15.1.08


Autoficción

El autor de Exploradores del abismo (Anagrama, 2007) me envía muy gentilmente un artículo aparecido en la revista Magazine Litteraire, sobre el tema de la autoficción, sus lindes y naturaleza. Mucha atención:


Por Enrique Vila-Matas

Sólo una certeza: la autoficción es un neologismo creado por el profesor y novelista francés Serge Doubrovsky en 1977. Designa una variante moderna de la autobiografía novelada. En inglés, el mismo género literario se llama faction y surge de la anexión de las palabras fact y fiction.

Hasta ahí todo lo que sé sobre la autoficción.

Me sonrojo de pronto. Me doy cuenta de que debo pedir perdón, pues sé algunas cosas más sobre el tema. Ya ven ustedes como soy. Sin apenas darme cuenta, me había puesto ya a hacer autoficción. Sí, sé algunas cosas más. Sé, por ejemplo, lo que dijo exactamente Doubrovsky. Dijo que la autoficción tenía lugar cuando “el autor se convierte a sí mismo en sujeto y objeto de su relato”. Y también sé o creo saber lo que distingue la autobiografía de la autoficción. Es bien sencillo: la autoficción es la autobiografía bajo sospecha. Quien narra su vida la transforma en novela y cruza la frontera hacia los dominios de la fabulación. Es decir, no tenemos por qué entender la autobiografía sólo al modo clásico (como mera reproducción exacta del yo), sino como un conjunto de materiales que se utilizan para la ficción, de manera que el autor autoinventa su autobiografía.

No es necesario que seamos como los demás nos quieran ver, sino que la escritura puede servirnos para construirnos nuestra propia personalidad y biografía. Podemos renunciar a tener una caótica relación con los acontecimientos de nuestra vida e intentar autocrearnos, modelar nuestro propio personaje y nuestra propia biografía para uso del lector, o de nuestra novia, esposa o suegra.

Eso es lo que hizo, por ejemplo, Gombrowicz en su famoso Diario. Obviamente, en algún lugar de la base de la construcción del mismo se hallan hechos reales de la vida del autor, de la vida de Gombrowicz. Son hechos que se relatan más o menos minuciosamente, pero al mismo tiempo aparecen en igualdad de condiciones fragmentos con carácter de ensayo filosófico, brillantes polémicas, partes líricas, bromas grotescas, y también abiertamente ficción literaria.

Ahora bien, Gombrowicz no llegó a oír hablar nunca de autoficción, ni maldita falta que le hacía. A mí también me costó saber que existía esa palabra que Doubrovsky trajo al mundo. Muchos años antes de que oyera hablar de autoficción, recuerdo haber escrito un libro que se llamó Recuerdos inventados, donde me apropiaba de los recuerdos de otros para construirme mis recuerdos personales. Todavía hoy sigo sin saber si eso era o no autoficción. El hecho es que con el tiempo aquellos recuerdos se me han vuelto totalmente verdaderos. Lo diré más claro: son mis recuerdos.

Tuve, eso sí, mis problemas cuando conocí a Antonio Tabucchi, a quien le había robado en ese libro sus recuerdos de Porto Pim, en las Azores. Pero Tabucchi se lo tomó a bien y dio una doble vuelta de tuerca al asunto transformando los recuerdos que yo le había robado en unos recuerdos suyos inventados. Esta doble vuelta de tuerca no tiene por ahora ningún neologismo que la designe, está a la espera de algún Doubrovsky, aunque, a decir verdad, yo preferiría que no surgieran más Doubrovskys, pues no veo necesario que haya que darle nombre a todas las variantes del supuesto nuevo género, y digo “supuesto nuevo género” porque de hecho ya Dante o Rousseau lo practicaron.

Si nos atenemos a lo que dijo Borges, Dante escribió toda la Divina Comedia únicamente para poder incluir en ella de vez en cuando escenas de sus encuentros con la irrecuperable Beatriz, cuya mirada solía colmarlo de intolerable beatitud. Beatriz que solía vestirse de rojo. Beatriz en la que había pensado tanto que le asombró considerar que unos peregrinos, que vio una mañana en Florencia, jamás habían oído hablar de ella. ¿Existió realmente Beatriz? La sombra de una ligera sospecha cae sobre ella. Y otra sobre Dante. ¿Acaso tenía éste recuerdos inventados?
Mucho me temo que la autoficción la inventó Dante.

“La vérité a structure de fiction”, decía Lacan. Y seguro que Dante habría suscrito perfectamente esta frase.
(EV-M con Paul Auster y su familia)
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Límbicas
*Oquendo y una encuesta literaria. En su imperdible columna de La República, Abelardo da hoy los resultados de una gran encuesta literaria hecha por Internet: "Poetas preferidos en el Perú" 1º C. Vallejo (619)- 2º J. E. Eielson (476)- 3º J. Watanabe (328)- 4º J. G. Rose- 5º C. G. Belli- 6º E. A. Westphalen (199)- 7º Martín Adán (183)- 8º J. S. Chocano (171)- 9º E. Verástegui (171)- 10º J. M. Eguren (149)- 11º M. Melgar (123)- 12º C. Oquendo de Amat- 13º B. Varela (108)- 14º A. Romualdo (99)- 15º M. González Prada (87)- 16º César Moro (84)- 17º Otros (27). Total de respuestas: 3,479. "Narradores preferidos en el Perú" 1º M. Vargas Llosa (426)- 2º J. M. Arguedas (424)- 3º J. R. Ribeyro (402)- 4º C. Alegría (301)- 5º M. Scorza (297)- 6º López Albújar (221)- 7º A. Valdelomar (136)- 8º A. Bryce (176)- 9º M. Gutiérrez (136)- 10º C. E. Zavaleta (121)- 11º R. Palma (98)- 12º V. García Calderón (76)- 13º C. Jara (64)- 14º M. Bellatin (56)- 15º Otros (39). Total de respuestas: 3,035. (Fuente: conglomerado cultural)"
*El jinete de la tortuga, convocatoria. "El comité editorial de la revista de creación El Jinete de la Tortuga anuncia el lanzamiento de la convocatoria y recepción de trabajos para su cuarta entrega. Están invitados todos los escritores hispanohablantes a participar en las categorías de cuento y/o poesía. El Jinete de la Tortuga es una revista producida por egresados de la escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Con este nuevo número, la revista El Jinete de la Tortuga enfatiza su compromiso con la difusión de la literatura de creación de los nuevos escritores, sin distinción de nacionalidad o edad. Las bases pueden revisarse en: http://www.eljinetedelatortuga.blogspot.com/".

1 comentario:

  1. Anónimo16.1.08

    maravilloso este escrito víctor. felicitaciones por tal hallazgo y amistad

    Joan

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