10.12.07


MIS DISCREPANCIAS CON MIGUEL GUTIÉRREZ

En atención a la amistad de años que tengo con el poeta Rodolfo Ybarra (Ruptura de heje, Vómitos), y por el evidente interés que pueden tener estas aclaraciones de carácter ideológico y literario, publico sin corregir la carta que me envía a mi correo. Apenas necesito dejar en claro que no comparto casi nada de lo vertido aquí por el poeta.



x Rodolfo Ybarra


El día martes 4 de diciembre se presentó en la feria del libro de Miraflores la novela de Rafael Inocente: “La Ciudad de los Culpables” (Editorial Zignos, 2007), a la cual acudieron como presentadores Miguel Gutiérrez, Arturo Delgado y quien esto escribe. Quiero anotar, a favor de un debate, sobre lo que muchos han llamado “La Literatura de la Guerra” y lo que yo he denominado “La Literatura del Bang” –del cual tengo un estudio. Aunque la presentación estuvo sazonada por diversos matices, hubo estrictamente un punto en el que no existió acuerdo entre Gutiérrez y yo, y se terminó la presentación discutiendo a un costado del estrado categorías literarias, políticas y hermenéuticas en las que Daniel Alarcón, defendido por nuestro célebre escritor, parecía prácticamente intocable. Transcribo aquí parte de lo dicho esa noche y, también, sumo a ello mi aclaración por escrito que es lo que prometí a nuestro respetado escritor y ensayista. Por una cuestión de orden, empiezo con lo dicho (tal y como registra el audio del video) por el creador de “El Viejo Saurio se retira”:

“Efectivamente la novela de la guerra que se está escribiendo y se van a seguir escribiendo. Recordemos a la guerra civil española, hasta ahora los nietos escriben sobre una guerra que ya no conocieron y que no fueron protagonistas. Y se están escribiendo muy buenos textos que debidamente y humanamente comparables a los grandes textos de la Guerra Civil de aquellos que fueron actores…he…quisiera…hay un buen número de novelas y libros de cuentos sobre este tema, pero es verdad hay diferentes maneras de abordarlo. Yo decía lo siguiente sobre este tema: nadie es dueño, cualquiera puede escribir sobre la guerra, esté en el Perú o esté fuera del país. Yo no comparto aquí la opinión del amigo (Rodolfo Ybarra) sobre este muchacho Alarcón, al contrario es un muchacho muy meritorio, al contrario no tiene la culpa de que sus padres lo hayan llevado a Estados Unidos y que escriba en inglés fundamentalmente y sin embargo fuera (viniera) al Perú, acá a pasar varios meses y escriba un cuento maravilloso que es “La Ciudad de Payasos” que es uno de los grandes cuentos que se han escrito en el Perú. Eso no es ningún demérito, por el contrario. Eso de ninguna manera”

Aquí un fragmento breve de mi texto (de 10 páginas) que imagino fue el causante de esta discrepancia literaria:

“(…) Y todo esto se filma en las hojas encendidas de “La Ciudad de los Culpables”. No hay error, el personaje lucha cuerpo a cuerpo con todo el ensañamiento corporativo político-religioso-militar que nos tocó vivir, si bien es cierto muchos tratarán de equipararla (no sé si hacia arriba o hacia abajo, para bien o para mal) con las últimas seudonovelas que versan sobre la guerra interna, en lo que he llamado la literatura del bang tomando el sonido onomatopéyico de las balas y haciendo cierta homofonía con el parónimo boom, a su favor tengo que decir que, por ejemplo, Roncagliolo no alcanza una sinceridad estratosférica o por lo menos atmosférica y suena a bluff, a imitación de Carlos Álvarez, el personaje de su Abril Rojo, el señor Saldívar no es creíble al 100 por ciento y al ser un representante del estado, su voz no es el de las mayorías ni se siente como tal, en todo caso se puede leer como un thriller, o un comic. Con respecto a su último trabajo en “La Cuarta Espada” él ha dicho que le importa más vender que reflejar una realidad (y el mismo Roncagliolo dice en la introducción: “¿Por qué un reportaje sobre Guzmán? Porque vende. O porque yo creo que vende. O porque es lo único que puedo vender. Siempre he sido un mercenario de las palabras. Escribir es lo único que sé hacer y trato de amortizarlo. Ahora vivo en España y trato de hacerme un lugar como periodista. Necesito algo novedoso, y el tema de actualidad en el último año, tras el 11-M, es el terrorismo”), se le salió, se le chispoteó.

