31.10.07

Unícroma, de Mónica Carrillo

La joven poesía peruana tiene manifestaciones valiosas afincadas en una visión tradicional de la poesía, digamos que atenidas a una veta exclusivamente literaria y hasta libresca, ampliamente celebradas y un tanto ciegas, además, a sus propios errores y limitaciones, como se ha visto últimamente. Pero también existe una corriente que quiere ser renovadora y aún cuestionadora de lo que entendemos por poesía y de las posibilidades del lenguaje "literatoso", como le dicen. A este grupo selecto pertenece la poesía de Giankarlo Huapaya, por ejemplo, o la de Mónica Carrillo, que acaba de publicar Unícroma con Santo Oficio.

Dice la poeta Carmen Ollé (Noches de adrenalina) en el prólogo del libro que el primer poemario de Mónica Carrillo enriquece la poesía peruana contemporánea ya que deja escuchar la voz de los afrodescendientes de una manera inédita en nuestra tradición literaria, y citando a Susana Reisz ubica la voz de Carrillo entre las "voces sexuadas" cuya estética no está determinada por la lógica "eurocéntrica y patriarcal" dominante en la historia literaria de occidente. Se trata, así, de una poesía que se afinca en lo musical y con una idea de fusión determinante. Fusión no solo de voces sino de saberes y prácticas que se enfrentan a una postura sexista, rascista y conservadora con respecto al arte y finalmente frente a la vida. Ollé:



La de Carrillo es una poesía ecléctica, de sensaciones y emociones íntimas que dada la fuerza de su temática identitaria, sin embargo, está muy lejos de convertirse en sociología o ideología política (...) la poesía de Carrillo hace añicos al canon al ser confesional, aunque sin ser autobiográfica; es erótica pero sin ser exhibicionista; transgresora en tanto cuestiona la identidad nacional, el racismo, los estereotipos de género de la sociedad peruana inspirados en las mujeres negras de la esclavitud.

Cierto. Unícroma, recogiendo como en un crisol la voz de los excluidos y los iletrados, las canciones de hoy y las de los ancestros, traza una sensibilidad nueva en el sentido mejor: renovadora de formas, atrevida, y secretamente vinculada a la gran tradición.

(Mónica Carrillo. Portada)
-----------------------------------------------
Límbicas
*Alan García es un improvisado. Lúcidas palabras de Susana Villarán para CPN, vía Utero de Marita: “Saca de un sombrero conejos: Pacto Social por acá, pena de muerte por allá, un programita por aquí, una oficina anticorrupción. Pero que pena que no siga las políticas de Estado que se habían diseñado en el Acuerdo Nacional”, lamentó.
*Palintrópolis, tres últimas funciones. Las presentaciones son: jueves 1 de noviembre - 8 pm, viernes 2 de noviembre - 8 pm, sábado 3 de noviembre - 8 pm. Lugar: Sala Ugarte Chamorro 833 - Teatro San Marcos. Entradas a 10 solesy 5 soles para estudiantes. Actúa Nadia Morillo Cano.
*Guzmán y Valéry. Me perdonarán los fans del autor de Monsieur Teste y La joven parca que ponga junto a su lucidez literaria a la maligna mediocridad del asesino Guzmán, pero es lo que ha hecho el Cultural de El País hoy. Roncagliolo responde a esta pregunta: ¿Cómo fue posible que Abimael Guzmán lograse tantos seguidores?, así: "mi impresión es que la mayor parte de la gente quería una verdad simple: saber quiénes son los buenos y los malos. No querían una versión del mundo con matices, el marxismo les daba un sentido, formaban parte de una colectividad y los liberaba de la obligación de ser libres, de tener una voluntad propia. No tenían que elegir". Lo de Valéry es importante para quienes no tienen la obra completa de este poeta, ensayista y esteta en las ediciones críticas de La Pleiade: Galaxia Gutemberg ha editado en castellano 3000 páginas de sus cuadernos (veo en mi ejemplar que son muchas más páginas en las oeuvres complètes).

30.10.07


Peruanos en festivales de poesía

Como para rematar el año en gran forma, varios poetas peruanos se aprestan a participar en diversos festivales internacionales de poesía. El poeta Giankarlo “polisexual” Huapaya, por ejemplo, me envía este link al festival Tordesihas en Brasil, donde él participará junto con

Ademir Assunção (Brasil - SP), Adolfo Montejo Navas (Espanha), Adriana Zapparolli (Brasil - SP), Alberto Trejo (México), Alfredo Fressia (Uruguai), Anahí Mallol (Argentina), Andrea Catropa (Brasil - SP), Andrés Ordóñez (México), Antônio Moura (Brasil - PA) Antônio Vicente Pietroforte (Brasil - SP), Bruna Beber (Brasil - RJ), Camila Do Valle (Brasil - RJ), ClaudioDaniel (Brasil – SP), Contador Borges (Brasil - SP), Coral Bracho (México), Christian Aedo (Chile), Cristino Bogado (Paraguai), David Bustos (Chile), Delmo Montenegro (Brasil - PE), Donizete Galvão (Brasil - SP), Donny Correia (Brasil – SP), Douglas Diegues (Brasil - MT), Edson Cruz (Brasil - SP), Eduardo Jorge (Brasil - CE), Eduardo Lacerda (Brasil – SP), EfraínSantana (Cuba), Fernando Pomareda (Perú), Flávia Rocha Brasil - SP), Frederico Barbosa (Brasil - SP), Giancarlo Huapaya Cárdenas (Perú), Glauco Mattoso (Brasil - SP), Horácio Costa (Brasil - SP), Ivã Lopes (Brasil - SP), Jair Cortés (México), Javier Díaz Gil (Espanha), Joan Navarro (Valencia - Espanha), João Miguel Henriques (Portugal), Juan Kruz Igerabide (Euskadi - Espanha), León Félix Batista (RepúblicaDominicana), Leonardo Gandolfi (Brasil - RJ), LígiaDabul (Brasil - RJ), Luis Carlos Mussó (Equador), Luís Serguilha (Portugal), Marcelo Chagas (Brasil - SP), Marcelo Montenegro (Brasil - SP), Marcelo Sahea (Brasil - DF), María Eugenia López (Argentina), Mario Bojórquez (México), Micheliny Verunsck (Brasil - PE),Montserrat Álvarez (Paraguai/Perú), Nícollas Pessoa (Brasil - MG), Paulo Ferraz, (Brasil – MT,SP), Roberto Echavarren (Uruguai), Rodrigo Flores (México), Ruy Proença (SP), Tamara Kamenszain (Argentina), Thiago Ponce (Brasil - RJ), Vanderley Mendonça (Brasil – CE,SP), Víctor López (Chile), Víctor Sosa (Uruguai/México).


Otro invitado insigne es el autor de Nostos, Renato Sandoval, quien vive por estos días –según me cuenta en correo personal- en Buenos Aires, y participará en el

2do. ENCUENTRO POÉTICO PERÚ-ARGENTINA
29, 30 y 31 de octubre de 2007
BUENOS AIRES

LUNES 29 DE OCTUBRE
EMBAJADA DE PERÚAv. del Libertador 1728 – 19.20 a 21.30 hs.

1. Susana Szwarc (ARG)2. Renato Sandoval (PER)3. Lidia Rocha (ARG)4. Luisa F. Lindo (PER)

MARTES 30 DE OCTUBRE
INSTITUTO SUPERIOR DEL PROFESORADO “Joaquín V. González”Av. Rivadavia 3577 – 19 a 21 hs.

MESA: Sobre José María Arguedas y César Vallejo
Participan: E. Foffani (ARG), M. Bernabé (ARG), J. Zapata (PER), Renato Sandoval (PER), Carlos García Proetzel (PER), Julia Wong (PER)
MIÉRCOLES 31 DE OCTUBREESTACIÓN ALÓGENABonpland 1183 – 19.30 a 22 hs.

1. Cecilia Romana (ARG)2. Andrés Kurfist (ARG)3. Julia Wong (PER)4. Ramiro Vicente (ARG)5. Cristian Di Nápoli (ARG)

Finalmente, ya he dado cuenta acá de la participación del poeta Miguel Ildefonso en el Festival Latinale, en Berlín, donde departirá con los ubicuos Héctor Hernández Montesinos y Washington Cucurto. Pueden chequear el programa acá. ¡Suerte para todos!

(Poeta Renato Sandoval disfrutando de su estadía en Buenos Aires)
-----------------------------------------------------------------------------------

29.10.07


Técnicas del cuento (desde Arequipa)

Gracias a un gentileza del maestro Antonio Gálvez Ronceros tengo en mis manos, en calidad de préstamo, los dos volúmenes de Técnicas del cuento (Apóstrofe), el volumen antológico que editara el año pasado, en Arequipa, el narrador y profesor de la UNSA Willard Díaz, ganador de algunos de los concursos de relatos más importantes del medio.

El libro reúne una serie de consejos, tips y teoría sobre el cuento escrita por algunos de los teóricos y cuentistas más reconocidos a nivel mundial: Ricardo Piglia, Raymond Carver, Juan Rulfo, H. P. Lovecraft, Andrea Carlisle, Robet Acholes, Ruts Hill, y muchos más. Por cierto, no están ausentes los ya clásicos consejos sobre el tema de Julio Ramón Ribeyro, William Faulkner y E. A. Poe.

