30.9.07

Enrique Vila-Matas: “toda mi obra es una ficción autobiográfica”





Por Víctor Coral

El autor de El mal de Montano, París no se acaba nunca y El viaje vertical, entre otros libros de creciente interés en Europa y Latinoamérica, acaba de publicar Exploradores del abismo (Anagrama, 2007), un retorno de gran factura al mundo del cuento. En esta conversación exclusiva para LDL, Enrique Vila-Matas habla de la crítica en los medios, de Julio Ramón Ribeyro, y de la negatividad en su escritura, concepto que está en el epicentro de su ya extensa obra biográfico-ficcional. Las primeras preguntas:


Es notable la decisión de experimentar en tu reciente libro de cuentos, habida cuenta de que para muchos ya habías logrado un estilo propio y un arco temático establecido con Bartleby y compañía, El mal de Montano y Doctor Pasavento. ¿Cuán importantes son la experimentación y la exploración para ti?

Siempre han sido fundamentales el riesgo y la experimentación en lo que hago. Y en cuanto a lo del estilo propio, sólo decirte que, en efecto, existe ya ese estilo propio. Fueron necesarios años de preparación antes de que diera con los códigos, las claves y los equilibrios correctos y pudiera entrar y salir más o menos libremente de la visita a los distintos temas de mi obra. Pero una vez esto logrado, me planteé hace un año no cometer el error –que otros cometen- de instalarme en la comodidad de mi propia fórmula. Nada de comodidades. Decidí partir –como un explorador más- a la búsqueda de nuevas procedimientos. Y así inicié la aventura de regresar al cuento y ver qué pasaba. El resultado ha sido: Exploradores del abismo.

Has incluido en Exploradores del abismo un cuento, "Amé a Bo", que podría calificarse como de ciencia-ficción. Háblame un poco de cómo decidiste incursionar en ese género.

No es pasión por la ciencia-ficción (aunque ésta me guste). Lo que pasa es que pensé que en un libro sobre exploradores del abismo tenía que haber algún astronauta e imaginé entonces esa historia del pobre hombre que lleva viajando por el espacio en línea recta en la oscuridad desde hace cuarenta años, siempre en línea recta, sin posibilidad de dar la vuelta, sabiendo que le toca ir siempre en línea recta hacia ningún lugar. Si me hubiera ocurrido a mí una cosa parecida, creo que me habría muerto de angustia. ¡Solo completamente en el universo durante cuarenta años!

Tengo la impresión de que no se ha explorado bien las filiaciones establecidas por ti mismo en tu trabajo: Robert Walser, Raymond Roussel, o, en Exploradores…, Julio Ramón Ribeyro.

Hay un elegante relato en cuyo centro se halla Julio Ramón Ribeyro. Una divagación, por otra parte, sobre escarabajos, el profesor Jung y exteriores de luz en los hilos plateados de la lejanía. Un homenaje relativamente velado a Prosas apátridas.





Vila-Matas ha logrado por medio del constante ejercicio de la escritura -al margen de academias, mafias, grupúsculos literarios y demás- una dicción persuasiva, altamente sugerente, sea en sus novelas de carácter abiertamente metaliterario (esa palabrita), sea en libros donde se privilegia la acción y el lenguaje es más afilado y seco, sin dejar su halo poético. Tiene el catalán lo que el maestro Pedro Laín Entralgo denominaba -refiriéndose a los antiguos griegos que veneraban la palabra incluso como medio de sanación- palabra hechizadora, la virtud de convocar a los hombres a través de sus historias, y de otorgarles un espacio de transformación constante.


En Novela soñada, Arthur Schnitzler cuenta la historia de un doctor que asume una doble vida al borde del abismo, siempre en peligro. Siento que estas experiencias límite modifican nuestra percepción de la realidad, nuestra escritura; pero no pueden explicar ellas solas todo el cambio.

Permítame en este punto que, a propósito de todo eso de estar al borde y siempre en peligro, le comente con un cierto humor mi libro y sobre todo su título. “Se puede estar al borde del abismo incluso en una cama", afirmó Onetti. Una verdad como un templo.

En una antigua entrevista dices que "el canon literario español está dictado por las mafias". Algo parecido refieres en una entrevista al decir que la crítica en medios tradicionales en España estuvo determinada por las relaciones y el amiguismo.


Esa frase de las mafias me persigue porque está entre las primeras entradas que hay de mí en Google y la lee mucha gente, pero a decir verdad no recuerdo ni siquiera haberla dicho. Pero si dije algo de mafias, sin duda exageré. En cuanto a lo de la crítica y su amiguismo lo dije a propósito de lo que en los años 80 pasó conmigo en el suplemento Babelia (no se cómo se llamaba entonces) del periódico El País, donde a un libro como Historia abreviada de la literatura portátil (que luego se ha convertido en un clásico) le dieron un espacio mínimo insignificante y un tratamiento frívolo mientras que se ensalzaban, semana tras semana, toda una serie de bodrios que publicaban los amigos de A. G., el entonces director del suplemento y hoy traficante en ratas. Todos esos bodrios eran presentados con obras cruciales de la Nueva Narrativa española. Hoy nadie los lee y A.G. es una figura retórica del pasado, pero Historia abreviada, en cambio, sigue ahí.

Ahora que has regresado al cuento puede que los grandes cuentistas mexicanos hayan estado rondado tu taller, tal y como tú rondaste entorno a John Banville en un festival literario reciente. Me refiero a Sergio Pitol, Arreola, sobre todo Rulfo. ¿Tal vez Bellatín?

Pitol (sus cuentos rusos) y Rulfo me han rondado mucho. Hay un cuento, Niño, donde cuento la historia de un padre que debe cargar con su hijo, que es un falso explorador de abismos. Cuando lo terminé, vi que no le sentiría mal colocarle esta cita inicial de Rulfo, que encajaba a la perfección con mi historia: “Destrabó difícilmente los dedos con que su hijo había venido sosteniéndose de su cuello y, al quedar libre, oyó cómo por todas partes ladraban los perros” Es de No oyes ladrar a los perros. Pero finalmente opté por no ponerla para no cargar de demasiadas citas literarias el libro.



A veces me pregunto cómo sería una autobiografía tuya. Tal vez has mezclado tanto tu vida y tu obra que el libro terminaría siendo algo así como la cúpula de “la catedral de la metaliteratura” de que habla Jorge Herralde.

Mezclo vida y obra y supongo que seguiré haciéndolo en mis próximos libros y, por tanto, no es necesario que haga una autobiografía mía (que, por lo demás sería ficticia) Y es que, de hecho, toda mi obra es una ficción autobiográfica. Un crítico francés citó un aforismo de Kafka en relación a mi obra (“una obra siempre del lado investigador de lo negativo: de los que no escriben, de los suicidas, de los que no tienen hijos...”), y el aforismo es idóneo para explicar absolutamente todo lo que hago. La frase de Kafka es ésta: “Hacer lo negativo es una tarea que tenemos impuesta, lo positivo nos está dado”. Si escribiera ahora mi autobiografía (que, como le he dicho, sería falsa), sería una indagación exhaustiva en torno a lo que podríamos llamar la negatividad, la busca del otro lado de la realidad, de la verdad, de lo que entendemos por positivo. Sería una autobiografía nada ortodoxa, ya que no me biografiaría a mí, sino a la negatividad.

Finalmente, quisiera que me digas cuáles son los libros, de cualquier género, que te han interesado en los últimos tiempos.

Me limitaré a nombrarte algunos libros que últimamente me han interesado:

Contra la Censura (J.M. Coetzee), Breve historia de la paradoja (Roy Sorensen), París suite: 1940 (José Carlos Llop), Una súplica para Eros (Siri Hustvedt) La máquina de Joseph Walser (Gonçalo M.Tavares), Hipotermia (Álvaro Enrigue), El mundo no se acaba (Charles Simic), La angustia de la primera frase (Bernard Quiriny), Si te comes un limón sin hacer muecas (Sergi Pàmies).

En verdad muy pocos escritores de su nivel se muestran tan generosos con sus contemporáneos. Pero ello no debería sorprendernos demasiado puesto que hace solo unos meses dio pruebas de lo mismo al recomendar la obra de nuestro compatriota Enrique Prochazka, cuando apenas lo conocía por internet. Así es Enrique Vila-Matas, impredecible, abierto, enigmático, lúdico, sabio. Un camaleón incesante que refleja la nueva identidad en gestación.

(Fotografías: Lisbeth Salas)

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Límbicas

*Muy oportuna la publicación en el Dominical de esta semana de una reseña sobre la antología de poesía sobre la violencia política MEMORIAS IN SANTAS (Ildefonso-Crisólogo):

"Esta antología reúne a 21 escritoras peruanas que reflexionan sobre la violencia y los años del terror en su poesía. Se trate de alusiones directas o bien de expresiones intimistas frente a este contexto, en todos estos poemas hay, en menor o mayor grado, un sentimiento de desolación y ausencia. En el prólogo del libro dice Carmen Ollé, con acierto: "Algunos de los poemas en el presente libro datan de la época del conflicto armado, otros salieron a la luz años después del cese de la guerra. Los sentimientos ante el peligro y el miedo en los poemas están asociados con la noche y la soledad, aunque también con el peligro y la incertidumbre: un tajo, una cuchillada, parecen hundirse en la piel".

