30.3.07


La poesía rudimentaria de W. G. Sebald

Me gustan las contras de Anagrama porque por lo general dan información adicional importante para entender los libros que publican. Pero a veces la llaneza les gana, como ahora, cuando del narrador alemán fallecido trágicamente en el 2001, dicen que en este libro “ha hecho de su amor a la Naturaleza (así, con mayúscula inicial), pero también de su temor a ella, su tema decisivo”.

Me refiero, obvio, a Del natural –poema rudimentario- (2004), un poemario del autor de Austerlitz aparecido póstumamente aun cuando fue escrito antes que sus primeras novelas. El libro está dividido en tres partes, todas ellas vinculadas en mayor o menor medida con la pintura (no especialmente con la "Naturaleza"), y ciertamente el conjunto hace honor al título del libro, pues son poemas que, como en una técnica pictórica “del natural”, toman personas y objetos con una intención mimética casi obsesiva.

La primera parte está dedicada al pintor Matthias Grünewald, y es una suerte de estudio de notable carga historiográfica, donde el yo poético no escatima fechas, topos y hasta circunstancias vitales ínfimas. En algunos tramos predomina un descripcionismo sorprendente; a veces se cae incluso en el ejercicio de una teoría mimético psicológica, como cuando se sugiere que algunos cuadros del pintor reflejan la vida concreta del pintor:

“También la desgracia de los santos
es su sexo, la terrible
separación de los sexos que Grünewald
sintió en su propia carne”


Los poemas que componen esta parte, así, terminan siendo poemas-crónicas de gran brevedad e intensidad, pero que tal vez no excedan –abusando de la imaginación- lo que podríamos alucinar como un historiografismo poético. Observación justa: la partición de los versos, de haberse respetado la original, refleja un sentido agudo del ritmo y colabora en la necesaria dosificación de la información -excesiva- entregada al lector.

En la segunda parte, los excesos descripcionistas –hay que ver cómo describe minuciosamente los cuadros del pintor con expresiones del tipo “En el ángulo izquierdo”, “A la derecha”, “Hacia el centro del cuadro”, casi como si estuviéramos con un guía en el museo- ceden ante un reto distinto: hacer conocer al lector la vida de G. W. Steller, un botánico que se une a la expedición de Bering por Alaska en el siglo dieciocho.

Aquí los rasgo son otros. Nos enteramos por boca del poeta de cómo se animó Steller a unirse a la aventura, cuando recibió la autorización para el viaje, y hasta en qué fecha exacta Steller ve tierra firme:

“Pero hasta la mañana del 15 de julio,
unas seis semanas después de zarpar
de la bahía de Avatsha,
no vio Steller, que siempre subía
a cubierta en las primeras horas,
el perfil débilmente rayado
de una cadena de montañas.”

Estamos ante una serie de poemas que conforman algo así como un libro de a bordo, un diario de viaje que acompaña la aventura del botánico alemán testificando incluso detalles anecdóticos (“Steller lleva a Bering una sopa/ hecha de esperma de ballena/ y raíces de nasturtium”), hasta el momento de su muerte, no sin antes haberse anunciado la obra cumbre de Steller, De bestiis marinis.

La tercera y última parte de Del natural es la más lograda y esto es consenso. Perseveran, es cierto, los datos biográficos (esta vez del propio Sebald), pero el afán descripcionista y mimético se difumina en muchas partes para abrazar una idea menos evidente del hecho poético:

Hay una mujer inconsolable
En la ventana, un columpio de niño
Que se oxida al viento, un espía
Solitario está sentado en su caravana
En las dunas, con los auriculares
Puestos. No, aquí no podemos escribir
Postales. Dime, niña,
¿te oprime el corazón como a mí,
un banco de grava acumulada,
año tras año,
por las olas del mar...”

Aunque, en algún pasaje, el poeta no logra evitar ciertas notas confesionales –muy dignamente logradas, es cierto- o redunda al combinar imágenes poderosas con expresiones de sentimientos concomitantes a ellas, en esta tercera parte tenemos al auténtico poeta en acción. Alguien que puede legarnos, de un solo brochazo, la imagen que resume el libro y tal vez la vida misma:

“tenemos las muerte ante nosotros, / de forma parecida a como teníamos en la pared del/ colegio/ el cuadro de la batalla de Alejandro”.

(Portada. Una reseña de una torpe severidad. Otra mucho más lograda y fina)

29.3.07

Santo Oficio convoca a autores jóvenes

Como sabemos todos, Ediciones El Santo Oficio es la más seria de las editoriales que se pueden llamar alternativas en nuestro país. Ha publicado verdaderas obras claves de las nuevas letras, como Al final de la calle, de Oscar Malca, Tres novelas, de Mario Bellatin, y poemarios de Rocío Silva Santisteban, Carlos López Degregori, Mariela Dreyfus y Miguel Ildefonso, entre muchos otros autores.

El poco tiempo diario que me deja mi nueva chamba, lo pude dedicar ayer a una conversa agradable con el director editorial de Santo Oficio, Guillermo “El Plomo” Cebrián –hoy metido en negocios de Construcción además. El Plomo me encargó conseguir para Santo Oficio tres alternativas de publicación de poesía o narrativa de escritores jóvenes, digamos que inéditos o que tengan dos libros publicados como máximo.

Paso entonces la voz para que se contacten al correo de este blog (vicoral@gmail.com) y podamos conversar sobre sus propuestas, formas de publicación, costos y sobre todo evaluar la calidad de los textos presentados. Santo Oficio tiene programados tres libros dentro de esta línea para el mes de abril (mes de las letras), así que será una excelente ocasión para ver las propuestas.

Por favor enviar los correos con nombre completo, DNI y teléfono (celular y fijo).

Las comunicaciones para estas tres publicaciones -y solo para estas- se harán solamente a través del correo arriba señalado. Es claro que la distribución, respuesta en medios y calidad de los libros de Santo Oficio no tienen comparación.

28.3.07


Una reseña sobre Lost City Radio

Noel Murray (chequeen aquí su lovely currículum) ha publicado en A. V. Club una reseña sobre la novela de Daniel Alarcón publicada en Harper Collins hace unas semanas. El reseñista empieza -con un tono didáctico insoportable- señalando un peligro en el hecho de utilizar, en arte, personajes reales que sufren, pues la “estetización del dolor” puede convertirse en un fin en sí mismo.

El tal Murray señala también –traduzco rápidamente a medida que leo- que la novela se ambienta en un vago futuro cercano, en una ciudad sudamericana sin nombre y devastada por la guerra. “Alarcón crea ecos intencionales de 1984 de George Orwell cuando describe cómo gobiernos en transición reordenan su propia historia día a día, y cuando despersonalizan a sus víctimas despojándolas de sus nombres y reduciéndolos a meros números”, escribe.

El reseñista cree que el estilo con que Alarcón ha emprendido la tarea de narrar una historia que califica de “fabulosa”, es simple y explicativo, con ciertos efectos que encuentra similares a los tracking-shots de Children of men, la película de Alfonso Cuarón. Sorprende que Murray se desespere porque “es difícil de saber cuánto de lo que Alarcón describe es completamente inventado, y cuánto refleja la realidad actual de la Sudamérica rural”. Para un buen lector esa es una preocupación por completo irrelevante.

La reseña cierra con una descripción asaz subjetiva de lo que sintió el reseñista hacia el final de la novela. Habla de una confusión causada por lo arriba señalado, pero la única que veo hasta el momento –aún no leo Lost City Radio- es aquella, demasiado frecuente, que emana de este supuesto: que la lectura del crítico puede coincidir plenamente con las lecturas de los demás lectores. Como si el reseñista pudiera sintonizar perfectamente la radio esquiva del gusto general. Vaya pretensión.

(Portada de la novela de Daniel Alarcón. Esperemos la lectura de alguien más dotado)

26.3.07


Número quinto de revista Narrativas

Magda Díaz y Morales tiene uno de los blogs literarios más interesantes de Latinoamérica, Apostillas Literarias. Pero ella también dirige la reputada revista Narrativas, que en su número cinco trae, entre muchas otras cosas, una enriquecedora entrevista a Sergio Pitol (El arte de la fuga) y un ensayo estupendo del especialista en literatura peruana del diecinueve, Martín Palma. A continuación les posteo el contenido completo de la revista. Felicitaciones.

