10.1.08


Arte nuevo y el fulgor de la vanguardia (todavía hay tiempo)

Los curadores Emilio Tarazona y Miguel López han reunido 60 piezas pertenecientes a la vanguardia plástica peruana de los años sesenta (pop art, op art, psicodelia, otros) en una muestra antológica que estimo de notable repercusión en la historia del arte peruano: Arte Nuevo y el fulgor de la Vanguardia. Disidencia, experimentación visual y transformación cultural.

Ayer pude visitarla como se debe, después de la inauguración –donde usualmente no se ve casi nada-, y me gustaría dejarlos con algunas de mis anotaciones en mi cuaderno Loro sobre esta importante muestra que va hasta el 20 de enero en las salas Luis Miró Quesada Garland y Raúl Porras Barrenechea de la Municipalidad de Miraflores.


-El predominio del pop art y de la experimentación visual entre lo más logrado y vigente de lo expuesto, donde destacan las piezas de Jaime Dávila, Gloria Gómez Sánchez y por supuesto el redireccionamiento que hace Jesús Ruiz Durand, entre 1969 y 1971, de los recursos del pop/op más enconados, a favor de la propaganda estatal.







-La íntima vinculación entre los cambios que la sociedad peruana experimentaba en los sesenta y el afán sana y libremente rupturista del grupo Arte nuevo (Arias Vera, Burga, Dávila, Delfín, Hernández Saavedra, Gómez-Sánchez, Tang, Varela, Cevallos Hetzel) eje de la muestra tanto como de la experiencia estética de aquellos años.

-La timidez con que el elemento tecnólógico toma lugar en las obras de la época, a diferencia de experiencias de otros países, donde se encuentra mayor agresividad y complejidad en este ámbito. Por otro lado, es de notar que en las piezas espigadas apenas se pueda vislumbrar chispas minúsculas –los graffittis callejeros de Maguiña, Chocano y Rabanal- del intenso rush de polémicas y confrontaciones que marcó el periodo mostrado, lo que culminó con el encarcelamiento y posterior exilio del que sigue siendo el más importante crítico de arte peruano, Juan Acha.

Si tienen tiempo harán muy bien en no perderse esta muestra, que es lo más importante que se ha hecho sobre el tema en nuestro país hasta el momento. Me contaba Emilio en reunión amical que se encuentra escribiendo la segunda parte de la historia del accionismo en el Perú, y que proyecta además retomar su vena poética. Un creador.


(Hot, de Hernández, Ostolaza y Tang. Vista de la muestra, tomada del blog Arte Nuevo, de Miguel López et al. Modesto aporte: nostálgico diseño de tradicional cuaderno Loro, fines de los 60-principios de los 70. )
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Límbicas
*Esperanzas para ciertos narradores. Ken Follet, uno de los reyes Midas de la narrativa best-seller acaba de declarar en una entrevista recogida por El País, con ocasión de la publicación de la segunda parte de Los pilares de la tierra, que “mis primeros 10 libros no fueron buenos”. Así como lo oyen, entonces a seguir escribiendo que el Cielo de la fama no debe estar muy lejos.
*Ofensiva contra el TC. En Pospost dan cuenta de la naturaleza de los ataques del gobienro contra el Tribunal Constitucional. "Si algo resulta incómodo a los sentimientos totatitarios son instituciones como el Tribunal Constitucional, que posiblemente sea una de las últimas líneas de defensa de los derechos de los ciudadanos. Por lo menos en realidades como la nuestra. Mirko Lauer y el humorista Carlín, advierten en La República sobre la ofensiva que -desde el gobierno- se viene contra ella. ¿No se acuerdan acaso de cuando Fujimori cerró el Tribunal Constitucional para asegurar su re re elección?"
*Presentan obra completa de Gonzalo Rose. Leo en La República que la presentación es hoy por la noche en el Museo de la Nación. “Los encargados de comentar la reedición de las obras del vate peruano serán los escritores y periodistas César Lévano y Enrique Sánchez Hernani. Además, asistirán a la ceremonia Francisco Rose, María Teresa Rose y Gryzel Matallana, hermanos y sobrina del poeta”. La pregunta es: ¿calificará Agreda de kitsch la poesía de Rose en la reseña correspondiente? Me temo que no le van a quedar ganas de usar ese término durante mucho mucho tiempo.
*Conozca a Mario Santiago. No pueden perderse la seguidilla de notas, entrevistas y videos que ha colgado el poeta Paul Guillén en
Sol Negro, con ocasión del aniversario de la muerte del poeta mexicano Mario Santiago. Como sabemos todos, Santiago era carnal de Roberto Bolaño y, bajo el nombre de Ulises Lima, es el protagonista de la novela Los detectives salvajes. I-m-p-e-r-d-i-b-l-e.

