6.2.08


La extrema brevedad: microrrelatos de una y dos líneas


Reproduzco por su evidente interés la primera parte de este texto de un especialista sobre el relato breve hispanoamericano. (Aquí pueden leer el texto completo, aparecido en el número 32 de la revista Espéculo).


David Lagmanovich (Universidad Nacional de Tucumán)

La noción de brevedad ronda siempre las consideraciones sobre la minificción. Aunque la brevedad no sea, ni con mucho, el único rasgo que es necesario observar en estas brillantes construcciones verbales, resulta lógico que para el lector común, e inclusive en cierta medida para el escritor, resalte de manera especial. Fue, en efecto, la primera característica que llamó la atención de lectores y críticos de esta forma literaria: la que primero produjo desconcierto y, a partir de allí, admiración.

Ocurre, sin embargo, que tal noción es eminentemente subjetiva. Se puede considerar “breve” un relato de ocho o diez páginas, pero también lo será uno de un par de páginas, e igualmente -y con mayor razón- algún texto de extensión aun menor, que podremos describir en función de un determinado número máximo de líneas o de palabras, y no de páginas ni de párrafos. Pesan en este sentido la tradición de una literatura, y también la implícita comparación -casi instintiva, casi subconsciente- que formulamos con otros textos que conocemos, o bien con lo que se considera “cuento” o “relato” en nuestra propia literatura o en una distinta de ella.

Cuando se quiere ejemplificar cuán corto puede ser un texto narrativo, aparece el ejemplo indiscutido: “El dinosaurio”, de Augusto Monterroso. Ahora bien, en nuestra lengua no es éste un caso único: hay un buen número de microrrelatos cuyos textos caben en una línea o dos, a lo sumo en tres. ¿Habremos de aceptar una categoría nueva, la del microrrelato brevísimo o hiperbreve, aunque el nombre resulte redundante? ¿O bien entenderemos que hay casos en que el escritor extrema alguna de las características que también tienen otros textos de este tipo, y ese hecho es percibido por el lector como un factor de diferenciación?

Como las especificaciones gráficas -es decir, tipográficas- introducen variantes que no son productivas para el análisis de estos textos, volvemos a un principio que podemos considerar indiscutido: el del número de palabras de que consta una composición, incluido su título. Así, el mencionado “El dinosaurio” de Monterroso no consta de siete palabras, como a veces se lee, sino de nueve. Es que, en general en todo lo que consideramos minificción (y no es muy distinto el caso de la poesía), y de manera especial en los casos de una escritura minificcional especialmente breve, el título y el texto forman una unidad indisoluble. El primero cumple una indudable función de focalización y, al hacerlo, completa el significado -o, si así se prefiere, devela la intención autoral- a que aspira la composición en su totalidad.

A fin de constituir un corpus apropiado para estudiar este punto, hemos recogido algo más de un centenar de microrrelatos brevísimos (exactamente, 111 composiciones), y los hemos clasificado en una suerte de embudo, de mayor a menor. Tenemos así 13 textos (números 1 a 13) formulados en más de 30 palabras, aunque casi ninguno de ellos supera las 40. Vienen luego otras 41 composiciones (textos 14 a 55) que tienen entre 20 y 30 palabras de extensión. Finalmente, compilamos 55 relatos hiperbreves (números 56 a 111) que se desarrollan en menos de 20 palabras cada uno. Dentro de cada grupo, ordenamos los textos por orden descendente respecto del número de palabras que los constituye. Insistimos en que en el cómputo de cada texto queda incluido el título, ya sea éste tan económico como “Cien” (José María Merino) o tan explícito como “Justificación de la mujer de Putifar” (Marco Denevi). Por otra parte, dejamos de lado -al menos por el momento- toda discusión sobre qué constituye una palabra, aunque se trata de un punto teórico de cierta relevancia. Dividido así el corpus en tres segmentos, en cada caso presentamos ante todo los textos; ofrecemos luego un comentario sobre ese grupo, y hacia el final del trabajo nos ocupamos de las conclusiones generales.
(Marco Denevi, notable narrador argentino y maestro del cuento breve)

3 comentarios:

  1. Alfonso7.2.08

    Y coincidencia feliz, haces bien en colocar un texto de esa índole y calidad por lo concerniente al microrrelato, pero subrayo lo de coincidencia porque deseo verlo como un homenaje a un estupendo escritor (referido en el texto) como Marco Denevi, el cual murió hace diez años (en 1998).

    ResponderEliminar
  2. y es un homenaje, Alfonso, claro que sí.

    ResponderEliminar
  3. gran texto, pude leerlo entero y esta claro que es un texto indispensable.

    gracias por difundirlo

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.