*Rebotes. La entrevista a Enrique Vila-Matas ha sido recogida en la web Literatúrame, uno de los proyectos literarios más ambiciosos en red.
* “Madrid (EFE).- La Academia Sueca y el Instituto Cervantes acordaron hoy martes que la página web de la prestigiosa institución que concede los Premios Nobel aparezca también en español en los próximos días, ya que hasta ahora sólo se utilizaban los idiomas sueco e inglés”. (El Comercio)
*En Pospost se pone el ojo en la desproporcionada reacción de Del Castillo frente a la reunión que sostuvieron Alejandro Toledo y Ollanta Humala.
*Narrativas, nuevo número. Una de mis revistas virtuales favoritas acaba de sacar un nuevo número con abundante material en creación, incluido un relato del peruano Orlando Mazeyra. Además, ensayos: "El discurso confesional en “El obsceno pájaro de la noche” de José Donoso", Mónica Barrientos; "La degradación de El Carajo. “El apando” de José Revueltas", Juan Fernando Covarrubias Pérez; "Roberto Bolaño: La parte de los crímenes", Miguel Esquirol. Tienen que revisarla.
*El poeta Miguel Angel Malpartida me hace llegar el link a la reseña publicada en el Dominical ayer sobre su poemario Arte de nariz.

*Paolo Astorga me hace llegar la revista Remolinos en su segundo aniversario, con abundante creación en poesía y relato, además de ensayo y reseña. ¿Quienes salen? Salomón Valderrama, Miguel ildefonso, Marielena del Valle, Manuel Aguirre, entre otros.

*Alonso Cueto sobre "El ojo que llora", en Perú 21: "En ese muy amplio sentido, muchos de los senderistas también fueron víctimas de las injusticias de nuestra historia. Por eso, este monumento, en su simbolismo circular, los incluye. Su desgracia también es, o debería ser, la nuestra. Lika Mutal, la autora del monumento, ha dicho que debe quedarse como está, con las huellas de la violencia de estos días. Tiene razón. Es una prueba de que la guerra no ha terminado".



Camilo Marks y una crítica del estilo

Acabo de leer en la Revista de libros de El Mercurio una virulenta crítica del enfant terrible de la crítica chilena, Camilo Marks –abogado y especialista en Seguridad Social, para más señas-, sobre Radio Ciudad Perdida, de Daniel Alarcón. Voy a evitar una serie de sensaciones que me deja su texto, entre ellas la de un curioso encono contra la narrativa joven latinoamericana (recordemos sus ataques a Fuguet, Bisama, y cuando le reprochó "demasiada inteligencia" al narrador y editor Juan Forn, entre otras perlas), para centrarme en lo (poco) que dice sobre el libro.

…el texto es estilísticamente pobre, reiterativo, opaco, sin ningún rasgo particular que lo distinga de cientos de productos similares forjados a medio camino entre la internet, la wikipedia o el youtube

Me pregunto si una riqueza de estilo –asumiendo que el de Alarcón sea, como él quiere, pobre- nos garantiza algo más que el beneplácito onanista de un crítico impresionista. Me pregunto si lo que el crítico consideraría un estilo “brillante”, “claro”, es lo único que debe tener una novela para ser considerada recomendable. Si así fuera, ¿a dónde irían entonces tantos libros cuyo estilo es oblicuo, deliberadamente árido o simplemente ambiguo? Qué haremos ahora con algunos libros de Gracián, Broch, Beckett, Lobo Antunes, Bellatin y muchos otros?

Luego de resumir apuradamente la trama de Radio Ciudad Perdida, Marks anota:

Radio... se transforma en una trama tan fantasiosa, tan espectral, tan hermética, que no solo cuesta seguirla, sino que el interés inicial que pudo despertar se va perdiendo en medio de una marejada de situaciones y conflictos por completo abstractos, indiferenciados, difusos hasta lo ininteligible.

El crítico habla como si lo espectral y hermético fueran rasgos negativos en la literatura. Esto evidencia un desconocimiento agresivo de una buena parte de la narrativa del siglo pasado, y de este. Las grandes novelas de anticipación y antiutópicas -estamos hablando de Nosotros, de Zamiatin; 1984, de Orwell; de Neuromante, de Gibson; pero también de otros universos: Kafka, Pynchon, Palacio, Levrero...- son asfixiantes, herméticas y ciertamente deben de ser leídas como “abstracciones”, “elaboraciones” por alguien tan cerrado de miras, tan negado para lo nuevo como para decir (en esta entrevista) que:

Hay gente de 30-40 años que manifiesta un síndrome de originalidad desesperada. Ese estilo sofocado que puso de moda Fuguet lo emplean todos, Sergio Paz, Álvaro Bisama. Esa cosa retorcida, ¡si la originalidad agota! Una persona original es entretenida 10 minutos, pero qué haces con una persona original, ¡te mueres de aburrimiento!

!Qué pobre percepción de la originalidad, qué cerrazón necia (revestida de “lucidez”) a la experimentación y lo nuevo! ¿Será necesario recordarle al crítico que al repudiar de esa manera la búsqueda de nuevos caminos en literatura, lo que está haciendo es afincarse en una cómoda y burguesa concepción del arte que no solo es poco revolucionaria -ya que estamos en su nota- sino que avanza hacia los linderos de lo arbitrario? Sí.

Bajando un poco el tono, puedo comprender que a un crítico le repelan las novelas futuristas, la búsqueda de la narrativa joven y la sci-fi. Gustos son gustos. Hasta es entendible que un crítico como él piense que una novela como RCP sea “mortecina” y “de laboratorio”. Sabemos por las novelas que ha publicado (y elogiado) que más bien aprecia las historias políticas, históricas, con una contextualización explícita y un rollo sociológico. Solo me preguntaré: ¿ese gusto personal justifica el hacer pública una impresión tan subjetiva e inútil como la vertida en su reseña? ¿Es permisible intentar desmoronar con una crítica de estilo y prejuiciosa a un libro exitoso como este solo para continuar construyéndose una imagen de crítico implacable y destructor?
Creo que la tarea inicial de un crítico es desconfiar de sus propios gustos. Otra es evitar el facilismo de forjarse una imagen de poder por medio del ejercicio del ensañamiento y de la injusticia crítica. Marks falla en ambos puntos. Es cierto, la formalidad lo ampara; por lo menos publica sus efluvios seudolúcidos con su nombre. Desde la ética, la cosa es absoluta y diametralmente distinta. Por último, es una lástima que hayamos llegado al punto en que el énfasis brutal, el atrevimiento irresponsable y la efectista visceralidad hayan llegado a ser considerados signos de inteligencia. Un buen tema para una novela futurista. ¿Alguien se anima?
(Camilo Marks)

29.9.07

Patinir, bajo el microscopio

Uno de mis narradores favoritos, junto con Vladimir Nabokov, Enrique Vila-Matas, Zadie Smith y Henning Mankell (siguen firmas) es el holandés Cees Noteboom (Rituales, Caminos de Santiago, Paraíso perdido). Acaban de publicar en Babelia un artículo suyo sobre el pintor Joachim Patinir que tengo que postear completo. Aquí va.

Cees Noteboom

La exposición que se presenta hasta el 7 de octubre en el Museo del Prado es la más completa que se ha hecho hasta la fecha de Joachim Patinir. Un artista que no sólo se distingue, según los expertos, por ser el primer pintor de paisajes, sino porque cada uno de sus cuadros ofrece un universo de figuras a descubrir por el espectador.
Una pareja desigual, los dos de la barca. El viejo que rema se parece un poco al Ezra Pound de los días de su gran ofuscación. El viento que riza el agua, no con demasiada fuerza, agita sus escasos pero largos cabellos y el sencillo paño blanco que le rodea la garganta pero no alcanza a cubrir el cuerpo, por lo demás desnudo. La barca es como son aún hoy las barcas; en ellas no ha cambiado nada en los últimos quinientos años. ¿Está remando el hombre o hace avanzar el esquife con ayuda del largo palo que agarra con las dos manos? Su único pasajero no tiene ni siquiera un paño para cubrirse. Es mucho más pequeño y pálido que el otro. Su cabeza apenas supera la altura de la rodilla del remero. La ha levantado y mira hacia lo lejos. ¿Sabe adónde lo llevan?
El panel colocado ante el Museo del Prado para anunciar la primera gran exposición de Patinir que se ha hecho nunca es de enormes dimensiones. Caronte navega atravesando la Laguna Estigia; a bordo, un alma a la que conduce al Infierno. Luego, en el museo, me veré ante el cuadro mismo, ante una de esas representaciones que de una vez y para siempre se han ganado un lugar en la historia de la pintura occidental; todo el que ha visto este cuadro lo conserva para siempre en su retina. Pero ahora estoy todavía fuera, en medio del tráfago callejero, y delante de mí hay una larga cola. Gracias a la ampliación del fragmento (el cuadro mide sólo 64 por 103 centímetros) veo más de lo que veré después, briznas de hierba, ondas coronadas de espuma, dos conejos.
Patinir fue un pintor tanto microscópico como telescópico. El Prado ha hecho que me acompañe una guía que conoce cada cuadro por dentro y por fuera. Por lo general prefiero ver las cosas solo, pero en este caso me alegro mucho, pues así veo detalles que de otro modo me pasarían inadvertidos. Certeramente me señala pormenores muy curiosos, por ejemplo un hombrecillo agachado defecando. No es más grande que una astilla de madera, pero cuando uno sabe que está ahí lo ve.