12 comentarios:

  1. Anónimo11.1.08

    Coral, tú no tienes Molekine, tú tienes cuaderno Loro, jajajajaja, qué apreciación más cojuda, eso sí que es kitsch!!! Un abrazo, no sabía que manyabas de arte.

    Fidel K.

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  2. candelero11.1.08

    Agreda dice que te has tomado la molestia de revisar 500 reseñas de La República para halalr cuatro kitsch. habla.

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  3. qué te puedo decir, candelero, solo hace falta leer dos reseñas de Agreda para leerlas todas. Y los que buscaron los datos sobre kitsch fueron los lectores de este lindo blog.

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  4. Anónimo11.1.08

    Esto sí que es kitsch:


    COMO UN HALO DE LUZ BAJO LAS AGUAS

    Poesía. Silenciosa algarabía del corazón.
    Blanca Varela

    El corazón del espejo es tan limpio como su memoria
    y su terror es el silencio en medio del taladro
    golpeando las columnas de luz que emergen con el día y se esfuman
    como una vaga inquietud refugiada en una esquina que danza
    susurro que impregna el gemido
    y la telaraña recorriendo los vasos sanguíneos para atrapar
    el frágil aliento de la humanidad y devorarlo
    El espejo que no conecta tu rostro con su carne viva y sus músculos
    también amontonados los días, al pescar del río—
    tachando frases para desollar la búsqueda
    el niño del ahora es la letra, espuma y arena
    intentándose.
    Absurdo este no querer, si no tienes espejo no golpees las columnas,
    no destroces los pastos ni las nieves si no caminas
    trizada lengua de sangre adormilada.
    Ahora anuncia el cuerpo tenso como un halo de luz bajo las aguas
    el cuerpo y su corazón de tormentas, músculos de hojalata.
    ¿Quién cuenta las horas alrededor de una vieja esquina
    en las mañanas que bailan? Caros mensajes, sinfín de juegos
    en una riña que sutura: el espejo tiene de la ausencia
    su sombra.
    Objeto del mañana, pequeña certidumbre de carne viva.

    jeje

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  5. ja! "músculos de hojalata", genial. Y que me dicen de la "mañana que baila" y de la "riña que sutura", y la idea esa del silencio en medio del taladro!!

    Pero no, no es kitsch, es solo poesía (de la mala).

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  6. el datero11.1.08

    el poema es de Paolo de Lima.

    por otro lado, ese señor Agreda no debe saber nada de internet tampoco, porque solo basta teclear "kitsch" y "Agreda" en google para que salgan las diez reseñas donde usa la palabra.

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  7. De De lima! Ups. Bueno, es solo un poema, ¿no? Debe de tener mejores...

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  8. Anónimo11.1.08

    ese de Lima sí que es un buscador de belleza nato, solo necesita una brújula estética.

    Rubén

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  9. Anónimo11.1.08

    este es digno del peor Darío

    "TRIZADA LENGUA DE SANGRE ADORMILADA"

    Asu!

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  10. Anónimo11.1.08

    Esta es la ultima de Leo Zelada. Que tiene en la cabeza ese pata?
    ....................

    Recuerdo que ese invierno le dije a Carlos Oliva: “Vamos a formar un grupo de poetas, que sea el más parricida y maldito de la poesía”. Y él me dijo: “Está bien, hagámoslo”.

