28.2.07


Sobre Zona Dark de Monserrat Alvarez

No me canso de recomendar a los interesados en poesía el sitio de Paul Guillén, Sol Negro, donde acabo de encontrar un interesante texto de Mauricio Medo sobre Zona Dark, el primer libro de la poeta Monserrat Alvarez.

En realidad se trata de una reseña del reciente libro de la poeta, Bala Perdida (donde se puede leer este alucinante fraseo: “momentos de tesitura antipoética con reminiscencias beat que reverberan a la sombra de “Howl” hasta incorporar en sus escalas la esencia de la melopoesis baudeleraina y la elegía satánica”); pero toda la primera parte está dedicada al examen de Zona Dark.

Dice Medo que ese libro ha sido visto en el Perú como un “documento de la violencia política” y como “testimonio de la angustia y el desencanto generales”. Luego agrega que “lo conocemos también como la huella de una época en la medida que refleja tanto la angustia como el escepticismo de los jóvenes limeños en un momento de continua conmoción”.

Luego el autor de Caos de corazones toma distancia de estas lecturas sociales del libro; principalmente, dice, porque Monserrat está muy lejos de la “idea de colectivización social”, pero también porque “Zona Dark es un libro, que si bien sintoniza con el espíritu de esa época al mismo tiempo trasciende los límites su consciencia histórica. Como toda poesía legítima está más allá de las circunstancias inscritas en la biografía de una generación”.

Me pregunto si esa trascendencia que Medo reclama para Zona Dark tiene que impedirle necesariamente el ser un documento histórico y el testimonio de su tiempo (los años noventa). Me pregunto si la contraculturalidad, los fraseos urbanos y la jerga, el tono malditista y el demonismo de ese libro están en real contradicción con la expresión de un momento de profunda crisis social y moral que fue la que de algún modo alimentó la violencia política en los 80-90.

Por último, no veo cuál puede ser el problema de considerar a Zona Dark como el poemario de los noventa, a secas. Después de todo los noventa fueron un tiempo de renovación pero también de transición en poesía. Y la verdad no veo otro poemario, publicado en los noventa, a la altura del primero de Monserrat.

Por lo demás, todo poeta piensa o debe pensar que lo mejor siempre está por venir. A menos que querramos pelear trofeos pasados (noventeros) frente a un futuro de indiferencia (o nulidad). No seamos tan sutiles, por favor.

(Poeta Monserrat Alvarez)

27.2.07



El plural Quintana Solé y los tarzanes apócrifos

Suculento y documentado el artículo que acaba de publicar Carlos Abraham en Ciudad de Arena, sobre una serie de novelas de la saga de Tarzán que se publicaron en Argentina en la primera mitad del siglo pasado, como si fueran de Edgard Rice Burroughs.

El autor intelectual de esta alucinante estafa literaria fue nada menos que el editor J. C. Rovira, quien estaba haciéndose rico en los años treinta con una serie de colecciones de libros populares donde se publicaba a Turgueniev, Dumas, Sexton Blake, Edgard Wallace, entre otros autores famosos por esos tiempos.

Dentro de su “Colección Misterio”, Rovira se empeñó en publicar toda la extensa saga del Tarzán de ERB, y algunas novelas sueltas sobre Marte del mismo autor. La publicación de los tarzanes se inicia –según Abraham- en 1932, cuando se publica Tarzán de los monos. Desde entonces se imprime una tras otra todas las novelas del héroe de la jungla, que si no me equivoca son 11. Posteriormente, se publica estas novelas del ciclo marciano: Una princesa de Marte (A princess of Mars, 1917), Los dioses de Marte (The gods of Mars, 1918), El señor de la guerra de Marte (The warlord of Mars, 1919) y Thuvia, la novia de Marte (Thuvia, maid of Mars, 1920).

Aquí empiezan los problemas. La publicación del ciclo extraterrestre de Rice Burroughs no le rindió a Rovira lo mismo, en términos de ventas, que el ciclo tarzánico. Así que no encontró mejor forma de recuperar el nivel de ventas que publicando Tarzán en el valle de la muerte, primer Tarzán apócrifo, "traducido" por Alfonso Quintana Solé, pero en realidad escrito por él. En su cubierta podía leerse "Últimas aventuras del famoso Tarzán de los monos".

A esta primera novela apócrifa le siguieron Tarzán el vengador , Tarzán en el bosque siniestro, Las huestes de Tarzán, Tarzán y la diosa del mar, Tarzán y los piratas, Tarzán el magnánimo y La muerte de Tarzán. Y luego una andanada de tarzanes apócrifos que solo puedo citar sin comentar:

La resurrección de Tarzán, a la que seguirían Tarzán el justiciero, Tarzán y la esfinge, La lealtad de Tarzán, El secreto de Tarzán, Tarzán y el Buda de plata y Las huellas de Tarzán, Tarzán y el profeta negro, La odisea de Tarzán, Tarzán y el elefante blanco, La justicia de Tarzán, Tarzán y el lago de fuego, El nieto de Tarzán, Tarzán el implacable, El rescate de Tarzán, Tarzán y la luna roja, El secuestro de Tarzán, La venganza de Tarzán y Tarzán en el reino de las tinieblas.

Alfonso Quintana Solé, perpetrador de tan grande timo, en un descuido publicó un único libro con su nombre verdadero: Carlos de Foucauld. Sembrador de luz eterna (1943). Pero subsanó inmediatamente el impresentable error adoptando el seudónimo de Oscar Montgomery para escribir una serie de 11 novelas de horror para la imponderable editorial Tor. Algunos títulos que da Abraham: El asalto de los esqueletos a la mansión de los cadáveres vivientes, Espías en Buenos Aires y La momia con dos muertos.

Confieso, ahíto de vergüenza, no haber leído una sola novela de este falso Edgard Rice Burroughs. Y a juzgar por lo que dice de su calidad literaria Abraham, debería estar doblemente avergonzado: “La calidad de estas novelas de Quintana Solé era con frecuencia superior a las del propio Burroughs: tenían tramas mejor armadas, estilo más cuidadoso y pulido, y personajes con un fondo psicológico más elaborado y plausible. Siempre estaba presente el sense of wonder, y en algunos volúmenes incluso puede advertirse un sentido de lo extraño y de lo maravilloso que en cierto modo prefigura al realismo mágico, como ocurre en la historia de la tribu africana cuyo caudillo prohibió la risa (La ley de Tarzán)”.

Ah, pero si pensaban que eso era todo con Quintana Solé, se equivocan. En un juego magistral con el editor, el talentoso estafador literario simula retirarse de la “traducción” de las novelas de Edgard Rice Burroughs, para ceder su lugar a J. A. Brau Santillana, quien "traduciría" Tarzán y el búfalo de barro, La misión de Tarzán, Tarzán y el buitre maldito, La salvación de Tarzán, Tarzán y el diablo de la selva, La gratitud de Tarzán, Tarzán y la diabólica Ofelia, El rey de la selva y el judío errante, Tarzán y el "Angus Circus", La sombra de Lord Greystoke, Tarzán y el hurón, La clave de Tarzán, Tarzán y el monstruo, La furia de Tarzán, Tarzán, dueño del sol, La maldición de Tarzán, El refugio de Tarzán y El castigo de Tarzán.

Claro, adivinaron. Abraham encuentro argumentos de peso para afirmar que los “traductores” Quintana Solé y Brau Santillana son la misma persona. Esto da la friolera de unas cuarenta novelas apócrifas de Tarzán. El plural Quintana Solé fue un verdadero fenómeno por lo visto. ¿Alguien tiene un Tarzán argentino para que me lo preste? Me pregunto si Borges lo hubiera incluido en la Historia Universal de la infamia de haber sabido.

(Portadas de uno de los tarzanes apócrifos)

26.2.07


La sentencia de muerte de Blanchot (a 100 años de su nacimiento)

Uno de los escritores franceses más enigmáticos de que he tenido noticia es Maurice Blanchot (1907-2003), autor de El libro que vendrá y Thomas el oscuro, entre otros medio inclasificables. Si la ambigüedad y la extrañeza son pilares sobre los que descansa la imaginación creadora de Kafka, en Blanchot estas son potenciadas hasta el extremo, de manera que algunas veces nos ofrece relatos formulados, cuya intención de épater es tal vez demasiado evidente. En otras oportunidades -como en este cuento largo del cual traduzco, libremente, un breve fragmento- el equilibrio es casi perfecto, y las obsesiones y paranoias surgen límpidas y perturbadoras.


“En el teatro, durante el entreacto, ella estaba allí, acompañada de un muchacho desconocido. Me pareció extremadamente bella. La veía pasar ante mí, ir y venir por un lugar muy cercano y a la vez infinitamente separado y como del otro lado de un vidrio. Me arrebató una idea loca. Habría podido sin duda hablarle, pero no lo deseaba y, tal vez, de hecho me era imposible. Ella se tenía en mi presencia con la libertad de un pensamiento; ella estaba en ese mundo, pero en ese mundo yo no la encontraba sino porque ella era mi pensamiento; y aquella connivencia se establecía entonces entre ellas, aquella complicidad llena de horror. Comprendí que me miraba como a alguien a quien reconocía muy bien e incluso de manera amical. Pero era ese un reconocimiento de detrás de los ojos, sin mirada y sin signo, un reconocimiento del pensamiento, amical, frío, muerto.”

L’arret de mort. Gallimard, 1948. 112-113 pp.