El mismo antologador, que ha realizado la compilación teniendo en mente una idea orgánica de libro, tiene dos textos de diverso nivel, “El cuento epifánico” y “Comienzos”. En el último de los nombrados subraya la importancia del primer párrafo o de los párrafos iniciales en un texto literario, y lo refrenda con abundantes y elocuentes citas, además de hacer una tentativa taxonómica inicial. El segundo –aquel que me interesa más- es una disquisición sobre la dimensión simbólica del cuento y un breve examen de cómo aparece en el siglo veinte, de la mano de Chéjov y Joyce, lo que él llama "cuento epifánico", es decir esas bellas

historias de acontecimientos cuidadosamente descritos cuyas implicaciones nunca quedan del todo claras; el narrador evita cualquier comentario o sentencia de sabiduría que ayude al lector (…) tras la lectura, todo lo que resta es un quieto silencio dentro del cual parece palpitar una revelación muchas veces solo intuida

Esta caracterización del cuento moderno me trae a la memoria a los grandes maestros del género: John Cheever, Raymond Carver, James Salter, Julio Cortázar, J. D. Salinger, Juan Emar y tantos otros que prefirieron la sugerencia al mimetismo chato. Debo resaltar la inclusión de un texto notable del autor de Los mitos del Cthulhu y En las montañas de la locura -resaltado acertadamente por el poeta Oswaldo Chanove en su “Presentación”-: Nota sobre el arte de escribir cuentos fantásticos. No se lo pierdan, la lucidez y conciencia que tiene Lovecraft sobre su propio trabajo es admirable.

(James Salter, maestro del cuento contemporáneo)
................................................................
Límbicas
*Morote contra Bryce. La República ayer en Domingo le hizo una entrevista a Herbert Morote donde el ex amigo de Bryce Echenique se despacha a sus anchas y dice, entre otras cosas, sobre la labor de la gente de Indecopi, que “denuncian al pirata que hace sus copias para sobrevivir. Pero no se meten con un famoso, una persona que tiene más prestigio literario que yo, obviamente. Aunque el prestigio moral lo tengo yo. Este es un baldón que demuestra el nivel que está alcanzado la corrupción en este país. Corrupción a nivel moral, de temerle a la fama.”
*Agreda también. Por su parte, Javier Agreda en su columna de crítica de hoy (La República) parece dejarse influenciar por el problema judicial del ciudadano Bryce cuando tiene que evaluar la reciente novela del escritor, La obras infames de Pancho Marambio: “La desaparición de Marambio –y de todos los amigos barceloneses del protagonista– antes de la mitad del libro y el escaso desarrollo de la relación entre Buenaventura y Marina son algunos de los muchos cabos sueltos que deja este relato, cuya estructura y unidad no parecen estar bien trabajadas. Las obras infames de Pancho Marambio no forma parte de las mejores novelas de Bryce, pero sí confirma su gran talento narrativo y su capacidad para convertir hasta lo grotesco y trágico en un relato sumamente ameno".
*Benavides sigue con Velazco. Enrique Planas le pregunta en Luces hoy al autor de Un millón de soles: "¿Crees que la aparición de Velasco es la primera manifestación de ese 'outsider' que siempre aparece en la polarizada política peruana actual? -Indudablemente Velasco representa un punto de inflexión en la forma como tradicionalmente se hacía la política. Hasta ese momento, la política era ejercida por gente blanca. Con Velasco, aparecen temas que nunca antes se habían reivindicado. Lo que ocurre es que, como sus intenciones no nacieron desde la institucionalidad ni desde el valor cívico, todo degeneró en el patrioterismo. Velasco integró a la brava y mal a sectores que nunca tuvieron antes voz ni representación. A partir de entonces, solo tenemos 'outsiders' en la política peruana".
*Segundo Festival Poético Perú-Argentina. El poeta Renato Sandoval (Nostos) participa de este festival. Ver el programa completo en Sol Negro.
*Festival de cine europeo. Vía Perú 21 me entero que hasta el 11 de noviembre se podrá ver en Lima películas como "El viento que agita la cebada, del británico Ken Loach, cinta ganadora de la Palma de Oro a Mejor Película en Cannes del año pasado. Otros filmes de interés son las producciones españolas Soldados de Salamina, de David Trueba, e Iberia, musical de Carlos Saura; las películas francesas Hasta pronto, Una víbora en el puño y la historia de animación Kirikou y la bruja, o el documental alemán Cada uno calla algo. El polaco Krzysztof Kieslowski figura con La do-ble vida de Verónica."

La reina de Saba (magnífico anticipo de El Comercio)

Guillermo Niño de Guzmán ha traducido para Península La Reina de Saba, libro póstumo del novelista francés André Malraux (La esperanza, El tiempo del desprecio). El Dominical de hoy trae un adelanto que a continuación reproduzco en parte.

DE NUEVO SOBREPASAMOS LAS NUBES

Esta vez ya no se trata del banco del sur. Las nubes rasgadas se desplazan velozmente detrás de un tumulto geológico de montañas abigarradas y de una masa rojiza de picos enhiestos, desligadas del cielo y de la hoguera de abajo. Esas montañas pasan por ser las más sobrecogedoras del mundo junto con las del Tíbet. Y, en efecto, recuperan y hacen bullir dentro de nosotros un alma de hechiceros primitivos. Sobre una bruma tan tupida como la de las estampas japonesas, pero enrojecida y amenazadora, una colosal dentadura de tiburón irrumpe ahora aislada en el cielo. Y, a medida que avanzamos, la desaparición de la superficie le da a estas formas un carácter cada vez más irreal, como si sus pendientes verticales no se juntaran en ningún punto y como si sus colmillos penetraran hasta las profundidades de la tierra. No obstante, se abalanzan sobre nosotros como una gigantesca tropa prehistórica, aún sublevadas por el grito que Alá soltaba al hablarles del profeta: "¡Y ustedes, montañas, canten con él mi gloria!". Ellas, por otra parte, aparecen escalonadas, cada vez más hacia arriba, como para entonar un canto triunfal alrededor del Dios único. El aparato se encabrita y se alza con el movimiento del caballo que duda ante el obstáculo que va a saltar. La segunda barrera surge frente a nosotros, menos aguda, más maciza, muy turbia: nuestra visibilidad no llega a los diez kilómetros. Mucho menos espesa que a ras del suelo, la bruma de arena alcanza, al disiparse, una altura considerable. Todo aquello que nos podía ser de ayuda desaparece de golpe: ni pensar en la carretera -una simple pista- ni en los postes de telégrafo, y, ni siquiera, en las montañas que podrían servirnos de guía.

Por el extenso fragmento adelantado, puede verse que se trata de una suerte de novela histórica –o con mucha carga histórica- escrita en clave de relato de viajes. Niño de Guzmán dice en su introducción:

En un frágil avión de turismo, con mapas poco confiables y una autonomía de vuelo que no superaba las diez horas, Malraux y su compañero se lanzaron a la aventura. Para colmo, es una exploración no autorizada. Por tanto, saben que si se produjera una falla mecánica y tuvieran la suerte de sobrevivir a un aterrizaje forzoso, serían aniquilados por los nativos que les disparan cada vez que divisan su aeroplano. El resultado es un emocionante testimonio que fue difundido por entregas en su momento y que no había sido recuperado en forma de libro.

Si examinamos la imagen del libro que se nos da con este fragmento, a la luz de las fascinantes Antimemorias de Malraux, y si, como parece, el autor ha sabido conservar la destreza narrativa y fuerza que supo fijar en la archifamosa La condición humana y sus otras novelas, puede que estemos entonces frente a uno de los acontecimientos literarios más significativos del año.

(Malraux en sus años mozos)
-----------------------------------------------
Límbicas
*González Vigil sobre novela de Lucho Freire. "Como vallejista estimo que Vallejo da para más que la novela de Freire Sarria, para un libro de envergadura, totalizante de nuestra época; empero, considero que Freire Sarria ha tejido una obra valiosa, acorde con la personalidad de Vallejo, sagazmente nutrida de escritos suyos: el sabroso diálogo con Paco Yunque o la admirable forma como sostiene que la casa en que nació no "lo olvidó nunca" (p. 144, se inspira en el poema en prosa "No vive ya nadie en la casa"). El acierto mayor: humorista contumaz, Freire Sarria ha rescatado el espíritu burlón e irreverente de Vallejo (ampliamente testimoniado), verbigracia cuando ante una provocativa española reacciona así: "España, acerca hacia mí este cáliz -la piropeó Vallejo, midiéndole las curvas" (p. 130). La novela de Freire se titula César Vallejo se aburrió de seguir muerto en París.
*José Güich plantea debate en Correo. "Ya contamos con un grupo de narradores –nacidos después de 1960– decididos a franquear esa barrera. Algunos nombres ya son referentes indudables, como Carlos Herrera, Enrique Prochazka o José Donayre. Si estos autores, entre otros, encarnan una continuidad respecto a ilustres pioneros como Adolph, Buendía, Durand o Loayza, la discusión deberá ampliarse fuera de los límites de este espacio", dice el crítico, y tiene mucha razón. Esto dentro de una reseña a Cuentos de bolsillo, de Harry Belevan.

27.10.07


Jonathan Littell y una novela asombrosa

Publicada en realidad el año pasado en editorial Gallimard, Les bienveillantes, una novelota de casi 1000 páginas, se ha convertido en la gran cosa de la literatura europea, con muchos argumentos. En su recomendable blog Livres à dévorer, el librero Christophe ha determinado que

les bienveillantes est un livre monstre, une de ces oeuvres qui nous remuent les trippes, intelligement

y ha agregada, rematando su reseña:

Ce livre est fort, il fait mal, il nous parle de cette partie de notre esprit que nous voulons caché, de celui qui nous fait peur. On frémit, on tremble. C'est fort.

