21.12.07


Narrativas 8: Vila-Matas se va a París

Mientras me recupero del benéfico shock que ha sido para mí la lectura de los cuentos de Medardo Fraile –ya les contaré cuando termine el libro-, les recomiendo el octavo número de la estupenda revista dirigida por Magda Díaz Morales y Carlos Manzano: Narrativas. Viene, como anuncié indiscretamente en LDL hace poco, con un especial sobre Enrique Vila-Matas que es sencillamente ineludible. En la entrevista con Ana Solanes, el autor de Suicidios ejemplares revela que, hastiado, ha decidido dejar su Barcelona natal.


“Exploradores del abismo” es un libro de cuentos independientes pero que pueden ser leídos como un todo, un todo por el que camina ese equilibrista que aparece fugazmente para recordarnos que cada uno de los protagonistas está, como él, caminando por el filo ¿así también se siente usted, como un explorador asomado a un precipicio? ¿Qué ve cuando se asoma a su abismo particular?

En efecto, soy un explorador asomado al precipicio, sí. ¿Qué veo en mi abismo particular? Pues lo que usted quiera, estoy dispuesto a ver lo que usted quiera, porque todo es abismo. Abismo es, sin ir más lejos, escribir textos en los que siempre arriesgo, porque soy consciente de que sin ese peli-gro esos textos no serían nada, es decir, que sólo adquieren sentido gracias a ese riesgo. Ahora bien, no quiero mitificar demasiado lo que hago. Ser un equilibrista como Philippe Petit (cuya con-trafigura, Maurice Forest-Meyer, es ese señor del que usted me habla y que cruza por Exploradores del abismo hilando los relatos) es algo que considero todavía más arriesgado. Aunque en el fondo Petit está haciendo lo mismo que yo, casi un deporte mental: la escritura de nuestras vidas sobre el alambre.

¿Y cuáles son sus armas para atravesarlo, para lidiar con ese vacío?

–Las puede usted imaginar, pero no las diré, no sea que vuelvan a decir que soy demasiado metaliterario y todo eso que dicen en España –sólo en España– donde asombrosamente tan poco cervantinos son. Coincido completamente con Javier Marías cuando señala que este país se ha con-vertido en una sociedad de nuevos ricos con pocos escrúpulos y una moral muy laxa. Por no hablar del grado de ignorancia y, sobre todo, de satisfacción con esa ignorancia. Si eres culto, estás per-dido. Es un país con mucha saña y mucha mala leche, de escasa –por no decir nula– categoría moral. Barcelona, por su parte, era una ciudad que al menos antes miraba a Europa y que tenía vida interesante, sobre todo intelectualmente. Pero la ciudad está espantosa ahora, por muy de moda que esté en el mundo. Está de moda, por otra parte, por esa permisividad que no están dis-puestas a conceder otras ciudades europeas más importantes y más serias. Aquí a Barcelona viene todo el mundo a cagarse a la calle, y hasta les aplauden. La ciudad se ha vuelto un parque temá-tico y no pienso tardar mucho en irme de ella para empezar una nueva y mejor vida.

¿Puedo preguntar dónde le gustaría irse? ¿Al faro de Cascáis, quizá?

Me acuesto temprano. Como Proust, pensará usted. Exacto. Pero se lo digo porque quiero que sepa que ya no salgo de noche, voy a dormir hacia las once. Cuando alguna vez rompo ese horario y voy a alguna cena, se me complica todo. Me ocurrió en Nueva York, hace poco, cuando fui a cenar a casa de Siri Hustvedt y Paul Auster. Yo siempre había soñado en Nueva York, que ha sido siempre mi lugar ideal para vivir. De hecho, antes tenía sueños en los que sentía que era feliz porque vivía en Nueva York. En mi primer viaje a esa ciudad hace diez años, busqué esa felicidad que encontraba en los sueños, pero no di con ella. Ahora recientemente, en mi segundo viaje, la encontré por fin. A medianoche en casa de Paul Auster y Siri Hustvedt. Estábamos en los postres y sentí que era completamente feliz. Estaba en Nueva York, estaba en aquella casa genial. Todo cuadraba. Sin embargo, debido a mi horario y a pesar de mi estado de felicidad, no podía evitar largos bostezos que daban la impresión a mis anfitriones de que podía estar aburriéndome cuando era todo lo contrario. Pero el alma iba por un lado y el cuerpo por otro. Con todo, me quedó muy claro que la felicidad estaba en Nueva York. Es el primer lugar en la lista, pero estoy seguro de que, por comodidad, la ciudad elegida será París, donde lo tengo más fácil todo y que, a fin de cuentas, tampoco está tan mal. Sí, me iré a vivir a París a pensar –como cuando Pessoa estaba en Sintra y quería estar en Lisboa, aunque cuando estaba en Lisboa quería estar en Sintra– que tendría que estar viviendo en Nueva York.

Por cierto, esto no es lo único. Hay ensayos, reseñas, homenajes, y hasta un texto del propio escritor catalán. También, fuera del homenaje, ensayos, reseñas y notas diversas. Un sustancioso número de 150 pp que pueden descargar ahora mismo.

(Carlos Manzano. Magda Díaz Morales)
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Límbicas
*La muerte del editor. El enorme editor frances Christian Bourgois acaba de fallecer y Enrique Vila-Matas me avisa desde París que era su editor -así como el de otros grandes como Bolaño, Sontag, Pound, Tolkien- y que de casualidad se encontraba en Francia cuando ocurrió el terrible suceso. Me envía también este link a la nota respectiva de Le Monde. Se despide avisándome que por el momento no vivirá en París.
*Alan García y su caída libre. Sinesio López nos recuerda algo que habíamos olvidado con el circo del Gabinete nuevo: “A un año y medio de gobierno, la caída de García en la valoración ciudadana es acelerada e incontenible: más de dos tercios de los peruanos y peruanas lo desaprueban, especialmente en el oriente, sur y centro en donde el rechazo se empina hasta el 84%.”
*Piero Bustos, concierto benéfico. La nota es de Sol Negro: "Camaradas tengo a mi madre en el hospital nuevamente está en el dos de mayo fue operada y como ya se imaginaran los costos no los puedo cubrir en su totalidad este viernes en el averno los espero a partir de las 9 de la noche habrá música, chelas y haré una colecta de ante mano mil gracias y mi guitarra está a disposicion de las masas como siempre nos vemos este viernes en el averno. Piero Bustos. Celular 96393429. Del Pueblo y del Barrio. hasta la victoria final".

1 comentario:

  1. Anónimo22.12.07

    Ahora Zelada sale en una antología seria al lado de Saramago,Vargas Llosa,Savater, Carlos German Belli, Jose Emilio Pacheco. ¿Que tiene que decir ante ello señor Coral?.

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