(Tumba de Maurice Blanchot)



La Wiener y Sonia Luz en Urbanotopia

Sé que el proyecto poético que maneja MartínZúñiga es uno de los más activos de la blogósfera. Por eso no me sorprende que haya convocada a su ya larga lista de poetas posteados a dos amigas entrañables: Gabriela Wiener y Sonial Luz Carrillo. La primera fugó a España con su esposo, el poeta Jaime Rodríguez, y está logrando insertarse en ese nuevo mundo. La otra es una reconocida profesora sanmarquina que, silencionsamente casi, sigue cultivando el género con pasión y sin aspavientos. Como debe ser. Un poema de cada una:


foto en blanco y negro

G. Wiener

la niña que será mi madre
coge un rifle
y me apunta con cierta sonrisa
si esa niña fuera mi amiga
le pediría su arma de fuego
y ambas dispararíamos al aire
para alejar a los curiosos
del cielo caería un ganso dorado
conociendo a mi madre
lo llevaríamos en una camilla de guerra
corriendo sobre la hierba
de los panteones
poblados de involuntarias flores
y trataríamos de convencerlo de que está vivo
esto no se verá en la foto
pero hay un momento en que yo
le arranco un ala
la empuño corriendo en dirección del viento
y le muestro a mi madre
por primera vez
(algo que piensa que ella me enseñó a mí)
la equívoca intersección del vuelo y de la pérdida.


Acertijos

Sonia Luz Carrillo

¿Quién ve?

¿Quién habla

en el poema?

¿Quién juguetea

sabio /sabia

o necio/ necia

entre estas líneas?

¿Quién te pone acertijos

entre los blancos?

¿Quién – tal vez –se está burlando

de ti

o

de mí?


(Fotos: dando vida a la vida, la Wiener; retrato de Sonia Luz)

¿Ya nadie lee francés en el Perú?

En su habitual columna "Inquisiciones", Abelardo Oquendo repara en un hecho incontrastable actualmente: la pérdida de importancia de la cultura francesa en el mundo de hoy. A veces parece que la cultura occidental es cada vez más sinónimo de cultura americana: la TV, los medios, las películas, las novelas, los espectáculos, todo parece estar influenciado por la fuerza liberadora (y banalizadora) de la cultura gringa.

Oquendo se pregunta, con mucha razón, si hoy alguna revista estaría en condiciones de ofrecer un especial sobre Proust como lo hizo Las Moradas en los años cincuenta. Decididamente no. Cita además testimonios de los propios franceses, que se quejan de que cada vez los escritores de la tierra de Sartre se traducen menos, y de que en Francia los libros traducidos circulan cada vez más.

En el Perú, es cierto que los escritores jóvenes ya no se preocupan del idioma de Rabelais, pero tal vez el panorama no sea tan desolador. Conozco algunos escritores que dominan la lengua francesa: Patricia de Souza, Rodrigo Quijano, Camilo Fernández Cozman, Renato Sandoval. Buen tema.

(Rodrigo Quijano junto a Vicki Guerrero y Oscar Limache. Quijano tradujo a Quignard para Santo Oficio)

Pasamos a cosas mejores

En la edición de hoy de El Dominical de El Comercio, dos notas llaman mi atención. La primera es una suerte de aclare del poeta Enrique Sánche Hernani (Vinilo, 2007) sobre la condición de poeta del cantautor cubano Silvio Rodríguez, que como sabemos estuvo de paso por Lima.

Sánchez Hernani niega rotundamente que el autor de Causas y azares sea poeta. Dice además que los seguidores de la trova cubana "no se resignan a que sus cultores sean solo unos extraordinarios compositores y músicos; quieren para ellos la medalla de poeta. Mala suerte, no les corresponde". Un detalle: ESH se refiere a un disco de Joan Manuel Serrat, Mediterráneo, como "consagrado al poeta Miguel Hernández". Lo confunde con otro disco en homenaje al poeta español que descansa entre mis archivos.

También quiero referirme a la entrevista que le hace Jorge Paredes al filósofo italiano Gianni Vattimo: "creo que se trata de aceptar que nos dirigimos a una civilización un poco más dispersa, más múltiple, donde los pueblos finalmente puedan organizarse de diferentes maneras, es la única vía de salvación", dice el especialista en hermenéutica.

(Le negaron la visa de poeta a Silvio)

25.2.07


Más perlas del blog basura "El Hablador"

Como era de preverse, Giancarlo Stagnaro y sus compinches no han respondido a las pruebas que acá se han presentado sobre el blog basura que manejan. He compilado, para que quede bien claro, más muestras de comentarios insultantes, suplantaciones y acusaciones sin pruebas publicadas en ese sitio.
Qué dirán ahora estos mafiosos, ¿que me compré una flota de computadoras para enviar yo mismo estos insultos? Disculpen los lectores de LdL las faltas ortográficas y de tilde de estos comentarios; son típicas de los lectores de blogs basura.


“ese Coral me engañó, le pagué durante un año cincuenta cocos para aprender a escribir y solo me salen lugares comunes(sic), calló (sic) en saco roto mis locas ilusiones, faltaba más, salud!
Comment by maxito 02.22.07 @
12:09 am

“Ezio Neyra, sin ofender, es solo un joven tipico de la nueva generacion, que piensan que con una manera precisa de vestirse uno ya es un intelectual, que con arrogancia va matando todo lo que alguna vez aquí en Lima fue algo real y hermoso, la presencia de los intelectuales.
Comment by Carlos Omashiro 01.30.07 @
7:05 am

“¿Quiénes de los llamados “escritores” tienen en realidad una obra (de uno o dos libros) que los respalde como para invitarlos a una mesa y tildarlos de ser “una nueva generación”? En realidad no se ha caído en cuenta que todos los nombres de esa mesa vienen a ser amigos del editor y partícipe Ezio Neyra. Algo ridículo, de por sí.
Comment by El crítico 01.29.07 @
6:00 pm

“pero fìjense quièn postea la noticia: victor coral, otro que pone el grito el cielo cuando lo critican. deberìa agradecer que alguien se tome la molestia de revisar su adefesio (de hecho, no hubo màs de 3 reseñas entre perioduchos y blogs)
Comment by fidelio 02.24.07 @
1:31 am

“Primero, Re(y)noso parece que se ha juntado con un grupo de gente mediocre. De allí que este gremio no tenga ningún futuro. Simplemente lo conformarán resentidos o los que se autodenominan excluídos. Segundo, el fracaso que no es difícil de predecir devendrá porque se trata de un grupo no representativo, ya que ni Cueto ni Thays (por sólo citar un par de ejemplos) se unirán a él (y por más malos escritores que sean, pues tienen sus libros publicados y franeleados)
Comment by Clochard moribundo 02.08.07 @
8:40 pm

“saludos para Rubén Quiroz, suerte de gnomo altoandino que se cree el gran ruiseñor de la nueva poesía hispanoamericana pero no pasa de ser un humilde gorrión aplastado contra el asfalto por el camión cisterna de la filosofía.
Comment by vico c 02.22.07 @
3:37 pm

(Carlos Yushimito. Buen narrador vinculado al blog basura de marras)

Un blog basura con ensayos

Los que visitan continuamente LdL (felizmente son muchos) recordarán que hace unos días hice un post sobre Giancarlo Stagnaro y una nota humillante que fue obligado a publicar con su firma en El Peruano, sobre Víctor Raúl Haya de la Torre y el supuesto alcance cósmico de su pensamiento.

Al ¿editor? de lo que hasta ese día fue una revista seria y rigurosa, “El Hablador”, lo único que se le ocurrió como respuesta a mi opinión sobre su artículo (como si yo fuera quien lo obliga a firmar sus genuflexiones políticas) es convertir su revista literaria en un blog basura donde se suplanta, se difama y se insulta a ciertos bloggers y escritores, y se hace decir a honorables personas comentarios elitistas y racistas.

Si esto fuera poco, superando las prácticas perversas de los blogs basura conocidos, en el de Stagnaro se intervienen los comentarios, se cambia las fechas de publicación, y aparecen y desaparecen los mismos según la coyuntura. A continuación posteo algunos donde se hace lo que denuncio:

“no es que vea complots donde no los hay, pero, no tiene relación esta reaparición de leonardo aguirre con la caída de faverón, su enemigo más feroz, a manos de ocram? recuerden que aguirre y ocram son amigos desde la puc
Comment by señor de las moscas 02.15.07 @
7:12 pm

“qué va a ser cierto lo de los libros quemados (de Iván Thays), ese era su barajo, pex, para no decir que se ha pasado todos estos años webeando. No sean sonzos.
Comment by max 02.24.07 @
6:18 pm

“Qué tanto hablan de mafias. Ni siquiera al indiecito de Víctor Choral le hemos permitido la entrada a nuestro inmaculado circuito, menos estarán los Palacios, García Miranda o Selenco Vega. Puede ser que la cosa funcione con Yushimito y Stagnaro.
Comment by Daniel Salas 02.24.07 @
11:09 pm

“Ya lo he dicho: lo siento por ustedes, marginados, pero nosotros no pedimos nacer y caer donde caímos. Y ustedes saben bien, sanmarquinos, que no hay lugar para todos. Que no todos podemos ser estrellas. No es así, Iván?
Comment by gustavo faverón 02.24.07 @
10:35 pm

“García Miranda, pero puedes amarrarte con la mafia chicha de Max Palacios, Encinas, Juanma Chávez y Pedro Llosa. Recuerda que tú los descubriste cuando estos cándidos no eran nada y lateaban en plan huevin por el patio de Letras. Fuerza, Nino, estamos contigo.
Comment by Ex HuamánBoy 02.24.07 @
4:15 am


De más está decir que no creo que Daniel Salas y Gustavo Faverón hayan podido escribir semejantes comentarios incalificables que exudan racismo y un elitismo estúpido. De más está decir también que los chicos "vivos" de Stagnaro borrarán o modificarán estos comentarios luego de ver este post.