NARRATIVAS 5

● Ensayos
Verse a través del Otro en la Lima decimonónica, por Martín Palma Melena
"El Túnel”, ejercicio deconstructivo, por Julio Salinas Lombard
La poesía luminosa y feroz de Sol Acín, por Mercè Ibarz
Vigilancia y Fuga en “Mano de obra” de Diamela Eltit, por Mónica Barrientos

● Relatos
Después de tantos años, por José Ovejero
Cuando yo era sordo, por Leopoldo de Trazegnies Granda
Roma, laberinto de espejos, por Carlos Montuenga
La última cobardía, por Jorge Carrasco
Sin remitente, por Gabriela Urrutibehety
El acompañante, por Andrés Fabián Valdés
Un ataque de lentitud, por Juan Carlos Chirinos
La viuda negra, por Rosa Silverio
Las pestañas de Guimard, por Juan Carlos Márquez
El olor de la ceguera, por Graciela Barrera
Descubriendo sueños, por Mónica Gutiérrez Sancho
Mientras siga escuchando la misma estación, por Iván Humanes Bespín
La lámpara de plata, por José Manuel García Marín
El remolino, por Miguel P. Soler
Azogue, por Luis Pita
La frontera es un buen lugar para vivir, por Agustín Cadena
La Caperucita y el abuelo feroz, por Pablo Lores Kanto
Una vieja historia, por Luisa Miñana
Las cien pesetas, por Fernando Sarriá
El juego de las estatuas, por Antonia Romero
La sonrisa de los hipócritas, por Eduardo Martínez Carnicer
Huidobro literal, por Jorge Etcheverry
Como un hombre que sobrevuela el mar, por Pepe Cervera
Pinche Lupita (o de cómo se me escapó), por Paul Medrano
La orilla, por Moisés Sandoval

● Reseñas
“La vida nueva” de Orhan Pamuk, por Blanca Vázquez
“Un sueño comentado” de Rubi Guerra, por Agustín Cadena
“Historia de la belleza” de Umberto Eco, por Antón Castro
“Gúia de Hoteles inventados” de Óscar Sipán y Óscar Sanmartín, por Sabas Martín

● Miradas
Irène Némirovsky y el abandono, por María Aixa Sanz
"La Historia de Joel" de Henning Mankell, por Sfer

● Tiras Insulsas
Emilio Jio - DaniFrame

● Novedades editoriales

● Noticias


(Sergio Pitol: redactar no es escribir)

Corto de Pérez con Fernando Ampuero

"Taxi driver sin Robert de Niro", uno de los cuentos más celebrados del autor de Puta linda, será llevado en breve a la pantalla gigante por Enrica Pérez, una cineasta peruana residente en Nueva York, según leo en Ellos & Ellas, el encarte frívolo de Caretas que a veces trae mejores notas que su sección Cultural.

"La principal diferencia con el cuento, aparte de que este no es un drama y el corto sí, es que en el relato la historia transcurre en semanas en las que el personaje se va metiendo de a pocos en el negocio de venta de borrachos hasta volverse un experto", dice la cineasta. "En cambio en el corto se ha intentado una cosa mucho más avezada y riesgosa".

Según propia confesión de Enrica, su filme cuenta con "la bendición de Ampuero" y será la tesis de su Master en Cine en la Universidad de Columbia. El corto, titulado "Taxista", se preestrenará el 27 de marzo en la U. de Lima.

(Fernando Ampuero)

24.3.07



Sturgeon o el lento trabajo de esculpir una obra original

Hace apenas tres semanas se cumplió un año más del nacimiento de Theodore Sturgeon (1918-1985), reputado como uno de los mayores artifíces literarios de la ciencia ficción del siglo pasado. Supongo que debo tomar como una mera casualidad -pero algo me dice que es un leve guiño de no sé dónde- que también hace unas tres semanas haya llegado a mis manos uno de sus libros más alucinantes: Sturgeon is alive and well... (1970).

Se trata de un volumen que reúne 12 relatos escritos entre 1969 y 1970*, al cual el propio autor adicionó "De aquí y el caballete", escrito en los años cincuenta. Sobre la particular génesis de este libro de cuentos, traducido para Emecé como Nuevamente Sturgeon (1976), el mismo autor nos revela en el prólogo:

"Yo me hallaba viviendo en las proximidades de una montaña situada en Quiénsabedónde, escondido bajo una roca. (...) súbitamente un día explotó frente a mis ojos una gran masa de cabello pelirrojo, a la cual venía unida una cara sonriente, con una mancha en la frente y una personalidad absolutamente eléctrica. Su nombre era Wina, y era una periodista, fotógrafa, diseñadora de vestidos y bailarina que había viajado unas 6500 millas con su gata (dentro de la cual se agitaban cuatro gatitos) para casarse conmigo"

Sobre la azarosa y por ratos mísera -materialmente hablando- vida de este genio de la sci-fi humanista, podría decir un par de cosas, pero prefiero dejarlo en manos de la que afirma ser la página oficial del escritor. Ni siquiera me referiré a cuentos claves de este volumen, como "Suicidio", donde la pericia narrativa de Sturgeon de verdad se luce cuando nos describe los difíciles movimientos de un suicida encallado en una pequeña saliente de un precipicio; o ese cuento casi perfecto, relatado en la primera del plural, titulado "El cajón", que si no fuera por la suerte de moraleja embutida en el último párrafo, colgaría en algún lugar de mi habitación.

Quiero centrarme en "Escultura lenta", relato largo que en su momento mereció los premios Hugo y Nébula. Una chica aquejada de un tumor maligno, por un hecho fortuito llega contactar a un extraño científico librepensador, quien luego de una serie de tires y jales psicológicos -su omnisciencia parcial le permite al narrador profundizar en comportamientos y decisiones personales- convence a la enferma a someterse a un tratamiento extramédico ideado por él, basado en isótopos de potasio y la conversión -matizada de dudas- de la chica en una suerte de generador de energía humano.

Al final la joven es librada de su tumor maligno y se da a inicio a una relación de distinto tipo entre ella y su curador. El título del relato se debe a un inmenso bonsai de cinco metros que el científico ha venido cultivando a lo largo de su vida, como si fuera una escultura, sometiéndolo a injertos, correctivos, tratamientos que lo fueron modificaron. La formación de un hombre es también como la formación de un bonsai, parece decirnos: una escultura lenta.

Como suele suceder en una amplia gama de relatos de sci-fi, el narrador aprovecha este, sobriamente, para soltar aquí y allá algunas reflexiones sobre la razón y sus límites:

"Si se está en peligro, y se prueba la razón, y se ve que esta no sirve de nada, se la abandona. No se puede decir que sea poco inteligente abandonar algo que no funciona, ¿verdad?"

O ensayar una memorable opción creativa de vida (que suena a poética y confesión biográfica por igual):

"Tengo algo en mi cabeza que nunca se quitará de ella: es un modo que tengo de formularme la siguiente pregunta: ¿por qué tal y tal cosa es como es? ¿Por qué no puede ser en cambio de tal otro modo? Siempre existe otra pregunta respecto de cualquier cosa o situación (...) Y vivimos en un mundo donde lo que le pasa a la gente es, justamente, que no quiere formularse la pregunta siguiente"

Me pregunto: si alguien vive atento a su creatividad, abierto a hacerse la pregunta siguiente y evita caer en la actitud borreguil de seguir "lo que piensan los demás", ¿que posibilidades tiene de incurrir en el plagio o en algo peor? Nuevamente Sturgeon es un notable volumen de cuentos donde hasta divertimentos realistas como "Hay que cuidar a Joey", sin dejar de ser el relato flojo del grupo, tiene originalidad y fina eficacia en su tratamiento. Algo cada vez más difícil de encontrar en los narradores contemporáneos: voluntad de innovación.

Los que quieran más sobre Sturgeon y su mundo, vean este ensayo solo aceptable. Aquí tienen uno mejor aún, de 1976, escrito por Paul Willliams. Y un cuento de Sturgeon publicado en la buena revista de Daniel Salvo Velero 25.
*El mismo autor en su ya célebre prólogo a este libro se encarga de aclarar que la redacción de los cuentos le tomó un verano, pero que su gestación duró años. Eso mismo le sucede a muchos creadores.

(Sturgeon, maestro y ejemplo de originalidad)

Los póstumos de Roberto Bolaño

Anagrama acaba de lanzar dos libros, inéditos hasta el momento, del gran narrador y poeta chileno Roberto Bolaño (1953-2003). Se trata del libro de cuentos El secreto del mal y del poemario La universidad desconocida. En la edición del sábado del novísimo suplemento Cultura de La Tercera de Chile, se publica una nota sobre ambos libros.

Sobre el libro de cuentos, los autores de la nota, Lira y Careaga, señalan que Bolaño los dejó en la computadora con el título de Nuevos cuentos, pero que por razones evidentes fue rebautizado con el título con que saldrá a la venta. En el cuento que da título al libro se narra las peripecias de un periodista gringo en tierras latinas, y en el cuento “Sabios de Sodoma” V.S. Naipul, nada menos, “pasea por Buenos Aires en 1972, y se escandaliza con las costumbres argentinas”.

En cuanto al poemario La universidad desconocida, parece que destaca el poema inagural del volumen: “Mi carrera literaria”, el cual es calificado como “desgarrador y provocativo”, entre otras cosas porque se “lanza en picada contra el mundo editorial, sello que lo publica incluido”. Algunos versos:

"Como una culebra en el Polo Norte, pero escribiendo.
Escribiendo poesía en el país de los imbéciles.
Escribiendo con mi hijo en las rodillas.
Escribiendo hasta que cae la noche
Con un estruendo de los mil demonios”


Nuestro compatriota el narrador Fernando Iwasaki (Mal de amores, Neguijón) da en este especial sobre los nuevos libros de Bolaño su punto de vista sobre el entrañable escritor: “no hay una receta para escribir como Bolaño, porque primero habría que leer como Bolaño, y luego sufrir como sufrió Bolaño. Así, la metaliteratura no es una técnica ni consiste en espolvorear nombres sonoros sobre cuentos y novelas”.

Ya lo saben, chicos. Es de resaltar el notable nivel del nuevo suplemento sabatino Cultura de La Tercera. Hoy, por ejemplo, nos regala una entrevista exclusiva al escritor inglés Martin Amis (Campos de Londres, Experiencia).