Sólo con Patinir pasa el fondo a ser también primer plano, a veces incluso en una medida tal que el paisaje casi domina el cuadro. No sé cómo se percibía esto en su época, aunque Durero, amigo suyo, y Van Mander -en su Schilderboek- describen a Patinir como "pintor de paisajes" y es bien visible que en el Renacimiento se desarrolló una gran curiosidad hacia todo lo que fuera "naturaleza". Los dos grandes grabados de Durero incluidos en la muestra dejan ver muy bien la razón del mutuo agrado de ambos artistas (Patinir invitó a Durero a su boda cuando celebró sus segundas nupcias). Una de estas estampas tiene como asunto uno de los favoritos de Patinir: san Jerónimo en el desierto con su león.
¿Quién era Joachim Patinir? No sabemos mucho de él. Nació en 1480 o 1485 en Dinant o en la pequeña aldea de Bouvignes-sur-Meuse, en la orilla opuesta del Mosa, una región que presenta una diversidad de formaciones rocosas en paralelo al río, lo cual habría de ser de gran relevancia para su obra. Ya en 1515 era miembro del gremio de San Lucas de Amberes. Le influyó considerablemente El Bosco, lo que no es sorprendente dado que ambos tomaron como punto de partida para su arte la actitud dominante ante la vida en aquella época: la naturaleza como imagen de lo divino, el paisaje terrenal como escenario de la actividad humana, con todos sus peligros y sus horrores, sus maravillas y sus leyendas, en las que animales y plantas eran otras tantas claves de un sistema metafísico de símbolos y remitían a un futuro que no era de este mundo. Patinir tenía clientes importantes y fue famoso ya en vida; poco después de su muerte, en 1524, sus pinturas se podían encontrar en destacadas colecciones, por ejemplo, la de Felipe II. Se creó, como expresó mi guía con cierta satisfacción, una "imagen de marca" de modo que se hablaba de "Patinir de los paisajes" y también del "azul patiniriano". Y verdaderamente no es de extrañar. En casi todos sus cuadros -en el Prado se exponen 29, la totalidad de los que se conocen de él- se extiende hacia el horizonte un velo azulado que nos arrebata y nos eleva por encima de ese horizonte con un resplandor blanco, frío, lejano, algo literalmente trascendente.

Se entra siempre en el cuadro

por el primer término. Lo mejor sería quedarse fijo en el lugar preciso en el que uno se encuentra, pues en cada cuadro hay infinitas cosas que ver. Me haría falta una página entera sólo para describir el Paisaje con las tentaciones de san Antonio. La denominación de "pintor de paisajes" sólo es exacta aquí en el sentido de que la superficie pictórica muestra más paisaje que figuras humanas. Solamente cuando, ya después en casa, contemplo los detalles ampliados me doy cuenta de que en la barca que aparece detrás de la escena principal hay gente comiendo y bebiendo, e igualmente observo por primera vez que en las oscuras nubes que cubren el cielo se desarrollan escenas diabólicas que sin duda fueron pintadas con un pincel finísimo y una lente de aumento. Repleta de simbolismo, la cola recamada del vestido de una de las tentadoras acaba en algo que se asemeja a la cola de una serpiente, y con ella armoniza a la perfección la manzana que su compañera, cual moderna Eva, ofrece al ermitaño, que se resiste mientras le tira del manto un avieso monito -símbolo de la maldad demoniaca-, cerca del cual se ve un rosario arrojado al suelo. El grupo de la barca no tiene aparentemente nada que ver con todo esto, y tampoco en el distante lago se sabe nada de lo que está ocurriendo. Allí, en el agua azul verdosa, envuelta en la neblina, cuento al menos seis barcas e inmediatamente detrás hay de nuevo paisajes sumergidos en el azul, rocas, torres, ciudades, bosques, luego el luminoso horizonte y sobre él nubes densas y opresivas en las que se vislumbran surreales imágenes de un hombre montado en un pez, monstruos, matanzas, calamidades.

¿Basta lo dicho para describir el cuadro? No, ni mucho menos. En alguna parte arde además una pequeña hoguera, y en las proximidades de un caserío con un molino ha levantado el vuelo una bandada de pájaros. Lo que con seguridad llamó la atención de los contemporáneos fue precisamente esto: que hubiera tantas, infinitas, cosas que ver al mismo tiempo que se narraba una historia importante que ellos ya conocían.
El Dictionnaire des symboles de Chevalier y Gheerbrandt dedica bastante al simbolismo del azul. Éste es el más intenso de todos los colores; la mirada se pierde en él, sin chocar con ningún obstáculo, y se pierde en el infinito, pero es asimismo el vacío más inmaterial, transparente, "en estratos superpuestos". Esto es una notable contradicción, pero se trata también aquí de simbolismo. Patinir utiliza el azul como el último de tres colores: marrón para el primer término; verde para todo lo que viene a continuación, donde se desarrollan las escenas secundarias, y luego este azul.

Uno de los pocos cuadros en los que no aparece nuestro azul es el Paisaje con la destrucción de Sodoma y Gomorra. Aquí me hubiera perdido sin mi guía. Es un cuadro diminuto, oscuro, misterioso, amenazador. El cielo está invadido por el fulgor de un incendio. Colosales rocas, que parecen nubes verticales petrificadas. En primer término a la derecha, un camino por el que dos ángeles de alas erguidas ponen a salvo a Lot y a sus hijas. Afortunadamente me acuerdo de que tengo que preguntar dónde está la mujer de Lot. No le estaba permitido mirar hacia atrás, pero aun así lo hizo y como castigo fue convertida en estatua de sal. Mi guía, al ver que busco esa estatua de sal, que tiene que estar en alguna parte, se ríe. "Busque, busque bien", me dice, pero como a pesar de todo no la encuentro me la indica: un delgado trazo, más pequeño que la cutícula del dedo de un niño, aparece totalmente perdido en el lóbrego paisaje. Pero todavía hay más sorpresas. En el ángulo superior derecho vemos sentadas dentro de una tienda a las mismas tres personas a las que abajo conducía el ángel. Son aún más pequeñas. La guía me cuenta lo que sucede, y después lo leo en la Biblia, Génesis 19, 31-33: "Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que pueda tener acceso a nosotras conforme a la costumbre. Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre la descendencia. Y dieron a beber vino a su padre aquella noche, y entró la mayor y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ni cuándo se levantó".

Hay un relato de Borges que

lleva el título Pierre Menard, autor del 'Quijote'. La primera vez que lo leí me costó entenderlo. Pierre Menard vive en el siglo XX, escribe palabra por palabra el mismo libro y sin embargo, dice Borges, es otro, aunque sólo sea porque se ha escrito en una época totalmente distinta y porque la lengua en la que escribe Menard es un español caído en desuso. Algo similar ocurre en esta exposición. Todo el que contempla un cuadro lo pinta de nuevo en cierto modo. Pero si uno ya no sabe quién era El Bosco o que la salamandra es símbolo del mal, ve un cuadro distinto del que tiene delante y que alguien pintó en 1520. Esto, naturalmente, es una paradoja. Cada cual tiene que decidir por sí mismo si esto es malo. Esta maravillosa exposición tiene mucho que ofrecer todavía.

Fuera, igual que antes, estaba Madrid. Miré a mi alrededor una vez más buscando al remero con su triste y pequeña alma de camino al Infierno, la ancha estela luminosa en el agua y el nórdico y místico azul de Patinir, tan diferente del azul cegador del cielo castellano por encima de mí.
Traducción de María Condor.
(Cees Nooteboom)
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Límbicas
*Cueto y los 30 años de Lolita. En Confabulario de El Universal de México Alonso Cueto ha publicado un ensayo donde explora la relación entre autor y narrador en Lolita: “Lolita es, en realidad, un objeto de la fábrica de los sueños de Humbert. No la percibimos sino a través de las repercusiones que tiene en la conciencia del narrador. Más importante que ella es la venerada imagen que le fabrica Humbert: “Por un tiempo mi mente no podía separar en palabras el cálido trueno de sus susurros [...] y gradualmente comprendí el extraño sentido de estar viviendo en un nuevo, demencial mundo de ensueño, donde todo era permisible [...]”, dice Humbert. Luego suspira: “No hay nada más atrozmente cruel que una niña adorada”. Esclavo y amo, poseedor y poseído, la ambigüedad de Humbert es la clave de su complejidad”.
*Guillermo Martínez y el tenis. En el suplemento ADN de La Nación de Argentina el autor de Crímenes imperceptibles escribe un divertido y revelador artículo sobre su relación con el llamado deporte blanco.
Corto de Natalie Portman. Vía Pospost pude ver y apreciar el corto (13 minutos) Hotel Chevalier, donde actúa la famosa actriz neoyorquina de origen judío. La fuente original es Cineencuentro. Ver.
Este fin de semana...

...me he prometido algunas cosas que comparto con ustedes:

-Comenzar de una vez Los hijos de Húrin, de JRR Tolkien, suerte de proto Señor de los anillos recientemente editado por Minotauro en España. El libro está, por si acaso, a un precio accesible en librerías locales. Si es lo que promete el paratexto, no habré perdido mi tiempo.

-Terminar de leer Manifestación de silencios (1979), la novela de Arturo Azuela sobre el 68 y la matanza de Tlatelolco. He avanzado unas 50 pp y me gustan el estilo impresionista (en el buen sentido), la exploración de los espectros de la memoria de su personaje principal. Veré cómo termina.

-Releer, una vez más, Bartleby, de Melville. Todo porque llegué al punto donde se habla de esta linda novelita releyendo el Jardín de los Finzi-Contini, de Bassani. (Si no han leído alguna de estas novelas vayan a conseguirlas ya).

-Ver La montaña sagrada, de Alejandro Jodorowski. Hace un par de años José Carlos Cabrejos me habló media tarde de esa película en El Comercio. Vamos a ver qué tal me va, pues El topo me gustó, pero Santa sangre me defraudó, a sí que voy uno a uno con el Jodorowski cineasta.

-En poesía creo que no hay mejor alternativa esta semana que Horoskop, de José Carlos Yrigoyen. Dicen que es "otro lote", no sé si pensaré lo mismo (por lo menos no en los mismo términos) pero el autor de Lesley Gore garantiza un discurso que trasciende la inmediatez coloquial.

-Probar la nueva cerveza Franca. Ahora bebo muy poco. Así que he planeado invitar a un amigo -posiblemente José Pancorvo o Héctor Ñaupari- a beber una cerveza a medias. Esto porque todavía no hay botellas chicas de la bebida de los Añaños. Medio mundo me ha dicho que Franca es rica. Veremos.