De la existencia de esta letrina virtual que supera todas las anteriores me enteré hoy por un comentario anónimo dejado sibilinamente –la típica forma de propaganda de los blogs basura- en Puente Aéreo. Este comentario, para “aclarar” la inquietud de un anónimo previo, dejaba la dirección electrónica del engendro virtual.

Alusiones a mí hay muchas, tal vez son las más, en ese blog basura. Pero mi objetivo no es defenderme de las torpes y no fundamentadas agresiones sino dejar al descubierto a Stagnaro y quienes lo secundan, además de alertar a los lectores de blog sobre este nuevo antro inmoral.
*Giancarlo Stagnaro ha intentado defenderse diciendo que dos de los cinco comentarios que pongo como pruebas de su bajeza han sido emitidos con media hora de diferencia y por el mismo IP -¿de quién creen que habrá copiado esta manía de los IP?-. De esos dos datos, que los comentarios fueron publicados por la misma máquina, y que fueron escritos en un lapso de media hora, los metalógicos chicos del blog basura "El Hablador" coligen que ¡yo mismo los escribí!
(Querido Stagnaro, tú llevaste los cursos de lógica de San Marcos, por favor, tú puedes algo mejor que eso. Qué te cuesta hacerte el favor y aceptar tus errores.)
Los chicos "vivos" de Stagnaro han reconocido dos cosas en su torpe y balbuceante "respuesta": que intervinieron un comentario para poner mi apellido en lugar de "Choral". A confesión de parte, relevo de prueba. Segundo, han sugerido, al decir que yo escribí dos de los cinco comentarios, que el IP de mi laptop es 201.230.163.53. Eso es simplemente falso. Y voy a certificar el IP de mi máquina con un notario para que quede como prueba en contra.
Algo importante. Stagnaro y sus secuaces han aceptado la veracidad del comentario del 02.15.2007. En él se habla de "la caída de Faverón" en referencia a una oscura acusación -también con IPs de por medio- hecha por un discutido blogger a Gustavo Faverón. Los "habladores"estaban de acuerdo con esa caprichosa idea, por ello postearon ese comentario y lo dejaron más de una semana. Algo más que debe aclarar Stagnaro y su banda.
Por lo demás, los lectores pueden darse una vuelta por el blog basura "El Hablador" y ver la cantidad de referencias insultantes a mi persona que hay allí todavía. ¿Un blog que acepta insultos y difamaciones a una persona es un blog basura? Sí.
(Stagnaro. Esta vez se le pasó la mano.)

24.2.07


Auden y un centenario necesario

En la revista sabatina de El Universal de México, Confabulario, veo una nota especial sobre el centenario del nacimiento de W. H. Auden (1907-1973), uno de los mayores poetas de lengua inglesa en el siglo veinte. José Emilio Pacheco, otro gran poeta, se ha tomado el trabajo de traducir especialmente para la ocasión dos poemas de Auden, el famoso “Musée des Beaux-Arts”, y el que a continuación posteo.


Asilo de ancianos

Todos poseen un límite: cada uno
Tiene un matiz de daño muy distinto. La élite
Es capaz de arreglarse por sí misma,
Caminar apoyada en un bastón,
Leer completo un libro, interpretar
Movimientos de fáciles sonatas.
(Pero acaso la libertad carnal
Es el veneno del espíritu:
Conscientes de lo que ha sucedido y el porqué
Abominan su tristeza sin lágrimas.)
Luego vienen los de silla de ruedas, el promedio
Que soporta la tele
Y guiado por amables terapeutas
Canta en comunidad.
Después los solitarios que musitan
Palabras en el limbo, y al final
Los que ya son del todo incompetentes
Y como una parodia de las plantas
(Ellas pueden sudar sin ensuciarse).
No obstante, hay algo que los une:
Todos aparecieron cuando el mundo,
A pesar de sus males,
Era más habitable y más vistoso
Y los viejos tenían auditorio
Y un lugar en la tierra.
(El niño reprendido por su madre
Podía refugiarse con la abuela para ser consolado
Y escuchar algún cuento.)
Hoy ya todos sabemos qué esperar,
Mas su generación es la primera
Que se ha desvanecido de este modo:
No en casa sino asignada a un pabellón, arrojada
Como se arrumban fardos indeseables.

Mientras voy en el Metro para estar
Media hora con una del asilo,
Recuerdo quién fue ella en su esplendor.
Entonces visitarla era un orgullo
Y no una caridad.
¿Seré tan frío como para esperar
Un somnífero rápido, indoloro;
O bien para rogar, como ella ruega,
Que Dios o la naturaleza precipiten
Su función terrenal?
—1970

El poema empieza con una caracterización de los tipos de vejez que reconoce el poeta, con sus “solitarios que musitan palabras en el limbo”, y sus “incompetentes”, “parodia de las plantas”. Hacia la segunda mitad el poema da un giro y se ensaya un tópico: el mundo pasado en relación con el mundo presente. El poeta casi llega al lugar común de “todo tiempo pasado fue mejor”, pero lo evita. Finalmente, luego de una pincelada, gris, de tono apocalíptico (“hoy ya todos sabemos qué esperar”), o tal vez “fatalista”, el poema se apropia del presente para plantear abruptamente la forma en que se afrontará la propia vejez. La muerte. Lugares comunes inevitables –esos sí- para toda conciencia lúcida. Y estamos frente a una con Auden.

(W.H.Auden & Christopher Isherwood, 1930. China)

23.2.07


Rincóndelblog. Quesa Suiza from Perú (www.quesasuiza.blogspot.com)

Como sabemos, Jennifer Llanos dejó la revista Somos y se fue a vivir a Suiza con su esposo Magtán. Pero el alejamiento -los que la conocen lo saben- no podía ser absoluto. Jenny ha abierto un entretenido blog donde comparte sus experiencias en la tierra de... los quesos, además de dar cuenta detallada de su matri, sus primeros días en el país europeo y las costumbres del simpático pueblito donde ha recalado con su consorte (les recomiendo el post "El rey de la chatarra", y sus comentarios).

La agudeza e ingenio que luce Jenny en su página "Monólogos de la bajita", de la revista sabatina, se incrementan y como que se potencian con alguna gracia íntima, cierto humor y ánimo proactivo, un toque comparativo (cultural) que siempre cae bien. Un buen blog que visito a menudo y recomiendo.

(Jenny, en foto tomada de su blog)

El caso Fenelon: ¿Pirata o livre très bizarre?

Según Émile Faguet, en su Histoire de la littérature française, el periodo de entre 1690 y 1715 fue uno de los más brillantes de toda la literatura de Francia. Todo estaba en efervescencia, sujeto a cambio y renovación incluso con cierta precipitación. En este contexto la literatura religiosa y pedagógica evolucionaba menos rápido que el resto, pero dejaba percibir sus cambios.

Uno de esos cambios importantes lo constituyó la obra de François de Salignac de La Mothe, Fenelon (1651-1715), y en especial su secuela de una de las obras de Homero: Las aventuras de Telémaco hijo de Ulises (1699). El texto, compuesto en su primera versión de 18 libros, y fijado posteriormente en 24, fue escrito bajo encargo para la educación del Duque de Borgoña, y su éxito editorial –fue una suerte de best seller de principios del siglo dieciocho- sorprendió el primero al propio Fenelón, que lo que había querido hacer era solo un texto guía para la instrucción de un niño noble.

Las aventuras de Telémaco terminó teniendo tantas y tan distintas ediciones en el siglo dieciocho –ya no hablemos del diecinueve, cuando la impresión de libros se incrementó geométricamente-, que algunos estudiosos y libreros consideran muy probable que el libro más popular y divertido de Fenelón -otros títulos suyos son Explicación de las máximas de los santos sobre la vida interior (1697);Demostración de la existencia de Dios a partir del conocimiento de la Naturaleza (1712)-(1718)- haya sido uno de los primeros en la historia en ser pirateados.

La idea no es desopilante si reparamos en que el texto de Fenelón -paralipisis o complementación de la historia de Telémaco expuesta en la Odisea- fue en poco tiempo adoptado por escuelas y abadías de toda Europa como texto de enseñanza de la lengua francesa, debido a la claridad expositiva y a la suave gracia del estilo de su autor –delicadeza que fue fustigada en su momento por Diderot. Es de suponer que en cada ciudad donde había una imprenta estaba en germen o en acto la posibilidad de copiar el libro de Fenelon para cubrir la necesidad del mismo.

Pues bien, hace unos días estaba paseando por el centro, chequeando un remate de libros callejero, cuando me encontré con un librito empastado en cuero rojo que decía simplemente "Fenelón". Lo tomé en mis manos recordando Las aventuras de Telémaco y me di con la sorpresa de que era un ejemplar muy antiguo de ese libro, probablemente del siglo dieciocho. El libro no tiene mayores señas de impresión que lo siguiente:


Poissy -Tip. y Ester. de Aug. Bouret.


Los doce grabados que trae, de una resolución impresionante, me daban un dato adicional. También el número de páginas, los tomos y volúmenes (dos tomos empastados en un solo volumen, 202 y 174 páginas). Pero no tengo año de edición. Ingresé a internet con esta información y me hallé en un dilema casi imposible de resolver. En Poissy se imprimió una famosa edición del libro, pero en el siglo diecinueve. Mi ejemplar, por la impresión, es de principios del siglo dieciocho. Encontré un grabador apellidado Bouret, pero no se llamaba Augusto. Y también es del siglo diecinueve.

En cuanto al número de páginas, fatigué casi treinta ediciones entre 1699 y 1800, pero solo coincidía con una de ellas, que presentaba el libro completo en 276 páginas, pero no divididas en tomos, y en dos volúmenes. Por lo demás, había ediciones con 200, 36, 24 y 10 grabados, en dos, cuatro, ocho y 24 tomos, en varios volúmenes, sin grabados, en cuero de cabra, de cerdo, de vaca, con opúsculos, colofones y agregados, con ilustraciones en color, marcos, letras capitales. En fin.