Que la mitad del entusiasmo de lector del blogger sea justificado ya nos asegura que estamos ante una obra memorable. Así parecen haberlo entendido también en España, ahora que acaba de entrar a máquinas la versión española, titulada Las benévolas (RBA, 2007), tal vez la última gran publicación de un año de grandes publicaciones. El entrevistador de Babelia le lanza hoy una pregunta muy directa a Littell:

P. ¿Por qué ha escrito una novela sobre el nazismo si es algo sobre lo que se ha insistido tanto?

R. Bueno, sí, se ha escrito mucho. Pero eso no significa que se hayan respondido todas las preguntas. Aquí, en Las benévolas, el tema es el verdugo, el asesino, sobre el que también se ha escrito, pero yo he querido acercarme a ello desde un punto de vista diferente, con otra perspectiva. Y la cuestión sigue sin contar con respuestas adecuadas. Me fascina el tema del verdugo en general, más en el mundo nazi. Ahí se puede estudiar a fondo, hay mucho material, documentos, unos a disposición de los alemanes, otros que lo han estado a mano de los soviéticos... Por eso lo situé en ese periodo. No quería centrarlo en una época actual, más contemporánea. Se podría, pero...




Muy recomendable esta entrevista si quieren ver un poco lo que es la irreductible posición de alguien que no ha encontrado más refugio contra la disolución que el arte (su arte), y lo expresa con una franqueza y una seca lucidez desarmantes.

P. Seguramente, ha leído lo que Vargas Llosa dijo de su libro.

R. Eh, pues no recuerdo.

P. Dijo que era un libro impresionante pero que no dejaba resquicio de esperanza.

R. Ya, es que yo no creo en la esperanza. No tengo esperanza en nada. Si nos fijamos en el mundo, es todo un espanto. Ser una persona decente se pone difícil. En Occidente creíamos que habíamos encontrado un equilibrio, pero para el resto de la humanidad, la vida es una pesadilla.

P. ¿Y no hay solución, no ve solución?

R. Todos vamos a morir, ¿qué quiere que esperemos?

P. ¿No hay un hueco para la belleza?

R. Bueno, sí. La belleza está por todas partes.

P. Menos en su libro.

R. Hay muchísima belleza en mi libro.

P. Quizás arrasada por todo lo que le rodea.

R. Hay mucha, una puesta de sol bonita lo es, ocurra lo que ocurra. Da lo mismo que la contemplemos desde el Tibidabo que desde, no sé, cualquier sitio. No cambia.

El libro estará a la venta recién la otra semana en España. Esperemos que llegue por acá antes de fin de año.

(Jonathan Littell. Portada del libro que ganó con gran resonancia el Goncourt del 2006)
--------------------------------------------
Límbicas

*Somos Morote. La revista sabatina de El Comercio realiza una entrevista al escritor Herbert Morote, que acaba de publicar el urticante Bolívar, libertador y enemigo número 1 del Perú. Sobre el írrito fallo de Incopi dice que la institución "no se atrevió a condenarlo (a Bryce) por su renombre, pese a ser un plagiador en serie. Más fácil le resultó no creer a un escritor menos conocido como yo. Son unos cobardes". Además, Morote confiesa que no le enviará su nuevo libro a su ex amigo, Bryce, pues "me da miedo, a lo mejor me lo plagia".
*Piglia en Confabulario de El Universal. El autor de Prisión perpetua, cuya versión definitiva adelanta la revista sabatina mexicana, conversa sobre academia y literatura. Inquirido sobre el famoso caso del rechazo de Roman Jakobson a que mi escritor preferido Vladimir Nabokov enseñara en una universidad de EE UU, el autor de La ciudad ausente afirma: "¿Suscribe Piglia, el escritor, que los escritores no tienen por qué hablar de literatura? -No. Justamente ahí pongo el ejemplo de Nabokov porque sus lecciones de literatura están más presentes hoy que la crítica de Jakobson, quien era central en la época del estructuralismo, un gran crítico, que todos admiramos. Me parece que las lecciones de literatura de Nabokov van a persistir y esto prueba que un escritor puede hablar muy bien de literatura."
*Eslava publica cuentos de Halloween. Me entero por La república que Cuentos horribles + siete escenas siniestras (Ed. Norma), del poeta Jorge Eslava acaba de publicarse en inmejorable fecha. "El libro reúne un conjunto de cuentos en donde el aderezo narrativo son el miedo, las supersticiones, el misterio y la locura que de seguro mantendrá en vilo al pequeño lector. Y para estar a tono con los relatos, los editores han programado la presentación para el día martes 30 de octubre, víspera de Halloween, en La Noche de Barranco, a las 7 de la noche. Ingreso libre."
*Me entero por un blog informativo que el poeta Miguel Ildefonso (Las ciudades fantasmas, Canciones de un bar en la frontera) representará a Perú en un festival de poesía en Alemania. Aquí el enlace y la información de Latinale.

Lecturas (recomendadas) de fin de semana

Como mi novia se fue al aniversario de la ciudadela de Caral, yo me quedo tranquilito en casa, amurallado de libros por leer y discos que escuchar. Aquí algunos de ellos.

-Gracias, Señor, por tu venganza. El policial neto de Javier Arévalo aún no lo he tocado, pero estimo que será interesante leerlo. Por lo menos más entretenido que "El Ulises", pueden estar seguros.

-Zuckerman encadenado. Notable hallazgo de ayer en Crisol de Jockey Plaza. Se trata de la edición en un solo volumen de las tres principales novelas de la saga de Nathan Zuckerman (inolvidable escritor alter ego de Philip Roth) publicada por Mondadori para su colección Debols!llo este año. El voluminoso libro trae La visita del maestro (1979), Zuckerman desencadenado (1981) y La lección de anatomía (1983), además de una pieza de cierre titulada La orgía de Praga. El mejor Roth en acción.

-12 segundo de oscuridad. Vi a este cantautor uruguayo, Jorge Drexler, en un programa que quiere ser gracioso y aún no lo logra del todo (Ya es mediodía en China), y me sorprendió que vaya por ahí tan sencillo con un Oscar en casa. La canción que interpretó, "Hermana duda", tampoco me desagradó, por eso compré el disco. Veremos.

-Unicroma. Poemario de mi amiga la joven poeta, cantante y líder social Mónica Carrillo, una de las voces más importantes de las dos últimas generaciones de la poesía peruana. Mónica acaba de publicar un segundo libro con Santo Oficio, que ya estaré comentando la otra semana. Por ahora refrescar los atrevimientos de Unicroma (2006).

-Tree of smoke. La muy comentada y celebrada novela publicada este año por una de las mejores plumas de la lengua inglesa actual, Denis Johnson -si tienen suerte pueden encontrar por ahí un libro de cuentos sencillamente impagable: Hijo de Jesús (Mondadori, 2003). Tree of smoke ha recibido elogiosos comentarios en los principales diarios de EE UU e Inglaterra, así que me animé a comprarla por internet. No creo decepcionarme.

(Denis Johnson)
.................................................................

Límbicas
*Entrevista a Jorge Eduardo Benavides. Un millón de soles es la nueva novela de Benavides en Alfaguara. Aquí una pregunta enanita de la entrevista respectiva de La República: "–¿Cómo ves nuestra narrativa desde España? –Estamos viviendo un periodo particularmente interesante. Porque de pronto nos han prestado atención y muchos buenos escritores han surgido. Santiago Roncagliolo, Daniel Alarcón, que es creo yo el llamado a ser nuestro representante en muchas cosas. Es la consagración y el reconocimiento a otros escritores como Alonso Cueto, Fernando Iwasaki, entre otros".
*Contra los prólogos. Germán Carrasco en Letras S5 publica una nota salida en setiembre en La Tercera de Chile, en la que echa la última palada a la tonta costumbre de publicar poemarios con prólogos de celebridades. No se lo pierdan.

25.10.07


“El Ulises”, el policial según GGM, la consagración

Ayer se inauguró, con lleno total, el Congreso Internacional “Cien Años de Macondo”, que tiene como escenario la Ciudad Universitaria de San Marcos. La ponencia que llevé finalmente se tituló “Símbolos evidentes y símbolos ocultos en El otoño del patriarca”, y lamentablemente no puedo compartirla con ustedes todavía, pues será publicada en un volumen en homenaje a GGM, según me informan los organizadores.

Algo que me sorprendió mucho -y que comentaba con mi amigo Miguel Maguiño, quien compartió la mesa conmigo-, dado que el Congreso no es gratuito, es la gran cantidad de público asistente, me dicen que en buena parte proveniente de la Universidad Federico Villarreal. Pensando en que tal vez se deba a una real recuperación del poder adquisitivo de la gente, como tanto se cacarea por ahí, me subí a mi taxi; pero muy poco después caí en la cuenta de que se trataba de un escritor que llaman consagrado, y que ello también debe haber influido en la asistencia del público.

Llegando a casa recordé una entrevista que le hicieron a Noé Jitrik en el numero 27 de la revista Espéculo, donde precisamente se refiere al fenómeno de la consagración. La parte pertinente:

podría decirse que la crítica ayuda a la consagración; también podría decirse que el misterio ayuda a la consagración. Por ejemplo, muy poca gente ha leído el Ulises de Joyce, sin embargo todos conocen el Ulises de Joyce, o Finnegans Wake. Todo el mundo ha leído Cien años de soledad y lo han consagrado. Entonces, hay dos consagraciones opuestas, la de Joyce y la de García Márquez: las leyes son ahí contrarias. No se puede saber cuándo se pone una atención que podemos llamar con-sagratoria -separo las sílabas-; “sagratorio” sería lo que le da un carácter sagrado y “con” lo que se comparte de ese carácter: eso es lo consagratorio.


Queda un tanto confuso el final, el juego de palabras me parece que no termina de funcionar a plenitud, pero es interesante lo que dice sobre Ulises, y puede ser puesto en perspectiva con lo que hoy declara mi amigo el narrado Javier Arévalo en entrevista con Pedro Escribano en La República, con ocasión de la salida de su novela Gracias, señor, por tu venganza (Planeta, 2007). Veamos:

–¿Tu policial no es concesión al mercado?