(Portadas)

21.3.07


Rocío habla claro

hoy en La República la poeta Rocío Silva Santisteban es entrevistada por Pedro Escribano acerca del affaire Huáscar. La autora de Mariposa negra explica que el Huáscar no es un lugar neutral como para realizar un encuentro poético Perú-Chile, y que cuando se enteró de que iba a leer en el barco peruano capturado por Chile, dijo no. Las dos últimas preguntas:

Esa es tu posición. Doris Moromisato no está. ¿Conversaste con Doris al respecto?

La vez pasada vi a Doris y le dije: ¿Tú vas a leer? Me dijo que sí. Y tiene sus razones, porque ella afirma que la Guerra del Pacífico le parece una guerra patriarcal. Eso me dijo más o menos. Yo respeto sus razones, que respeten las mías.

Lo tuyo es una suerte de respeto a la vida peruana.

Sí, personalmente yo formo parte de una comunidad nacional y me siento muy conflictuada de leer poesía como si nada en el monitor Huáscar. Un amigo chileno, el poeta Sergio Parra, que dirige una revista que se llama Metales Pesados me ha escrito y me dice que le parece humillante para los poetas peruanos y de un narcicismo mesiánico del organizador el que se dé esta lectura. Me cuenta que el año pasado organizaron una lectura en la Escuela Militar –que recuerda qué se hizo allí durante el régimen de Pinochet– y no fueron a leer varios poetas. Hay cosas que puedes hacer y otras que no, por diferentes motivos, entonces yo ya me quedé aquí, en el Perú.


Hay razones y cerrazones. La de Moromisato es de las últimas. No se entiende -según la lógica- cómo es que el hecho de que la Guerra del Pacífico haya sido "patriarcal" (¿y qué guerra no lo es?) autoriza a una persona con supuesta conciencia de su devenir a leer en un lugar hipersensible simbólica e históricamente como el Huáscar? Nadie está pidiendo que devuelvan el barco (que devuelvan los libros, eso sí), pero abstenerse de leer allí era lo óptimo. Muchas veces a los que no supieron elegir la mejor alternativa solo les queda porfiar.

(Rocío Silva Santisteban: más que razones propias para no leer en el Huáscar)

Carta de joven poeta sobre el affaire Huáscar

Miguel Angel Malpartida es uno de los varios buenos poetas sanmarquinos de la última generación que no tuvieron la suerte de encontrarse en el Queirolo o la Rockola de Quilca el día que el organizador de ChilePoesía, José María Memet, bajó a chupar y seleccionar a sus invitados (admiren la incomensurable sensibilidad poética de serial killer de este Tagore wanna be)

Pero la carta que me envía Miguel Angel, el poeta, no tiene nada que ver con esa circunstancia fortuita y deleznable sino con una serena indignación de joven intelectual que debe ser escuchada. Copio todo:


"Hola Víctor.
No sé si podrías postear estas líneas en tu blog.
Un abrazo.


Yo me pregunto si los organizadores chilenos llamarían también "cruzar fronteras" y "buscar la hermandad entre los pueblos" a un hipotético evento que se realice en el pueblo de Concepción, en Huancayo, escenario de una crudelísima batalla (9 de julio de 1882), donde setenta y siete soldados chilenos fueron ultimados por tropas y montoneros peruanos.

Chile conmemora este día el heroísmo y el sacrificio de sus hombres y mujeres (porque las hubo), jurando a la bandera, de la misma forma en que Perú recuerda el 7 de Junio a los muertos de Arica.

Pregunto, con especial interés, cuál sería la opinión del ciudadano de a pie chileno, si esto ocurriera.

Es necesario que toda reconciliación parta de la prudencia, y comprender que es de mal gusto celebrar la poesía en el lugar donde el sacrificio de ochenta tripulantes aún no ha sido recuperado, así como los valiosos incunables, manuscritos, archivos y documentos históricos que fueron echados a saco durante la ocupación, y de los cuales quedaron setecientos treinta y ocho volúmenes, de cincuenta y seis mil, regados por el suelo entre excremento de caballos, como los encontró Ricardo Palma al hacerse cargo de la Biblioteca Nacional.

Pienso que no se nos "robó" solamente, porque esa es la palabra que El Mercurio (20/03/07) prefiere eludir cuando menciona que el ejército chileno "sacó" los libros de la biblioteca, sino que se mutiló parte de nuestra historia documentada. Cuando Palma pretender citar algunas fuentes en sus tradiciones posteriores a la guerra, sólo puede saber con certeza (y así lo detalla) que los libros y códices que una vez consultó se destruyeron, fueron “sacados” del país, o vilmente comerciados.

Chile y Perú tienen mucho más en común de lo que se quiere creer, especialmente en poesía joven. Poetas amigos nos han visitado continuamente, y hemos hecho lo mismo cuando se ha dado la oportunidad, sin fechas recordatorias, sin precisar de lugares históricos y mucho menos, dolorosos, como las instalaciones del Huáscar o la plaza de armas de Concepción.

Opino que la actividad creativa del poeta se ha caracterizado, esencialmente, por elegir con sumo cuidado las palabras, analizándolas, sopesando su pertinencia, simultáneamente, en variados contextos lingüísticos, para provocar sentidos nuevos que conjuguen un "ethos" particular en el lector.

Por tanto, los poetas saben reconocer “prudentemente” cuando un término suena armónico o no, aún en la aparente desarmonía. Asumo que los creadores invitados sabrán reconocer que la palabra que sea dicha (o silenciada, como es el caso de Rocío Silva Santisteban) en el contexto cultural que los reunirá el día del recital en Talcahuano, sea una palabra sin coartadas, parafraseando dialógicamente a Mijail Bajtín, una palabra ética.

Miguel Ángel Malpartida

(San Marcos, cuna de poetas)

Poesía


Críame como la palabra que aún no nace
Méceme en tu canto que nadie escucha
Cuando las coluvies te ahogan
Cállame cuando el silencio se vuelve un rito luminoso
Y los pies tengan un sentido más justificado
Que el de dibujar los caminos


***


Respiremos este instante
Respetémoslo tal cual es
Con sus filos y sus blandos aguijones
No nos desesperemos
Ni nos escondamos en las tiendas
Cuando pase el loco
Gritando
Mostrándonos en largos gemidos
Su carne abierta
Sólo recordemos que ahí también
Está sangrando nuestra carne
Y un poco de nuestra libertad


***


El mar es una pregunta
El mar es una respuesta
El mar es un escapulario
Donde todos los rostros acuden
El mar es un ojal por el que se engasta la muerte
El mar es el mar de cada uno
El mar es el desierto de cada uno
El desierto también es el mar de cada uno
Pero estamos hablando del mar
Y el mar es una estrofa inabarcable
Que sólo se llega a cantar
Con la cuenca entre sus olas

Denisse Vega Farfán
(Trujillo, Perú, 1986)


(La poeta)

20.3.07


Más sobre el affaire Huáscar

Discutir la validez de una invitación a un encuentro de poesía a partir del examen de la calidad de la poesía del invitado es una tentación, pero me parece de pésimo gusto. Hoy me entero por El Mercurio, en una nota que comenta las reacciones que ha tenido el recital en Perú, que Doris Moromisato, junto con el gran poeta de libros legendarios como Consejero del lobo y Contranatura, Rodolfo Hinostroza, ha dado declaraciones desafortunadas en el país hermano.

Rodolfo ha dicho, como para cerrar toda discusión, que los que han asistido a la lectura del Huáscar son “poetas y no políticos”. Cuán lejos está Rodolfo del joven que escribió Contranatura, un poemario de evidente contenido político e ideológico, pero sobre todo un gran libro que le valió, en su momento, un merecido reconocimiento.

Dorsi Moromisato, por su parte, “afirma que las opiniones que surgieron en Perú le parecían "ligeras y contraproducentes". Además, agrega que "el grupo de poetas peruanos que está en Chile apuesta por la paz". ¿Y quién no apuesta por la paz? Ese no es el punto. La pregunta es: ¿estamos dejando de lado temas y reivindicaciones importantes para todos los peruanos por un par de pasajes y un paseíto –en el caso de Rodolfo bien ganado- en un barco que debe estar en nuestros puertos?

Por lo menos Daniel Roca, agregado cultural del Perú en Chile, fue más prudente y se abstuvo de comentar las reacciones en torno al evento poético, aduciendo “no tener autorización para hacer ningún comentario”. Moromisato, más bien, se fue de boca y en lugar de recapacitar sobre qué papel juega en un recital de poetas, descalifica agresivamente a los que critican, en un estilo cercano al fujimorista, y se muestra incapaz de reflexionar sobre por qué poetas e intelectuales de la talla de Rocío Silva Santisteban se han bajado del barco.
(Moromisato)

Carta de Renato Sandoval sobre el affaire poético de El Huáscar

Una vez más, complicadas y desconcertantes las cosas con Chile, país al que sinceramente siempre he admirado. A una serie de despropósitos limítrofes, plagios pisqueros, secuestros al paso, censuras epopéyicas, siguen ahora una próxima lectura de poetas peruanos y chilenos en la cubierta del Huáscar, a buen recaudo en la base militar de Talcahuano, mientras por Internet circula una carta abierta (http://www.letras.s5.com/aa050307.htm) que, sin tapujos ni medias tintas, exige, por enésima vez, la devolución de nuestro patrimonio bibliográfico saqueado en la Guerra del Pacífico.