Gran parte de todas las posibilidades de edición de los siglos deiciocho y diecinueve están registradas minuciosamente en internet, en páginas francesas e inglesas, pero ninguna coincide con mi edición. Chequeé todos los grabados que hay en Google del libro de Fenelón, uno por uno. Ninguno se parece a los de mi ejemplar. ¿Tendré entre mis manos una edición secreta de autor?

"Lo más probable es que sea -me baja a tierra un amigo más enterado que yo- una edición no autorizada de Las aventuras de Telémaco". Un libro pirata del siglo dieciocho, quién lo creería. Yo, que nunca he comprado libros piratas. Espero obtener más información sobre mi ejemplar de Fenelón, aunque mi poca pericia en Internet haya sido agotada ya. La idea de haber pagado veinte dólares por un libro pirata ha quitada 60 minutos a mis once horas de sueño.

(Primeras páginas de mi edición de Les aventures de Telemaque fills d'Ulysse)

Inauguración de librería en el centro de Lima

Martes 27 de febrero a las 7.30 pm. Jr. Ica 144. Librería COMMENTARIOS, de Julia Gómez Salazar. Cortesía de Giancarlo Huapaya.





Crítica menor de Agreda

David Abanto, siempre tan servicial, me hace llegar por correo una columna -diagramada como si fuera de un diario escrito- donde el académico J. A. Mazzotti se defiende de una mala crítica a su reciente libro de poemas, publicada por Javier Agreda en La República hace diez días.
Más allá de fuertes discrepancias ideológicas, y en bien de la poesía -que es lo más importante-, me parece pertinente publicar en LdL sus precisiones a la pésima reseña de Agreda.
Solo una atingencia que no tiene que ver con la reseña ni con el poemario (del cual publicaré una lectura en su momento): lo de "aliado" de Kloaka no es solo un rótulo. Cualquiera que lea Poéticas del flujo se dará cuenta de ello.


Por José Antonio Mazzotti

A Javier Ágreda habría que recordarle un poco las peculiaridades de la poesía. En su reseña a mi reciente libro Sakra Boccata (La República del 12/2/07) desliza tantas equivocaciones que uno se pregunta qué hace alguien tan desinformado (y desorejado) escribiendo sobre el género. Primero, me identifica como “uno de los fundadores y líderes del polémico grupo Kloaka”, cuando cualquier entendido sabe que nunca estuve en el grupo, ni firmé sus manifiestos. Fui un amigo y compañero de ruta bajo el rótulo jocoso de “aliado principal”, cosa que no desdice ni del grupo ni de mí. Y seguimos siendo amigos.

Lo de citar de memoria es frecuente en cierto periodismo, pero cuando de poesía se trata, es receta para el resbalón.

Luego Ágreda sostiene que mi primer poemario, Poemas no recogidos en libro (de 1981) era “un conjunto de textos que giraban en torno al tema del amor”. Habría que ilustrarlo con un chequeo básico: de las tres secciones del libro de veinticuatro poemas, apenas una, la tercera parte, se dedica al tema. Y el amor ha seguido siendo pasto de varios poemas de mi segundo libro (del 85), del tercero (del 88), y del cuarto (del 94). Pero donde se hace más evidente, desde el mismo título, es en mi quinto libro, Señora de la noche (del 98), que retoma un verso de Octavio Paz precisamente alusivo al tema del amor. Mal se sostiene la ligereza de Ágreda de que “después de varios poemarios y algunos libros de ensayo […] Mazzotti vuelve a ese tema en su poemario Sakra boccata”. Esto es lo que se llama saltarse la bibliografía con garrocha. Y, de paso, perderse el sentido del título, que alude a la poesía tanto como al erotismo.

Podría seguir con varias inexactitudes, pero no quiero negarle al comentarista, ni a nadie, el derecho de que no le gusten mis últimos poemas. Me parece muy válido y legítimo si sabe sostenerlo con rigor, como ha hecho con otros libros. El asunto aquí es distinto: la superficialidad del quehacer crítico respecto de la poesía. Bastará terminar con una desfiguración que revela su aludido desorejamiento. Cita un verso mío como “repta la lengua en la acequia perfumada” en vez de “repta la lengua por la acequia perfumada”, que tiene una cadencia más simétrica (4-8-12) y está lejos de ser estrictamente descriptivo, como indica (¿sabrá que ni las lenguas reptan ni las vulvas son acequias?). Lo de citar de memoria es frecuente en cierto periodismo, pero cuando de poesía se trata, es receta para el resbalón. Ojalá este crítico afine la puntería en próximas entregas y lime sus impresiones en un género que, obviamente, se le escapa por “irracional”.

(Agreda. Sigue acumulando reseñas imprecisas y deficientes)

22.2.07


Rolling Stone: ¿edición de culto?


Una de las cosas que más molestan en estos tiempos es el que una institución, persona o producto cultural ofrezca algo y no lo cumpla. Esto acaba de pasar con la reciente edición para Latinoamérica de la famosa revista gringa especializada en música popular.

A juzgar por la banda colocada en el logo, que anuncia una “edición de culto”; la elegante portada, que reproduce la del disco legendario de Pink Floyd The dark side of the moon, y los títulos de su dossier sobre ese grupo inglés, la revista se mostraba apetitosa (sobre todo a la luz de la inminente visita de Roger Waters a Lima). Muy rápidamente me convencí de lo contrario.

Lo que hay es un refrito sobre la bronca que en 1987 los integrantes de Pink Floyd protagonizaran, y que mereció en su momento una portada de la misma revista. Hay también una entrevista, recortada, a Roger Waters, y algunas referencias a Syd Barret, fundador del grupo, pero no “El legado de Syd Barret” como anuncia la portada de manera ambigua a mi parecer.

Gran parte de las páginas se las llevan los avisos publicitarios y un demasiado extenso especial sobre las 100 canciones, los 50 discos, y los 25 DVD del año pasado. ¡Por Dios! Si hay veinte canciones que valgan la pena salidas el año pasado, dense por servidos. Y debe haber 5 ó 6 discos importantes, no más.

Es en las notas pequeñas donde encuentro lo mejor de este número. La visita de Robert Plant a la tierra del maestro Robert Jonhson en el deep south estadounidense y el anuncio de su próximo box set son agradables. También resulta reveladora la entrevista al hijo de John Lennon, Sean, músico de dudosos logros hasta ahora, pero muy enterado de lo que pasa en su terreno:

“¿Qué canción de los últimos años te hubiera gustado escribir?

“Trapped in the closet”, de R. Kelly. Es genial, es tan épica… “In-a-gadda-da-vida” de Iron Butterfly queda corta en comparación”.


En cuanto a sus álbumes comprados últimamente, tenemos a The eraser, de Thom Yorke y In the court of the Krimson King, de King Krimson. Las bandas nuevas que señala: The Strokes, Deerhoof, Domino, Lightning bolt.

Podrán hallar además una nota interesante sobre Kraken, el grupo metal colombiano. La crónica sobre los jóvenes millonarios del Silicon Valley (YouTube, Firefox, Facebook, etc.), aunque no es de música, es lo único imperdible.

(Portada de la edición argentina)

21.2.07













Borges, Hamlet, Kafka, la hormiga

The magazine of fantasy and Science Ficition ha sido durante décadas una de las publicaciones especializadas en SF más importantes del mundo. Por eso no sorprende que el número 20 de la serie Ciencia Ficción de Bruguera –que reproduce en castellano los relatos aparecidos en una edición de colección de dicha revista- reúna excelentes cuentos de nombres reconocibles como Isaac Asimov, Brian W. Aldiss, Theodore Sturgeon y el asombroso Philip K. Dick.

El cuento titulado La Hormiga Eléctrica, incluido en este volumen, es una perfecta gema que refleja todos los particulares brillos del escritor norteamericano. Hablo de la paranoia hecha método literario, la referencia a escritores y tópicos de la literatura contemporánea, el manejo pericial de diálogos y la construcción de personajes contradictorios, paradójicos como la realidad misma.

Garson Poole es director de una importante empresa y ha sufrido un terrible accidente de tránsito con su cohete personal. En el proceso de curarse de sus heridas y someterse a un implante de una mano cibernética, Poole llega a enterarse de que en realidad no es un humano sino una hormiga eléctrica, una suerte de androide fabricado por grandes empresarios para cumplir papeles específicos de producción y manejo de empresas.

Eso no es todo. La ignorancia de su destino y del objetivo de su existencia había proporcionado a Poole una autopercepción humana. No había nada físico ni psicológico que lo diferenciara del resto. Cuando se entera de su verdadera naturaleza, recién comienzan la duda y las preguntas sobre su existencia y su libertad:

“Creo que me mataré –pensó-. Aunque probablemente me programaron para que no me matara; resultaría demasiado costoso para mi dueño. Y él no lo querría. Programado. En algún rincón de mi cuerpo, hay una matriz fijada a un lugar, una pantalla o filtro que me impide tener ciertos pensamientos, realizar ciertas acciones. Y que me obliga a otras. No soy libre. Nunca lo fui, aunque ahora lo sé, y en esto estriba la diferencia.”

Si a los humanos a veces la conciencia de que van a morir les otorga un nuevo tipo de percepción de las cosas, en este caso la revelación de un destino distinto al humano trae consigo una secuela de dudas existenciales muy cercanas al personaje shakesperiano citado en el título. Poole debe decidir si vale la pena seguir existiendo bajo su revelada naturaleza no humana. La decisión, luego de una serie de idas y venidas del pensamiento -paranoicas y típicas en el discurso narrativo de PKD- es por intervenir la cinta de vida que guarda en su cuerpo y que configura su realidad y su relación con el mundo. Con esto Poole no busca matarse; por el contrario, quiere aislarse de la existencia contingente y obtener poder sobre la realidad.