    Fue a mediados del año 1990. Nuestro primer recital lo dimos en la Universidad Villareal. Aún no teníamos un nombre y en ese momento a Carlos se le ocurrió: ”Nos llamaremos Neón: porque somos la luz en la oscuridad, Rubén”. Esas fueron sus palabras textuales. Así empezó todo.

    El primer recital lo hicimos en diciembre de ese mismo año, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y fue un éxito. A partir de ese momento organizaríamos una serie de encuentros de poesía con rock, instalaciones pictóricas, teatro de agresión, performance que buscaran acabar con la pasividad del receptor… El más célebre de esos ciclos se llamo “Poesía con Cólera”. Allí participaron todas las universidades públicas y privadas de Lima.

    Entonces ya se habían incorporado los demás integrantes de la segunda etapa del grupo como Juan Vega, Miguel Ildelfonso, Héctor Ñaupari, Paolo de Lima, Mesías Evangelista, Roberto Salazar. Estos recitales de arte total tenían como eje central la poesía. Fueron un fenómeno social en los primeros años de la década de los 90s del siglo pasado. Era seguido por las secciones culturales y de juventud de la prensa capitalina.

    Recuperábamos la poesía urbana, y una vuelta a la orilla lírica, la cultura híbrida peruana. Lo underground en un mar de colores pasteles. En aquella época yo vestía todo de negro, con botas militares, cadenas y una cinta roja en el brazo como si fuera un Punk-Dark.

    Carlos era mi mejor amigo. Juntos boicoteábamos todos los recitales de poesía que se nos ponían en frente y si había alguna pelea en honor de la nueva poesía que representábamos, pues nos agarrábamos a golpes con nuestros ocasiones enemigos de la noche.

    Muchos de estos actos acababan en lecturas de poemas en las plazas públicas, entre un mar de botellas rotas que se estrellaban en la noche. Eso de torear carros lo inventé yo, como una especie de rito de iniciación para los nuevos miembros de Neón. Mas luego se convirtió en una costumbre que teníamos algunos neones cuando estábamos muy ebrios y pasados. Éramos los duros de la poesía.

    En alguna entrevista al diario El Comercio, en 1993, dije lo siguiente sobre esa época: “Cuando salimos éramos autodestructivos, vivíamos en un estado perpetuo de ebriedad y alucinación. No tanto como evasión sino como una manera de experimentar visiones. Nos peleábamos con todos, y tuvimos que ser escandalosos para ser escuchados. Pero lo que fue una forma de liberación luego se convirtió en perdición. Fue un experimento raro pero necesario, pues todos veníamos de familias desintegradas, por lo que la pandilla fue nuestro hogar. Nos mostramos al mundo como éramos, sin reprimirnos".

    Mi profesor de literatura en la Universidad, Antonio Gálvez Roncero, me expresó que era la primera vez que por adelantar un fragmento de un libro, había surgido tanto alboroto en la prensa, a favor y en contra. Eso pasó con Delirium Tremens mi primer texto publicado, más no mi primer poemario. El libro, en su versión completa, fue editado en 1997. Ya tenía encima la fama de poeta maldito y fue imposible, desde ese momento, separar mi obra de mi persona. En esos años andaba loco, todos los días tomaba alcohol en los lugares más sórdidos de la ciudad, junto con Carlos. Íbamos totalmente puestos de cocaína. En esos estados alterados del espíritu, daba recitales, mandaba a la mierda al público en los lugares más solemnes y académicos, o leía acompañado con guitarristas de Rock. Empezaba a leer con entonación pausada, para terminar vociferando como un vocalista de Hard Core.

    Uno de los múltiples actos, el que queda más en el recuerdo, fue aquella vez que entre con decenas de punks y destrozamos el Centro Cultural Magia, bastión entonces de la cultura decadente peruana. También fue conocida la polémica que tuvimos con Mirko Lauer, al cual le quite el micro, ante la negativa de este grandilocuente personaje de aceptar la importancia de nuestros textos. O las polémicas públicas con Antonio Cisneros. Con el que hicimos las paces en medio de una borrachera, a la que tuvo el honor de invitar. Con Oliva, solo reconocíamos como gran poeta de nuestra patria a Cesar Vallejo y los demás nos parecían fantoches. Aunque con el tiempo reconocimos la importancia de Cisneros y Enrique Verastegui.