En cuanto a lo primero, con asombro leo en El Mercurio (13-2-07) que se tiene autorización y el beneplácito de la Armada chilena porque entendió que dicha lectura sobre su botín de guerra más preciado "quiere ser un aporte al diálogo y al encuentro entre dos países. Es hora de acabar con la lógica de los vencedores y vencidos (sic)". Sinceramente no me explico cómo una acción semejante puede significar eso que se dice, a menos que al final de tal acto los anfitriones decidan dar un vuelco radical a las cosas y anuncien la devolución del Huáscar al Perú, ante la incredulidad de propios y extraños. Es evidente que no se producirá este lugar común, aunque después se lleven a pasear a nuestros poetas y políticos al Morro de Arica, donde los harán bailar una cueca, naturalmente siempre en nombre de la distensión y de la amistad, sin que terminen de darse cuenta de que, así rebeldes y perspicaces, como se jactan de serlo, son utilizados por el establishment a cambio de un plato de lentejas.

Se tendría que pensar que bajo la misma cubierta del mítico monitor donde murió Arturo Pratt, se exhibe una carta de su viuda Carmela dirigida a Grau, por la que le agradece en los siguientes términos la devolución de las pertenencias de su esposo: "(…) tengo la conciencia de que el distinguido jefe que, arrostrando el furor de innobles pasiones, sobreexcitadas por la guerra, tiene hoy el valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, de asociarse a mi duelo y de poner muy alto el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada, y que tiene aún el más raro valor de desprenderse de un valioso trofeo, poniendo en mis manos una espada que ha cobrado un precio extraordinario por el hecho mismo de no haber sido rendida; un jefe semejante, un corazón tan noble, se habría, estoy cierta, interpuesto, a haberlo podido, entre el matador y su víctima, y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su Patria como desastroso para mi corazón".

En estos tiempos globalizados en que las palabras están más que devaluadas, gestos como los de Grau, que despiertan la admiración y el reconocimiento de las partes afectadas, son los que verdaderamente restañarán las aviesas y ya absurdas heridas, así como los prejuicios y las suspicacias que, hay que decirlo, por desgracias existen entre Chile y Perú. No es un oneroso crédito de Ripley ni un poema binacional declamado con pomposidad y ardor patriótico lo que hará posible la restauración de la confianza y la reconciliación, sino la utópica restitución de siquiera una maroma del Huáscar o, en su defecto, por lo menos de un libro, de un solo libro de los tomados por asalto.

Renato Sandoval (Poeta y traductor)

19.3.07


Contrapoder, la poesía y el Huáscar

Encuentro en mi correo de Google un envío del editor y poeta Harold Alva que avisa de un post, incandescente, en torno a la lectura de poetas peruanos en el trofeo de guerra Monitor Huáscar, en Chile. El post lo ha publicado Harold en su nuevo blog, Contrapoder.

Confieso no conocer los pormenores de la convocatoria a ese encuentro ni cuáles son los propósitos verdaderos del mismo. He hallado en algún sitio expresiones de rechazo e incomodidad por ello, y hasta hay quien ha puesto en cuestión a varios de los poetas convocados, y ha propuesto una lista alternativa que "debiera haber sido convocada".

En Chile mismo, un poeta como Héctor Hernández Montesinos (Puta madre, Coma) ha mostrado públicamente su rechazo a una actividad que ha calificado como "turismo cultural". Entre los bloggers peruanos, Paolo de Lima viene teniendo una cobertura amplia e interesadamente favorable sobre el encuentro de poetas a dónde él ha sido invitado.

Con mucha dignidad, la poeta y analista cultural Rocío Silva Santistéban ha rechazado viajar a tirar sus versos a la brisa que alguna vez fue peruana. Su columna del domingo en La República, explica su posición diáfanamente.

¿Qué más puedo decir? Que es necesario algo de mesura. Si bien hay personajes discutibles invitados (¿es un encuentro de bloggers o de poetas?), la presencia de poetas de calidad como Mirko Lauer, Carmen Ollé, Domingo de Ramos, Miguel Ildefonso, Andrea Cabel, puede otorgar al encuentro -que ha tenido un primer grave traspié- la medida adecuada.

No se trata de creer, tontamente, que "este recital será un antídoto para los rencores históricos", pues es suceptible de ser utilizado para fines menos encomiables; pero tampoco podemos "bajarnos" al evento solo porque yo, mis amigos u otros poetas no han sido invitados.

El justo medio es ir a leer, elaborar una carta con peticiones concretas, como la devolución de los miles de volúmenes que el ejército chileno del siglo diecinueve se robó de la Biblioteca Nacional, y regresar con la mirada en alto y una lectura crítica y menos lambiscona (me refiero en específico a las actitudes de Miguel Angel Zapata y Doris Moromisato) del asunto.
No podemos separar historia y poesía solo porque nos conviene. ¿Les parece?

(El Monitor)

17.3.07




Varamo, Poeta ciego: dos personajes no muy extraños

La historia de la literatura contemporánea no está exenta de personajes poetas. Bastará recordar el John Shade de Pálido fuego, de uno de mis narradores más queridos: Vladimir Nabokov. En el caso de Varamo (2002) y Poeta ciego (1998), de César Aira y Mario Bellatin respectivamente, los poetas son los personajes principales y tienen entre ellos algunas características comunes.

La historia de Varamo es alucinante: un burócrata de vida vulgar que un buen día, a partir de un suceso fortuito aparentemente, se enfrenta a la página en blanco por primera y única vez, y garrapatea “la celebrada obra maestra de la moderna poesía centroamericana: El canto del niño virgen”.

El Poeta ciego, en cambio, regenta una secta semirreligiosa en base a poemas-tratados que llevan títulos rimbombantes como “Cuadernillo de las cosas difíciles de Explicar” o “Tratado de la austeridad”. En general, la novela está atravesada de nombres efectistas que intentan asirse a una carga simbólica que no llega a cuajar: “Hermano de las Gafas de Cristales Gruesos”, “Casa de la luz negra”, “Palacio de las mujeres desnudas”.

No parecen prometer coincidencias, pues, prima face, estas novelas cortas. Salvo por compartir el subgénero y por la suerte de extrañeza que se intenta infundir –con diversos resultados- en el lector. Pero solo para contradecir esta impresión puedo esgrimir, por ejemplo, el hecho de que ambos personajes, Varamo y Poeta Ciego, sean hijos de padres desconocidos. En el caso del personaje belatiniano, un “recogido”:

“El poeta fue recogido de niño por una familia de pescadores que lo crió como a un hijo más. Los Antiguos Hermanos sostenían que lo encontraron dormido en una cueva habitada por lobos marinos, y los Nuevos que dentro de una cesta flotando en alta mar”.

Varamo tiene un origen similar. Su madre, cuando joven, anhelaba con todo su ser tener un hijo. Un día se le cumplió el deseo y una pareja desconocida dejó en sus brazos al futuro poeta súbito, de quien ya no iba a separarse más. Un rasgo adicional común es la vulgaridad de la vida de estos poetas. Varamo es un ordinario empleado tan poco listo como para dejarse endilgar un par de billetes falsos como pago por su trabajo. Poeta ciego ha establecido una forma asaz burda de captación de miembros para su secta: utiliza el strip tease, en el “Palacio de las Mujeres Desnudas”.

Algo más. En ambas novelas se evita dar una sola línea, un solo verso de los poemas tanto de Varamo como de Poeta Ciego. Pero el narrador de la novela de Aira reconoce que

“Todos los rasgos circunstanciales con que hemos venido coloreando y verosimilizando el relato de la jornada del personaje están deducidos (la palabra no es lo bastante fuerte) del poema que escribió al final, y que es la única documentación que quedó”.

En la novela de Bellatin, los poemas del Poeta Ciego no solo marcan el ritmo de lo que sucede -ya sea porque los personajes se atienen a ellos, o porque los refutan o niegan- sino que colaboran en el intento de crear una atmósfera de extrañamiento acentuada por su relación con los lunares del cuerpo humano y con la forma en que debe llevarse la vida dentro de la secta.

No será en este post donde abunde en las semejanzas y diferencias de estas dos novelas. Solo señalaré que en el caso de Poeta ciego, la muerte, temprana, del protagonista deja sin fuerza, baja la intensidad del desarrollo ulterior de la trama. La burocratiza, en el sentido que la entrega a una secuencia uniforme de eventos lábiles.

En el caso de Varamo la resolución de la historia es, diré, más feliz. Pero una vez finalizada la lectura quedan como puntos ciegos algunos aspectos de estilo e ideológicos que detallaré en un ensayo de apropiada extensión. Para una lectura adicional sobre Varamo pueden leer esto. Una visión general, algo apretada, de la narrativa de Bellatin hasta el 2002, pueden apreciarla aquí. Finalmente, Alan Pauls piensa a Bellatin.


(Aira y Bellatin)

La Casa, de García Márquez, al teatro

La próxima semana se estrenará en Cartagena de Indias la versión para teatro de la gran novela latinoamericana del siglo veinte, Cien años de soledad. El que está a cargo de llevar a las tablas la novela es nada menos que el sobrino del aracataqueño, Esteban García Márquez.

Se sabe que la obra teatral llevará el nombre que iba a llevar la novela originalmente: La casa, y será a la vez un homenaje al autor de El otoño del patriarca y a los personajes de su más famosa novela. La obra será estrenada el próximo 23 de marzo dentro del cuarto Congreso Internacional de la Lengua Española, que contará con la asistencia del narrador colombiano.