“¿Qué trato de hacer? ¿Desviar mi programa? (…) ¿Debo intervenir en la cinta de la realidad? Y en tal caso, ¿por qué? Porque si la controlo –se contestó-, controlaré la realidad.

(…)

Con esto no solo conseguiría el control de mí mismo sino el control de todo.
Y esto me separa de cualquier ser humano que haya vivido y muerto”.

Estamos pues frente a un relato de liberación. Un individuo de estirpe kafkiana que de un momento a otro amanece convertido en lo que siempre ha sido pero que ignoraba: un robot con perfecta forma humana y “vida emocional”. La búsqueda de una emancipación que antes ni siquiera le pasaba por la mente a Poole, le expide una factura demasiado grande: luego de estropear su sistema interno, su “ser”, se desvanece dejando la verdadera realidad intacta.

La imaginación paranoide de Dick quiere que los poderosos dueños de Poole lo hayan tramado todo, y que la especie de novia que lo acompaña en su tormento existencial, y que siempre da síntomas de normal humanidad, sea también víctima de la difuminación existencial de la hormiga eléctrica. Si bien el final del cuento abre la perspectiva de que toda la realidad se desvanezca en el aire junto con la “vida” de Poole, me parece más interesante el rapto aléfico que tiene el protagonista poco antes de expirar:

“Vio manzanas, piedras y cebras. Sintió calor, la sedosa finura de la tela; sintió un océano que saltaba hacia él, y un gran vendaval del Norte (…) la mantequilla se hizo líquida en su lengua, y al mismo tiempo, fétidos olores y sabores le asaltaron; la amarga presencia de venenos, limones y hojas de hierbas de verano (…) yacía en brazos de una mujer en un enorme lecho que al mismo tiempo canturreaba en su oído…”

Se trata de un aleph no solo visual sino sensorial, donde el tacto, el olfato y el oído participan plenamente. Aunque como siempre ocurrió con este escritor, todo pueda ser reducido a un reflejo de sus dilatadas experiencias con el LSD.

La vida y pasión por la escritura de Philip K. Dick dan para mucho y no las tocaré ahora. A la derecha pueden visitar la página oficial del escritor, de donde he extraído la primera página de las 8000 que conforman Exegesis, su monumental e intraducido (completo) libro póstumo. Una interesante bibliografía con acceso a textos la tienen en www.golwen.com.ar.
(Primera página de Exegesis: "There is a direct casual relationship between karma and the Black Iron Prison"// Philip K. Dick, alucinado, en apunte cómic)

Una conversa con Alonso Cueto

Reencontrarme con el escritor luego de unos meses ha sido, como siempre, una experiencia estimulante. Nos sentamos a una mesa en el Haití y pedimos sendas aguas minerales con gas. Alonso me cuenta que le acaba de llegar de China su ejemplar de La hora azul traducida al idioma de Tu Fu. También que su estadía en Cartagena de Indias para el Hay Festival fue muy fructífera. Mientras bebemos las aguas pienso que el calor veraniego no favorece las conversas –son las tres de la tarde.

Alonso me dice que leía antes con más frecuencia los principales blogs literarios, pero que últimamente ha dejado de hacerlo así. Convenimos en que Notas Moleskine debería reactivarse, y en que Puente Aéreo es tal vez el mejor de entre los peruanos, por la variedad de temas que trata. ¿Por qué te has alejado de la blogósfera? “Lamentablemente hay muchas peleas en los blogs”, agrega. Asiento.

Me pregunta sobre LdL. Le digo lo que ha comenzado a pasar: que lo estoy convirtiendo en un blog más personal, que refleje preocupaciones más íntimas. “No quiero depender de las noticias de El País, ABC, Perú 21, La República y El Comercio –le digo-. Soy capaz de producir contenidos propios, probar con traducciones, postear menos pero mejor, no apoyarme en las muletas del paste and copy y el volteado de noticias”. No es necesario que agregue un nombre. Alonso parece comprender perfecto.

Inquiere si estoy escribiendo, si tengo novia, en qué trabajo. Le respondo. Recordamos brevemente los tiempos de El Dominical. Se acuerda de una novela que, en una lejana primera versión, le di a leer. Conversamos un buen rato sobre librerías y libros. Coincidimos en que el consumo de novelas se ha incrementado en el Perú.
Nos paramos de la mesa y caminamos un poco por un Miraflores ajetreado. Su hijo mayor está estudiando flauta en Dusseldorf, me confiesa. “Es carísimo, pero él está contento”. Intenta comprarme en Ibero su propio libro recién reeditado por Planeta, El vuelo de la ceniza. Me rehúso cortésmente. “Yo lo consigo por mi cuenta”.

En pleno Larco, me despido de Alonso con un abrazo. Antes de irse con ese paso cansino característico, me dice que está adaptando una novela de Henry James a la radio, y que este mes termina de escribir esa nueva novela de la que ya me había hablado hace un año y medio. “¿Voy después a postear todos los días refritos?”. Alonso se quita: un creador dedicado a la creación.

(Cueto)

19.2.07


Hornby infiel

En la Revista de Libros chilena hallo esta reseña sobre la reciente novela de Nick Hornby, el autor de Alta Fidelidad, publicada por Anagrama.

En picado sorprenderá tanto a quienes no conozcan al inglés Nick Hornby como a quienes ya hayan disfrutado con libros como Alta fidelidad o Como ser buenos, dos estupendas novelas, la primera de ellas famosa por su versión fílmica.Una noche de Año Nuevo llega a la azotea del edificio londinense predilecto de los suicidas una católica cincuentona, cansada de cuidar a un hijo en estado vegetal. Se topa con otro suicida, Martin, ex presentador de un matinal televisivo, recién salido de la cárcel por acostarse con una quinceañera. Intercambian escuetas palabras y de pronto aparece una joven gritando y chillando.
Se trata de Jess, una energúmena adolescente, mentirosa y malhablada, afectada por la misteriosa desaparición de su hermana y el abandono de su supuesto ex novio. Se les suma un ex rockero norteamericano, de sexualidad confusa, abandonado por su novia y su mejor amigo. Y parece que la unión hace la fuerza, o la quita, según cómo se mire, pues, entre que las horas pasan y el valor no llega, los cuatro deciden darse una prórroga hasta el día de San Valentín. Y comienzan a verse inmersos en situaciones extremadamente patéticas, generando, sin querer queriendo, una hermandad en la desgracia. Llegado el plazo fatal, se dan una segunda prórroga de tres meses. Y siguen pasando cosas, tan absurdas como rigurosamente posibles. Aunque sería inexacto hablar de un final feliz, lo cierto es que cumplido el trimestre deciden que las cosas han mejorado y se dan otro plazo, ahora de seis meses. Es conmovedora la libertad, la humanidad y la comicidad que van cobrando los personajes al dilatar colectivamente sus muertes.
De asunto trágico y tratamiento cómico, como gustan los ingleses, la novela posee una estructura sólida y ágil que da cabida a las versiones intercaladas de los cuatro protagonistas. Mención aparte merecen los abundantes diálogos, ambiguos, desesperados, sorpresivos y a veces geniales. Hornby es un bromista de fuste, de la familia literaria de su compatriota Martin Amis, quien también ha escrito en clave jocosa una novela sobre un suicidio frustrado (Dinero) y quien dejó dicho que, para la crítica, "no hay forma de distinguir lo excelente de lo que no lo es tanto". Y En picado se presta con sobrados méritos a tal confusión.Por último, llama la atención la capacidad de Hornby para dosificar eficazmente la información y diseminar su lucidez, sus reflexiones, su humor y sus tan disparatados como asertivos símiles en los discursos de los cuatro protagonistas, sin estropear sus individualidades. Hacia el final de la novela, mientras conversan, uno de ellos da con la madre del cordero: "Mi conclusión es que no somos gente seria". Y no lo son.
(Portada de la edición inglesa)

Steinbeck vende caro

Una edición “rara” de Las uvas de la ira, que supongo que será la primera edición con algunas anotaciones y/o firmada por el escritor, fue subastada el fin de semana por la familia Steinbeck a 47,800 dólares. La compra la hizo Jim Dourgarian, librero de viejo estadounidense.

Otros libros comercializados durante esta subasta son De ratones y hombres, que se vendió por 7,768 dólares y Al este del Edén, por 8.365 dólares. Se sabe que los libros eran propiedad de la hermana del escritor, y que tras la muerte de esta, en 1992, pasaron a propiedad de los herederos, quienes vieron la oportunidad de financiar algunos arreglos al famoso bungalow Pacific Grove, donde se sabe que el escritor redacto algunas de sus mejores novelas.

(Rarísima edición de De ratones y de hombres)

Historias amargas

Ayer en El Dominical, el profesor sanmarquino Agustín Prado Alvarado publicó unareseña sobre una reedición del primer libro de cuentos de Ricardo Piglia. Como todavía no lo he leído, los dejo con la reseña sin más.


Respiración artificial (1980), La ciudad ausente (1992) y Plata quemada (1997) consolidaron, en las dos últimas décadas, a Ricardo Piglia (Adrogué, Buenos Aires, 1940) como uno de los novelistas de mayor importancia en la región literaria del Río de la Plata. Sin embargo, sus inicios como escritor están registrados en el rubro de la escritura del cuento. Un ramillete de ellos fue compilado en su primer libro La invasión, publicado en 1967 año en que también fue premiado por la Casa de las Américas.