(Tolkien)
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Límbicas

*Los chantajes del Fujimorismo. Sinesio López examina hoy en su columna de La República la cuestión política y su inevitabilidad en los juicios al ex presidente corrupto y asesino. “El fujimorismo se expresa a través de una pequeña fuerza política parlamentaria que, como diría Sartori, cuenta porque tiene capacidad de chantaje y pue- de organizar coaliciones para dar mayoría a la primera minoría gubernamental”.
*Nuevo blog. Edmer Montes me invita a visitar su blog Naturaleza muerta, otra alternativa interesante para los lectores de bitácoras.
*La Fiesta del Chivo en teatro (vía El Comercio). “La celebrada novela de Mario Vargas Llosa sobre el dictador Rafael Leónidas Trujillo llega a las tablas, bajo la dirección del colombiano Jorge Alí Triana. Con Alberto Ísola, Norma Martínez, Jorge Chiarella y muchos más. LUGAR: TEATRO BRITÁNICO. BELLAVISTA 527, MIRAFLORES DÍA Y HORA: DE JUEVES A LUNES, 8 P.M. ENTRADAS: S/.40 Y S/.20, LUNES POPULARES".
*Berlin, la película. Si te gusta la música de Lou Reed tienes que leer la nota de El País sobre la película que está haciendo el pintor y cineasta Julian Schnabel (Basquiat, Antes que anochezca).

27.9.07

Olga Orozco. Alejandra Pizarnik. La realidad

Suspendidos entre tinieblas, vadeamos sobre el abismo, a merced del viento indolente del tiempo, que nos despoja y nos cubre, nos arroja y arrastra a su guisa. ¿Y la realidad? A veces una sucesión incierta de mutaciones fantasmales, otras, el fogonazo de imágenes fulgurantes; ni la una ni el otro bastan para redimirnos. Ese el universo privado de Olga Orozco, ese su sino.

Siempre me ha dejado un poco suspenso la relativa popularidad que tiene entre nuestra joven poesía la obra de Alejandra Pizarnik, sobre todo si la mido –soy consciente de que esta operación es peligrosa: no hubo nunca sino cercanía entre ambas creadoras- en relación con el desolado olvido o desconocimiento que envuelve, como una prolongación de su visión de la vida, a la autora de Mutaciones de la realidad (Sudamericana, 1979). Hasta cierto punto es comprensible la diferencia: Si Pizarnik tiene a la rebeldía, la locura y la oscuridad agresiva de su lado, Orozco edifica una madura y terrible cosmovisión que exige al lector madurez y profundidad de mirada. No hay, pues, confrontación en sus visiones sino contigüidad; Pizarnik es la genial adolescencia de Orozco.

Veamos el tema de la realidad en Mutaciones…:

No niego la realidad sin más alcances y con menos fisuras
Que una coraza férrea ciñendo las evaporaciones del sueño y de la noche
(…)
Sé que de todos modos la realidad es errante,
Tan sospechosa y tan ambigua como mi propia anatomía.
Digo que también ha llegado hasta aquí a través de un salto feroz en las tinieblas
(…)
(La realidad) persigue de mutación en mutación vislumbres que se trizan en alucinaciones
Y no consigue asir más que fantasmas de la desconocida imagen que refleja.


Entonces la existencia del poeta, al igual que la de la realidad, solo es un gesto, un salto, una pulsión en medio de la oscuridad abisal. Y aún ella misma, la realidad, se engaña con sus propias falaces transformaciones; nada puede detener la acción destructora del tiempo, ese “miserable anfitrión” que todo lo arrasa. Sin embargo, en el tierno poema que Orozco dedica a su amiga Alejandra, “Pavana para una infanta difunta”, la “pequeña centinela” cae incesantemente por “la ranura de la noche”, y tiene todas sus noches “perforadas por una sola bala que te incrusta en lo oscuro”. Orozco la consuela de esa ceguera existencial que Pizarnik supo transformar, por fortuna, en poesía:

Pero otra vez te digo,
Ahora que el silencio te envuelve por dos veces en sus alas como un manto
En el fondo de todo hay un jardín.
Allí está tu jardín,
Talita cumi.


Sí, frente al “insoportable desamparo” en que se sume la poeta, ante los estragos de la poesía “cortándote las venas con el filo del alba”, porque es cierta a veces “la inanidad de la palabra”, Orozco le regala una certeza a la poeta (es decir, al mundo):

Solo había un jardín: en el fondo de todo hay un jardín
Donde se abre la flor azul del sueño de Novalis.


Y todo ello porque la realidad (lo dice en el poema dedicado a Luis Cernuda, “La realidad y el deseo”) puede ser “un sello de clausura sobre todas las puertas del deseo”, pero también es ese "relámpago de lo invisible” donde la última y definitiva utopía nos espera. Donde el imperativo de resurrección es posible: “Muchacha, levántate”, no mueras más con su añil claridad (Hernández). Orozco vio la gema en el fondo del abismo. Solo hay que aguzar la mirada.

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Límbicas
*El umbral de la memoria. Pasado, presente y futuro en las memorias de la violencia en Huancavelica, publicación del Instituto de Defensa Legal, IDL, que profundiza sobre este tema, será presentada en el local de esa institución (Jr. Manuel Villavicencio 1191, Lince), hoy a las 6:00 pm.
*Termina Festival del Círculo. Leo en Perú 21 que este domingo termina este festival internacional de teatro con la obra clásica de Yuyachkani, Los músicos ambulantes. No pueden faltar si no la han visto o la quieren ver de nuevo.
*El origen del charango. A través del blog de Marco Sifuentes llego a La pura purita, blog de la periodista Heidi Grossman que ha captado una nota de Andina sorprendente: el pleito entre varios países, incluido el nuestro, por el origen del instrumento musical: "Países andinos se disputan cuna del charango Lima, set. 25 (ANDINA).- El origen del charango ha despertado polémica en los últimos tiempos. Este debate se avivó cuando este fin de semana el Instituto Nacional de Cultura de Perú lo declaró como patrimonio cultural de la Nación. En Bolivia, país que reclama como suyo dicho instrumento, han surgido voces discrepantes".

26.9.07

Horacio Quiroga y el orden de los factores

Una de las cosas más gratificantes que le brinda un blog a un escritor es la libertad de no tener que esperar el aniversario de un nacimiento, o la muerte de algún escritor, o los 20, 30, 40, 50 años de la publicación de un libro, para hablar de ellos. Haciendo uso de esta deliciosa libertad hoy quiero referirme brevemente a la obra de Horacio Quiroga. Más específicamente, me referiré a la teoría del cuento del autor de Los desterrados (1926). Y más específicamente todavía a un consejo (un truc, como él lo llamó) que no recogió en su archifamoso “Decálogo del perfecto cuentista”. Cito de la preciosa edición de los Cuentos completos (ALLCA, 1996):

Entre los pequeños trucs diseminados por un relato, sea cual fuere su género, hay algunos que por la sutileza con que están disfrazados merecen especial atención.
Por ejemplo, no es lo mismo decir: “Una mujer muy flaca, de mirada muy fija y con vago recuerdo de ataúd”, que: “Una mujer con vago recuerdo de ataúd, muy flaca y de mirada muy fija”.

En literatura, el orden de los factores altera profundamente el producto.

Según deduzco de mis lecturas, en estas ligeras inversiones, de apariencia frívola, reside el don de pintar tipos”. (Los trucs del perfecto cuentista”, pp 1191-1192)

Yo restringiría la genial observación de Quiroga al relato: “En cuento, el orden de los factores altera profundamente el producto”. En la novela –salvo que seas un Vila-Matas, un Baricco- hay más permisividad con la frase desmañada, con la expresión suelta en cuanto a la ordenación de las palabras, pues los objetivos de la novela son más amplios (y distintos) que los de los cuentos.

Ahora, puede que el escritor uruguayo extrajera está máxima de su experiencia con la poesía. Es en este género donde constituye una regla casi general, y en muchos casos un presupuesto común. La idea es perfectamente admisible si recuerdan que el primer libro que publicó Horacio Quiroga, Los arrecifes de coral (1901), contiene dieciocho poemas de un simbolismo tardío que, más allá de su valor estético, evidencian una preocupación extrema por la expresión –dio fe de ello en su momento Julio Herrera y Reissig.

Claro, se puede objetar que a Quiroga, como a Arlt, se le reprochó “la incorrección y descuido" en la escritura –lo dice Abelardo Castillo en su prólogo a los Cuentos Completos-; pero bien visto esto no se condice con la preocupación por el orden de la frase y su capacidad de comunicar. ¿Se puede ser un obseso de la expresión y tener algunos errores ortográficos o reiteraciones? Yo creo que sí. El gusto por la poesía francesa dio a Quiroga un sentido poco común ya en su época (no hablemos de esta) de cómo decir lo que quiere decir. Este plus hizo que el gran cuentista del siglo pasado reparara en detalles cruciales que no pocos escritores, incluso hoy, descuidan.