–El mercado es una persona que lee. Tú eres el mercado, yo soy el mercado. En la estructura del policial como decía García Márquez hay alguien que busca algo. El Ulises de Joyce es un policial, algo busca y no sabemos qué. Encontrarlo es parte del esquema.

La idea de entender “El Ulises” como una novela policial es realmente simpática; sería, estimo, el policial más aburrido del mundo. (Más divertido aún es inventarse -como parece hacer Arévalo- un personaje inexistente en la novela, llamado "El Ulises", y pensar que este personaje busca algo en Ulises, ¿o es que quien busca algo es la novela misma?, con eso ya entraríamos al terreno de la literatura fantástica). Pero claro, Arévalo lo que intenta con todo esto es hacer una lectura “creativa” de Ulises, y formatear el tema a favor de lo que quiere explicar.

Ahora que he releído El otoño del patriarca, he reconfirmado que García Márquez es un gran escritor, de pronto uno de los más dotados de Hispanoamérica. Como ensayista y teórico, sin embargo, tal vez no tiene los mismos frutos. Que alguien busque algo en un texto no basta para calificar a una novela como policial. Con ese criterio serían policiales desde Odisea hasta En busca del tiempo perdido, desde El Santo Grial hasta Puta linda.

Finalmente, mientras termino de leer el ensayo con que cierra Primo Levi su magnífica Trilogía de Auschwitz -ya les comentaré algo sobre este escritor que jamas buscó consagración- me pasa fugazmente por la cabeza que mucha gente puede estar pensando en estos términos de -como lo llaman- "El Ulises": es la obra de un consagrado, puedes decir lo que quieras de ella, siempre será "tu lectura" (pues se supone que las obras de los consagrados generan "innumerables" lecturas).

(Ulises en edición original. Noé Jitrik)
------------------------------------------
Límbicas

-Cine en Petroperú. Bienvenido a Sarajevo, con la exposición del "Chema" Salcedo, y de Luis Jaime Cisneros Hamann y Alonso Rabí Do Carmo como panelistas. INGRESO LIBRE. Día: miércoles 24 de octubre, hora: 06.00 p.m. Organiza: Cine Club Petroperú. Auspicia: Cine Arte de San Marcos. Lugar: Auditorio de Petroperú (Paseo de la República 3361, San Isidro, Lima).
-Desvergüenza denunciada en Utero de Marita. Y no me refiero al fallo de Indecopi sino al destape de videos donde Laura Bozo manipula a una menor de edad. La cosa empezó en Malasangre y se repotenció en el blog de Sifuentes. Caliente.
-Roxana Crisólogo sobre Jhonny Barbieri. En Letras S5, en torno a reciente libro del poeta: "Si bien el juego de acumulación de imágenes, al cual Johnny recurre en ciertos pasajes de sus poemas, así como el carácter hermético de las mismas, podrían parecer excesivos, esto no es más que un riesgo al que se somete el autor y que a su vez responde a un objetivo lúdico. Una lectura continuada y total de este flujo de imágenes que rítmicamente se suceden unas a otras no busca otra cosa que invitarnos a un viaje por la sensorialidad del autor o provocarnos un viaje personal, un trance sujeto a un sinnúmero de significancias. Esta es una característica imprescindible en toda su obra que se presenta como una partitura musical".

Para tenerlos bajo llave, de Carlos Carrillo

x Rodolfo Ybarra

Desde lugares de ultratumba retorna con cabezas decapitadas y mandíbulas salientes nuestro recordado escritor gótico Carlos Carrillo (Lima, 1967), seguidor del escritural H. P. Lovecraft, del escultural Gunter Von Hagens (“Los mundos del cuerpo”), del pictórico, asesino y descuartizador peruano Lu.Cu.Ma., que ahora expone con éxito en Europa y del cinemero Gordon Lewis, quien con su iniciático “Bloodfeast” (“Fiesta de Sangre”) dio rienda suelta a sus bajos instintos y manchó con litros de sangre el ecran pusilánime de los años sesenta. Carrillo nos regurgita (idem) su libro de cuentos “Para Tenerlo bajo Llave”, el cual nos llega por aire, mar y tierra, es decir con un corto, espectáculo teatro o vernisagge y el texto mismo, al cual ha agregado un par de cuentos nuevos y quitado lo que era el adelanto de novela sobre “El Pitufo Sodomita” que aparece consignado en la novela de Manuel Rilo “Contraeltráfico” (pgs 164 y 199) quien celebra el trato contranatura y la relajación de los esfínteres, aparte de las noches con alcohol y drogas necesarias.

Hay en Carrillo una tradición y una influencia clara del romanticismo, in estricto de la temática escabrosa de Nerval, Baudeliere o del deicida Vigni y de modernistas como Leopoldo Lugones con sus “fuerzas extrañas” y Quiroga con su cuento corto “El Vampiro”. Esta onda del “mal” es lo que seduce a Carrillo para guiarnos con su pluma como la cámara de “Las Brujas de Blair” (I y II), por esos vericuetos de sus textos embrujados, su pacto en misa negra, sus códigos a lo Zodiac -que azotó Norteamérica, en los años setenta- y donde asesinato y teoría se juntan para puro divertimento o la satisfacción de deseos oscuros.

Así se suceden los cuentos como “El Coleccionista” que no sé por qué lleva el subtítulo de “Danza de la Decadencia” cuando más bien es el triunfo de la erotomanía, la posesión material del sexo opuesto que pasa, por supuesto, por la castración y/o ablación; aquí dos “cazadores” se juntan y las apariencias físicas juegan a favor de la niña-mujer quien atrapará al lobo feroz, la imagen nos remite por volución no pretérita a la película “Hostel” II, donde la mujer -atrapada y vendida para una tortura lúdica- logra evadirse y cortarle de cuajo el pene a su ejecutor, el cual lanza luego a unos perros. Esa imagen que definitivamente es difícil que tenga como propiciador a Carrillo nos remite a la fobia natural del hombre de perder el miembro viril, que si mal no recuerdo es llamado corafobia -aunque a veces se confunde con medomalacufobia que es el miedo a perder la erección del pene-, he ahí el triunfo del cuento, la perversión de lo natural, la destrucción de la sexualidad tradicional donde el placer no solo también es la búsqueda del dolor sino de la perversión y la religión del mal, recuérdese el ensayo de Bataille “La Literatura y el Mal” donde el ensañamiento o el baile sobre el cadáver fresco o sobre las añejas osamentas es realmente la manifestación sincera de la maldad, no en el sentido religioso sino epistemológico, no en el sentido axiomático sino biológico: la maldad carnal del ser humano.
Esta última idea nos remite a su segundo cuento “Cristales Rojos”, donde César y Domenika, una pareja de depravados y asesinos, terminan sus andanzas (en el cuento) matando o construyendo el asesinato con la botella de vodka que la fémina lanza sobre su madre, para luego fornicar encima “mientras unos cristales se incrustaban en su cuerpo”, es decir la radicalización del complejo de Electra que aquí en Perú tuvo en la Llamoja un claro ejemplo de las disputas entre una joven adolescente y una madre conservadora que acabó con el fatal asesinato y la sentencia popular y el claustro a quien eso acomete.

En “Mujer de las 4:00 Am”. la licantropía, o sea la transformación lunática de una mujer en lobo convierte a una bella pelirroja no solo en una literal devoradora de hombres, sino en una insaciable nínfula a expectativas de su doberman, el cual ejerce el papel de amante y titular de la bestialización, como colofón nos revela a una descendiente de Lucille Leonhardt Bator.
En “La Gorgona en el Lienzo” hay una reminiscencia directa con “El Retrato de Dorian Gray”, nada más que aquí Carolina, La Guardiana de la Noche, es el nombre de un retrato que asesina a integrantes de una genealogía: Los Saldívar. Cabe anotar que en la adaptación para video hecha por Christian Cancho, el lienzo se transforma en una estatua, lo que le da más plasticidad e impacto al personaje, en realidad me parece que el video equipara al cuento, hay una correspondencia y una calidad notoria en el trabajo de los personajes hecha por Cancho, finalista también en el concurso “1 minuto” hecho por Fundación Telefónica el presente año, ya se había visto antes su película #####-comedia en animación artesanal de más de una hora de duración en la que nos introduce en el mundo de “La Farándula” con muñecas Barbie y el plástico Ken (de Mattel) con muchas fiestas, licor, drogas y por supuesto penetraciones de todo tipo, he ahí la identificación con la sierra eléctrica de Carrillo.

En “Euforia Permanente” la pederastia y el asesinato de los niños con el consumo de ácidos nos entrega un cuento bastante motivador que acaba con una epístola donde el tiempo no puede detener la naturaleza del ser humano: “Sí, noquearse en una morgue. Ya lo haremos René, ya lo haremos. Y también cogeremos a ese chico, el asistente, y lo abriremos y desparramaremos sus entrañas y bailaremos sobre esa masa roja y viscosa y nos reiremos y nos noquearemos entre sus tripas. Lo haremos muy pronto, René. Tengo que mudarme de prisa. Esta ciudad sospecha que el nuevo profesor de la escuela primaria está relacionado con la violación y mutilación de las alumnas. Así que muy pronto me reuniré contigo, René.”

