15.12.07


Vila-Matas y su alquimia íntima

En reciente post daba cuenta de una aguda observación hecha en el blog El lamento de Portnoy sobre dos libros de Enrique Vila-Matas, Nunca voy al cine y Exploradores del abismo. Señalé de alguna forma que había un abismo temporal entre ambos. Enrique acaba de enviar una suerte de desmenuzamiento del caso al blog de marras, que muy gentilemente también envía a mi correo. Lo copio tal cual:


Hola Víctor.
Acabo de escribir a Portnoy contando esto:

Por fin alguien se ha dado cuenta. Hay en Nunca voy al cine dos relatos a los que volví en Exploradores del abismo, sólo para comprobar cómo se convertían en otra cosa distinta. De uno de ellos copié (me copié) el arranque -es el que corresponde a Así son los autistas-, y del otro me quedé con toda la historia del cuento, la muerte anunciada. Por supuesto, están relacionados los dos de Exploradores con los dos de Nunca voy al cine, aunque apenas se parecen. Hay un abismo fenomenal de tiempo y de experiencia entre unos y otros. Contemplar ese abismo forma parte de lo que me interesaba ver cuando decidí ir a las fuentes de Nunca voy al cine. Pero es que, además, este libro publicado en Laertes ya fue previamente desguazado cuando escribí Hijos sin hijos. Concretamente, El hijo del columpio (de Hijos sin hijos) sale de Todos conocemos Hong Kong, cuento de Nunca voy al cine; es más bien una gran ampliación de ese cuento escrito apresuradamente en el libro de Laertes. Lo que ya es imposible de saber si no lo digo yo es que el título Todos conocemos Hong Kong es una frase de La Maison de rendez-vous de Robbe-Grillet, traducida en España por La casa de citas, al menos en sus primeras ediciones. Me gustaba mucho esa frase y así se lo dije a Robbe-Grillet cuando lo entrevisté para la revista Diagonal. Y cuando le pedí que me dedicara el ejemplar de su libro escribió: "Todos conocemos Hong-Kong, menos yo y Vila-Matas". De ahí acabó saliendo el título que, por cierto, me sigue gustando mucho.

Un abrazo, Victor.
Enrique

Por cierto, la exploración de cómo los escritores reinventan sus temas, se fagocitan a sí mismos o repotencian sus argumentos e historias puede ser un ejercicio crítico apasionante. La gente de Portnoy ha tenido buen ojo en ese punto. Pero no hay que perder de vista que en el caso de Vila-Matas los textos iniciales se convierten, por fortuna, en otros textos, muy distintos. Hay una alquimia íntima en acción. Pueden revisar aquí, para ampliar el espectro, un ensayo sobre el cine como elemento de ficción en "Nunca voy al cine" y la primera parte de una larga reseña sobre Exploradores del abismo que acaba de publicar Javier Avilés en La Insignia.
(Vila-Matas)
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Límbicas
*Salcedo y su dictadura en Canal 7. En La República Luis Alvarez M. se detiene sobre la extraña negativa del presidente del directorio del canal del Estado, Alfonso Salcedo, a transmitir el juicio a Fujimori. Por las declaraciones que dio Salcedo como explicación para esa decisión, el comentarista sugiere que se habría adueñado del canal para beneficiar al gobierno de turno y responder a sus propósitos personales.

3 comentarios:

  1. Anónimo15.12.07

    buena con el caserito, Víctor. Vila-Matas me gusta, aunque no he leído casi nada, solo "El mal de montano". Saludos y felicitaciones.

    m.

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  2. Anónimo15.12.07

    Quieres conocer más sobre la vida?

    Quieres tener salud y encontrar tu amor verdadero?

    Buscas la felicidad, la abundancia y prosperidad económica?

    Te haces todo tipo de preguntas?

    Que es: la muerte?, karmas?, espíritus?, el Universo?

    Existe vida en otros planetas?

    Para que existimos?. Que pasará con la Tierra?

    Quien es Dios?, donde está?, qué hace?



    DIOS AMOR, EL SER MAS PODEROSO DEL UNIVERSO, TU CREADOR,

    VIVE!, TE AMA!, Y QUIERE QUE LO CONOZCAS.

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  3. Anónimo15.12.07

    Hola Víctor. Lo que más me gusta de Vila-Matas es que no tiene que oscurecer su lenguaje para hacerse interesante, no nos bombardea con cosas supuestamente hipermodernas o extravagantes. Sus historias son sutiles, finas, y siembra inquietud, extrañeza en el lector, a la mejor manera de un Kafka o un Walser.

    Guillermo

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