EL MISMO CUENTO DISTINTO

En esta nueva edición española el escritor argentino nos confiesa, en el prólogo insertado, las diferencias con la edición de 1967. Anteriormente el libro contaba con diez relatos, ahora se han sumado cinco más: dos cuentos inéditos "El joyero" y "Un pez en el hielo"; mientras que los tres restantes "Desagravio", "En noviembre" y "El pianista" habían circulado en revistas literarias bonaerenses de los sesenta. Otro cambio efectuado es el reordenamiento; pues el libro abre y cierra con los cuentos nunca editados.

Piglia también nos revela que la (re)lectura de sus textos lo llevó a modificarlos, siendo "Tarde de amor" el único texto reescrito por completo. La decisión de retocarlos obedeció, entre otros fines, a un principio aprendido de Hemingway a quien evoca: "Todo lo que podamos sacar de un cuento, lo va a mejorar". Hay un semblante realista en los argumentos de las 15 piezas. Y una escritura solvente, de prosa limpia y sin complejidades en el lenguaje. Otro detalle notorio es el uso del diálogo como un componente importante en el armazón de los cuentos, seguramente una de las influencias estilísticas tributarias de la obra de Hemingway.

SABOR AMARGO

Entre las tramas dominantes encontramos aquellas que exhiben personajes derrotados. Personajes que deciden emprender algún acto esencial que les permita saborear una pequeña victoria a su amarga existencia, como en "El joyero", "En noviembre" o "El pianista". En "El joyero", por ejemplo, un ex presidiario apodado el Chino decide viajar para buscar a su hija con la intención de recuperarla. Notable es la dosis de complejidad emocional del personaje aferrado a su paternidad como eje medular de su vida: "Jamás estaba perdido estando con su hija".
Podemos agrupar otro manojo de cuentos acuñados por su sabor histórico, como "Las actas del juicio", calificado por el autor como un relato histórico, además de distinguirlo como su mejor pieza narrativa en este libro. Ambientado en el siglo XIX, en el cuento se reconstruye mediante un juicio el asesinato del general Urquiza, reconocido por haber combatido y derrocado al sanguinario dictador Rosas. Otro relato de ambientación histórica es "Mata-Hari 55", donde Piglia, mediante un contrapunto de voces y miradas detalla las vivencias de una soñadora aprendiz de espía reclutada para seducir a un peronista. También estas voces son las encargadas de aludir al contexto social: "Todo pasaba en julio o agosto del 55, unos días antes de la revolución".

EL NACIMIENTO DE RENZI

El mundo del adolescente y la pérdida de sus ilusiones infantiles son el material narrativo de cuentos como "La honda" y "En el terraplén". En la primera historia la mirada al infante es narrada desde la óptica adulta; mientras que en la segunda la focalización de la narración se aproxima al pensamiento de Emilio, joven protagonista que experimenta los difíciles primeros pasos de esa edad.
Un último grupo de relatos a destacar son los protagonizados por Emilio Renzi, personaje principal de su posterior novela Respiración artificial. Son tres los cuentos conducidos por Renzi: "La invasión", "Tierna es la noche" y "Un pez en el hielo" este último cierra la lista de relatos mostrando ya la vocación literaria del personaje. Recorriendo estos quince cuentos certificamos las dotes de narrador que ya poseía Ricardo Piglia en sus inicios como escritor; aunque, tal vez, en este libro su perduración y resistencia al paso del tiempo pueda deberse a la reescritura efectuada, mérito y acierto también encomiable.

(Piglia)

17.2.07


Violencia, blogs, los noventa

El poeta Héctor Ñaupari responde a unas preguntas sobre su generación, la relación entre literatura, violencia y mercado, y desnuda sus ideas sobre temas de urgencia. Posteo la entrevista sin mayores comentarios.



“LA LITERATURA NO LAVA MANOS MANCHADAS DE SANGRE”


*Violencia

El tema de la violencia se ha puesto en la agenda de los estudios y de la crítica literaria actual. ¿A qué crees que se debe este fenómeno?

Creo que hay dos circunstancias que han terminado coincidiendo para este fenómeno. Primero, la perspectiva de izquierdas de la mayoría de los narradores y poetas peruanos de la actualidad, quienes, pese a las atrocidades cometidas por los grupos terroristas, consideraban a esos perpetradores de la violencia, en última instancia, como compañeros de ruta ideológicos. Segundo, una agenda externa de los centros de investigación e institutos de las universidades extranjeras, norteamericanas y europeas, y que todavía mantienen una visión bucólica, “mágico–realista” de las sociedades latinoamericanas. Puede ser que haya por ahí alguien que no tenga ninguna de estas dos perspectivas, pero es sólo la excepción que confirma la regla.

Ocurrió lo mismo –e, incluso, hasta ahora– con la perspectiva de género en su momento. Hasta “La niña de la lámpara azul” era analizada según la perspectiva de género. Supongo que los poemas de Eguren o los de Adán, así como las novelas de Thays, serán analizadas hoy según la perspectiva de la violencia. Sin embargo, hubo un momento en la literatura peruana en que los temas sobre los cuales el escritor o poeta escribía los dictaba él mismo. Incluso muchos escritores del noventa –que hoy consideran a la violencia su único tema, o por el cual se inventaron como narradores o poetas– gozaron de esa libertad en sus primeros escritos.

El problema es que ahora se ha establecido una suerte de sofisticada censura: es evidente que ya no se queman libros ni se persigue a los escritores, pero los nuevos inquisidores apremian a los escritores emplazándolos de la siguiente manera: si quieres ser publicado, comentado o reconocido, si quieres ganar premios o tener el favor de los jurados, debes escribir únicamente sobre estos temas. De este modo, si quiere surgir, el propio escritor debe autoimponerse silencios sobre sus propios temas, si éstos no están en las agendas de estos centros y sus representantes en el Perú, o los de la progresía nacional. Resulta divertido que hayan sido justamente estos corifeos de la violencia los que, por un lado, más han reclamado sobre la libertad del escritor a escribir lo que le venga en gana, en el reciente debate que tuvimos sobre este tema, y por el otro, han publicado y discutido sobre el único tema merecedor de ser puesto en agenda para ellos: la violencia.

Nuestro país vivió un periodo de violencia cruento y que dejó heridas evidentes. ¿Cuál crees que debe ser el papel del intelectual y del poeta en este sentido?

Para poder responder con propiedad a esa pregunta, hay que decir antes que nada lo siguiente: es evidente que escribir sobre lo que sientes, lo que te motiva o te indigna, ése es el compromiso primero, sin el cual ningún otro tiene sentido o significado. Asimismo, la actividad creativa no es gratuita, se desarrolla en un determinado contexto social, económico, cultural, que al creador le produce efectos y le genera consecuencias, sobre él como persona y sobre su creación. Junto a ambos, esta el sentido de la pertenencia, mediante el cual formas parte de un grupo humano que tiene alegrías, horrores, satisfacciones o frustraciones y de la cual no te exoneras, como tampoco de sus éxitos o desventuras.

De esta manera, el papel del intelectual y del poeta peruano frente al tema de la violencia que padecimos es escribir sobre ella, a mi juicio, desde la perspectiva de una honesta indignación por lo acontecido o movido por una sincera compasión hacia las víctimas, si es que ésa es decisión libre y soberana, no por el dictado de otros. Desde luego, habrá quienes escriban desde el lado de los victimarios, como es el caso del carnicero de Lucanamarca, Hildebrando Pérez Huarancca, o de la criminal senderista Edith Lagos. Lo que no se puede hacer es separar al literato del político o del asesino; que Céline o Neruda hayan sido grandes escritores no los libra de señalarlos como defensores de genocidas como Hitler o Stalin, respectivamente.

Pero en estos dos ejemplos puntuales los escritores son los asesinos y terroristas, lo que le da un giro más dramático a este asunto.
¿Debemos olvidarnos de sus crímenes por ser escritores? ¿Debemos exculparlos o hacer que la sociedad peruana los vea de otra manera merced a la literatura? No estoy de acuerdo. Eso es inmoral. Eso debe ser criticado. La literatura no lava manos manchadas de sangre. Ése no es su propósito. Además, por lo general, quienes hacen esas distinciones sólo lo hacen con escritores que comulgan con sus postulados ideológicos. Por el contrario, no tienen misericordia con quienes les son adversos: allí asumen la pose del “intelectual comprometido”. Ese doble estándar es repulsivo. Si vamos a hablar de la violencia, considero que se debería generar un debate abierto sobre este tema en particular. Lo pedí una vez y lo vuelvo a hacer ahora, pero creo que los corifeos y críticos de la violencia tenderán, como otras veces, al silencio y se harán los desentendidos.

¿Por qué crees que la violencia política no ha impregnado el discurso poético de los poetas posteriores a los ochenta? Domingo de Ramos dice que porque hoy ya nadie cree en nada, hay mucho escepticismo...

Porque esa violencia era justificada por un discurso racista, vesánico, criminal y genocida. Esa violencia estaba amparada por una terrible y macabra perversión de un marxismo genuino y bienintencionado, y de una preocupación auténtica por los pobres de nuestro país y la injusticia que padecen hasta hoy. ¿Quién podría defender desde la literatura un discurso de esa naturaleza?
Si estás en contra de la agresión, no puedes justificar un discurso de violencia ni la violencia misma. Allí no hay medias tintas. Siento discrepar con Domingo, pero creo que las dos generaciones posteriores a los ochenta si tenemos mucho en qué creer: en la libertad, en la igualdad, en la justicia, en nuestras propias fuerzas. El desaliento es el mejor caldo de cultivo para que estos discursos totalitarios resurjan.

*Los blogs

¿Qué opinión tienes de la crítica hecha desde los blogs literarios?