“Invoca la Desgracia” es un cuento de la oscuridad donde la hechicería convierte a una “sopa de lorbiones” en el combustible perfecto para la fornicación, sobre todo si la partner es una copromantia de vulva azul, la zoofilia aparece bien representada con un chivo de ojos negros y lujuriosos y donde un cerdo con lengua cilíndrica en forma de miembro viril “copula” con la clamante mujer, lo que sigue no es apto para menores: “El cerdo metió entero ese grasoso pene en la primera acometida logrando que Úrsula gritase con todo el aire de sus pulmones. Roncos rugidos indicaban el goce obtenido por el cerdo con el ano rosado y terso de la dulce Úrsula. Ella lloraba y gritaba de placer. Lloraba por el increíble placer que la envolvía. Sus gritos acompañaban cada salvaje arremetida de ese cerdo infernal”. La relación contranatura no es pues ejercida por el hombre sodomizando a una mujer, sino lo contranatural es digamos la relación sexual del cerdo –animal inmundo detallado en el Antiguo Testamento y receptáculo de espíritus nefastos en el Nuevo Testamento- con una bella mujer, deseosa a su vez de las delicias animales.

En “Si a trece le quitas cuatro tienes nueve” la pederastia toma otra connotación en la maduración casi espontánea de una niña aparentemente “ultrajada” por el novio de la hermana y quien la convierte en “Wendi, mi sensual puta rubia de nueve años”. La corrupción de una menor se convierte en la seducción facinerosa que despierta a su vez una lujuria escondida en el interior de la niña, aleatoriamente nos hace recordar a la “Lolita” de Nabocov y las locura a las que arrastra a Humbert-Humbert.

“Soplo en el Cerebro” narra las peripecias de un junkie, del sexo fácil y el consumo de ácidos, la trastocación del cerebro y la personalización del pene que habla y se queja: “¡Yo no entro! Esa tipa está podrida por dentro –pareció reflexionar, y continuó- ¡No señor, yo no entro! Puede tener gusanos, moluscos, herpes, ladillas, chancro. Recuerda la última vez. La penicilina, los antibióticos, el dolor. ¿Te acuerdas?”

“Legado de los Cárpatos” se mezcla una suerte de clasicismo gótico, o sea maldiciones y muertes escabrosas con una modernidad urbana y deletérea y desapariciones de niños que es más que nada una imagen bíblica acometida por Herodes en el siglo primero de nuestra era y de la cual se vale nuestro autor para dar fuerza y vitalidad a su cuento. Recuérdese también el II y III capítulo de “La Profecía” y su tierno Damián.

Esta edición de “Para Tenerlos Bajo Llave” trae dos cuentos nuevos en la sección “Bonus Track”: “Hija de Hefesto” que narra una obsesión o como dice el narrador: “Esa fuerza recibió, en otras épocas lejanas, el nombre de súcubo o íncubo” y donde aparece inmiscuido el “correcto” carnicero Joseph Méngüele y una creación a lo Frankenstein de una bella mujer como las que adornan todo el libro, o sea pelirroja, ojiverde, de cuerpo exuberante y deseosa de un falo ardiente. Y por último “La Invitación” donde un conjuro mal hecho devuelve el mal a su ejecutante, he aquí el conjuro para hechizar y facilitar el desvirgamiento a una joven mujer: “Consigue una foto nítida de la cara de Susana. Captura un gato negro. Viaja al abandonado cementerio de Cieneguilla. Escribe lo que quieres de Susana en la parte de atrás de la foto mientras recitas en voz alta este hechizo, sólo las primeras tres estrofas. Luego, abre el pecho del gato y coloca la foto en la cavidad. Moja tu cara con la sangre y recita las siguientes tres estrofas del hechizo mientras te masturbas sobre la herida. Termina quemando el gato y recitando las tres últimas estrofas. ¡Así tendrás a la virtuosa Susana como perra en celo!”. Curiosamente este hechizo es parecido al anotado en el “Libro de San Cipriano” y al que ejecutan los chamanes y brujos de las Huaringas, lo que nos hace pensar que el autor ha indagado directamente en este tipo conocimiento marginal y a veces folklórico.Quiero anotar que conocí a Carrillo en una Reunión en casa de Rilo, posiblemente el año 95 ó 96 en la que Oswaldo Reynoso había cocinado unos frijoles con carne y tocino ahumado y nuestro amigo Carrillo había llevado a su compañera dominatrix, vestida totalmente de negro en la que resaltaba un cabello esponjoso con hermosos bucles y una figura bastante esbelta que se lució en toda su dimensión cuando se encaramó en la mesa para mostrarnos el tatuaje que llevaba en la nalgamenta y en la parte baja del derriere, pero eso no fue lo más interesante, ahora pasado el tiempo –que de hecho lo fue en su momento- sino que Carrillo y la dominatrix hablaban del pentagrama (símbolo satánico impuesto por Antón Lavey, el “Papa Negro”) y de cómo se podría crear a un hijo cuya procedencia sería del lado oscuro.

Carrillo era ya desde esos años un escritor-élite conocido sólo por un reducido grupo de lectores y amigos amantes de la sangre con rastros de esperma y del látigo de cilicio, los candados y el baúl de torturas. Cabe recordar que en esta reunión también estaba la poeta Victoria Guerrero apuntando con su cañón fotográfico, el narrador y segundo puesto del Copé de cuento 2006 Sergio Galarza con su timidez tartamudeante, radicado actualmente en España y la ahora reportera sensacionalista de ATV, Lorena Ormeño.

Carlos Carrillo, a sus cuarenta años, licenciado en Economía y Magíster en Finanzas es, salvo mejor parecer, una rara especie de escritor y casi único y solitario en este subgénero literario del horror; se deja ver a veces en conciertos metal y en algunos lugares sórdidos rodeado por personajes salidos de algún lugar de tortura. Saludo este libro y lo recomiendo, pues no solo son los textos lo importante, sino que hay una bella edición multimedia cuyo tiraje de 666 ejemplares nos puede dar un indicio de las infectas y luciferinas búsquedas de nuestro autor.

(Carrillo, escritor)
---------------------------------------

23.10.07


CONGRESO INTERNACIONAL "LOS CIEN AÑOS DE MACONDO"
-UNMSM, Facultad de Letras y Ciencias Humanas (Lima, del 24 al 26 de octubre del 2007)-

A estas alturas la obra de Gabriel García Marquez debe ser una de las más estudiadas en el mundo entero. No solo por su calidad y popularidad justificada, sino por las múltiples aristas y planos de interpretación que plantean sus novelas y cuentos, así como su no menos interesante obra periodística. Es por ello -y porque algunos ambientes académicos me interesan para compartir mis humildes incursiones críticas- que decidí a participar de este Congreso que contará con estudiosos de gran importancia: Julio Ortega, Jay Corwin, Cecilia Arpaza, Carlos Garayar, Jorge Valenzuela, Alonso Rabi Do Carmo, José Güich, otros.

La ponencia que llevaré, por si quieren saberlo, será una exegesis de los símbolos más evidentes puestos en juego por GGM en su novela El otoño del patriarca. Además, develaré una breve serie de simbolos ocultos -muy dudosamente voluntarios, como sugiere el título inicial de mi texto- en el discurso del narrador impersonal que el genio aracateño creó para asumir la narración de su libro.

Con una leve sensación de inconformidad por la forma en que he resumido un texto extenso que apenas empiezo a terminar en el momento de postear esta información, los dejo con el programa completo.




PROGRAMA GENERAL

Miércoles 24 de octubre de 2007. Auditorio de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas

Mañana

Inauguración: 11 am.

Discurso del Presidente de la Comisión Organizadora del Congreso Internacional.
Discurso de la Decana de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas.
Conferencia Magistral, a cargo del Dr. José Antonio Bravo.

Tarde

Horario: 4-5 pm


Mesa N° 1: El arte del cuento de García Márquez

-Richard Leonardo (Universidad Nacional Federico Villareal) “(Des)encuentros transgresores o cuando el caníbal se atreve a mirar al centro. Subalternidad, poscolonialidad y género en Doce cuentos peregrinos.

-Ana María Intilli: “Madre Coraje: una narrativa vibrante en “Siesta del martes” de García Márquez.

Horario: 5-6:30 pm.


Mesa N° 2: De la novela total a la novela del dictador

-Jorge Valenzuela (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
“Campo intelectual y novela total: el caso de Cien años de soledad”
-Víctor Coral (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
“Simbología involuntaria en El otoño del Patriarca”
-Miguel Maguiño (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
“Cien años de soledad entre la memoria y las memorias”.
______________________________________________________________________
Jueves 25 de octubre de 2007.
Auditorio de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas

Mañana- 10- 11:30 am


Mesa N° 3: Universo femenino en obras de García Márquez

-Mariela Dreyfus (New York University) “De matronas y brujas: la representación femenina del mal en las crónicas de la marquesita de la Sierpe de García Márquez.
-Sandra Granados (Pontificia Universidad Católica del Perú) “Construcción y representación de los paradigmas femeninos en Cien años de soledad.”

-Diana Ruiz Ortiz (Pontificia Universidad Católica del Perú) El matrimonio como el eje desarticulador de la estirpe: Aureliano Segundo y Fernanda del Carpio.


Mesa N° 4: Lo mítico en la narrativa de García Márquez

Horario: 12-1:30 pm.

-Elías Rengifo (Universidad Nacional Mayor de San Marcos) “Del mito y otras escrituras: aproximación al orden mítico y simbólico en Del amor y otros demonios.
-Mauro Mamani (Universidad Nacional Mayor de San Marcos) El viaje del mito a la realidad: Gabriel García Márquez y Manuel Scorza”.
-Milagros Carazas (Universidad Nacional Mayor de San Marcos) Alteridad, esclavitud y africanía. Una lectura Del amor y otros demonios.

Tarde

3-4:30 pm

Mesa N° 5: Narradores peruanos y García Márquez I

José Güich
Carlos García Miranda
Selenco Vega

Horario: 5-6:30 pm


Mesa N° 6. Narradores peruanos y García Márquez II

Carlos Eduardo Zavaleta
Carlos Garayar

Conferencia magistral – 7 pm.

Jay Corwin (University of Waikato (New Zeland) “El mito aborigen en Cien años de soledad”.
______________________________________________________________________
Viernes 26 de octubre de 2007.