    Carlos y yo éramos los más radicales del grupo, el resto de miembros siempre nos acompañaban en algunas acciones, pero casi nunca intervenían. Los demás de integrantes no compartían nuestro extremismo poético. Yo de niño fui miembro de una pandilla en el puerto de El Callao y Carlos también fue un guerrero de la calle, pero en el distrito del Rímac. Así que, esto de ir contra el orden establecido, las instituciones y saltarnos las leyes era parte de nuestro día a día. El resto eran chicos rebeldes en época universitaria, o jóvenes de clase media que ingresaron al grupo, porque estaba de moda.

    En ese contexto no me sorprendió por ello que Beto Ortiz, conocido entrevistador de la televisión peruana, haya escrito en un prologo que realizó al poeta Lizardo Cruzado, que había pertenecido al grupo Neón. Lo cual es falso. Siempre fue su sueño, pero nunca ocurrió. O que dizque críticos literarios como Marcel Velásquez, hayan pedido de rodillas su ingreso a nuestra cofradía, sin ningún resultado. Sí estuvieron brevemente escritores, y ahora catedráticos universitarios, como Carlos García Miranda, Selenko Vega, Miguel Maguiño o Iván Segura. Toda esta facción academicista, fue expulsada cuando liderados por Carlitos García pretendieron hacerme un golpe de estado literario en la conducción del grupo. En esos años se discutía con gente con la cual se discrepaba pero que al menos eran inteligentes. Ahora uno discute en blogs, con una joven promesa de 40 años, o con un ignorante aprendiz de crítico, como es el gago Thays o el enano Faverón . Dos tristes mediocres eunucos.

    Lo más interesante que ingreso a Neón fue “Virgen Sideral”, integrado por Nagel y Paul Saavedra, ellos trajeron propuestas de ciencia ficción, cómic, o mezclas de psicodelia experimental y música aleatoria con poesía.

    Pasando a temas más serios, e ingresando a los momentos de tensión, quizás lo más peligroso, fue cuando sufrimos una infiltración de simpatizantes del grupo terrorista Sendero Luminoso. Al cual combatíamos Carlos y yo en la universidad. Fue en un recital que organizamos en el auditorio 1 A de la Facultad de letras de San Marcos. El evento se convirtió en un “lleno total”. Mas no habíamos caído en la cuenta de que ese día era el aniversario del grupo senderista. Entonces empezamos a oír las acostumbradas peleas entre estudiantes y miembros de la policía, a las afueras de la ciudad universitaria. Pero esta vez, fue diferente. No solo detuvieron a cientos de estudiantes, sino que los terroristas iban facultad por facultad haciendo barricadas, y respondiendo con armas de fuego a la represión.

    De repente empezaron a tirar las primeras bombas, justo al lado de nuestro acto. Fue en ese momento en el que tomé la determinación de no acabar con nuestro encuentro cultural, y exhorté al público para que se mantuviera firme y no se movieran de sus sitios. Había que vencer al miedo. Una a una fueron sonando las bombas al costado. Llegando, - las conté-, a haber diecisiete detonaciones, aquella mañana. Pero nadie se movió del auditorio. Ese fue nuestro logro. Como había algunos periodistas que venían a cubrir nuestra actividad artística, la policía no se metió con nosotros. Eso lo aprovechó un miembro silencioso de nuestro grupo, para dar sorpresivamente vivas a la lucha armada, ante nuestra sorpresa. Lo que se convirtió en motivo suficiente para expulsar a ese poeta de Neón personalmente. Aquel día declaramos la guerra abierta y frontal a Sendero, junto a Carlos Oliva. Por eso mi indignación por la pérfida labor de Paolo de Lima. La de mancillar la memoria de Oliva y de Neón sutilmente, contextualizando los 90s con un análisis, que pretende suavizar las brutalidades de aquella agrupación del terror, con la cual parecía simpatizar.