Que toda esa crítica es bienvenida, siempre que no descienda al insulto ni se ampare en el anonimato o en la usurpación de la identidad. La insolencia no es sinónimo de inteligencia. El anonimato es el equivalente de la cobardía, para mí. Estoy a favor que todo el mundo pueda criticar una obra literaria, favorable o desfavorablemente, no importa, pero que la lea y se forme una opinión sobre ella. Lamentablemente, los insultos anónimos, racistas, sin gracia –porque hasta para insultar hay que tener unas lecturas y un criterio– y peor escritos, no van a amenguar, sino a aumentar. Esto será así porque sus perpetradores son ciegos, sordos y mudos a todo, excepto a su propia miseria. Te darán mil coartadas para esconderse, pero, en verdad, las únicas que cuentan son los tres motivos del oidor: por miedo, por miedo y por miedo. Olvida las restantes.

¿Siendo los blogs un mundo anarquista y ajerárquico por definición, es concebible algún tipo de control sin que algunos se erijan en jefes supremos o big brothers de la blogósfera?

La pretensión de controlarlo todo es una antigua pulsión de los seres humanos. Desde luego es más fuerte en los espíritus con complejos de inferioridad, o con el obsesivo deseo de ser reconocidos. De modo que esa pretensión, llevada a los blogs literarios, no es nueva ni original: sólo ha cambiado de soporte. Como en el caso de los insultos vertidos en la blogósfera, esa pretensión no disminuirá, sino que se incrementará: justamente, los primeros en salir a responder y a declarar su inocencia al respecto serán precisamente esos grandes hermanos. Olvidan por supuesto que la inocencia proclamada sin acusación de por medio es sinónimo de culpabilidad.

Algunos tienen la impresión de que los blogs basura han sido inflados y mantenidos por ciertos bloggers interesados en aumentar su lectoría a como dé lugar.

Lo que sucede es que todo puede hacerse desde los ordenadores. La belleza de la tecnología es que nos permite generar un universo espléndido o perverso, según nuestras propias personalidades, nuestros miedos y odios. También, por supuesto, de aquello que es noble, sincero y digno. En este caso, es una suerte de adicción informática, y como todas las adicciones, es perniciosa y nefasta.

En una carta dirigida al blog de Gustavo Faverón, se ensaya esta interpretación de lo afirmado por ti en tu texto "el escritor peruano está desnudo": "En el razonamiento de Ñaupari, por ejemplo, resulta claro que el mercado no es considerado medio sino fin en sí mismo (...) el mercado tiene ciertas reglas para la circulación de bienes con ciertas características (libros no muy gruesos, ágiles, de tema inspirador), y por tanto son ellos los únicos que vale la pena que existan: o sea, hay que simplificar esa diversidad –digamos, estrechar la libertad– para que el mercado prospere".

Acúsenme Faverón, Salas, Ybarra, Frisancho, entre otros, de concentrarme únicamente en las soluciones de mercado para los escritores. Lamentablemente, como todos los intelectuales con anteojeras ideológicas, sólo leen lo que quieren leer. En ese mismo artículo había propuesto como primera medida la fundación de una asociación o gremio de escritores auténticamente representativa, que luchara por nuestros derechos de autor, entre otros muchísimos aspectos. Esa propuesta no tiene nada que ver con el mercado. Por ejemplo, el gremio fundado hace poco por el notable escritor Oswaldo Reynoso está en la línea de lo señalado.

En una reciente entrevista, Reynoso –que no es precisamente un defensor del mercado ni un reaccionario– se manifestó contrario a los subsidios del Estado a los escritores y porque se reconociera los derechos de autor de los escritores en los textos escolares, medidas con las que estoy totalmente de acuerdo. No he visto a mis acusadores salir con la misma energía y ensañamiento contra Reynoso como lo hicieron conmigo. A la propuesta hecha por Reynoso sobre nuestros derechos de autor, añado que estos textos podrían ser permanentemente actualizados. Tenemos muchísimos escritores que son maestros, y que podrían luchar por esos derechos. Pero no lo hacen. Tampoco he visto a mis acusadores salir a abogar por esos derechos.

Además, en mi artículo señalaba que a los escritores y poetas se nos debería pagar por las lecturas o por los comentarios que hagamos en las presentaciones de los libros. Rodolfo Hinostroza sostiene esto último, y había mencionado que hasta Ginsberg, mientras vivió, cobraba por los recitales de poesía que daba en Estados Unidos, ¿eso los hace reaccionarios, como se me ha insultado hasta el exceso a mí? También señalaba que este gremio podría lograr la incorporación de escritores o artistas plásticos en las agregadurías culturales de las embajadas peruanas. Esto tampoco tiene que ver con el mercado. Es una lástima que esas propuestas no sean reconocidas ni valoradas debidamente por mis críticos. Ojalá que el gremio fundado por Oswaldo Reynoso pueda hacer algo al respecto. Él cuenta conmigo para ello.


*La generación de los Noventa


Luego de más de quince años de que se iniciara la década de los noventa, ¿cómo ves a nuestra generación?

Fregada. La que fuera una generación muy unida a su inicio, hoy se encuentra sumamente distanciada por cuestiones menudas, a las que se quiere dar la coartada de enfrentamientos ideológicos o de género. La nuestra fue una generación que comenzó conociéndose sin exclusiones, y al día de hoy hemos repetido los vicios del pasado, y que tanto daño le hicieron a la literatura peruana: personalismos, racismos, intrigas y frivolidades por doquier, además de una recurrencia enfermiza a la teoría de la conspiración, para identificar quiénes están de qué lado, o hacia qué sector o grupo se inclinan.
Quisiera destacar que los poetas, ensayistas y novelistas de la década del noventa no se agotan en los nombres que aparecen continuamente en los blogs y páginas literarias actuales. Esa obsesiva vocación de apuntar siempre a las mismas personas, para devorar sin cesar sus entrañas, representa para mí una suerte de canibalismo perverso del cual, mea culpa, también he sido partícipe. Eso debe terminar, por el bien de nuestros escritos, que es lo único por lo que trascenderemos, y no por estas intrigas minúsculas y viciosas.

Por otra parte, quizás el principal problema es que los del noventa no nos hemos asumido como una generación de refundación de la literatura nacional. Lo somos, a mi modo de ver, y en cierto modo ese fue el espíritu de cuerpo que tuvimos en los primeros años de los década pasada; sin embargo, lo hemos olvidado, o no nos hemos dado cuenta de ello, y nos hemos dejado arrastrar por distintas coyunturas, cada cual más patética y ruin que la otra.

No debemos olvidar que la generación de los noventa es la primera que intenta zafarse, si bien es cierto acríticamente, casi sin darse cuenta, del proceso de izquierdización de la literatura peruana, el mismo que había llegado a su cenit con la generación del ochenta. Este proceso de apertura acrítica ha continuado con la llamada generación del 2000. Sin embargo, mi generación padece de una inercia conceptual que todavía la sujeta a ciertos tópicos, temas y estereotipos de las izquierdas culturales que son, hoy por hoy, el establishment cultural de nuestro país. En esa medida se explica la culposa incidencia de poetas y escritores de los noventa en el recurrente tema de la marginalidad urbana, en la perspectiva de género, o en la literatura de la violencia política. Recuérdese que, sobre todo este último tema, estaba por completo ausente de los primeros escritos de los del noventa.

Sin embargo, como todo lo que hoy escape de los tópicos de la progresía cultural –los nuevos “letratenientes” de nuestro medio, para rescatar un concepto de Verástegui– es inmediata, brutal y temerariamente calificado “de derechas”, “conservador” o “reaccionario”, por el status quo literario peruano, muchos miembros de mi generación se han tenido que plegar de esos temas muy a su pesar, para evitar el silencio o la muerte civil hacia sus personas y sus obras, en los mejores casos, y en otros, para conseguir becas y prebendas.

Sin embargo, hay quienes, como José Pancorvo o Lorenzo Helguero, han venido escribiendo –y durante el año pasado han publicado– extraordinarios, espléndidos libros de poesía, absolutamente opuestos –y por tanto, rebeldes– a los cánones impuestos por dicho status quo, desafiando esas censuras. Hoy se da la triste paradoja que lo marginal es lo canónico en la literatura contemporánea peruana, casi lo único digno de mención en ella, mientras que temas llamados “tradicionales” como el amor, la ciencia–ficción, el erotismo, la religión, la libertad, o la reflexión sobre sí mismos son lo auténticamente marginal, y es allí donde se encuentra un lenguaje más rico, metáforas más bellas, y hay una originalidad y frescura que debería extenderse como un manto bienhechor a toda mi generación.

En ese aspecto último, soy un optimista: estoy convencido que, más temprano que tarde, la generación de los noventa se terminará sacudiendo de esos temores lastrados y asumirá su condición de refundadora de la literatura nacional, de manera definitiva. De lo contrario, pasaremos al olvido rápidamente.

El año pasado tres miembros de los noventa publicaron libros. ¿Los revisaste?, ¿qué opinas?

“Ludy D” de Roxana Crisólogo es el perfecto ejemplo de una literatura sujeta a los tópicos canónicos de la literatura contemporánea en el Perú, lo mismo que “Hotel Lima” de Miguel Ildefonso. “Estados Unidos Celestes” de José Pancorvo e “Insomnio” de Lorenzo Helguero son, como ya dije, una manifestación evidente de esa recreación o refundación de la literatura peruana de la que hablo, en la que la rigurosidad formal se une a un lenguaje coloquial, a una reflexión profunda, vital y sincera de los acontecimientos personales de sus autores, y que muestra que los escritores de los noventa no estamos encorsetados a una sola influencia, sino a varias. En esa ruta apunta también un libro poco comentado, y que considero muy valioso, que es “Alucinada Cordelia” de Rudy Pacheco. Del mismo modo, quisiera dejar explícito mi comentario fervoroso y favorable a “El inventario de las naves” de Alexis Iparraguirre, obra vilmente silenciada por esas rencillas de segunda clase en las que estamos atrapados.

