29.12.07


Rodrigo Quijano sobre Cecilia Jurado

Oral cute, de Cecilia Jurado, es una indagación sobre la representación y sobre la experiencia sensorial de la belleza, pero también es un trabajo que empaña frontalmente el espejo de las convenciones artísticas. Tanta belleza fotografiada y desenfocada gira en torno a las odiosas comparaciones entre el mundo de la moda y el mundo del arte, y en torno a los raros puentes que los vinculan tensamente, en aquello que comparten y aquello que los distingue apresuradamente.

En ambos casos el acercamiento pictórico que se desprende del borrón digital, y que aquí está enfatizado por los irónicos marcos museales que le otorgan su solemne (y ficticia, pero funcional) carga expositiva, es también una vía de escape de los reinos de la belleza construida y del deseo condicionado.

Y si estas imágenes están concentradas en los rasgos que suelen caracterizar a la belleza en las manos húmedas de la moda –labios carnosos, miradas semi lascivas, etc, etc.-, es sólo como parte de un gesto que busca reforzar la idea de lo comestible en más de un sentido. Una idea del consumo a la que alude el título, no sin ambiguedad erótica, y que sugiere una performance oral, en el bocado difícil de tragar con que arte, moda y publicidad promueven a veces la satisfacción inmediata del deseo así producido, empaquetado y digerido para un discurso y su mercado respectivo.

Cecilia Jurado realiza esta intromisión en los territorios del gusto y sus procesos simbólicos, por medio de su cámara, buscando problematizar los indefinidos límites de estas vinculaciones. De ahí que los rasgos así derretidos en el efecto borroso de las imágenes, o levemente chamuscados y embadurnados en el caso del autorretrato de la artista, sean una manera de aludir al proceso de ese consumo como algo en cierto modo alegóricamente orgánico y a la vez construido en tanto espacio de la mirada, o como espacio del gusto y la degustación en la repartición performática de chocolates. Una intervención que comenta circulación y circuito artístico y mercantil, y que es un movimiento adicional de esta muestra, donde el chocolate es el material perfecto de una analogía para la ilusión de una belleza que se derrite y se hace borrosa al primer contacto con lo real.

--Aún pueden visitar Oral cute en la Galería Lucía de la Puente, en Barranco. Va hasta este lunes 31.
(Jurado)

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