    En 1993 realice un viaje con mochila al hombro desde Perú hasta Los Ángeles, Estados Unidos. Atravesé 13 países, crucé la selva amazónica, El Darién, los Andes y Centroamérica, ingresando a la tierra del tío Sam por Tijuana. Ese viaje cambio mi vida.Cuando ya no creía en nada, en cada pueblo que llegaba siempre encontraba a una persona sencilla, de campo, dispuesta a darme posada y hospitalidad sin conocerme. Esto me devolvió la esperanza en la bondad de la gente. No todo estaba perdido en el mundo. Por ello, y por algunas experiencias extraordinarias que pasé en mi travesía, abandoné mi nihilismo y ese tipo de bohemia. Sólo, con una pequeña mochila y mi diario de viaje me dediqué, en esta aventura, a viajar pueblo por pueblo de América y conocer sus costumbres y tradiciones.

    Durante mi ausencia de 4 años en el exterior, me enteré de la muerte de Carlos en 1994, y de Juan Vega en 1996. Cuando retorné a mi patria, me di cuenta que Perú había cambiado. El circuito literario estaba muerto. Había un cierto orden, pero escasa rebeldía. Me topé con la enorme sorpresa que Paolo de Lima, Selenko Vega, y hasta el serio crítico literario Ricardo Gonzáles Vigil habían tergiversado la historia del grupo. Negado mi condición de fundador y líder del grupo Neón, junto a Carlos, a pesar que era voz populi a principio de años 90s. Solo Oliva fundó conmigo el Neón, el resto llegaron después. Sentía que los homenajes que se le habían realizado a Carlos Oliva y Vega eran fruto del oportunismo. La realidad es que ninguno de los supuestos amigos de Oliva y Vega, estuvieron al lado de ambos, en los momentos previos a su muerte. Sabían que Carlos estaba mal por su adicción a las drogas, lo que provocó su muerte violenta. Se tiró contra un coche, en un estado de exaltación. O el caso de Vega, cuyo enorme problema político, motivó su misterioso asesinato. Hubo silencio y eso no lo puedo olvidar. Por ello, es además importante reconocer también el legado poético de Eli Martín, otro poeta miembro importante de Neón, que falleció de Sida, a finales de la década de los 90s.

    Cuando regresé, en 1997, refundé el Grupo. Esta vez con una motivación más política. Interviniendo activamente en las protestas estudiantiles contra la dictadura. Ingresando sin autorización en la Plaza San Martín o en la Plaza Mayor, para organizar mítines contra Fujimori. En aquel año, casi la totalidad de la intelectualidad peruana no protestó contra el Gobierno. Aunque sí había tímidos apoyos, lo que predominaba era el miedo. En 1999, cuando ya se veía caer el régimen autoritario, muchos oportunitas se volcaron a la oposición. Luego sacaron beneficios individuales, que es lo clásico en la cultura oficial peruana.

    Sin embargo, no todo fue política. Sino más bien tratar de romper con nuestro propio paradigma de “malditos”, para explorar otros tipos de poéticas como la vanguardista conceptual, representada por José Calderón, Percy Ramírez, o el camino de las poéticas místicas, míticas en Luis Espejo o Gerson Paredes. Así como la neobarroca, en el caso de Harold Alva. Esta segunda etapa tuvo un énfasis estético. Buscar una propuesta intercultural híbrida, bajo el lema "Pasar de la Generación X a la nueva civilización planetaria". A su vez, se logró el sueño de devolver al espacio público la poesía. Para organizar, exitosamente, festivales culturales masivos, con la asistencia de miles de personas, que luchábamos por el restablecimiento de la democracia en Perú.