El Universal informa que el sobrino, “actor y filósofo ya había llevado al teatro uno de los cuentos de Gabo, "Ojos de perro azul", el cual fue presentado en varios países como Grecia, España y Turquía, como un inicio a su gran proyecto: La casa.”

Poniatowska, la testigo

Una nota adicional de El Universal informa que la escritora Elena Poniatowska fue testigo presencial del legendario derechazo que le propinara un 12 de enero de 1976, en la puerta de un cine, Mario Vargas Llosa a su entonces amigo Gabriel García Márquez:

"Claro que hubo un golpe, Mario Vargas Llosa le dio un puñetazo a Gabriel García Márquez, no sé a raíz de qué, parece que fue un problema con la esposa de Vargas Llosa, Patricia, pero yo no me lo sé, ni me acuerdo ya".

Poniatowska dijo que el puñetazo terminó con la amistad, "el golpe fue sin más, llegó García Márquez y Vargas Llosa lo recibió con un puñetazo, yo no me quedé ni siquiera a ver la película. No me acuerdo ni quién más estaba, yo no escribí nada de eso porque no es mi estilo, pero sí le fui a traer un filete de carne a García Márquez, porque al lado estaba una tienda que se llamaba Cielo de Hamburguesas. Ahí quedó todo, ya después no volvimos a hablar de eso, era muy desagradable".

(Gabriel García Márquez)

16.3.07


Vallejo (1892-1938)

“En su fenomenal Trilce (1922), sin renunciar a escribir un poema de amor (sobre una discordia entre amantes, para ser más exactos), decide ponerlo en la inconfundible voz, que ya no podemos reprobar y que nos vence por su perfecta imitación, de un niño que busca hacer las pases con su amiga:

Mentira. Si lo hacías de engaños.
Y nada más. Ya está. De otro modo,
También tú vas a ver
Cuánto va a dolerme el haber sido así.

Mentira. Calla.
Ya está bien.
Como otras veces tú me haces esto mismo,
Por eso yo también he sido así.

A mí, que había tanto atisbado si de veras
Llorabas,
Ya que otras veces sólo te quedaste
En tus dulces pucheros,
A mí, que ni soñé que los creyeses,
Me ganaron tus lágrimas.
Ya está.

Más ya lo sabes: todo fue mentira.
Y si sigues llorando, ¡bueno, pues!
Otra vez no he de verte cuando juegues
”.

(El contorno del poema, Pere Ballart. El Acantilado, 2006)

(César Vallejo)

Dos críticas de libros

Recién puedo reparar en que Jonathan Lethem, el autor de Huérfanos de Brooklyn y La fortaleza de la soledad, acaba de publicar una novela en EE UU, que ha sido recibida con resquemores en ciertos medios. El LA Times, por ejemplo, reprocha al novelista de cuarenta años el haberse metido a hablar de Los Angeles, alucinante metrópoli multicultural, sin conocerla bien.

La nota del Book Review de LA Times, firmada por Josh Getlin, dice que Lethem ofrece en You don´t love me yet superficiales vistazos de los escenarios más caletas del downtown, y hasta hace leer a uno de sus personajes una inexistente sección “Ciudad” del Los Angeles Times (!) Corre en descargo del autor el hecho de que es la primera vez que un escritor neoyorquino se mete con LA.

En la escena local, en el Caretas de hoy Iván Thays demuestra que otorongo sí come otorongo en la narrativa actual, cuando examina la reciente novela de Lucho Nieto publicada por Editorial NORMA. Thays reconoce que Nieto recrea “con solvencia” el ambiente histórico del Cuzco del XVIII, pero pierde la perspectiva de la trama:

“el argumento, por ello, resulta opaco y secundario, demasiado disperso, sin que la columna vertebral esté bien construida como para sostener un conjunto de anécdotas coloniales”

Como cierre, el autor de El viaje interior repara en ciertas deficiencias formales de Asesinato en la Gran Ciudad del Cuzco, como el uso y abuso de frases adocenadas o las “abundantes reiteraciones en las acotaciones de los diálogos". Thays da ejemplos de lo que critica.

(Lethem)

14.3.07


El elegante descenso a los infiernos de Ignacio Padilla

La gruta del Toscano (Alfaguara, 2006) debe de ser una suerte de punto de inflexión en la obra de este autor prolífico y talentoso, que junto con Jorge Volpi y otros narradores mexicanos dieran vida a ese movimiento literario llamado la Generación del Crack.

En esta novela el autor parece haber logrado un grado superlativo de la buena escritura, con todo lo positivo y discutible que puede tener ahora, luego de tanta agua bajo el puente, la frase “escribe bien”. Padilla no arriesga en la estructura, no muda puntos de vista o voz narrativa. Padilla ni siquiera interpola historias paralelas o subtemas consolidados. Se atiene natural y elegantemente a su gran capacidad narrativa, para centrarse en la historia de la conquista de una gruta dantesca en Nepal.

En ese camino construye a un personaje memorable: el sherpa Pasang Nuru, quien sirve de Virgilio en la aventura de descender círculo a círculo a través de la célebre Gruta del Toscano. El narrador se muestra muy seguro de su gran sentido del ritmo, de su sintaxis casi perfecta y del fluido ordenamiento de la información. Esto convierte a la novela en una aventura del lenguaje (correcto) también, pero plantea algunos puntos de duda interesantes.

El narrador, que participa de la historia digamos que en segundo plano, no refleja en su discurso el supuesto extremismo de la situación (el descenso a los infiernos). Todo está narrado de manera demasiado sólida y solvente como para inquietar al lector, para emocionarlo. Más si nos fijamos en detalles como que se utiliza un castellano RAEsco: se usa “enervar” en el sentido de debilitar, desanimar; se repiten vocablos como tendejón, cablegrama, Commedia (!), así, en italiano, que dan una imagen de demasiada elaboración para un relato de aventuras.

El recurso de la ironía es esporádico en la novela, pero bastante logrado en pasajes como este, cuando le presentan al sabio Pasang Nuru a una pareja de jóvenes americanos:

"No debían sumar entre ambos más de cuarenta años, ignoraban que eran ofensivamente hermosos y jamás disimularon el asombro que les provocaba el inglés antiguo e inmaculado del sherpa. La muchacha festejaba como un triunfo deportivo cada uno de los arcaísmos de su guía, que le parecían una encantadora muestra del anacrónico exotismo marroquí. El chico, por su parte, le hacía segunda declamando para ella los más innobles sonetos de una versión vaquera de Romeo y Julieta, aprendida seguramente en una escuela secundaria de irretenible nombre sioux". (pp 179)

La gruta del Toscano se configura entonces como una novela acabada, pulquérrima, de agradable y hasta provechosa lectura; pero a la cual le falta el sabor, el toque de pasión y urgencia que tiene todo texto que refleje una acción de la envergadura existencial de una expedición a las entrañas de la tierra. Sobre todo si pretende ser una metáfora de las realidades más profundas del ser humano. Recomendable, sí, pero insatisfactoria en parte. Un punto de inflexión había dicho. Un punto de reflexión también para el autor.
(Ignacio Padilla. Ver una reseña crítica del libro en Letras Libres)

13.3.07


Revista literaria Bocanada: número doble especial

El número 3-4 de esta revista literaria, que se puede conseguir en soporte virtual y físico, viene con bastante material de interés. Tenemos un rescate emotivo: un texto del recordado Pablo Guevara sobre otro inolvidable, Jorge Eielson. Además, poemas de Salomón Valderrama, Domingo de Ramos, Mauro Marino Jiménez y otros poetas más.

Quiero también resaltar una entrevista al poeta Enrique Verástegui (En los extramuros del mundo), a cargo de Alberto E. González Alcántara, y un ensayo de Alex Morillo (Tinta expresa) titulado Entre la interpretación y la crítica: La interpretación crítica en la doble referencialidad literaria.

¿Cuentos? De Ernesto Ccanchi Alfaro, Fabricio Rebatta, Giancarlo García Landaver y Paul Cañamero. Además, una nutrida sección de reseñas, todas de gran rigor, sobre estos libros: Las falsas actitudes del agua, Los multifucker, La soledad de los aviones, el goce de la piel, Suzuki blues, Heterogeneidad y literatura en el Perú, y Cielo estrellado. No conozco a los directores pero igual los felicito por el estupendo trabajo.
(Pablo: un referente para la gente de Bocanada)

Mariella Dreyfus sobre Ludy d. de Roxana Crisólogo

Con tono entusiasta la poeta Mariella Dreyfus (Memorias de Electra, Pez) ha publicado una encomiosa reseña sobre el reciente poemario de Roxana Crisólogo (Lima, 1966).

Luego de acertar con el desciframiento del nombre del personaje del poemario (“Un nombre propio o tal vez un sobrenombre, heredado, inventado o mal copiado de alguna revista extranjera, de alguna fugaz estrella del cine o la TV”), y de su apellido, que designa a la desfavorecida clase D, Mariela hace algunos alcances notables, sobre todo en términos de filiación literaria:

“El andamiaje narrativo que sustenta los poemas de Ludy d., así como el ritmo vertiginoso que marca su tránsito de migrante andina, inmisericorde y a la vez compasiva ante la urbe, nos recuerdan los momentos más altos del primer "Hora Zero": En los extramuros del mundo, de Verástegui, por ejemplo, o Kenacort y valium 10, de Pimentel.

