revela el propósito de todo; que el brillo espasmódico del sol sobre él, los guiños de una deidad cruel e inabordable...

Para no abismarme, me metí al mar. El contacto del agua fría con mi piel me devolvió a percepciones más reales y tangibles. Otra vez, la normalidad lo invadió todo. Pero el mar seguía, sigue, allí. Esperando generoso otras miradas.

*Fernando Iwasaki le roba un tiempo a las fiestas para mandarme unos datos sobre nuestro cuentista: “Hola, Víctor. Medardo Fraile es uno de los grandes cuentistas españoles y un gran desconocido en América Latina. Yo tengo sus "Cuentos completos"(Alianza, 1991) y "Contrasombras" (Pre-Textos, 1998). Medardo es una persona discreta que con el correr de los años ha comprobado que es admirado y reconocido. Es mayor que José María Merino y Luis Mateo Diez, pero no sólo ha influido en ellos sino en narradores más jóvenes como Hipólito G. Navarro (Huelva, 1961), Juan Bonilla (Jerez, 1966) y Félix Palma (Sanlúcar de Barrameda, 1968). Junto con Fernando Quiñones y Juan García Hortelano, es uno de los cuentistas españoles más sobresalientes del siglo XX.
**Desde España, el poeta Martín Rodríguez-Gaona me envía un comentario: "Este apunte tiene las mismas cualidades que describe en el relato de Medardo Fraile: el paso de la anécdota trivial a lo sensorial, que deriva en la presentación de un concepto trascendente para emprender el descenso a lo material. Es decir, juega con la contenida sugerencia de lo no racional, que le da tanto brillo.Y, efectivamente, hay un juego de correspondencias entre esta nota, el cuento y el poema del que descubre el mar en su habitación en Luz de limbo. Buena literatura."

(El mar. Portada de la edición de Alianza Editorial)
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Límbicas
*Si tienen tiempo pasen hoy miércoles un toque por La Noche, a partir de las 10.00 pm, que se presenta Adriana Cebrián y su grupo Las Amigas de Nadie. Pueden ver acá el visitadísimo fotoblog de Adriana.

5 comentarios:

  1. Anónimo27.12.07

    hola me gusta mucho este post, una buena forma de terminar el año, muchos

    saludos

    ac

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  2. Anónimo27.12.07

    Este apunte tiene las mismas cualidades que describe en el relato de Medardo Fraile: el paso de la anécdota trivial a lo sensorial, que deriva en la presentación de un concepto trascendente para emprender el descenso a lo material. Es decir, juega con la contenida sugerencia de lo no racional, que le da tanto brillo.

    Y, efectivamente, hay un juego de correspondencias entre esta nota, el cuento y el poema del que descubre el mar en su habitación en Luz de limbo. Buena literatura.

    -Martín Rodríguez-Gaona.

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  3. Anónimo27.12.07

    Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

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  4. hola Martín. En efecto, lo que intenté hacer es lo que tú tan bien describes. Recibe un abrazo.

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  5. Anónimo29.12.07

    Hola Victor,por favor arregla el vìnculo de la Revista Ping Pong, estoy intentando entrar y sale error, tengo mucho interés en leer a los seleccionados.

    feliz año nuevo,

    Manuel

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