(Horacio Quiroga)
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*Marcha de solidaridad con El ojo que llora. Transcribo un mensaje llegado a mi correo: “Se invita a todas las personas e instituciones a participar de manera pacífica y firme, sin caer en provocaciones. A las 10:30AM del JUEVES 27 DE SEPTIEMBRE se realizará una pre-concentración en la Plaza 2 de mayo, para salir a las 11AM con destino a la Alameda de la Memoria, pasando por la Av. Wilson, Av. 28 de julio, Av. Salaverry, Jr. Nazca y Av. Central, para culminar en torno al memorial ‘El ojo que llora’. Allí, daremos lectura a un manifiesto ciudadano y rendiremos homenaje a todas las víctimas sin exclusión alguna, cuya memoria y dignidad han sido manchadas y agredidas por la acción vandálica.” (Colectivo Ernesto Castillo Paez).
*Nace Alianza Peruana de Editores. Perú 21 da cuenta hoy de la creación de la ALPE, organismo que agrupa a las editoriales peruanas sin importar su tamaño, según dicen.
*David Huerta sobre los críticos literarios en El Universal: "Uno de mis dogmas —no les tengo miedo a la palabrita y a su significado, por lo menos en el campo literario— es que quien no sabe de poesía no sabe de literatura. Casi nadie sabe de poesía, por lo tanto… (complete el silogismo el amable lector de esta columna). Pues bien, los opinadores de marras afirman, en medio de esas animadas conversaciones, como si tal cosa, que tal o cual poema es una maravilla, o simétrica y no menos contundentemente, que se trata de una mamarrachada; en ningún caso aducen razones para documentar su parecer. Lo que importa es el aplomo con el que emiten o expelen su verdad. Cuando uno los interroga tímidamente sobre asuntos elementales de poesía, fruncen el ceño y rechazan, levemente indignados, esas inquisiciones o impertinencias. (Sigue leyendo)
El suicidio del filósofo

Encuentro en varios diarios del mundo la misma noticia: el filósofo francés André Gorz (nacido en Viena en 1924) y su esposa fueron hallados muertos por mano propia ayer, en su domicilio de Francia. Se sabe que la esposa del autor de Adiós al proletariado (1980) padecía de una penosa enfermedad evolutiva. El filósofo fue ingeniero de profesión, y en su momento codirigió la famosa revista Les Temps Modernes, con Jean Paul Sarte. También fue cofundador del influyente diario Le Nouvel Observateur.

Gorz se inició como un crítico radical del capitalismo y y del mito de la productividad, desde una perspectiva marxista-existencialista más o menos cercana a a la de Sartre, pero luego fue evolucionando hacia una crítica del sindicalismo institucional, hasta desembocar en su postura más conocida, la de un ecologismo radical que por igual se enfrentaba a posiciones de izquierda y de derecha, levantando la autonomía del individuo como valor fundamental (aunque no estuvo exento de alguna posición discutible en política internacional). Algunos de sus libros más importantes son: La morale de l'histoire (Seuil, 1959), Écologie et politique (Galilée, 1975), Écologie et liberté (Galilée, 1977), Capitalisme Socialisme Écologie (Galilée, 1991), L´immatériel (Galilée, 2003).

Uno de los tópicos que casi obsesionaba a Gorz era la cuestión del trabajo y su papel en las sociedades modernas. En una entrevista del 2002 con Michel Zlotowsky-John Keane, dice sobre la posibilidad de la desaparición del trabajo:

Para los que buscan trabajo, resulta difícil comprender esa desaparición. ¿Cómo se les explica que el trabajo no es tan importante? No es la manera acertada de abordar la cuestión. Lo que está en vías de desaparición es el trabajo asalariado a nivel de tiempo completo y garantía de larga duración. Eso es un hecho. Ya hemos avanzado mucho en esa abolición del trabajo-empleo. No digo del trabajo en sentido filosófico, en el sentido de transformación del medio ambiente, de realización de uno mismo, de producción de cosas con la mano y la cabeza. Eso existirá siempre.

En realidad el filósofo se refiere a que el trabajo como fundamento para construir la vida del ser humano está en cuestión. Además, intuye que esta idea tiene un alcance subverisvo enorme:

Mientras a la gente se le diga: su trabajo es la base de la vida, es el fundamento de la sociedad, es el principio de la cohesión social, no hay más sociedad posible que ésa, con lo cual la gente se vuelve psicológica, política y socialmente dependiente del empleo. Por lo tanto, se fuerza a los individuos a tratar de conseguir a toda costa uno de esos empleos cada vez menos frecuentes. Y cuanto más lo hacen, mayor poder ganan los empleadores sobre ellos. El discurso sobre el carácter central del trabajo, sobre la perpetuidad de la sociedad laboral, de la sociedad salarial, tiene una función de estrategia de poder de parte de la burguesía, del capital y de los empleadores.

La salida a esta suerte de entrampamiento contemporáneo en torno al trabajo asalariado estaría en la afirmación de una radical autonomía individual, de raíz libertaria, que permita pensar de manera distinta nuestro tiempo y la forma en que hemos construido nuestra sociedad. El retorno a la economía natural y el reajuste de la vida en términos de respeto comprometido a la naturaleza (ecología) son algunos de los puntos que propugnaba Gorz. Hoy su cuerpo inerte encontrado en Troyes podría parecer una metáfora siniestra del idealismo de su postura.

Una gran pérdida, en cualquier caso, la de este hombre que se atrevió a pensar más allá de condicionamientos de clase, religión, profesión e intereses particulares o de grupo. Eterno descanso para un verdadero crítico que nunca se perdió en memeces.

(Filósofo André Gorz con su amada esposa)
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*Sigue broncaza Ñaupari-Faverón. Acaba de publicar en Mirada crítica el poeta Héctor Ñaupari una nueva estocada al crítico Gustavo Faverón en torno al asunto Di Paolo. Pueden verla.
*Ediciones El Santo Oficio tiene el honor de invitar a Ud. a la presentación del poemario ESTOY OTRA VEZ EN EL DESIERTO… de la poeta Yamily Yunis. Los comentarios estarán a cargo de los escritores: Rosario Valdivia Paz-Soldán, Javier Arévalo y Víctor Coral. ¿Lugar? JAZZONE, Av. La Paz 626, Pasaje El Suche, Miraflores. Mañana miércoles 26 de setiembre, a las 7:30pm. Se agradece su gentil asistencia. VINO DE HONOR --"ESTOY OTRA VEZ EN EL DESIERTO… ¿Poesía de mujer? Más que eso: una mirada distinta a la relación hombre-naturaleza que, a la vez, es una mirada profunda a la relación cuerpo-cuerpo, y espíritu-cuerpo propio, todo bajo el límpido velo de lo natural, lo diáfano ondulante en dunas y parajes austeros. Un ser humano que devela su intimidad como el agua corre entre rocas y plantas: libre"--.
*Pepe Cervera en Perú 21. Si todavía tienen alguna duda sobre qué son los blogs, para qué sirven y cómo deben administrar su propia casa (ridiculísima pretensión de algún termocéfalo), no dejen de leer la entrevista de Pedro Rivas Ugaz con Retiario, uno de los más famosos bloggers españoles. Lea y difunda.

24.9.07


Sin destino, la película (y un par de coincidencias...)

Con la habitual demora que suele reinar en nuestro medio, se acaba de estrenar Campos de esperanza (2005), feo aunque expresivo título de la adaptación cinematográfica de la novela Sin destino, del Nóbel húngaro Imre Kertész. Debo decir en primer lugar que leí el libro hace unos años y que me pareció una visión descarnada, sobria y muy profunda de lo que fue para los húngaros el tiempo de la barbarie nazi. Este filme de debut del fotógrafo Lajos Koltai logra preservar los rasgos estilísticos de la novela, aún cuando en varias partes se aleja de la misma debido a que el guión -elaborado por el propio Nóbel- ha sido hecho también en base a recuerdos que no fueron consignados en el texto. Nada que ver con el sentimentalismo de cintas como La lista de Schindler y otras del estilo. (El mismo Kertész ha repudiado la visión de Spielberg).

Visualmente, la película parece irreprochable. El tono entre plateado y sepia de la imagen -con toques de color muy expresivos- y el manejo excepcional de la fotografía no solo le dan mayor sobriedad y verismo a la historia: hacen que su exagerada duración se haga más soportable para el espectador (el exceso de texto y la morosidad general nos arrojan a la apreciación estética de las imágenes). Para Federico de Cárdenas, en su reseña del Domingo de La República, la duración del fime es su principal defecto:

Lástima, la cinta es irregular y por momentos su ritmo decae, perjudicada tanto por un tratamiento musical invasor del gran Ennio Morricone (otrora mejor inspirado) como por un metraje excesivo; pero acierta en su tratamiento de un ciclo que comienza y termina con Gyorgy en la misma plaza de Budapest, quien en las primeras imágenes la atraviesa como adolescente confiado y en las últimas la cruza dando espaldas a la cámara, convertido en adulto prematuro y roto.

Dijo lo mismo, con sus propias palabras, en julio del 2006, Tomás Pérez Turrent, de El Universal de México:

La película en forma de tríptico muestra primero la juventud de Gyorgy (…) La parte final nos presenta a Gyorgy de regreso en Budapest. Hay cosa de un año entre ida y regreso. Pero el que regresa ya es un viejo: harapiento, hambriento, de cuerpo estirado y enormes ojos hundidos. (…) su voz es más grave, su mirada la de un adulto atrapado en el cuerpo de un joven.
(…)
La resultante película es muy larga, le falta podar, hay demasiado comentario en off que rebaja el dramatismo de la imagen. El título que pusieron en México padece todo el sentimentalismo que tanto odia Kertesz. Y la música de Morricone desentona horriblemente con la austeridad visual.

De mi propia cosecha les puedo decir dos cosas: a) No se ha reparado en la capacidad sintética de la vieja canción, de tono conmovedor, que un grupo de refugiados entona en Auschwitz ante los demás detenidos. La historia de una muchacha que espera inútilmente a su príncipe es de una capacidad metafórica irresistible en el contexto; b) a mí nunca me molestaron los filmes largos y este no es la excepción. Creo que vale mucho la pena transitar por esos campos de concentración donde el escritor y el cineasta, antes de concentrar (la reiteración es voluntaria) sensiblería y horrores interminables, han dado lugar a la ambigüedad de momentos de soledad, tedio y violencia junto con fogonazos donde la esperanza, y hasta la felicidad, surgen, brevemente pero de manera recurrente, entre alambres de púas y campos eriazos. Un canto inolvidable a la sabiduría que deja el dolor -“El infierno no existe, Auschwitz sí”, dice el protagonista hacia el final de la película.