Pienso además en Un par de vueltas por la realidad, de Juan Ramírez Ruiz, libro donde también es manifiesto, como en Ludy d., ese deseo de recorrer y devorarse el mundo como un modo de huir de la realidad asfixiante de Lima”.

Luego el vínculo con la poética migrante de Domingo de Ramos (Cenizas de Altamira, Pastor de Perros) se impone: “Crisólogo poetiza también el espacio urbano a la manera de uno de sus pares más recientes, Domingo de Ramos, casualmente otro poeta provinciano de los 80, en cuyos libros se recrea - y de paso restituye - la voz a una serie de personajes autodestructivos y extraviados que habitan, lo mismo que la protagonista de esta saga, en el seco arenal de San Juan”.

Se refiere a San Juan de Miraflores, sin duda, donde ambos poetas nacieron. Según Mariela el lenguaje poético de De Ramos y de Crisólogo es amalgamado y sincrético, “apunta a señalar, nombrar, sitiar el territorio de los márgenes, declarar la inanición y la miseria”.

Sin duda una lectura acuciosa y sutilmente reivindicativa de un poemario que no tuvo la atención debida por parte de la crítica literaria en medios tradicionales.

(Poeta Roxana Crisólogo en su barrio)

La persistencia de lo efìmero

Así se llama la muestra que el jueves 15 inaugurará, junto con Miguel López, el crítico de arte y curador Emilio Tarazona. Como se sabe, el happening, las ambientaciones, el ready made y el arte conceptual son algunas expresiones artísticas no objetualistas, y en ese aspecto del arte contemporáneo peruano se ha centrado la muestra.

Entre las obras de artistas plásticos peruanos que han sido seleccionados están algunas de Jesús Ruiz Durand, Regina Aprisjaskis, Jorge Eduardo Eielson e Ivonne Von Mollendorf, pero hay mucho más. El periodo que abrca la muestra va desde 1965 hasta 1975. La cita es a las 8:00 pm en el Centro Cultural de España, Natalio Sánchez 181-185, Centro de Lima. Imperdible.

12.3.07


El Golem en remate

Hace apenas diez años encontrar un ejemplar de la novela más conocida del austríaco Gustav Meyrink (1868-1932) era casi una hazaña. La única edición que circulaba es la de Seix Barral (puedo equivocarme en esto), una de tapas negras editada en los setenta. Pues bien, una visita relámpago a la nueva librería Crisol de Plaza San Miguel me deparó dos sorpresas muy agradables.

Encontré a menos de cinco dólares una edición muy aceptable de El Golem, editada hace tres años por la editorial barcelonesa Abraxas, dentro de su colección "El Laberinto". Se trata de un libro de formato grande, con un tipo ídem muy legible y que incluye un "Apéndice" con un aceptable resumen del devenir de este ser legendario cuyos pinitos en lengua escrita se remontan a la Biblia (Salmos 139:16).

Todos recordamos el poema que Borges dedicara a este ser de arcilla tan trajinado por los cabalistas. En general, la lectura de Borges sobre el Golem y la caracterización, realmente impactante, que hace Meyrink de este personaje mítico son bien ponderados en la blogósfera. Recuerdo haber leído, sin embargo, en Las grandes tendencias de la mística judía, de Gershom Scholem (Berlín 1897-Jerusalén 1982), una diatriba muy fundamentada contra el libro de Meyrink.

Si no recuerdo mal el erudito alemán reprocha al literato el haber deformado la figura del Golem para ajustarla a los cánones del expresionismo del siglo veinte, debilitando sus fuertes ligazones con el pensamiento judío tradicional. Mientras encuentro el libro de Scholem, pueden leer esta aceptable ensayo sobre el Golem que examina la Cábala y el poema borgiano. El ensayo cita profusamente otro texto de Scholem: La Cábala y su simbolismo.

(Hablé de dos sorpresas. Compré también ayer dos títulos imprecindibles de Ciro Alegría: La serpiente de oro y Los perros hambrientos, bellamente reeditados por Planeta. Para los interesados: todavía queda un par de ejemplares de El Golem en Crisol de Plaza San Miguel)

(Una representación del Golem)

10.3.07


Aballay, de Antonio Di Benedetto

Aunque la ligera Wikipedia dice en su breve semblanza sobre este escritor argentino que "comienza escribiendo y publicando historias en su adolescencia, inspirado por otros autores como Fyodor Dostoevsky y Luigi Pirandello", luego de leer sus cuentos uno de se da cuenta de que en esa lista -seguro que elaborada a partir de sus novelas- falta Franz Kafka*.

Digo esto sobre todo por los cuentos que componen el libro que cayó ayer en mis manos y que devoré durante la noche: Caballo en el salitral (Bruguera, 1981). Sabemos que Di Benedetto escribió cuatro novelas a parte de Zama (1956), que lo hizo famoso en todo Hispanoamérica. Hace poco nos enteramos que una editorial chilena acaba de publicar sus cuentos completos.

El relato que me impactó más del breve conjunto que he citado, es "Aballay". La historia se hace más sencilla si sabes algo de religión y mística. Un gaucho homicida escucha en un sermón la hstoria de unos raros anacoretas de la antigüedad, los estilitas, que buscaban la comunicación con la divinidad aislándose durante años en lo alto de columnas de templos abandonados.

El gaucho inquiere sobre el tema al cura. Le interesa por algo. En cierto momento el religioso le revela que todos pueden pedir a Dios, y que los estilitas hacían semejante penitencia "por sus faltas, o porque asumían los yerros de sus semejantes". Es ahí que le viene a Aballay la idea de emular a los anacoretas para expiar su culpa. Poco después, Aballay decide no volver a pisar la tierra, vivir montado en su caballo, para así curar su horrible falta, el asesinato.

"el fraile dijo que montaban a la columna. El, Aballay, es hombre de a caballo. Tempranito, a los primeros colores del día, Aballay monta en su alazán".

Lo que sigue es una serie de oscuras peripecias que le suceden a su protagonista luego de tal decisión. Incluso llega tomar mujer, siempre a caballo, pero esta desaparece tras un tiempo. Además, sus caballos se mueren y son reemplazados por otros menos dotados físicamente, y sus involuntarias esporádicas incursiones en poblados y lugares concurridos le conforman a la larga una imagen de "santón". Algunas personas llegan a regalarle con ofrendas.

Pasa el tiempo. Un día el protagonista se encuentra con el hijo de aquel hombre a quien había asesinado. El hijo quiere venganza. Se entablan en una lucha donde el vengador cae malherido. Aballay desmonta para ayudarlo. Pero "lo bloquea su ley: no bajar al suelo, y lo ha hecho". Aballay decide, desmontado, acompañar al herido por un momento. Suficiente para que "el vengador, de abajo, alce de punta el cuchillo y le abra el vientre". Aballay queda en trance de muerte sobre la tierra, "con una dolorosa sonrisa en los labios".

Se puede pensar que el narrador sugiere que la devolución del gaucho a su medio natural, la tierra, complace a este, y por ello muere con satisfacción aunque fastidiado por el dolor físico. También se estima esta posible lectura: Aballay quebró su compromiso con Dios, desmontó de su caballo y con eso echó a perder su vida; la muerte no es más que la consecuencia de ello.

Un detalle importante. Dice el narrador que el gaucho "angustiado, levanta la mirada, para consultar, y por su cuenta resuelve" quedarse sobre la tierra lo que sea necesario. Esto puede dar razones para pensar que Aballay tenía ya alguna comunicación con la divinidad, pero al quebrar su penitencia, la ha perdido. Por ello debe tomar la decisión por su cuenta y riesgo. Una decisión que lo devolverá la tierra. Y a la muerte.

Por supuesto, hay otras lecturas de este magnífico cuento, celebrado por Borges, Cortázar y Mujica Láinez en su momento. Los interesados en Di Benedetto pueden chequear esta entrevista publicada hace poco en Página 12 . Esta reseña de Juan José Saer sobre Zama es también necesaria.

Finalmente, aquí uno de los cuentos más famosos de ADB, “Caballo en el salitral”. Y el texto completo de Aballay. Buen fin de semana.
*Principalmente por "Volamos", un cuento donde las semejanzas con "Una cruza" de Kafka son insoslayables. También el ratón monstruoso que se come los libros del protagonista de "Amigo enemigo", y a quien este clava en el lomo un lapicero, me recuerda a la archiconocida cucaracha en que se convierte Samsa en "La metamorfosis". Pero hay más.

(Antonio Di Benedetto en apunte)

9.3.07


Sigue siendo el rey
-ficción alegórica-

En un reino muy cercano había un rey cuya corte había sido acusada de despilfarro en la compra de caballos y carretas. De todas partes, dentro y fuera del reino, se alzaron voces señalando la ineficiencia de los más cercanos al rey, sus consejeros y ministros. Hasta un rollo con críticas a su gestión, venido de un reino mucho menor pero libre, llegó a las manos del rey. En el pergamino se señalaban sus errores y se le hacía ver la crisis que amenazaba a su reino.

El rey, poseído de un impulso maniaco irrefrenable, en lugar de reflexionar y aceptar su parte de la culpa, obligó a su principal consejero a negar las divergencias en público, y con rictus de desprecio, arrojó a un costado –entre risas maniacas y gestos de soberbia- el rollo en el que se le aconsejaba cambiar el rumbo de su gobierno.