Y en lo particular descreo totalmente de esa hipocresía capitalista que habla de presos políticos, ideología y de guerrilla cuando está haciendo sus entrevistas y presentaciones en las cárceles y cuando está fuera habla de terroristas, plan de destrucción y mesianismo. Roncagliolo termina siendo como lo han dicho muchos, un bufón, un felipillo acomodaticio y dudoso personaje que quiere llenarse los bolsillos hablando sobre alguien que no le puede cobrar derechos de autor. En lo que respecta a Alarcón, el asunto es peor, hace mentalismo, viaje astral, escribe sobre un país pequeño en guerra desde una butaca en una universidad extrajera, imperialista, donde le enseñan que el migrante es un ciudadano de segunda o tercera categoría y donde la acepción peruano debe estar unido a la fauna o a los recursos hidrobiológicos que tendrá que tomar (Estados Unidos) a la fuerza en los próximos años.

¿Cómo se puede escribir sobre lo que no se sabe? O teniendo como fuente inspiradora a un programa radial escuchado por internet. Es cuestión de revisar con los espéculos necesarios para desarmar la trampa, la mecánica de la estafa, aunque claro está, ahora último sólo priman técnicas literarias, capacidad de narración, raccontos, elipsis, o la aristotélica: presentación, nudo, desenlace. Y olvidan que todo esto solo son las armaduras de un guerrero y que si este no sabe pelear todo el resto no le sirve de nada, sólo para enfrentar a un león desmuelado y ganar fríos concursos literarios amarrados con los grandes inversionistas al tanto de las modas y de lecturas manipuladas por la oferta y la demanda (…)”.

Hasta ahí mi intervención. Al final del evento y luego de que Piero Bustos entonara una canción, tomé el micrófono y manifesté mis dudas con respecto a la supuesta “desautorización” de Gutiérrez para con mis críticas a quienes escriben sobre una realidad que desconocen y que sólo imaginan o han visto por el televisor o la net, y me reafirmé en mi postura de que Inocente, junto a los escritores jóvenes que viven en el país, simplemente tienen –aparte de la garra- más autoridad moral y conocimiento de causa para con este tema de la guerra interna como lo tendría un checheno sobre la guerra interna en la ex-Unión Soviética o un iraquí sobre la invasión norteamericana. Hay que recordar la clase maestra de John Reed y “Los Diez Días Que Estremecieron Al Mundo”. Escribir desde afuera, salvo honrosas excepciones, es un acto riesgoso que casi siempre depende de información recabada por terceros, he ahí el problema, las costuras literarias, los retruécanos o supuestas licencias escriturales nunca pasan desapercibidos para un buen lector.

Ahora, por cierto, Gutiérrez –y ya a un costado del podio- replicó que Kafka y Borges no hubieran existido bajo mis conceptos, a lo que le dije que las dudas no eran con respecto a la creatividad y una genialidad paradigmática donde existe una libertad absoluta, sino en casos específicos y delicados como es una visión particular sobre una guerra interna (en el Perú) donde cualquier dato tomado de segunda fuente puede derivar en un error que se puede acrecentar gradualmente conforme uno se vaya alejando de la realidad o del objeto en cuestión: una pistola sostenida erróneamente a unos grados del objeto deseado puede derivar en un error de varios metros.

Tengo en particular todo el derecho a dudar o poner en tela de juicio un tipo de literatura hormoneada, una literatura con cirugía plástica reconstructiva y teledirigida por las modas editoriales snob, y descreo totalmente en que “cualquiera pueda escribir sobre la guerra”, es decir en los alturados términos que tiene la palabra “escribir” no sólo con técnica literaria, sino también con consecuencia, con responsabilidad social, con firmeza, con ética, con análisis sesudo e histórico, no voy a poner ningún ejemplo aquí porque sería largo y tedioso.