Auditorio de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas

Mañana: 10-11:30 am

Mesa N° 7: Periodismo, cine y narrativa.

Alonso Rabí do Carmo (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Cecilia Esparza (Pontificia Universidad Católica del Perú)
Madeinusa y La Prueba: lo real maravilloso en los Andes y la identidad femenina en dos películas peruanas. Ricardo Bedoya (Universidad de Lima)

Mesa N° 8: Historia, mito y ritmo en las novelas de García Márquez

Horario: 12-1:30 am
-Agustín Prado Alvarado (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
“El otoño de Bolívar: la desmitificación del héroe legendario en El general en su laberinto”.
-Óscar Coello (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
“Notas sobre el ritmo de Aracataca”
-Antonio González Montes (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Los Buendía: lectores de Macondo.

Tarde
Conferencia magistral. 6 pm.

-Julio Ortega (University of Brown)
García Márquez, la lectura cervantina y la cultura latinoamericana”

Clausura del Congreso Internacional.

(Gabriel García Márquez. Jay Corwin)

22.10.07

Haroldo de Campos, la tradición incesante

Uno de los libros de poesía más importantes publicados el año pasado en España es Crisantiempo, de Haroldo de Campos (1929-2003), editado con notable gusto -y una traducción aceptable de Andrés Sánchez Robayna- por El Acantilado. Se trata de la edición por fortuna bilingüe de lo que puede ser considerado el testimonio poético de quien es acaso el poeta y teórico más influyente del ámbito hispanoamericano en el siglo veinte.

Luego de haber participado como fundador del Movimiento Concretista, De Campos, sin abandonar algunas de las ideas-fuerza de ese periodo, se volcó a construir una propuesta poética más personal entre los sesenta y los ochenta, la que encontró su eje en el proteico concepto de transcreación. Según el traductor del libro, se trata de concebir "la traducción como una especie de panóptico, una clave de bóveda del fenómeno poético en su conjunto".

La transcreación, así, concibe a la poesía como una renovación insesante pero no insensata -como parecen entenderla ciertos neobarrosos de aquí y de afuera-, un espacio multidireccional de diálogo, superación, continuidad y ruptura con la tradición que hace de esta partícipe de las nuevas formas antes que un cómodo estadio supuestamente superado.




Por ahora eso, les dejo un poema de Crisantiempo -que amablemente me enviaron de España los que saben- donde el vínculo creativo es con la cultura japonesa.


osaka*
jardín de piedra

piedra piedra piedra
arena
piedra
en la arena peinada
monjes de piedra
conversando piedra
en un conciliábulo
de arena y
piedra

dos leones rampantes
guardan las gradas del templo
boca abierta: respirar la vida
boca cerrada: retardar el fin

el tiempo se deja peinar como la arena
y tiene el color
sereno
del té
que nos sirven

*osaka/jardín de piedra: se trata de un jardín del templo Hokoku-jinja, construido en homenaje a Shogun Toyotomi Hideyoshi (1536-1598), en las inmediaciones del famoso Castillo de Osaka. (nota del poeta).

(Haroldo de Campos, poeta y crítico)
--------------------------------------------
límbicas
*Daniel Alarcón en panel sobre realidad sudamericana. Muy amablemente el autor de Radio ciudad perdida me hace llegar un correo avisándome que este miércoles 24 de octubre, en la Universidad de Berkeley, estará dialogando con Ted Genoways, de la prestigiosa Virginia Quarterly Review, y con Jon Sawyer, en un panel llamado "South America: Untold Stories". En el mismo evento se presentará la sección de The Virginia Quarterly Review titulada "Sudamérica en el siglo XXI." !Buena!
*Patricia de Souza sobre su reciente novela en entrevista de Correo: "Es importante en el sentido de que todo lo que vivo se va a transformar en una autoficción. El hecho de utilizar la primera persona tiene mucho que ver, es la trascendencia de la propia experiencia, de ese “yo no soy mejor, pero al menos soy otra” que yo he tomado de Jean Jacques Rousseau. No se me olvida que todo texto confesional, en que tenemos la impresión de que estamos confiando un secreto, busca una cierta absolución, deshacerse de su carga afectiva mediante este método. Y ese es su riesgo, que no siempre termina por resolver nada, pero el libro aparece como objeto. Y acompaña. " Sigue leyendo.
"Volumen sustancioso" de Miguel Gutiérrez. El crítico literario más reputado del medio periodístico, Ricardo González Vigil, escribe en Luces de ayer: "El pacto con el diablo" prueba contundentemente que Miguel Gutiérrez (Piura, 1940) no es solo uno de los novelistas peruanos capitales, sino uno de los mejores cultores del ensayo de temática literaria en las letras peruanas y, en general, latinoamericanas."
Entrevista a toda página a creador Santiago Roncagliolo. Ayer en El Comercio, por el narrador Enrique Planas.

21.10.07


Carlos Fuentes y dos reseñas suyas -el padre

Leyendo hoy una recensión muy positiva del escritor mexicano a una novela reciente de Juan Cruz, Ojalá octubre, hallo este párrafo sobre el padre y el hijo, que llama la atención del reincidente candidato al Nóbel:

Juan Cruz nos entrega una bellísima obra, Ojalá octubre, en la que la relación padre-hijo se atreve a violar la regla del desplazamiento (Telémaco, Juan Preciado) y la de la querella generacional (Padres e hijos). En Ojalá octubre leemos con una cierta emoción maravillada el relato del amor de un hijo hacia su padre, un cariño intenso pero ajeno al drama de la venganza o a la prueba de la fe. Hablo de una dificilísima apuesta: Juan Cruz da cuenta de un amor filial cotidiano, sin grandes sobresaltos, sin desplazamientos dramáticos. Nos da cuenta de algo muy difícil de escribir o descubrir: la felicidad.

En el prólogo a la bella novela de Kundera –para mí la mejor- La vida está en otra parte (Seix Barral,1985), el mismo Fuentes, antes y después de revelar la amistad que lo une al checo, se refiere a una relación padre-hijo diametralmente opuesta a la descrita por Cruz. Una relación de “simetría opositiva” en cuanto a los destinos del hijo y del padre.

El padre de Jaromil (protagonista de la novela) actuó como actuó porque sintió que la necesidad de la historia es una necesidad crítica. Jaromil actuó como actuó porque sintió que la necesidad de la historia es una necesidad lírica. El padre murió, quizá, sin ilusiones pero también sin deluciones. Deludido, el hijo se entregó a una dialéctica del engaño…

En la novela de Cruz, a medida que se acerca la muerte de su progenitor, dice Fuentes que “el hijo se va pareciendo al padre, 'la vida nos va haciendo iguales', cita. "El hijo igual al padre lo es porque cumple un destino que pudo ser el del padre", agrega el mexicano. En La vida está en otra parte todo es muy distinto: los destinos de ambos personajes son contrapuestos, y uno es más deseable (y valorable) que el otro. Pero, como sucede con los creadores que son también críticos, la maestría para contar la historia -sea “feliz” o desdichada- es lo que cuenta para Fuentes. Es lo que debe contar siempre.

(Carlos Fuentes)
-----------------------------------------------------------

El aliento del cielo

Relato inédito hasta ahora de la autora de El corazón es un cazador solitario. Publicado hoy en Confabulario de El Universal de México.


Por CARSON McCULLERS

Su rostro joven y afilado examinó durante algún tiempo, con gesto insatisfecho, el suave azul del cielo que orlaba el horizonte. Luego, con un estremecimiento de la boca, abierta, descansó de nuevo la cabeza sobre la almohada, se inclinó el jipijapa sobre los ojos y se quedó inmóvil sobre la tumbona de lona a rayas. Sombras ajedrezadas se agitaban sobre la manta que cubría su delgado cuerpo. En los arbustos de reina de los prados, que a poca distancia multiplicaban sus flores blancas, se oía el zumbido de las abejas.

Constance se adormiló por un momento. La despertó el olor asfixiante de la paja caliente del sombrero y la voz de la señorita Whelan.

—Vamos. Aquí tienes tu leche.

Del aturdimiento provocado por el sueño surgió una pregunta que Constance no se proponía hacer, sobre la que ni siquiera había estado pensando de manera consciente.
—¿Dónde está mi madre?
La señorita Whelan sostenía la botella refulgente en sus manos regordetas. Al verterla, la leche hizo una espuma blanca bajo la luz del sol y adornó el vaso de escarcha cristalina.
—¿Dónde...? —repitió Constance, dejando que la palabra se deslizase con su escasa emisión de aliento.
—En algún sitio con tus hermanos. Mick ha armado un alboroto esta mañana sobre trajes de baño. Imagino que han ido al centro a comprarlos.
¡Qué alto hablaba! Lo bastante alto para destrozar las frágiles floraciones de reina de los prados, de manera que miles de diminutos pétalos caerían flotando, en un mágico caleidoscopio de blancura. Blancura silenciosa. Para que ella sólo viera las ramas desnudas, espinosas.
—Apuesto a que tu madre se sorprenderá cuando te vea aquí fuera.
—No —susurró Constance, sin saber la razón de su negativa.
—Yo pensaría que sí. Tu primer día al aire libre y todo eso. Por mi parte no pensaba que fueras a convencer al médico para que te dejara salir. Sobre todo después de lo mal que lo pasaste anoche.
Constance miró fijamente la cara de la enfermera, la amplitud de su cuerpo vestido de blanco, sus manos plácidamente cruzadas sobre el estómago. Y luego de nuevo su cara; tan rosada y rolliza..., ¿por qué no le resultaban incómodos el peso y el color brillante? ¿Por qué no se le caía a veces cansadamente sobre el pecho...?
El odio hizo que le temblaran los labios y que su respiración se hiciera más superficial, más agitada.
Al cabo de un momento dijo:
—Si puedo hacer casi quinientos kilómetros la semana que viene, todo el camino hasta Mountain Heights, supongo que no me hará daño pasar un ratito en mi propio jardín.
La señorita Whelan movió una mano regordeta para apartarle a Constance el pelo de la cara.
—Vamos, vamos —dijo plácidamente—. El aire de allá arriba será la solución. No seas impaciente. Después de una pleuresía has de tomártelo con calma y tener cuidado.
Constance apretó los dientes con fuerza. “No permitas que llore”, pensó. “Por favor, no permitas que esta mujer me vuelva a ver nunca cuando estoy llorando. No dejes que me mire ni que me vuelva a tocar. Por favor, no. Nunca jamás”.
Cuando la enfermera se alejó con toda su gordura a través del césped y volvió a entrar en la casa, Constance se olvidó de llorar. Vio cómo una brisa alta hacía que las hojas de los robles al otro lado de la calle se agitaran al sol con un brillo plateado. Dejó que el vaso de leche le descansara sobre el pecho, doblando la cabeza ligeramente para tomar un sorbo de cuando en cuando.