El malestar, sin embargo, continuaba entre la gente del reino. Empezaban a darse cuenta de que el rey no era infalible, y que las deficiencias y errores de su reinado eran cada vez mayores. “Hay que hacer algo, ¡pronto!”, se dijo el rey. Entonces tuvo una idea. Llamó a uno de los bufones del reino y le encargó un trabajo que iba a desviar la atención de la gente.

El despreciable bufón cumplió con creces lo acordado. Ya había hecho antes un trabajo igual de cobarde. Se llevó a una taberna con putas a dos de los más conocidos recaudadores del reino. Los embriagó y luego hizo que todo el pueblo viera la calamidad en que se cebaban los pobrediablos. El resultado fue perfecto: la gente se olvidó de los nobles y se ensañó con los recaudadores de impuestos. Hasta quisieron lincharlos y expulsarlos del reino.

Mientras tanto, el rey y sus incondicionales continuaron con su plan de afincarse en la corte y coparla con fieles y comprobados seguidores del rey. Solo ellos tendrían derecho al usufructo de los mayores bienes del reino. Solo ellos, porque respetaban hasta la obsecuencia la enorme inteligencia maniaca del rey, porque compartían su mesiánica visión de cuan importante e histórico iba a ser su reinado.

El final de esta historia lo ponen ustedes.

(no comments)

Prisma de nivelación: Locura y renacimiento en Gérard de Nerval (I)



Je pense à toi, Myrtho, divine enchanteresse,

Au Pausilippe altier, de mille feux brillant,

À ton front inondé des clartés d'Orient,

Aux raisins noirs mêlés avec l'or de ta tresse.1

Gérard de Nerval




Por Salomón Valderrama

Líquido de descansar crepúsculos. Perfección faltar para ¡éntren! existir; purpúreo ligazón negar sé escudo. Perla, del morir, concierto inerte. Cuando un poeta ha perdido toda conexión con su nacimiento físico recién se inicia su propio reconocimiento y lenguaje para ya nunca más moverse. Para escribir muerto. Todo poeta puro siempre canta ciegamente en su propio nacimiento y prisión. Su música, tornado de realidad sin tiempo, es indefinible y es lo más propincuo a un concierto inerte. Es un concierto inerte. Escuchamos, leemos la poesía de un muerto aunque físicamente no lo esté. Porque qué es la muerte sino un infinito extraviarse. Así como la vida es el retorno de una espera infinita. Es en donde nacer, él que nació, llegar del infinito. Soñado. Un elevarse en el abismo pero en el vacío. Todos, lo que no he amado.

Para el poeta. Siempre se ha dicho que la música no puede expresar nada (lo dijo Stravinski)2 y es lo que se sucede en la poesía. Ella, siendo naturaleza perdida, es el Todo, sin explicación. Como Narciso contemplándose en el infinito de su propio ser, hasta morir. Pero morir para vivir más allá de la pureza y de la función ejecutoria de estar en el mundo. Recordemos que Narciso forma parte de una mitología que es su universo de ser, así también el poeta recupera su infinito y se transforma en él. Como su propio mito. Como Dios, ausente, invisible, que destruye y crea cuando quiere.

Y nosotros majestuosos elementos pasivos que solamente acatamos la función regular en la que ya estamos atrapados no podemos sino navegar en su propio recuerdo, perdición o concierto de ser y ya jamás preguntarse. Entre juventud de descubrirse; Perfección de Jorge Guillén: Y tanto se da el presente / que el pie caminante siente / la integridad del planeta.3 Quien vive no recuerda. Quien escribe pierde el tiempo para vivir en el centro o el límite mismo de poder elegir. Y el poeta dirá: Yo no quiero vender flores para comprar armas. Yo quiero vender armas para comprar todas las flores. Pero este poeta muerto usa a las flores como armas. De insurrección o de cambio así sea invisible, sin embargo, real y peligroso. Y en su jardín, su memoria, se da la otra guerra mundial. Y él vive un día más.


Dicho esto. Se debe entender que el poeta lo único que busca es la vida. Recuperar su vida y así su libertad. Inconveniente, no es cualquier vida. La vida que desea es por la que se ahogó en el inició para hacer su poesía que, en el mayor, mejor dicho, en todos los casos es el amor. El poeta aparece diciéndole en el tiempo, Ven, desconocida: sólo en ti lo he sabido: / tu perfección aumenta / con la ocasión de verte4. Y todo aquel que está tratando de realizar una biografía de algún poeta debe preguntarse primero y de quién o de qué se enamoró ese poeta. Y puede ser que ya no escriba por amor pero miente el que dice que no irrumpió en él puesto que es el principio de lo que hace. Y muchos desearían volver a encontrar ese mismo amor. O su equivalente, si es posible tal cosa. Desde luego esta abra es el combustible suficiente e “interminable” para despertar toda clase de temas y variaciones en su poética. Gérard de Nerval no es la excepción y hasta diría que hace la regla. Myrtho:


C'est dans ta coupe aussi que j'avais bu l'ivresse,

Et dans l'éclair furtif de ton oeil souriant,

Quand aux pieds d'Iacchus on me voyait priant,

Car la Muse m'a fait l'un des fils de la Grèce.


Je sais pourquoi, là-bas, le volcan s'est rouvert...

C'est qu'hier tu l'avais touché d'un pied agile,

Et de cendres soudain l'horizon s'est couvert.


Depuis qu'un duc normand brisa tes dieux d'argile,

Toujours, sous les rameaux du laurier de Virgile,

Le pâle hortensia s'unit au myrte vert!

(Nerval)

8.3.07


Nuevo libro de Santo Oficio


¿Quién puede dudar a estas alturas que Ediciones El Santo Oficio es la mejor editorial de poesía del Perú? Su catálogo habla por sí mismo: Carlos López Degregori, Oswaldo Chanove, Rocío Silva Santisteban, Miguel Ildefonso, Jerónimo Pimentel, y más.

Actualmente con el popular "Plomo" (Guillermo Cebrían, director editorial) estamos terminando de editar un nuevo libro de poesía: Las pieles del Edén, de la poeta Patricia Colchado (Lima, 1981). Se trata de un libro sobre figuras bíblicas pero tomado desde una perspectiva alusiva, sugerente, como se puede apreciar en el poema que posteo abajo.

Ya a nivel personal, trabajo con Patricia la edición de unos diarios sanmarquinos -la poeta, residente hoy en Bonn, estudió en San Marcos Bibliotecología, y tiene mucho que contar- que serán toda una sensación cuando aparezcan. El poemario estará en librerías en un par de semanas más o menos. Bien por Santo Oficio y su apuesta por la buena poesía.

IX
Ve
Vístete con esa túnica de lino
Que tú misma tejiste
Tu gracia aún perdura
A pesar de los años
No olvides adornar tus tobillos
Con jugosas uvas
Ahora prométeme
Que escucharás al nuevo profeta
Sentada ya
Porque en ese tiempo
Ni siquiera podrás andar
Calla
Guarda en tu memoria
Los movimientos de mi danza
Mi sonrisa de niña
Que en aquel entonces
Fueron
Nuestro pan de cada día.
(Poeta Patricia Colchado)

7.3.07


Necesaria aclaración sobre Ribeyro

El blog de Juan Carlos Bondy, Lado B, es siempre una fuente de sorpresas. Esta vez el blogger hace una irrefutable e importante atingencia al artículo de Guillermo Niño de Guzmán publicado en El Dominical de El Comercio bajo el título de La vocación explicada.

Como Biondy no se conforma con el facilista e improvisado cut and paste, hizo las constataciones del caso y determinó que uno de los textos "inéditos" que anunciaba el artículo de marras, no era tal, pues ya había sido publicado en libro. Dice Bondy:

"el texto de Ribeyro sí ha sido publicado anteriormente en la página 11 de Asedios a Julio Ramón Ribeyro, de César Ferreira e Ismael Márquez (Fondo Editorial PUCP. Lima, 1996). Como se sabe, Asedios... es una compilación de artículos críticos sobre el autor limeño. No se entiende entonces a qué "rescate" se refiere Niño de Guzmán en este texto específico."

Además de este aporte pueden hallar en ese blog, por ejemplo, un interesante post sobre la influencia de novelas, cuentos y poemas en conocidas canciones de grupos de rock como Iron Maiden, Metallica, The Cure, The Police y otros. Vale.

(Niño de Guzmán)
Jean Baudrillard (1929-2007):
European Graduate School-2004

In memoriam


La izquierda intestinal

Como sabemos, una andanada de críticas viene recibiendo un reciente libro de Apuleyo, Montaner y Vargas Llosa hijo, por parte de ciertos sectores de izquierda locales. La controversia sobre este texto se ha avivado a partir de un corrosivo artículo de Mario Vargas Llosa, "El regreso del idiota", reproducido aquí por un conocido diario. El poeta Héctor Ñaupari, liberal confeso y honesto, tiene una opinión respetable como todas al respecto. LdL deja abiertas sus puertas a posibles réplicas.


