18.3.08


Márai y la construcción del personaje

Con frecuencia hallamos en ciertas reseñas de libros que el comentarista apela a la muletilla de achacarle al autor la “falta de construcción de los personajes". Ciertamente es esta una preocupación de importancia en la novela mimético-realista actual, a pesar de que ciertos reseñistas la utilicen como cuartada para atacar a autores que no son de su agrado.

Releyendo ayer El último encuentro (2006) de Sandor Márai, una joya de la narrativa breve y ejemplo de dosificación e intensidad narrativas, me topé con un personaje que, ladrillo a ladrillo, el narrador erige en tres o cuatro páginas que son un emporio de buen narrar. Primera cita (el General ha mandado a llamar a la nodriza):

Nini tenía noventa y un años, pero llegó en seguida. Había criado al general en aquella misma habitación. Había estado presente durante su nacimiento. Tenía entonces dieciséis años y era muy hermosa.

Desde la primera frase se subraya la singularidad de Nini. A pesar de ser una anciana llega rápido, y ha acompañado durante toda su vida al personaje. Más que eso:

Amamantó al general, porque tenía leche en abundancia (…) El primer sorbo de leche que tomó el general fue del seno de Nini.

Pero la potencia de Nini no solo era fisiológica. Irradiaba una corriente de energía vital alucinante.

La fuerza de Nini llenaba la casa, a las personas, traspasaba las paredes, los objetos, como una corriente secreta: era como los hilos invisibles que mueven los muñecos del titiritero ambulante (…) A veces les parecía que la casa se derrumbaría con todos sus muebles si la fuerza de Nini no lo tuviera todo unido, que se caería en pedazos, como los paños muy antiguos se deshacen al tocarlos.

Luego de darle dimensiones casi míticas a su personaje –¿no la encuentran muy García Márquez a esta Nini?-, con sabio sentido de la proporción Márai la baja al llano destacando un defecto que la humaniza:

Durante el último año, un ojo de Nini enfermó de cataratas. Desde aquel momento, el ojo se volvió gris, parecía apagado y triste. El otro era todavía azul, del color de los lagos profundos de los montes (…) Este ojo sonreía.

Finalmente, el narrador sugiere una suerte de nueva filiación, secreta, entre Nini y el General; un vínculo vital mucho más profundo de lo que se pueda comprender:

Su vida y la de ella habían transcurrido paralelas, con el movimiento lento y ondulado de los cuerpos muy viejos. Lo sabían todo el uno del otro, más de lo que una madre puede saber de su hijo, más de lo que un marido puede saber de su mujer. La comunión de sus cuerpos los unía con más fuerza que ningún otro lazo. Quizás fuera por la leche materna. Quizás porque Nini había sido el primer ser vivo que había visto al General al nacer (…) Quizás fuera por los setenta y cinco años que habían pasado juntos bajo el mismo techo (…) No eran hermanos, ni amantes. Existe algo diferente de todos esos lazos, y ellos lo intuían de una manera poco precisa. Existe una especie de hermandad, más fuerte y más densa que la que une a los gemelos que salen del mismo útero.
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Límbicas
*Adiós al Yacana. Me entero por Sol Negro que los clásicos recitales de poesía del Bar Yacana del centro de Lima han sido cancelados por los mismos organizadores, los poetas Willy Gómez Migliaro y Dalmacia Ruiz Rosas, debido a la falta de seguridad que los dueños del local demostraron el viernes pasado, cuando la repudiable batida contra los poetas del centro de Lima. Ojalá puedan encontrar un nuevo espacio.
*Kassa Tomada. Hablando de nuevos espacios, La República da cuenta de la inaguración hoy por la noche de un nuevo espacio cultural en San Isidro.

4 comentarios:

  1. Anónimo19.3.08

    Angel Paez y Eduardo Adrianzén se ocupan hoy en sus columnas de la avanzada del Estado contra los artistas y poetas.

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  2. Bueno, cada vez más intelectuales y periodistas toman posición sobre un tema tan peligroso. Eso es bueno. Pero todavía no se escuchan las voces de los poetas con trayectoria...

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  3. A propo, una vez más me han clonado la cuenta de Blogger. Fíjense por favor en que los comentarios apócrifos tienen mi nombre subrayado; los originales, como este, tienen el nombre normal. Sé que es una tontería defenderse de la cloaca, solo hay que alejarse de ella, pero por esta vez me pareció necesario aclarar algo que cualquier blogger sabe bien. Gracias por visitar este blog.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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