(Escena de Sin destino)
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*Oswaldo Reynoso y Jorge Eslava en el INC. Comparto con ustedes este correo: "A partir de mañana, martes 25, el público podrá conocer e intercambiar opiniones con diversos escritores peruanos en el Museo de la Nación. Se trata de la inauguración de "Palabra abierta", encuentros literarios en el museo, mesas de diálogo en la que dos autores, consagrados o nóveles, compartirán experiencias y anécdotas personales que no suelen comentar en las típicas reuniones literarias, casi todas de corte académico. Las reuniones tendrán lugar todos los últimos martes de cada mes, de 7.00 p.m. a 8.30 p.m. en el Museo de la Nación".
*Reacciones frente al ataque a El ojo que llora: Desde el tercer piso, Útero de Marita, El Morsa, Pospost, El mundo de plástico.
*“Fujimori lleva miedo y división a Perú”. Ese el titular que tiene una
nota de El País sobre la posextradición del dictador. Parece que la bulla hecha por un grupillo de estúpidos políticos ha generado esa penosa imagen en España. Qué pena por ellos porque igual su líder tendrá lo que se merece.

De enderezos y delirios: la poesía de Rossella di Paolo

Republico este texto sobre la poesía de Rossella, aparecido aquí mismo a principios del 2006, para ponerlo a disposición de quienes quieran "desmontarlo" o demostrar que es una "lectura errada, forzada y falseada" de la poesía de Di Paolo.

Para Rossella Di Paolo no es cuestión de juegos, aunque lo lúdico esté nunca ausente en su trabajo. Menos de pretensiones eruditas o excesivamente formales: es la sosegada búsqueda –pero claro, a veces inquieta, alerta– de un mostrar las costuras reales en su belleza delirante; algo como sumergirse en un río límpido, amable, y poco a poco sentir el abrazo de las algas subacuáticas, la mano tal vez melosa, insinuante de los seres que allí viven, según conocida leyenda amazónica.

Y hay más. Siempre hay más en una empresa donde razón y emoción y delirio maceran con leve borboteo de clara espuma el duro material de la poesía –a veces cercano al hueso duro de roer (Lezama), otras conviviente de una fibra efímera y austera (Ungaretti)– para proponer al lector el juego más serio del mundo, que llega a ser ya no juego sino espejeo de lo circundante: una poética.

Aquí la tesis central, en torno a la cual gravitarán cual astros muertos (Perse dixit) algunas otras específicas. El trabajo de Di Paolo está en constante diálogo con una visión de la poesía que se afina con el tiempo y los libros, pero que conserva rasgos esenciales previstos desde el primer poemario, Prueba de galera (Antares, 1985):

La orilla sumida en azul.
(Haz de olas
acertando a la isla).
Con la frente desplegada
y el sol anudado a la garganta
blande el rey su voz vertiginosa.
Castillos de arena lo defienden
flamean girasoles encendidos.

Victoria es con el rey.

Encorvado el mar se ciñe a sus pasos
musitando espumosísima súplica.

Ríe el rey, su verde inabordable.

¿Qué hay todavía su Eguren, su enigmatismo debutante? Puede ser. Pero ¿dónde un contracorriente tan claro, tan al desgaire afortunado? Ese lenguaje no tiene que ver con lo dominante ochentero. Ese lenguaje se deslava y suaviza como las pieles ante el brebaje curtidor que las modifica, adelgaza pero ennoblece a la vez.

Y no es que la poeta reniegue de preocupaciones temporales –de cierto las asumirá con brío en su siguiente entrega–, es que desde el principio, con radical tenaz honradez, muestra la base (el enigma), el claroscuro relevante sobre el que evolucionan sus anécdotas, sus personajes, sus poéticos sueños (claro, con ingenuidad, con "homenajes", con tanteos, pero, sobre todo, con ella misma).

Y es que a pesar de lo que afirma su yo poético –¿pero quién es el yo poético?–, Di Paolo no es la "virgen necia que ocultó sus talentos" sino la que puso en continua (Continuidad de los parques, Antares, 1988) enigmática danza algunos elementos centrales: el mar, los pájaros, el viento, incluso el rey aquél cuyo reinado anuncia su declive:

El castillo ha llegado con el viento
con la lluvia se han abierto las banderas
como soles.
(Pasa el rey con su sonrisa
incrustada en la corona)
Los muros estiran su piel de tambor
en tanto doblan cabezas las campanas
y la hierba arde tres siglos
bajo los pies de los hombres
enzarzados en la danza.
(Enigma, pp 29)

Esa continuidad, ahora afiatada, de la confianza en lo etéreo revelador, se entiende –como en los arriesgados amoríos intra castillos medievales– con discretas estampidas confesionales, lo suficiente para constituirse el lenguaje puente de sí mismo hacia una concreción mayor, en una continuidad que es a la vez un sutil cambio de clima, como cuando el viento se revuelve en torno a nosotros, inusitado, y las nubes sombrean el verdor y las aguas –estamos al borde del río de nuevo– generando(nos) un cierto presentimiento:

En cada vuelta de lápiz he ido cerrando la puerta
de este infierno encantado. Fábula de soledad
en que me encierro, abismo sin tregua al que me asomo
en cada palabra que escribo y que me sigue
como ala de ángel o cola de demonio.
(Sal si puedes, pp 53)


El siguiente cuadro (Piel alzada, 1993) nos azota con imágenes nuevas, con afanes acaso poco sospechados. Di Paolo asume su cuerpo para cantar y cantarlo con acierto. Aquí el cuidado formal equilibra el exceso de información, la palabra se tensa e inflama para contener esa lucha de dos clases: la poiesis, por un lado, la "conciencia de un cuerpo gozoso pero también condicionante", por otro (Gazzolo lo afirma en el prólogo).

Algo también relevante: entre lo lúdico y lo místico, la sección final propone una metáfora prestigiosa: el ser amado como figura de la divinidad; el amador como alma individual que ansía unirse por todo lo alto con todo lo alto:

En subiéndome a esta escala
para estrechar con mis ojos su llegada
se derramó mi corazón con sonido
porque allá de lejanías devuelto
se acercaba mi amado.

(...)

¡Tan magnífico mi amado!
Y yo alcancé la calle y corrí con viada.
Ya es de mi boca la boca del amado.
Entramos entrambos a la habitación..."

(Primera versión de la vuelta, pp 51)

Pues así como el juego intertextual está en el primer poema –celebrado con acierto por el respetable–, "La noche oscura" (...una mujer sola, en Lima, qué dirán/ salí sin ser notada/ qué dirán: puta en cierne/ estando ya mi casa sosegada"), así y mejor está en los "Poemas cautivos", donde el diálogo no se restringe al doctor carmelitano sino que se explaya hacia toda la tradición mística de Occidente.

Y ese diálogo continúa... Es verdad, hay cambios, hay un camino hacia lo mínimo, hay más presencia de lo humano-visceral-concreto mundano. Sea. Pero ello –que nítido está en la última entrega, Tablillas de San Lázaro (Fondo PUCP, 2001)– siempre sobre una trama de fondo que empuja hacia arriba lo ganado.

Como que Di Paolo cada vez se va acercando, en un curioso viaje hacia sus propios orígenes, a ello que ya gravitaba en su primer libro. Pero con más confianza, con más talento desplegado, con más know how poético que para eso están los creadores insertos en un mundo en el que casi nunca encajan del todo (tal como figuras en relieve en un muro medieval); a saber, para ir "de un lado a otro de las cosas/ enderezándolas suavemente hacia el delirio".
(Poeta Di Paolo)
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**González Vigil sobre Herbozo en Luces. “Si su primer poemario, "Catedral" (estruendomudo, 2005), lo mostró como un poeta de apreciables recursos expresivos, ahora "Los ríos en invierno" (ganador del Premio Nacional de Poesía de la Pontificia Universidad Católica del Perú conferido este año) consolida a José Miguel Herbozo (Lima, 1984) como una de las voces imprescindibles de la poesía peruana última.” (Sigue leyendo)
*Jorge Volpi y su informe sobre falsarios. Ayer en el suplemento cultural ADN de La Nación de Argentina, el escritor mexicano publica una nota irónica sobre la condición de ciertos escritores que, oh causalidad, no ha sido rebotada en los blogs. Aquí lo tienen.

22.9.07


Roncagliolo y Alarcón sobre la violencia política

En el suplemento Somos de hoy aparece un extenso adelanto –muy interesante y bien escrito- del próximo libro de uno de nuetros escritores jóvenes más exitosos, Santiago Roncagliolo (Pudor, Abril rojo). Se trata de Cuarta espada (Debate, 2007) y el fragmento elegido es uno que se refiere a Osmán Morote y la forma en que fue capturado. Es de resaltar que Roncagliolo tiene como referentes a la CVR y a connotados especialistas en subversión, como Carlos Tapia.
El fragmento promete, habrá que esperar que llegue a Lima el libro.

Paralelamente, hoy el suplemento Babelia de El País publica una reseña de J. Ernesto Ayala a Radio Ciudad Perdida, del otro joven escritor exitoso del momento, Daniel Alarcón. El suplemento español trae además una entrevista de Winston Manrique Sabogal al autor de Guerra a la luz de las velas. Les dejo dos preguntas:

¿Por qué se centró en las esquirlas que deja la guerra en el ámbito más íntimo y cotidiano?

No quise escribir una novela con ideologías o de las políticas fallidas que acaban estallando en una guerra. Estos libros ya se han escrito. Para mi generación las ideologías tienen menos vigencia y queremos gobiernos no corruptos que se ocupen de la gente y sus problemas y necesidades. Lo que uno nota cuando habla con la gente de Perú es que sus recuerdos son terribles. Quise escribir ese tipo de novela que llevaba lo político a un escenario familiar, a un ámbito más privado. Originalmente eso es lo que hace un novelista, yo no estoy escribiendo ni teoría política ni análisis sociológico; escribo una novela y mi intención es conmover, no llegar a la gente con doctrinas o dogmas.