Héctor Ñaupari*

En las últimas semanas, diversos intelectuales y escritores, peruanos y de otras latitudes, han enfilado sus baterías críticas contra el libro El regreso del perfecto idiota latinoamericano, escrito por Plinio Apuleyo, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa. Dos circunstancias los unen: primero, ser de izquierdas, y segundo –y lo más importante– criticar este libro sin haberlo leído. En efecto, todas las críticas de estos ¿responsables? analistas, sociólogos y poetas se basan únicamente en el artículo El regreso del idiota, que publicase Mario Vargas Llosa en su columna regular del diario El País –y reproducida en otros medios– a propósito de la próxima presentación internacional de este tercer volumen que escribe la sociedad Apuleyo–Montaner–Vargas Llosa, sumado a El perfecto idiota latinoamericano y Fabricantes de miseria, y que recién llegará a librerías en el mes de abril.

Para la comunidad académica, una de las mayores deshonestidades intelectuales, a la par del plagio, es la de comentar un libro sin leerlo, basando la glosa únicamente en referencias de terceras personas o, lo que es peor, en sus propios cristales ideológicos, que miran únicamente aquello que desean ver y hacen pasar por sesudo y comprometido análisis lo que es en realidad la muestra grotesca de las propias fobias, neurosis y odios del crítico. Y esto último es lo que ha ocurrido en el caso de las respuestas a El regreso del perfecto idiota latinoamericano.

Sin embargo, esta irresponsabilidad no debe sorprendernos, pues es una vieja estratagema de los intelectuales de izquierda, usada hasta el hartazgo en el pasado, y aprendida a su vez del propio Karl Marx, quien creía –ilusamente– desarmar a sus críticos de entonces, como por ejemplo los economistas austriacos, llamándolos “burgueses”, sin leer ni tomar en cuenta las reconvenciones que hacían al primer volumen de El capital.
De hecho, como sabemos por la historia, las críticas a las propuestas marxistas –por ejemplo, las que figuran en Capital e interés y Karl Marx y el cierre su sistema de Böhm Bawerk– fueron tan contundentes que los otros dos volúmenes de El capital fueron publicados luego de la muerte de su autor. Asimismo, en un acto de deshonestidad intelectual con pocos precedentes, Marx retiró las estadísticas oficiales del gobierno inglés de uno de los tomos aún no publicados de El Capital en un momento en que la realidad contradecía más elocuentemente su andamiaje teórico. Lo que demuestra que las actitudes actuales de los pensadores de izquierda son, en realidad, un vicio de origen o pecado original, si se quiere, de su constitución fundamental.

La otra táctica, también muy antigua –y que Marx modernizó– fue la llamada del “fetiche”. Ésta consiste en pervertir un concepto hurtándole su contenido original y fabricar con ese cascarón vacío un monstruo que contenga todo aquello que repugnaría a un ser humano con un mínimo de decencia y respeto. Una prueba moderna de la vigencia de esta trasnochada estrategia es la degradación absoluta de la palabra “neoliberal” que hoy significa ser un defensor de dictaduras y de corrupciones aberrantes, y un propugnador del hambre y la miseria de millones de pobres en el mundo. Que los intelectuales, críticos y corifeos de la izquierda sigan teniendo éxito con estas tácticas sin novedad ni originalidad, revela dos cosas: que hasta ahora siguen viviendo de su capital espiritual –sin renovar nada de su pensamiento desde el siglo XIX– y también lo poco eficaces que hemos sido todos los que no estamos de acuerdo con sus propuestas.

No obstante, lo que verdaderamente sorprende es el silencio de la comunidad intelectual peruana e internacional en este asunto. Si algún comentarista o estudioso, que no fuese de izquierda, pasara revista a un libro basado únicamente en un artículo escrito sobre él, y no en la propia obra, que por lo menos debería leer para saber apropiadamente de qué se trata, sería objeto de los más severos y públicos cuestionamientos. Por el contrario, para la comunidad intelectual, el filisteísmo de comentar libros sin leerlos es llamado “libertad de crítica”, tal como se observa a diario en páginas y blogs en Internet. Lo cierto es que el cómplice silencio de los compañeros de ruta de estos comentaristas es un botón de muestra sobre cómo se manejan los códigos no escritos de la intelectualidad y la cultura cuando ésta es regentada sin honestidad ni responsabilidad.

Por último, si hay una idea por la que estos intelectuales han apostado seriamente es por la transparencia. Y sin hay un lugar donde la transparencia lo es todo, es en el terreno de las ideas. Allí no deben haber las sinuosidades ni los odios viscerales que exhibe esta izquierda intestinal. Es profundamente inmoral hacer pasar por auténtica o valedera la idea de un autor determinado sin haberlo revisado primero. Pero no se pueden pedir peras al olmo, ni honestidad intelectual a quienes han aprendido a construir fetiches ideológicos y citar libros sin conocerlos ni por sus tapas, incluyéndolos sin más en la lista de obras prohibidas, cual inquisidores o ayatolas del siglo XXI.

Sin embargo, estos críticos no son todos –así lo creo, al menos– los que constituyen la voz autorizada de la izquierda, que tantas variantes y capillas tiene. A esos intelectuales responsables me dirijo, para que apostemos por fin a un debate serio, transparente y comprometido, en el que por fin se aclaren y se destierren las perversiones y malentendidos. Quizás en eso puedan estos críticos distinguirse del oscuro sendero hecho a pulso por su principal mentor. Es una esperanza –pequeña, por cierto– que me acomete a menudo. Será nuestro desafío conjunto verla hacerse realidad.

Surco, 4 de marzo de 2007

* Poeta y ensayista. Autor de En los sótanos del crepúsculo (1999), Páginas libertarias (2004) y Rosa de los vientos (2006)
(Para Gonzalo Portocarrero el epíteto de idiota latinoamericano es despectivo y descalificador)

6.3.07


Baudelaire: ¿irritado contra la vida entera?

Cuando tenía unos trece años leí por primera vez Las flores del mal completo, en una traducción de Eduardo Marquina que abundaba en vocablos rebuscados y expresiones adocenadas. Me pareció lo máximo entonces, porque no había otra alternativa completa para leer, porque el espíritu de Baudelaire vencía los obstáculos (numerosos y temibles) que la lengua modernista de Marquina había impuesto, y porque en ese tiempo no me cuidaba de traducciones y ediciones.

Años después encontré la traducción en rima de Nydia Lamarque publicada por editorial Losada (Argentina). En su prólogo, la traductora destroza merecidamente la traducción de Marquina, por incompleta (faltan los famosos seis poemas condenados), defectuosa (baste solo un ejemplo: Marquina traduce “les pales Boucher -un pintor de la época-" por “los bouquets de color desmayado” ) e infiel (Marquina, al basarse en la edición de 1869 de Calmann-Lévy, reproduce todos los errores, algunos de ellos francamente sublevantes, de aquella edición en su traducción).

Pero hay errores que pueden aportar. El más llamativo de la edición de Calmann-Lévy, todavía reproducido en una edición de principios del veinte, que tengo en mi poder, es el siguiente:

Pluviôse, irrité contre la vie entière

Y debería decir:

Pluviôse, irrité contre la ville entière

Todo esto ha estado dormido en mi memoria durante años, hasta que a fines del 2006 llegó a mis manos una edición primorosa de las Oeuvres completes de Baudelaire, publicada por la imprenta Lemerre (circa 1920). Compré el libro en un remate principalmente por la preciosa tipografía que tiene, pero también por el legible prefacio de Camille Vergniol.

Pues bien, en esta edición primorosa, así como en otras ediciones de fines del diecinueve y principios del veinte, también se repite el error de la edición de Calmann-Lévy. Esto me llevó a pensar si no sería muy osado asumir el error como una suerte de enmienda colectiva –seguro que única- a la poesía de Baudelaire.

En términos de métrica, el poema no se afectaría en lo absoluto, pues ville y vie son ambas monosilábicas, y tienen además la misma vocal. En términos semánticos me parece que el poema saldría ganando, pues el estar irritado “contra la vida entera” sería un énfasis maldito que no se condeciría con el espíritu baudeleriano, como se sabe tan solitario y apartado del sentido común de las muchedumbres.

Quien en el poema está “pluvioso, irritado” es un “frío tenebroso”; es decir, un fenómeno natural que dentro de la lengua metafórica de Baudelaire toma personalidad y enrumba su odio contra la ciudad entera. ¿Qué se pierde con que su inquina se dirija “contra la vida entera”? Tal vez la presencia, emergente a fines del siglo diecinueve, de la ciudad (ville) en la poesía (ahora recuerdo los versos de Verlaine, “Il pleure dans mon coeur/ comme il pleut sur la ville”). Pero se podrían ganar otras cosas...

Si van a leer el libro de Baudelaire en castellano, recomiendo la versión de Lamarque, que está hecha con inteligencia y conciencia de sus límites. Aunque algunas veces exagere su fidelidad a la forma original, como cuando traduce estos dos versos de “La muerte de los pobres”:

C'est un Ange qui tient dans ses doigts magnétiques,
Le sommeil et le don des rêves extatiques

de la siguiente manera, solo para conservar la rima del francés:

Es un ángel que tiene en sus dedos magnéticos,
El descanso y el don de los sueños proféticos


Muy poco hubiera perdido formalmente el poema si se hubiera dejado la traducción literal al final del segundo verso: “sueños extáticos”. Como suele suceder con los grandes poetas, una neurótica fidelidad al original aleja la traducción del sentido primigenio.

(Extraordinaria foto del maestro del “nuevo estremecimiento”. Un ensayo interesante sobre Baudelaire y Houellebecq, aquí)
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