En cuanto a Alarcón, tengo que decir lo siguiente: Por su supuesto que el creador de “Ciudad Radio Perdida” (Alfaguara, 2007) no tiene “la culpa” de que sus padres lo hayan llevado a Estados Unidos o que escriba en inglés, eso no pasa de ser un hecho anecdótico, episódico, suntuoso y jamás me he referido –ni me referiré a ello-, tampoco me parece “mal” que pueda escribir cuentos de “tanta” calidad como “Ciudad de los Payasos” donde narra los trajines de un joven periodista que se disfraza de payaso para un artículo periodístico y al que ha calificado de “el mejor cuento de los últimos tiempos”. ¿!

Lo que reclamo es la sinceridad del escritor para con su obra y para con un lector, en el caso peruano, iluso, engañado, sin comprensión de lectura, de repente se puede decir que Alarcón tiene una extracción de clase diferente a una posición de clase en la que sí refleja sus verdaderos intereses, pero el hecho de que acepte ser el “embajador cultural” de un país opresor (Estados Unidos) como parte de una campaña psicosocial asquerosa y fétida y termine dando conferencias bien pagadas (con petrodólares) en el medio oriente, tratando de suavizar los crímenes de lesa humanidad, la barbarie y el robo que este país acomete, no deja de ponerme los pelos de punta y preguntarme si la técnica (literaria) por la técnica es ya en sí un logro, y dónde queda la ética, los valores axiológicos del escritor. No será que este sistema acostumbrado a las maquilas, también haya encontrado la fórmula para sojuzgar a sus negreros y a sus escritores mercenarios bien dotados y todo terreno para confundir a las mayorías, o quizá estemos volviendo a las épocas rafaelistas donde el artista era el protegido del rey y se desvivía por un arte con respirador artificial.

Époda: espero que todos estos intercambios ayuden a oxigenar un debate donde los escritores jóvenes saquen sus propias conclusiones y no se dejen monitorear o convencer por lo que en apariencia se asume como verdad. Mis opiniones son claras. Con respecto a Miguel Gutiérrez, a quien aprecio y a quien suelo defender en debates permanentes, sé que hace tiempo viene levantando el concepto de los “best sellers” y el de los plumíferos que escriben a destajo. El problema está en que todo ello responde a los intereses de una maquinaria capitalista que ha visto en un tipo de escritura, un gran negocio, y en una forma de repotenciar el mercado envileciéndolo, y de repente al defender a algún escritor de este tipo, también se esté defendiendo los engranajes del gran capital y con ello las atrocidades que en su nombre se cometen; pero ese es ya otro tema que de seguro implicará más espacio que una simple misiva.

(Poeta y narrador luego de la presentación)
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Límbicas

*Se inicia juicio al asesino Fujimori. “La Sala Penal Especial declaró abierta la primera audiencia del proceso al ex mandatario por los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, y por los secuestros en los sótanos del SIE. Perú 21.
*Sigue el palo a Las Benévolas. Sobre el comentado libro de Jonathan Littell nos dice AnaNuño en Letras Libres de diciembre: “Quizás, después de todo, el pacto narrativo que nos propone esta novela sea el mismo que a cualquiera le ofrece Google: un puñado de palabras clave (“nazismo”, “exterminación”, “guerra”, “SS”, “testimonio”), y pulse “Buscar”.”

19 comentarios:

  1. Anónimo10.12.07

    según Ibarra uno solo podría escribir de lo que ha vivido. Con lo cual tendríamos una serie de literaturas inconexas en el mundo, con escritores condenados a escribir sobre la historia de su pais -que en muchos casos no es siquiera interesante- antes que tomar otros temas más globalizados. Lo curioso es que Ibarra utiliza la internet, un medio globalizador por excelencia, para difundir sus ideas retrógradas antiglobalización. Qué chanfaina!

    Tulio Chávez

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  2. Anónimo10.12.07

    y si no compartes la opinión de Ybarra para qué lo publicas, es un blog personal, estás en el derecho de publicar o dejar de publicar lo que quieras, eso me parece raro.

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  3. Anónimo11.12.07

    ybarra se refiere exclusivamente a la guerra interna, el señor Tulio Chávez, está confundido.

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  4. Anónimo11.12.07

    y por qué la guerra interna exigiría ese estatus de testigo directo para ser narrada. Es distinta a otra guerra cualquiera, en qué es distinta?