Así muestra la angustia y el vacío que dejan los desaparecidos en quienes los esperan.

No iba a escribir sobre desaparecidos políticos. Quería escribir sobre la emigración y sus diferentes motivos. Antes la gente desaparecía por problemas políticos y ahora desaparece por motivos económicos o sociales. Se va de un pueblo porque no tiene trabajo, y se va a un centro urbano caótico, contaminado, violento, diferente de su vida. Ya no es Macondo con su vida pastoral en un pueblito, sino llevar esas culturas y herencias a un paisaje urbano y globalizado con gente que vive en varios siglos a la vez. Ése es el tipo de desaparición que quise retratar. (sigue leyendo)

(Santiago Roncagliolo)
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* Rosa María Palacios sobre la extradición en Perú 21. Publica hoy la presentadora del Canal 4 sus primeras impresiones sobre la extradición de Fujimori. Veamos la tercera: "3. Triunfo y reconocimiento a la perseverancia de los familiares de las víctimas y a los equipos de procuradores y abogados del Estado peruano. Sin embargo, este fallo va más allá. La comunidad jurídica internacional ha cambiado su criterio respecto al tratamiento judicial que debe recibir un ex presidente. Este cambio, puesto a prueba por primera vez ante una Corte Suprema, significa para toda Latinoamérica un precedente de enorme significado. La inmunidad presidencial sin límites y la razón de Estado mal concebida desaparecen para abrir paso a un régimen que convierte a presidentes que creían ser intocables en sujetos ordinarios del derecho".
*Raúl Cachay entrevista a Andy Fletcher. En El Comercio de hoy hay una
entrevista al fundador del grupo Depeche Mode, que se apresta a dar un concierto en Lima. La cosa es el 3 de octubre en la discoteca Voce.
*A propo de Alarcón... Leo en su página web que estará el 27 de seitembre en un conversatorio con Enrique Planas, titulado "Hijos de la Guerra: la nueva literatura peruana". Esto dentro del Liber Festival, Biblioteca Francesca Bonnemaison, Sant Pere més Baix, 7, Barcelona.

21.9.07


Triunfo de los derechos humanos

La extradición del asesino Fujimori, aprobada por la justicia chilena la mañana de hoy, nos obliga a estar a la altura de las circunstancias y garantizar un juicio adecuado y sin atenuantes a un dictador que utilizó su poder para aplastar derechos y vidas de sus opositores. He visto por TV declaraciones de fujimoristas, y he escuchado las declaraciones del propio inculpado a través de RPP: quiere dar la vuelta a la tortilla diciendo que se ha librado de cinco de las doce acusaciones originales con este fallo, y que este escenario ya lo tenía previsto. Nada de eso, el fallo de de la Corte Suprema chilena nos da una lección de respeto a los derechos humanos y de búsqueda de la justicia que devuelve a Fujimori a su condición principal, la de asesino y genocida (lo que no quita, por cierto, que se le condene por los casos de corrupción).

Razona bien Marco Sifuentes en su blog cuando dice que tuvimos suerte al haber sido descartados los casos más débiles. Así, nos centraremos en los casos que Fujimori no puede ganar de ninguna manera, que son los más importantes y los que nos asegurarán su pudrimiento de por vida en la cárcel. En donde hace rato debió estar. Susana Villarán, en su blog, cumple con una tarea que comparto plenamente:

Mi homenaje a quienes no cejaron en esta lucha. A los familiares de La Cantuta y de otros crímenes cometidos durante los diez años de fujimorismo; a Gisela Ortiz, a Raida Cóndor, tenaces y corajudas mujeres que no han descansado un minuto durante quince años. A Rosa Rojas cuyo hijo Javier y su esposo Manuel fueron acribillados en su quinta en el Jirón Huanta el 3 de noviembre del 2001 y no dudó en ir a Japón cuando estaba ahí Fujimori a hacer campaña por su juzgamiento. “El día de hoy mi hermano Luis Enrique que fue asesinado durante la dictadura de Fujimori podrá azar la voz. No es un día de odio, es un día de triunfo” acaba de declarar desde El Ojo que Llora en Jesús María, Gisela Ortiz.

Mi alegría porque la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos izó la bandera de la extradición desde el inicio y no cejó así como las organizaciones internacionales como CEJIL, Wola, la Clínica Jurídica de la Universidad George Washington, a los defensores de derechos humanos del Japón, a Amnistía Internacional, Human Rights Wacht y a los miles de activistas que tienen la superioridad moral de señalar a quienes violan los derechos humanos en todos los contextos: a Alberto Fujimori y también a Fidel Castro.

Mi respeto también a José Ugaz, Luis Vargas Valdivia, Ronald Gamarra, Antonio Maldonado, Iván Montoya, Ivan Meini entre otros, quienes en la Procuraduría Ad Hoc para Montesinos y Fujimori consolidaron las pruebas y pusieron los elementos claves, de hecho y de derecho, que sirvieron de base para la elaboración de los cuadernillos en este proceso de extradición.Mi reconocimiento a la Corte Interamericana que falló en los Casos de la Cantuta y Barrios Altos y, más recientemente en Castro Castro, encontrando responsable al Estado peruano. Estas sentencias tienen que haber sido tomadas en cuenta, moral y jurídicamente, por los magistrados de la Corte Suprema de Chile.

Finalmente, mi respeto a la Corte Suprema de Chile que no se ha sometido, que se ha mantenido consecuente con su jurisprudencia reciente en materia de derechos humanos.En este primer tramo ganó la justicia. No hay duda de ello. Son pocos los ex Jefes de Estado que hayan sido extraditados. Lo que hoy estamos espectando es un acontecimiento extraordinario

A pesar de García

Esta extradición se hace a pesar de Alan García. Haga lo que haga (entre ello su bravata por la demora de la Sala Penal de la Corte Suprema chilena por la "demora" en fallar). Nada cambia su patrón de conducta frente a este caso: silencio absoluto desde la campaña (hasta hace dos semanas), debilitamiento deliberado de la Procuraduría Ad Hoc y desactivación del Grupo de Trabajo en Cancillería para la extradición de Fujimori.

(El asesino rumbo a la cárcel)

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* Hoy no se pueden perder el homenaje al poeta Enrique Sánchez Hernani en el Yacana Bar. Estarán en la mesa Dalmacia Ruiz Rosas / Óscar Aragón/ Armando Arteaga / Bernardo Alvarez/ Héctor Ñaupari / Tatiana Berger / Efraín Altamirano, y desde Filadelfia, Róger Santiváñez. Ñaupari ha prometido terminar de poner los puntos sobre las íes sobre el caso Di Paolo. Allí nos vemos.

*CUENTOS DEL AGUA Y DEL ALBA, de Florentino Díaz. Mi amigo Florentino narrará cuentos en la Casa DRAMA (Mochileros, Pedro de Osma 135, Barranco, a 20 mts del Parque Municipal), los domingos 23 y 30 de setiembre y 7, 14 y 21 de octubre. El espectáculo es "Apto para Público de 6 a 100 años" y todas las funciones empiezan a las 6.15 pm. Dense una vuelta.

*Festival de Poesía, Música y Video en San Isidro. Liliana Soria me avisa de un Festival artístico coordinado por Pamela Loaiza y John Martínez, a llevarse a cabo este viernes 21 de setiembre, a las 8pm, en el Centro Cultural Teatro de Cámara, Parque Ovalo Boyar 315 San Isidro (Alt. 28 de la Av. Arequipa - Espalda de el ex cine Orrantia). Participan Gonzalo Casusol, Josefina Jiménez, Renato Pita, Jorge Rocal, Elicu, Vanessa Rapone y Mariela Yeregui, además de Joze Ramos .

*Jeremías Gamboa en El Comercio. El ex editor adjunto de Somos acab de publicar un volumen de cuentos, Punto de Fuga. Sobre el mismo dice: "una lectura superficial podría ubicar cada cuento dentro de una muy peruana tradición realista. Sin embargo, en "Punto de fuga", este realismo se presenta sutilmente distorsionado. "Yo partí del modelo de Vargas Llosa, como todos los que escribimos en el Perú --aclara Gamboa--. Leer más tarde a Bolaño o Carver me descubrió cómo llevar lo realista a un registro más paródico o delirante. Yo quiero narrar lo cotidiano, pero desde su aspecto más extraño. Me interesa ver cómo en lo cotidiano hay un pliegue y, al revelarlo, el sentido de la realidad puede hacerse más denso" (sigue leyendo).

*Bachelet conforme con el fallo. Leo en
Agencia Perú que la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ha afirmado que “la justicia se dio el tiempo que necesitaba para tomar el fallo y por lo tanto aquí no hay maniobras de ningún tipo, nosotros somos un país que aprendimos cuando no había una absoluta independencia de los poderes del Estado, eso era algo muy inconveniente”. Señaló también que no había lugar para interpretaciones oscuras del fallo y que había informado a García de los resultados por teléfono.


La libertad poética y sus enemigos

El poeta Héctor Ñaupari ha trazado una exégesis sobre los textos de la poeta Rosella di Paolo incluidos por Crisólogo-Ildefonso en la antología Memorias Insantas. Con esta pretende demostrar la pertinencia de la inclusión de dichos poemas en la antología. Por si no lo saben, esa inclusión ha sido puesta en cuestión nuevamente hoy por De Lima y su gente, esta vez a partir del "análisis" de un correo electrónico privado enviado por la poeta a los editores. Aquí la crítica de poeta del autor de Rosa de los vientos (Santo Oficio, 2006). Las puertas de LDL permanecen abiertas a colaboraciones relacionadas con este tema de discusión.