Yo he señalado con claridad que tu lenguaje ha mejorado en tu último libro con respecto a tu primer libro. ¿Puedes hacer una autocrítica?

Eso siempre es difícil, Víctor, así que lo intentaré. Debes tener en cuenta que entre “En los sótanos del crepúsculo” y “Rosa de los vientos” han mediado siete años. Es evidente que entre ambos libros hay mucho más lecturas, una mayor vocación por corregir, y sobre todo muchísima menos impaciencia por publicar. Hay una estancia a Europa y Centroamérica de por medio, el inicio de mi vida matrimonial y de mi condición de padre. Me defino como un realista romántico, como Ayn Rand, así que mi propia vida está volcada en ambos textos. “En los sótanos del crepúsculo” está sujeta, como obra, mucho más a la pirotecnia verbal, lo reconozco: algunos de sus versos rechinan, más que resuenan. Ello no obstante, sigue siendo un texto que defiendo y defenderé siempre, pese a sus fuegos de artificio o, sensu contrariu, precisamente por ellos. Creo que nadie debería renegar de sus propios escritos.

Tengo la impresión que mientras Hora Zero, Kloaka y algún grupo más se andan peleando por quién es el movimiento literario más importante del siglo pasado, los poetas de los noventa y dos mil están en otra cosa. ¿Qué piensas?

Que es un debate inútil. Es el tiempo quien dirá en realidad qué grupo o colectivo fue el más importante, o si, incluso, era relevante hablar de grupos como referentes de la literatura del siglo XX. Además, la literatura contemporánea peruana no nace en los setenta, ¿y los anteriores sesenta años? ¿nos olvidamos de ellos? ¿borramos de un plumazo a Eguren, Valdelomar, Vallejo, Sologuren, Guevara, Cisneros y sus respectivos grupos? No me parece. Con todo, no veo a Verástegui o Santibáñez irrogarse semejante pretensión, siendo ambos poetas cuya literatura admiro y respeto mucho. Por cierto, tampoco observo esa pretensión a los poetas de mi generación o los más jóvenes.

Por lo pronto, a los del noventa se nos encuentra haciendo otras cosas. En el caso de Neón hay ya ciertas diferencias insalvables que nos han distanciado, y no creo, con sinceridad, que haya posibilidad de reconciliación en ese sentido. Mucho han tenido que ver las anteojeras ideológicas y las mezquindades para ese distanciamiento, de algunos, así como los silencios de otros. Ahora bien, tampoco observo que haya un énfasis o una vocación por relevar los temas o actitudes grupales en ninguno de los colectivos de los noventa. Supongo que esto cambiará con el tiempo, a medida que nos hagamos más viejos y nos veamos más solos.

He pensado mucho al respecto últimamente, y añoro con honestidad los recitales interminables que se dieron hace más de quince años, y en los que nos veíamos todos como amigos y compañeros de ruta, en el mejor sentido de los términos. Es una pena que esa confraternidad y camaradería, tan bien defendidas cuando éramos más jóvenes, hayan terminado tan abruptamente, y por algo de tan poco valor y gracia como esas mediocres rencillas. Pero, en el caso de discutir sobre qué grupo es el mejor del siglo XX, mi parecer es que de repente hay por allí quienes quieren levantar un debate inexistente con propósitos subalternos y oscuros. Eso sí me parece deleznable.

(Poeta Héctor Ñaupari)

Quipu se reactiva

He tenido intercambios de ideas, a veces severos, con Gustavo Faverón. Seguramente los seguiré teniendo cuando sea útil para mejorar la a menudo degradada -por noticias sonzas sobre úteros , morsas y cebollas- blogósfera, tratando temas urgentes para nuestra literatura.

Pero algo que nunca he dejado de hacer es apoyar el proyecto Quipu, que felizmente ha sido reactivado según veo en dos post de Puente Aéreo. Esta vez Quipu ha tomado una viada alucinante y ha publicado a muchos escritores en pocos días; veamos el rol de Faverón:

"Las nuevas entradas son: El monstruo, cuento de Luis Gallardo; Cinco poemas, de Salomón Valderrama Cruz; El encuentro, cuento de Mariano Carranza Lucero; En tierras lejanas, cuento de Lino Sangalli (sobre la guerra del Pacífico) y El deseo infame, cuento de Jorge Luis Huamán. Las de ayer fueron Personajes de San Francisco, fotos de José Antonio Galloso; El Golem, texto de Jack Farfán; Un cuento, de José de la Vega; y Microcuentos, de Marco Tulio Capica".

No he tenido tiempo de leerlo todo pero puedo recomendar los cinco poemas de Salomón Valderrama (que publicará en marzo su primer poemario, Facción de imperdido al arte, bajo mi edición) , y las fotos sobre personajes freak de San Francisco, de José Antonio Galloso.
Seguramente hay mucho más cosas visibles, no se lo pierdan.

(Quipu de Caral -5000 años aprox)

Seminario Internacional de Hermenéutica

Posteo la nota de prensa que me hace llegar San Marcos.


"Del 19 al 23 de febrero se realizará el Seminario Internacional de Hermenéutica,organizado por la Escuela de Filosofía de la Universidad San Marcos, la Sociedad Peruana de Hermenéutica y la Revista Iberoamericana de Filosofía. El objetivo de este seminario, que tendrá lugar en el auditorio de la Facultad de Letras, es discutir la vigencia y perspectivas de la hermenéutica filosófica en elcontexto iberoamericano y mundial, pero especialmente se prestará atención a la obra del filósofo italiano Gianni Vattimo.

A partir de las 10 a.m. se llevará a cabo la conferencia Hermenéutica de la encrucijada. Fundamentos para una hermenéutica analógica-crítica, a cargo del doctorFrancisco Arenas-Dolz de la Universidad de Valencia y Estética y hermenéutica, conel doctor Jacinto Rivera de Rosales, Vicedecano de la Facultad de Filosofía de laUniversidad Nacional de Educación a Distancia de España (UNED). A las 7p.m., en elCentro Cultural de España, se hará la presentación de las nuevas publicacionesfilosóficas. El martes 20 abordará el tema Hermenéutica espiritual y ontología del límite, ladoctora Teresa Oñate Zubieta de la UNED. A las 11:30 se disertará el tema La hermenéutica contemporánea, en una mesa redonda, en la que participarán el doctor Oscar Barreda de la Universidad de San Agustín de Arequipa, el magíster Zenón de Paz Toledo, de San Marcos, el doctor Santiago López Maguiña, director del Instituto de Investigaciones Humanísticas de San Marcos, y la doctora Yolanda Westphalen, docente de nuestra casa de estudios.

Ese mismo día en el Centro Cultural de España, a las 7 p.m., se realizará unconversatorio con Vattimo; intervendrán Rubén Quiroz Ávila, de la UniversidadComplutense de Madrid y Ricardo Ramón, director del Centro Cultural de España.

Más información en la Escuela de Filosofía de la Facultad de Letras y CienciasHumanas de San Marcos o en el teléfono 4524641 anexo 45. El ingreso es libre.

(Giani Vattimo em portada de revista italiana)

16.2.07


Curiosa traducción

Como todos sabemos, el poeta francés Paul Valéry publicó en 1920 Cementerio marino, poema largo alguna vez fustigado –con poca justicia- por Borges en una entrevista. Tuvo suceso la publicación del poema, tanto que en 1933 en la revista Leffort clartéiste, un coronel del ejército francés, apellidado Fodchot, con el fin de aclarar la hermética escritura valeryana, publicó un Ensayo de traducción en verso francés del Cementerio marino de Paul Valéry.

Cuenta Gerard Genette en su notable Palimpsestos (Taurus, 1989), que el coronel envío una copia de su poema traducido (del francés al francés, ¡imagínense!) al poeta de La joven parca, y recibió como respuesta las siguiente irónicas pero elegantes palabras (todo un ejemplo):

“Su trabajo me ha interesado mucho por la escrupulosidad con la que parece que se trata de conservar lo más posible del original. Si usted lo ha logrado es que mi obra no es tan oscura como dicen”.

¿Qué hizo nuestro atrevido coronel con el poema de Valéry? Transfiguró el estilo metafórico y simbólico del original en un discurso llano, aclarado, unívoco. Imposible mostrar acá con ejemplos cómo operó el poeta-militar. Pero el examen del primer verso y su “traducción” nos dan una idea bastante clara. Escribe Valéry en 1920:

“Este techo tranquilo donde caminan las palomas”

El coronel Fodchot, en un arrebato de inspiración casi místico, propone 13 años después:

“Esta agua tranquila por donde se deslizan las palomas”

En el original francés, la medida métrica del verso de Valéry se conserva (algo degradada). La “traducción” del sustantivo “techo” por “agua” y del verbo “caminar” por “deslizarse”, no obstante, ha desfigurado al verso hasta convertirlo en una vulgar descripción. El juego metafórico entre palomas que caminan por el techo y barcos que se deslizan por el agua ha sido suprimido.

Y lo peor es que todo por un afán positivo: aclarar las cosas, hacerlas más comprensibles, propósito saludable en todo orden de cosas pero no siempre en poesía. Casi nunca. Examinar por qué este alucinante coronel cambió el célebre verso de Valéry “la mer, la mer, toujours recommencée”, por simplemente “la mer, la mer, toujours”, puede ser materia de todo un libro.

(Valéry)
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