Al aire libre otra vez. Bajo el cielo azul. Después de inhalar durante tantas semanas, en febriles respiraciones mezquinas, las paredes amarillas de su cuarto. Después de tener que contemplar el pesado pie de cama de su lecho, sintiendo que se caía y le aplastaba el tórax. Cielo azul. Frescor azul que se podía absorber hasta que toda ella estuviera empapada en su color. Miró hacia lo alto hasta que una humedad caliente se le acumuló en los ojos.
Tan pronto como se oyó el ruido del coche en el extremo de la calle, Constance reconoció el resoplido del motor y volvió la cabeza hacia la franja de calzada visible desde donde estaba. El automóvil pareció inclinarse peligrosamente en el giro para entrar por la avenida de la casa y luego se detuvo ruidosamente con una sacudida. El cristal de una de las ventanillas posteriores tenía una grieta y lo habían remendado con una fea cinta adhesiva. Por encima asomaba la cabeza de un perro policía, lengua palpitante, cabeza ladeada.

Mick fue la primera en salir, acompañada del perro.
—¡Mira, mamá! —exclamó con una sana voz infantil que ascendió hasta convertirse casi en grito—. ¡Está fuera!
La señora Lane pisó el césped y miró a su hija sin expresión, pero tensa. Aspiró a fondo el cigarrillo que sostenía entre dedos nerviosos y lanzó al aire grises jirones de humo que se retorcieron al sol.
—Vaya... —empezó Constance con voz sin entonación.
—Hola, forastera —dijo la señora Lane con crispada alegría—. ¿Quién te ha dejado salir?
Mick sujetaba al perro que tiraba de la correa.
—¡Mira, mamá! King está tratando de irse con ella. No se ha olvidado de Constance. ¿Ves? La conoce tan bien como a cualquiera... ¿Verdad que sí? Quieto, King, quieto.
—No grites tanto, Mick. Encierra a ese perro en el garaje.
Detrás de su madre y de Mick apareció Howard, su rostro de catorce años, lleno de granos, dominado por la timidez.
—Hola, Cons —murmuró después de una pausa de movimientos inconexos—. ¿Qué tal te encuentras?
Verlos a los tres, a la sombra de los robles, hizo, por alguna razón, que a Constance se le acumulara el cansancio que no había sentido apenas desde que saliera al jardín. Sobre todo Mick, que trataba de sujetar a King con sus robustas piernecitas, aferrándose al cuerpo curvado del perro, que parecía dispuesto a saltarle encima a ella en cualquier momento.
—¿Ves, mamá? King...
La señora Lane movió un hombro, nerviosa.
—Mick... Howard, llévate a ese animal ahora mismo, y hazme caso, enciérralo en algún sitio. —Sus manos esbeltas hicieron un gesto impreciso—. En este mismo instante.
Los niños miraron a Constance de reojo y atravesaron el césped en dirección al porche delantero.
—Bien... —dijo la señora Lane cuando se hubieron marchado—. ¿Te has liado la manta a la cabeza y has salido?
—El médico ha dicho que podía, por fin, y él y la señorita Whelan sacaron esa vieja silla de ruedas del sótano y... me han ayudado.
Las palabras, tantas de una sola vez, la fatigaron. Y cuando jadeó levemente para recobrar el aliento, la tos empezó de nuevo. Se volvió hacia un lado, un pañuelo de papel en la mano, y tosió hasta que el raquítico tallo de hierba en el que había fijado los ojos se grabó indeleblemente, como las grietas en el suelo junto a la cama, en su memoria. Cuando hubo terminado, metió el pañuelo de papel en una caja de cartón junto a la tumbona y miró a su madre, de pie junto al arbusto de reina de los prados vuelta de espaldas, chamuscando las flores distraídamente con la punta del cigarrillo.
Constance dejó de mirar a su madre para contemplar el cielo azul. Le pareció que tenía que decir algo.
—Me gustaría fumarme un cigarrillo. —Pronunció las palabras despacio, acoplando las sílabas a las dificultades de la respiración.
La señora Lane se volvió. Su boca, cuyas comisuras temblaban ligeramente, se dilató en una sonrisa demasiado alegre.
—¡Eso sí que sería bonito! —Dejó caer el pitillo en la hierba y lo aplastó con el tacón del zapato—. Creo que quizá los suprima yo también durante una temporada. Tengo toda la boca llagada y como peluda, como un gatito sarnoso.
Constance rió débilmente. Cada risa era una pesada carga que la ayudaba a serenarse.
—Madre...
—Sí.
—El médico quería verte esta mañana. Ha dicho que lo llames.
La señora Lane rompió una ramita de reina de los prados y aplastó las flores con los dedos.
—Entraré en casa y hablaré con él. ¿Dónde está la señorita Whelan? ¿Tódo lo que hace es sacarte al césped y dejarte sola cuando yo me voy..., a merced de los perros y...?
—No digas eso, madre. Está
en casa. Hoy es su tarde libre, acuérdate.
—Bueno, todavía es por la mañana.
El susurro salió fuera fácilmente acompañado por la respiración.
—Madre...
—Sí, Constance.
—¿Volverías luego? —Miró en otra dirección mientras lo decía; miró el cielo, de un azul febril, ardiente.
—Si tú quieres, saldré.
Constance vio cómo su madre cruzaba el césped y tomaba el sendero de grava que llevaba a la puerta principal. Caminaba tan a saltos como una marioneta. Cada tobillo huesudo se lanzaba rígidamente delante del otro, los delgados brazos huesudos se balanceaban rígidos, el delicado cuello inclinado hacia un lado.
Constance miró de la leche al cielo y de nuevo a la leche.
—Madre —dijeron sus labios, pero todo lo que se oyó fue un cansado suspiro.
Apenas había empezado a beberse la leche. Dos manchas cremosas bajaban desde el borde del vaso, una junto a otra. Había bebido, por tanto, cuatro veces. Dos en la limpieza reluciente, dos más con un escalofrío y los ojos cerrados. Constance giró el vaso un centímetro y dejó que sus labios se hundieran en una parte que no estaba manchada. La leche se le deslizó fresca y soñolienta garganta abajo.
Cuando la señora Lane regresó, se había puesto los guantes blancos para trabajar en el jardín y llevaba unas ruidosas podaderas oxidadas.
—¿Has telefoneado al doctor Reece?
Las comisuras de la boca de la interpelada se movieron infinitesimalmente como si acabara de tragar.
—Sí.
—¿Y...?
—Piensa que lo mejor es... no retrasar la marcha demasiado. Tanto esperar... Cuanto antes te instales, mejor será.
—¿Cuándo entonces? —Sintió que le temblaba el pulso en las puntas de los dedos como una abeja en una flor; que vibraba sobre el cristal frío.
—¿Qué te parece pasado mañana?
Notó que su respiración se acortaba hasta convertirse en jadeos calientes, ahogados. Asintió con la cabeza.
Desde la casa llegó el sonido de las voces de Mick y de Howard. Parecían discutir sobre los cinturones de sus trajes de baño. Las palabras de Mick se transformaron en un grito. Y luego los ruidos se calmaron.
Por eso lloraba casi. Pensaba en el agua, en mirar sus grandes remolinos color de jade, en sentir su frescor en sus extremidades sudorosas, en atravesarla con largas brazadas sin esfuerzo. Agua fresca, del color del cielo.
—¡Me siento tan sucia...!
La señora Lane inmovilizó las podaderas. Sus cejas se alzaron temblorosas sobre las blancas floraciones que sostenía.
—¿Sucia?
—Sí, sí. No me he metido en una bañera desde... hace tres meses. Estoy harta de que sólo se me pase una esponja.., y con tacañería...
Su madre se agachó para recoger del césped el envoltorio de un dulce, lo miró desconcertada durante un momento y después lo dejó caer de nuevo en el césped.
—Quiero ir a nadar..., sentir la frialdad del agua. No es justo..., no es justo que no pueda.
—Calla —dijo la señora Lane con un susurro malhumorado—. Calla, Constance. Es absurdo que te preocupes por tonterías.
—Y mi pelo... —Se llevó la mano al nudo grasiento que le sobresalía en la nuca—. No lo he lavado con agua desde... hace meses..., pelo asqueroso que va a acabar por volverme loca. No me importa soportar la pleuresía y los drenajes y la tuberculosis, pero...
La señora Lane apretaba tanto las flores que tenía en la mano que se doblaron sin fuerza unas sobre otras como avergonzadas.
—Calla —repitió con voz apagada—. No hace ninguna falta que te pongas así.
El cielo ardía brillante: llamas azul azabache. Asfixiante y asesino para el aire.
—Quizá si me lo cortara...
Las podaderas se cerraron despacio.
—Escucha, si quieres que lo haga..., supongo que te lo podría cortar.
¿De verdad lo quieres corto?
Constance torció la cabeza y alzó con dificultad una mano para tirar de las horquillas de bronce.
—Sí, muy corto. Quítamelo todo.
Frío y húmedo, el pesado pelo castaño, una vez suelto, colgaba muchos centímetros por debajo de la almohada. Vacilante, la señora Lane se inclinó y se apoderó de un mechón. Las hojas de la podadora con un brillo cegador bajo el sol, empezaron a cortarlo despacio.