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  5. publico la carta de Rodolfo porque este es un blog democrático, donde todos tienes espacio para dar sus puntos de vista mientras no caigan en acusaciones esquizofrénicas e insultos.

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  6. Anónimo11.12.07

    me tinka que el señor que firma la carta quiere colgarse de la fama del gran escritor Miguel Gutiérrez. Nuestro narrador tiene todo el derecho de admirar a quien quiere y más todavía si se trata de un gran narrador joven como Daniel Alarcón. Ybarra parece picón o desairado con esa admiración

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  7. Anónimo11.12.07

    se equivocan tanto Ybarra como Gutiérrez cuando suponen que Radio ciudad perdida tiene que ver directamente con la guerra interna en el Perú. Ese puede haber sido el motivo inicial, pero tal como ha sido publicada la novela, la historia que cuenta Alarcón puede aplicarse a cualquier país donde haya habido una dictadura como la que tuvimos y una guerra así.

    Fidel K.

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  8. Anónimo11.12.07

    ha, osea que yo puedo mandarte un escrito y lo publicas?

    Carlos Sánchez

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  9. Anónimo11.12.07

    Creo que el punto esencial aquí es Alarcón a quien Ybarra emplaza. TK

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  10. Anónimo11.12.07

    creo que el punto esencial aquí es Miguel Gutiérrez, a quien Ybarra cuestiona.

    Iván

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  11. comandante mionca11.12.07

    es sintomático cómo ahora se rasgan las vestiduras por la "guerra interna" y pepelan por cada línea que se escribe sobre ella, cuando en pleno terrorismo no abrieron la boca (Ibarra) o juguetearon a favor de los terrucos. Ahora sí se hacen los delicados y enterados.

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  12. Anónimo11.12.07

    La novela de Alarcón es una copia de 1984 de Orwell, en cambio 80M84RD3R0 es absolutamente original y no tiene precendentes en toda América Latina, por más que se esfuercen en demostrar lo contrario los resentidos. Ya llega, está sobre sus cabezas.

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  13. Anónimo11.12.07

    Púchicas! qué espeso este con su novela, acá estamos hablando de otra cosa. Por qué no le hacen su entrevista de una vez para que no friegue!!

    Rosita

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  14. Anónimo11.12.07

    No se escribe sobre lo que no se conoce? Cómo? Qué? O sea que La guerra del fin del mundo no vale porque Vargas Llosa no estuvo en la Guerra de Canudos? Increíble...

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  15. si bien la novela de Daniel plantea un universo antiutópico, tiene muy poco que ver con 1984. Suspendiendo su originalidad y sus orígenes concretos -la radio peruana que buscaba desaparecidos-más bien podríamos acercarla, solo en ciertos aspectos, al Eumeswill de Jünger.

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  16. Anónimo11.12.07

    Ahora, por cierto, Gutiérrez –y ya a un costado del podio- replicó que Kafka y Borges no hubieran existido bajo mis conceptos, a lo que le dije que las dudas no eran con respecto a la creatividad y una genialidad paradigmática donde existe una libertad absoluta, sino en casos específicos y delicados como es una visión particular sobre una guerra interna (en el Perú) donde cualquier dato tomado de segunda fuente puede derivar en un error que se puede acrecentar gradualmente conforme uno se vaya alejando de la realidad o del objeto en cuestión: una pistola sostenida erróneamente a unos grados del objeto deseado puede derivar en un error de varios metros.

    Todo lo anterior sería correcto si habláramos de historia, pero las novelas (de Alarcón y de quien sea) son sólo ficciones. Ojo, el "sólo" no implica una intención de ninguneo, sino de precisión.

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  17. Anónimo12.12.07

    Resulta sorpredente que el señor Ybarra no reconozca la calidad literaria de cuentos como "Ciudad de payasos". La crítica necesita lecturas atentas (esto también se extiende a su opinión sobre Radio ciudad perdida).

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  18. Anónimo13.12.07

    ¿lecturas atentas? o lecturas complascientes y escurridizas. Está bien Ybarra, no le hagas caso a los franeleros.
    pepelucho

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  19. Anónimo13.12.07

    he leído en la net, algunas palabras de Gutiérrez para con Ybarra, parece que la polémica continua.

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