20.2.08


Microrrelato y símbolo

Revela Julia Kristeva en El texto de la novela (Lumen, 1974) que la aparición de dicho genero coincide con la caída del símbolo como paradigma predominante en la cultura europea –estamos hablando de fines de la Edad Media y principios del Renacimiento-, y con la instauración del signo –horizontal y proliferante, a diferencia del simbolismo, que es vertical, trascendente y semánticamente más determinado- como elemento central en los procesos discursivos.

Poniendo a un lado el esquematismo del aserto (después de todo las novelas de caballería tardías y aún muchas de sus formas epigonales y carnavalizadas siguieron siendo simbólicas), es interesante lo de Kristeva porque, de cara al retorno del cuento en su forma más breve como horizonte creativo, nos plantea preguntas claves. Por ejemplo:

¿Puede acaso ser el microrrelato una especia de retorno de lo simbólico a la literatura en la medida que no goza del carácter extensivo y “combinatorio” –el vocablo es de Kristeva- de la novela, en la medida en que no puede plantear un entramado de significaciones horizontales y contiguas, en profusos transformación y cambio, como lo hace la novela? Una cosa es cierta: como debe ser ceñido y fulminante, el microrrelato se ve obligado muchas veces a retomar lo simbólico como paradigma.

En cualquier caso la posibilidad está siempre ahí. El microrrelato, al tener que llegar al lector con una red discursiva excesivamente simplificada, instantánea, tiende naturalmente al simbolismo, a la epifanía narrativa y aun a la hoy desprestigiada alegoría. Lo que dentro del microrrelato no entra dentro de estas posibilidades se aloja en lo que conocemos como (buen o mal) humor.


El buitre

Un buitre estaba mordisqueándome los pies. Ya había despedazado mis botas y calcetas, y ahora ya estaba mordiendo mis propios pies. Una y otra vez les daba un mordisco, luego me rondaba varias veces, sin cesar, para después volver a continuar con su trabajo. Un caballero, de repente, pasó, echó un vistazo, y luego me preguntó por qué soportaba al buitre.

-Estoy perdido -le dije-. Cuando vino y comenzó a atacarme, yo por supuesto traté de hacer que se fuera, hasta traté de estrangularlo, pero estos animales son muy fuertes... estuvo a punto de echarse a mi cara, mas preferí sacrificar mis pies. Ahora están casi deshechos.

-¡Véte tú a saber, dejándote torturar de esta manera! -me dijo el caballero-. Un tiro, y te echas al buitre.

-¿En serio? -dije-. ¿Y usted me haría el favor?

-Con gusto -dijo el caballero- sólo tengo que ir a casa por mi pistola. ¿Podría usted esperar otra media hora?

-Quién sabe -le dije, y me estuve por un momento, tieso de dolor. Entonces le dije-: Sin embargo, vaya a ver si puede... por favor.

-Muy bien -dijo el caballero- trataré de hacerlo lo más pronto que pueda.

Durante la conversación, el buitre había estado tranquilamente escuchando, girando su ojo lentamente entre mí y el caballero. Ahora me había dado cuenta que había estado entendiéndolo todo; alzó ala, se hizo hacia atrás, para agarrar vuelo, y luego, como un jabalinista, lanzó su pico por mi boca, muy dentro de mí. Cayendo hacia atrás, me alivió el sentirle ahogarse irremediablemente en mi sangre, la cual estaba llenando cada uno de mis huecos, inundando cada una de mis costas. (F. Kafka)


(F.K. Afiche)
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Límbicas
*Fotógrafo norteamericano Jonathan Moller expone en la Casona. "El conflicto armado interno ocurrido en Guatemala causó una situación parecida la situación que vivió nuestro país en los años del senderismo. En ese marco de reflexión las imágenes de “Nuestra cultura es nuestra resistencia”, muestra del fotógrafo norteamericano Jonathan Moller, no nos serán totalmente ajenas. Especialista en fotografía artística y documental y activista de derechos humanos, Moller presenta en estas fotografías a las Comunidades de Población en Resistencia (CPR), grupo humano que tras la violencia ocurrida en Guatemala debió buscar refugio en las montañas y selvas, y solo acabado este conflicto logró reasentarse en nuevas tierras. Su trabajo nos muestra a estos pobladores, las precarias condiciones en las que viven y su hacer cotidiano.Esta exposición, organizada por el Museo de Arte de San Marcos, se llevará a cabo del 21 de febrero al 29 de marzo, en la sala del segundo piso del Patio de Derecho del Centro Cultural de San Marcos (Av. Nicolás de Piérola 1222, Parque Universitario). Las visitas pueden hacerse de lunes a sábado de 10:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 2:00 p.m. a 5:00 p.m. El ingreso es libre".

6 comentarios:

  1. el datero21.2.08

    Coral, chequea este comentario con firma de Max Palacios en Puerto El Hueco:

    """max palacios said...
    Una sola cosa. Si vuelven a hacer uso indebido de mis producciones intelectuales optaré por las mismas medidas de Iparraguire. ¿Quién administra esta porquería?

    February 20, 2008"""

    Ahora el narrador se pregunta quién administra ese blog basura, pero hace unos meses te acusaba a ti de administrarlo. Lo que hay que ver.

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  2. Anónimo21.2.08

    Lo de la acusación de administrar PEH siempre fue una cojudez, literalmente se puede acusar a todos (es decir a nadie) de administrar un blog anónimo.
    Lo que de verdad alucina es la forma en que Palacios valida la acción legal de Iparraguirre contra Faverón. Es una cajita de Pandora ese Palacios.

    Fidel K.

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  3. Anónimo21.2.08

    en ese cuento de Kafka el buitre simboliza a la muerte y que le coma los pies al personaje es el impedimento de alcanzar la verdad.

    HG

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  4. Hola, Víctor:
    Creo que en este cuento, Franz no pudo ser más kafkiano...

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  5. Sí, es cierto. Aunque me guardo de atribuirle un sentido simbólico tan definido como estima el anónimo "HG".

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