6.3.08


Bomarzo

Es increíblemente alentador encontrar en un libro muestras de generosidad entre creadores. De rostro a la triste blogósfera literaria peruana, sobre todo. Compré hace unos días en “La casa verde” un raro libro de Joan Perucho (luego les hablaré un poco más de este gran escritor catalán) titulado Nicéforas y el grifo (Destino, 1987). Allí, entre decenas de cuentos y textos sobre las cosas más increíbles y fantásticas, encuentro una suerte de homenaje de Perucho al Bomarzo de Manuel Mujica Lainez:

Es este –dice el catalán en “El sagrado bosque de los monstruos”- un libro de realidades inventadas, extrañas, no demostrables, que se sitúa en la línea de los Borges, de los Cortázar, de los Cunqueiro, y que prueba que lo desconocido puede iluminarse a veces con el desconocido poder de la invención.

A este punto debo decirles que Bomarzo es una de las novelas que siempre hojeo desde que en un lejano invierno de fines de los ochenta la cogiera en mis manos por primera vez. Acudí, pues, iluminado por el magnífico cumplido de Perucho, una vez más a “El sacro bosque de los monstruos”, libro décimo de la notable novela del escritor porteño. Allí encuentro esto:

No quería yo –habla Vicino Orsini, gestor de Bomarzo-, pues nada hubiera sido más contrario a mi originalidad imaginativa, que el bosque de Bomarzo se transformara en un parque simétrico, de exacta lógica, en el que cada construcción respondería a meditadas correspondencias y equilibrios. Eso quedaba para los parques de otros príncipes italianos. El mío, que sería reflejo de mi vida, sería también distinto de todos, inesperado, inquietante. Lo que en él hubiera de rigor armonioso debía servir precisamente para exaltar su fantasía.

Vale saber que Orsini, el exótico duque de Bomarzo, aunque de rostro agradable, fue contrahecho de nacimiento y vivió con el trauma respectivo toda su vida. Hay que retener también que un astrólogo de la época le decretó algo más espantoso aún que su fealdad: la inmortalidad física. Por cierto, no ha faltado el previsible que ha vinculado el repudio a lo simétrico del Orsini de Mujica Laínez con su deformidad corporal. Perucho, más fino, ha sentenciado:

Como “los monstruos nunca mueren”, el sagrado bosque de Bomarzo significó para Orsini el paralelismo a su inmortalidad monstruosa.

Si se dejan caer por Europa, pueden visitar el verdadero Bomarzo –existe, qué pensaban-, un lugar que, según la descripción que da de él El mundo de Sofía digital, no parece estar muy lejos de las bellas alucinaciones del escritor argentino, celebradas a pecho abierto por el catalán. Si no pueden pasear por entre las inquietantes esculturas líticas, las misteriosas fuentes, los senderos tortuosos, estoy seguro que la lectura de Bomarzo será suficiente.


(Extraodinario dragon alado del Bosque de Bomarzo.)
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Límbicas
ESCRITORAS EN EL YACANA
Jr. de la Unión 892 (segundo piso) Centro de Lima

● viernes 7 de marzo
7:30 pm

Conversatorio sobre Flora Tristán
Expositora: Diana Miloslavich

Lectura de poemas
Carmen Ollé
Patricia Alba
Tatiana Berger
Elba Luján
Denisse Vega Farfán
Andrea Cabel

● viernes 14 de marzo
7:30 pm

Lectura de poemas
Rocío Silva Santisteban
Mary Soto
Doris Moromisato
Carmen Julia Palmer
May Rivas
Ana María Falconí

Participación de la maestra flautista:
Florencia Ruiz Rosas

● Viernes 28 de marzo
7:30 pm

Marita Troiano
Sonia Luz Carrillo
Alessandra Tenorio
Vanessa Martínez
Arianna Castañeda
Violeta Barrientos
Carolina Fernández
Video: Karen Bernedo

ENTRADA LIBRE

*Novela por Internet. Juan Carlos Guerrero reaparece con una novela on line bajo el brazo. Pueden adquirirla entrando a su delirante blog:
Espartako.

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