Mick apareció de repente por detrás de los arbustos de reina de los prados. Sin otra ropa que el pantalón de baño, brillaba al sol su rollizo tórax de un blanco sedoso. Inmediatamente por encima del redondo estómago de niña se dibujaban dos pequeños michelines.
—¿Se lo estás cortando tú?
La señora Lane, con gesto crispado, se quedó mirando el pelo que tenía en la mano.
—Buen trabajo —dijo alegremente—. Sin trasquilones en torno al cuello, espero.
—No —dijo Constance, mirando a su hermana pequeña.
La niña extendió una mano abierta.
—Dámelo, mamá. Me servirá para rellenar un precioso almohadoncito para King. Puedo...
—No se te ocurra dejarle que toque esa porquería —dijo Constance sin abrir apenas la boca. Con una mano se revisó los tiesos mechones sueltos en torno al cuello y luego se recostó cansadamente y se puso a arrancar césped.
La señora Lane se agachó, retiró las flores blancas del periódico donde las había colocado, envolvió el pelo y dejó el bulto en el suelo, detrás de la tumbona de la enferma.
—Me lo llevaré cuando entre...
Las abejas zumbaban sobre la cálida quietud. La sombra se había espesado y las manchas oscuras que antes se agitaban junto a los robles estaban inmóviles ya. Constance se bajó la manta de viaje hasta las rodillas.
—¿Le has dicho a papá que me voy a ir tan pronto?
—Sí, le he telefoneado.
—¿A Mountain Heights? —preguntó Mick, mientras se sostenía en equilibrio, primero con una pierna desnuda y luego con la otra.
—Sí, Mick.
—Mamá, ¿no es ahí donde fuiste a ver al tío Charlie?
—Sí.
—¿No nos mandó desde ahí unos dulces de cacto, hace ya mucho tiempo?
Arrugas, delgadas y grises como una tela de araña, se extendieron por la piel pálida en torno a la boca y los ojos de la señora Lane.
—No, Mick. Mountain Heights está sólo al otro lado de Atlanta. Aquello era en Arizona.
—Tenían un gusto muy raro —comentó Mick.
La señora Lane empezó de nuevo a cortar las flores con apresurados tijeretazos.
—Me... me parece que oigo aullar a ese perro tuyo en algún sitio. Ve a ocuparte de él, anda, Mick.
—No oyes a King mamá. Howard le está enseñando a dar la mano en el porche de atrás. No me obligues a irme, por favor. —Se cubrió con las manos la suave redondez del estómago—. ¡Mira! No has dicho nada sobre mi traje de baño. ¿Verdad que me sienta bien, Constance?
La enferma miró los ansiosos músculos flexionados de la niña que tenía delante y luego volvió a mirar al cielo. Dos palabras se le formaron, inaudibles, en los labios.
—¡Vaya! Tengo que darme prisa y entrar. ¿Sabéis que nos están haciendo caminar por una especie de zanja para que este año no nos duelan los dedos de los pies? ¿Y que han instalado un tobogán nuevo?
—Obedéceme ahora mismo, Mick, y entra en casa.
La niña miró a su madre y echó a andar atravesando el césped. Al alcanzar el sendero que llevaba hasta la puerta hizo una pausa y, protegiéndose de la luz del sol con la mano, se volvió para mirarlas.
—¿Nos iremos pronto? —preguntó, más contenida.
—Sí; coge tus toallas y estate preparada.
Durante varios minutos ni la madre ni la hija dijeron nada. La señora Lane se movía espasmódicamente
de los arbustos de reina de los prados a las flores de brillantes colores que bordeaban la entrada para vehículos, asestando precipitados tijeretazos a los capullos, mientras las sombras oscuras de sus pies la perseguían con la rechonchez característica del medio día. Constance la vigilaba con ojos medio cerrados por el resol, con las huesudas manos sobre la dinamo retumbante y llena de burbujas que era su pecho. Finalmente, dio forma a las palabras con sus labios y las dejó salir:
—¿Voy a ir allí arriba yo sola?
—Por supuesto, cariño. Te subiremos a una bicicleta y te daremos un empujón...
Constance aplastó con la lengua una cadena de flemas para no tener que escupirla y pensó en repetir la pregunta.
No había más flores que se pudieran cortar. La madre miró de reojo a su hija por encima del ramo que abrazaba, mientras su mano de venas azules cambiaba de posición sobre los tallos.
—Escucha, Constance... El club de jardinería tiene hoy una celebración de algún tipo. Todo el mundo se reúne a almorzar en el club y luego van a ir al jardín de alguien, uno que tiene rocas y plantas alpinas. He pensado que si me llevo a tus hermanos pequeños..., ¿no te importa que vaya, verdad que no?
—No —dijo Constance al cabo de un momento.
—La señorita Whelan ha prometido quedarse. Mañana quizá...
Constance pensaba todavía en la pregunta que tenía que repetir, pero las palabras se le pegaban a la garganta como pegajosas bolitas de mucosidad y le pareció que si trataba de expulsarlas, lloraría. Lo que dijo en cambio, sin motivo especial, fue:
—Preciosas.
—¿Verdad que sí? En especial la reina de los prados, tan grácil y blanca.
—Ni siquiera sabía que hubieran empezado a florecer hasta que he salido.
—¿No lo sabías? Te puse algunas en un jarrón la semana pasada.
—En un jarrón... —murmuró Constance.
—De noche, sobre todo. Es el momento de verlas. Anoche me quedé junto a la ventana..., y estaban iluminadas por la luna. Ya sabes lo blancas que están las flores a la luz de la luna...
De repente Constance alzó sus ojos brillantes hasta los de su madre.
—Te oí —dijo, medio acusadoramente—. En el vestíbulo, arriba y abajo. Tarde. En el cuarto de estar. Y me pareció que oía abrirse y cerrarse la puerta de la calle. Y una vez cuando estaba tosiendo miré por la ventana y me pareció ver un vestido blanco de aquí para allá por el césped como un fantasma..., como un...
—¡Calla! —dijo su madre con una voz tan llena de aristas como un cristal astillado—. Calla. Hablar es tan... agotador.
Era el momento de la pregunta, como si su garganta se hubiera hinchado con sus sílabas ya maduras.
—¿Voy a ir sola a Mountain Heights, o con la señorita Whelan, o...?
—Voy a ir yo contigo. Te llevaré en el tren. Y me quedaré unos días hasta que te encuentres a gusto.
Su madre estaba de espaldas al sol, y detenía en parte el resplandor, de manera que pudo mirarla a los ojos. Eran del color del cielo con el frescor de la mañana. Ahora la miraban con una extraña quietud, una placidez vacía. Azules como el cielo antes de que el sol lo haya quemado hasta un fulgor gaseoso. Constance la miró con los labios separados temblorosos, escuchando el ruido que le hacía la respiración.
—Madre...
El final de la palabra quedó ahogado por el primer estallido de tos. Se inclinó hacia un lado de la tumbona, sintiendo los golpes en el pecho como mazazos surgidos de algún lugar desconocido en su interior. Llegaron, uno tras otro, con idéntica fuerza Y cuando se liberó del último, siempre en sordina, estaba tan cansada que se recostó con entregada flacidez sobre el brazo de la tumbona, preguntándose si tendría alguna vez la fuerza suficiente para alzar la cabeza y superar el mareo que sentía.
Durante el minuto de jadeos que siguió, los ojos que aún tenía delante se dilataron hasta cubrir la inmensidad del cielo. Constance miro, respiró, y se esforzó por mirar de nuevo.
La señora Lane se había dado la vuelta. Pero al cabo de un momento su voz resonó, amargamente llena de vida.
—Hasta luego, corazón... Me marcho ya. La señorita Whelan saldrá dentro de un minuto y será mejor que entres en seguida en casa. Adiós...
Mientras cruzaba el césped, Constance creyó advertir que un leve estremecimiento sacudía los hombros de su madre, un movimiento tan perceptible como el de una copa de cristal a la que se golpea con demasiada fuerza.
La señorita Whelan se mantuvo plácidamente en su línea de visión cuando se marchaban su madre y sus hermanos. Sólo llegó a vislumbrar los cuerpos medio desnudos de Howard y de Mick y las toallas con que mutuamente se azotaban alegremente el trasero. Y a King, la boca jadeante asomada por encima del cristal astillado de la ventanilla del coche con su deprimente cinta adhesiva. Pero oyó perfectamente la excesiva aceleración del motor, la violenta protesta de la caja de cambios al salir el coche marcha atrás desde el garaje. E incluso después de que el último sonido del motor se difuminara en el silencio, era como si todavía pudiera ver el blanco rostro de su madre, siempre tenso, inclinado sobre el volante...
—¿Qué sucede? —preguntó, apacible, la enfermera—. Confío en que no te duela otra vez el costado.
Constance agitó dos veces la cabeza sobre la almohada.
—Ya verás. Una vez que ya estés dentro de casa te encontrarás perfectamente.
Sus manos, tan flácidas y descoloridas como sebo, descendieron sobre la caliente humedad que le corría por las mejillas. Y Constance nadó sin respirar en un azul tan amplio e indiferente como el del cielo.

Traducción de José Luis López Muñoz.
(Portada)
Se produjo un error en este gadget.