Héctor Ñaupari *

La inclusión de los poemas de Rosella Di Paolo en el libro Memorias in santas: antología de poesía escrita por mujeres sobre la violencia política, ha sido cuestionada por poetas y críticos literarios con el mismo argumento: esos textos no son atingentes para la antología citada, ni se puede inferir de ellos que traten el tema de la obra. ¿En qué verso de estos textos, sostienen, hay alguna alusión, por lo menos implícita, a la violencia política? Concluyen su argumento señalando que resulta imposible descubrir en ellos una referencia reconocible, aunque sea velada, al tema en cuestión.

Este argumento no resiste el menor análisis. Si se realiza una lectura detenida de ambos textos, se verá que, en el primero de ellos, “No hay retorno”, se alude de modo sublime a los secuestros y desapariciones ocurridos en ese infausto período de nuestra historia: Pero los mapas desplegaron su canto de sirena / y te llevaron de aquí con fuerte encantamiento. A renglón seguido, se observa –en forma sutil, es verdad– la desesperación de los familiares de los desaparecidos, que son también víctimas: Te esperaron muros blancos puertas / sin conocer aldaba alguna / la vereda se tendía esperando tus pasos / para saltar sobre ellos festejante, para llegar a esa situación, de resignación y acongojamiento, tan nuestro, de no encontrarlos nunca: Pero de la niebla leve como un navío / no descendió tu cabeza solitaria / nunca tus manos solitarias, y al que la poeta brinda su sentida solidaridad, tanto en el inicio como el final del texto: Río de pena soy tu mar de cobijo / Río de pena soy tu mar de distancia.

En “Las altas distancias” se alude, con metáforas espléndidas, a la razón fundamental de la violencia política en el Perú: la fractura social que ha aislado y enfrentado a los peruanos, y que nos ha hecho incapaces de asumirnos, como mestizos que somos, con las terribles consecuencias que vivimos y que conocemos. Así, en una apuesta genial, Di Paolo subraya esta ruptura: Si yo escribo tu nombre en la arena / y tú escribes mi nombre en la arena / pero en otra playa, para dar cuenta a continuación de las fuerzas de naturaleza que irán contra nosotros por ello, cuando dice: es que hemos descuidado las cosas / hemos dejado crecer el mar como hierba mala, y, por último, culminar en forma breve pero poderosa con la tarea pendiente: reconocernos en el otro, en el excluido, en el marginado, en el pobre, en la víctima. Eso supone conocerlo, saber su nombre, el de sus padres, su ascendencia, sus sueños. Se trata, nos dice Di Paolo, de ser uno con él y hacer nuestra su tragedia, pero también su salvación, que es la nuestra: y habrá que arrancarlo con cuidado / hasta allanar la arena de esa playa / donde puedas escribir mi nombre y rozar el dedo / que está escribiendo el tuyo despacito.

En sus desafortunados comentarios, estos escritores y críticos, como los ciegos por propia voluntad de la cita bíblica, no han querido ver la delicada estructura que Di Paolo ha construido sobre un tema tan trágico y a la vez tan propio, y objetan desde el inicio la visión que la poeta nos quiere brindar sobre este controversial asunto. Y no lo hacen por razones literarias, o –como dos de ellos aluden– por defender los derechos de los lectores o la memoria de los desaparecidos. Lo hacen por razones estrictamente ideológicas, pues –y esto no es un secreto para nadie– los mentados autores tienen una posición de izquierdas. Veamos.

El marxismo–leninismo ha propugnado, como principio, que el arte, como todas las actividades superiores, pertenece a la “superestructura” cultural y está determinado por los condicionamientos sociohistóricos. En ese sentido, el arte, para los marxistas–leninistas, es un “reflejo de la realidad social”. De esta manera, los que han cuestionado los poemas de Di Paolo por no contener nada referente a la violencia política, son ortodoxos seguidores de Georgi Plekhanov y su estética materialista dialéctica –elaborada en su Arte y vida social– que impugna la doctrina del arte por el arte y el aislamiento del artista de la sociedad, tanto en la teoría como en la práctica.

Huelga decir que el debate que esta postura originó entre los propios marxistas se solucionó, como siempre lo han hecho los seguidores de esta doctrina, por una decisión vertical y nada respetuosa de opinión distinta de sus mismos correligionarios, de la nomenclatura de entonces, en el Primer Congreso General de la Asociación de Escritores Soviéticos, en 1934. De lo antes dicho, para estos autores, una antología que trate el tema de la violencia política –o cualquier antología o escrito, en realidad– debe ajustarse al siguiente canon: el artista ha de reflejar el movimiento de las fuerzas sociales y representar sus metáforas y creaciones como expresión de esas fuerzas, y, al hacerlo, debe fomentar el mismo proceso revolucionario. El que no se ajuste, sufre las críticas, como ahora. Cuando el defensor del canon es respaldado por el poder, el artista o creador disidente sufre la persecución, la cárcel o la muerte, como bien nos lo ha enseñado la historia.

Por supuesto, es dable conjeturar, dada la peculiar trayectoria de estos literatos y críticos –que tan bien se ajusta al perfil de fingimiento y barroquismo moral descrito por Mario Vargas Llosa en “El intelectual barato”, capítulo XIV de sus memorias– que las críticas vertidas contra Di Paolo y la antología se deban a razones personales y extraliterarias, siendo la postura estética de izquierdas antes descrita una coartada para ocultar otros propósitos, menudos y subalternos. Empero, respetuosos de la honestidad intelectual que debe guiar a todo escritor como principio, concedámosles el beneficio de la duda.

En buena cuenta, se trata de enemigos de la libertad poética. Mastines del verticalismo estético, nada que se encuentra fuera del canon por ellos mismos señalado puede ser llamado “literatura de la violencia política”. No dudan, por tal circunstancia, en cuestionar a sus propios compañeros de viaje, y en amonestar el criterio de selección de los autores de la antología, que son también de izquierdas. Esperar que una antología poética sobre la guerra total desatada por un Partido Comunista contra todos los peruanos que no comulgábamos con sus ideas, y sus nefastas consecuencias, sea la sucesión de textos parecidos a los publicados por Roque Dalton, Eduardo Galeano y Ernesto Cardenal, constituye una afrenta al buen criterio y al sentido común de cualquiera que se denomine poeta o artista. Más aún, representa la muerte del valor más preciado para un creador: su libertad. Ésta no debe estar sujeta, en lo que a este escriba concierne, a canon alguno. Si la inteligencia y sagacidad de los compiladores ha encontrado en los textos de Rosella Di Paolo una visión sutil, pero no por ello veraz, oportuna y legítima, de la violencia política, los felicito.

Finalmente, lo más grave de este asunto es que el canon que estos críticos quieren imponer, el de la estética materialista dialéctica, es la misma que la de los iniciadores de esta violencia que enlutó al Perú de un modo tan trágico. Los enemigos de la libertad poética pasan deliberadamente por alto lo ocurrido en la Alemania nacionalsocialista, en la Rusia soviética, en la China maoísta o en la Cuba castrista, con tantos poetas, literatos, creadores y artistas muertos, encarcelados, expropiados, exiliados, destruidos ellos y sus obras, o convertidos finalmente en sombras de sí mismos, porque no se ajustaron al canon del artista social. En la comodidad del primer mundo, donde viven y gozan de las libertades creativas que a Di Paolo y a otros niegan, de tener su propia visión sobre un hecho apocalíptico de nuestra historia, ciegos a todo, menos a su propia tenebrosidad, intentan revivir desde la cultura a un monstruo que, como Saturno a sus hijos, también los devorará a ellos. Para su propio bienestar, todos los que defendemos la libertad poética y artística, lo impediremos.

Santiago de Surco, 20 de septiembre de 2007

* Poeta, ensayista y abogado. Autor de Rosa de los vientos (2006), Páginas libertarias (2004), Poemas sin límites de velocidad (2002) y En los sótanos del crepúsculo (1999).

(Di Paolo, a la derecha, con Giovanna Pollarolo y Mario Bellatin, en la FIL Guadalajara 2005. -La sombra tutelar del gran Eguren al fondo. Foto: El Peruano)
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Límbicas
*Mañana viernes 21 en el CC de San Marcos (La Casona), a las 6.30 pm, se llevará a cabo la conferencia "La mujer a inicios del siglo XX", a cargo de Clara Nelson C. Esto en el marco del ciclo de conferencias La mujer en la intimidad del mundo. Las conferencias continuarán los tres viernes siguientes.
*Sobre la consulta popular en Piura. Javier Torres me hace llegar un link a una página de SER donde se evalúa desde diversos puntos la fiesta democrática de Majaz en Piura. "En el caso de Pacaipampa votaron 6,091 (71,47% de electores hábiles) ciudadanos, de ellos 5,914 le dijeron No a la minería, 36 que Sí, 32 votos en blanco y 109 nulos. Aquí el único inconveniente fue un corte de fluido eléctrico que se restableció prontamente. En Ayabaca, asistieron a la consulta 8,873 pobladores (50,09% de electores hábiles), votando por el No 8,294 ciudadanos, por el Sí 176, con 159 votos en blanco y 244 declarados nulos", revela Nilton Torres. (Ver más)
*Premio de Poesía "Olga Orozco".¿Casualidades? Hoy acabo de conseguir una primera edición -firmado por la autora- del poemario Mutaciones de la realidad (1979), de Olga Orozco, y hoy mismo me hacen llegar un correo donde me avisan que la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), a través de la Cátedra de Poesía Latinoamericana y la revista Nómada, ha convocado al PREMIO DE POESÍA “OLGA OROZCO” (2007). El jurado es de lujo: Antonio Gamoneda, Juan Gelman, Gonzalo Rojas, Jorge Boccanera. Consultar la bases en www.unsam.edu.ar.
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