    En una entrevista, que me hicieron en el año de 1992, para una revista de la Universidad Católica lo dije. “Neón pertenece a las calles de la ciudad, no a un solo lugar. Nos hemos reunido en la Plaza Francia, en la Avenida Tacna; en cualquier lugar donde nos agarraba la noche. Un local siempre implica, por un lado gastar -cosa que por lo general no podemos-, y por otro cierta formalidad, una limitación para las ganas de expresarnos que teníamos. Hemos frecuentado casi todos los lugares en donde hay un bar, pero preferíamos los lugares abiertos. Quiero referirme a la cuestión familiar que se ha mencionado antes: Neón para muchos de nosotros fue una familia. Nos acogíamos, apoyábamos y contábamos frustraciones, o alegrías. Nos aceptábamos como éramos, sin distinguir opciones sexuales ni políticas. Alguna gente nos llamaba marginales. Sin embargo ahora, hay un auge de la poesía `maldita´ y rebelde. A Neón le achacaron también esa denominación de marginalidad. Ahora es una moda llamarse marginal, hay gente que vive de eso. Nosotros, además, renegamos de una serie de convenciones, estábamos al margen. Rechazamos cosas, las cuestionamos, discutimos para saber mejor quiénes éramos y qué hacíamos, nunca para golpear. Los cuestionamientos tienen el fin de llegar a algo, de encontrar salidas. Si no cuestionáramos nada no estaríamos vivos. Éramos escépticos ante el discurso político, ante el poder oficial, ante las racionalidades formales, pero no ante la vida”. Con esta imagen de Neón me quiero quedar.

    Ningún ensayo o trabajo reflexivo que se ha publicado hasta ahora, ha dicho lo que realmente fueron los años 90s. Ni el parcializado estudio de Luis Fernando Chueca, con la literatura más light, ni las declaraciones peyorativas de gente inepta para la poesía, como el caso del crítico literario Miguel Ángel Huamán.

    Así, después de 18 años, he escrito esta crónica. Para decir la verdad de nuestra experiencia. Para nosotros la poesía estuvo estrechamente vinculada a nuestras vivencias intensas y a una vocación auténtica. No buscábamos aplausos de aprobación. Tal vez por ello, fuimos los últimos románticos de la palabra.

    Ahora, pasado el tiempo, ya no levanto banderas, como la generación poética de los 90s. Tampoco me interesa defender posturas nacionalistas o regionales. Si de algo me ha servido mi estadía en Europa, es para aprender la cultura desde una perspectivas más amplia. Lo cual no quiere decir olvidarse de las raíces.

    Con este escrito, espero haber acabado definitivamente con el tema de Neón. Pues hace años, ya pasé página a esta historia. Solo era mi deber hablar de estas cosas, por un compromiso de amistad con poetas. En especial a los 3 miembros de Neón fallecidos, que asumieron la poesía con la pasión y estremecimiento, que deben tener los verdaderos poetas y cuyo compromiso con el oficio fue más allá del de la academia.

    Con estas palabras, creo, al fin, haber cumplido con narrar la verdadera historia del grupo literario más radical de la poesía contemporánea: Neón.



    Postdata.- En diciembre del 2000 se acordó la desaparición formal del grupo Neón, en una ceremonia pública de incineración poética de nuestros textos. En el año 2002 se publicó la antología poética del grupo Neón “Poemas sin límites de velocidad”.

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  11. el datero firme11.1.08

    Iván Thays en Notas Moleskine:

    “en cuanto a algunos autores más reciorridos de los que esperaba mucho, o incluso muchísimo, como Luis Nieto Degregori, Grecia Cáceres, Claudia Ulloa, Luis Hernán Castañeda o Marco García Falcón, debo admitir (con pena) cierta frustración en mis expectativas.”

    “Me encantaría hacer una reseña del libro de Marcos (García Falcón) y de otros aquí mencionados, pero no tengo tiempo. Y se necesita tiempo para decir algo negativo de un libro hecho con honestidad.”

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  12. Hola Víctor, gracias por el comentario. Es cierto, hay cierta timidez en la aparición del signo tecnológico en el conjunto de obras que actualmente se exhiben, y es muy paradójico porque esas mismas ideas, llevadas de la mano por el optimismo desarrollista de la época, colmaron el vocabulario de muchos de estos artistas quienes afirmaban la necesidad de abolir diferencias geográficas e históricas a través de los nuevos medios de comunicación. El tema requiere un estudio más profundo y por ello con Emilio estamos ya trabajando en el libro de Arte Nuevo que yo espero esté ya listo antes de finalizar el presente verano. Saludos.

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