13.4.08


Correcciones de De Prada

En el ABCD de hoy aparece una reseña fulminante del novelista español Juan Manuel de Prada (La tempestad, Las máscaras del héroe) sobre Zona fría, la reciente novela del escritor norteamericano Jonathan Franzen (1959), autor de la celebrada Las correcciones. Dice De Prada en sus últimos párrafos:


Diversas edades. Las peripecias del niño y del adolescente evocado en estas páginas rara vez logran conmovernos; Franzen no sabe cómo convertir una experiencia personal en experiencia universal, o tal vez ocurra que su experiencia personal sea tan desapasionada, tan engreída de su peculiaridad, que no logra despertar en nosotros el más mínimo ímpetu solidario. El hombre que, a través de sus diversas edades, comparece en estas páginas se nos va delineando poco a poco como un aburrido ególatra: descontento con el mundo que le rodea, seguramente, pero incapaz de revolverse contra él.

Esta mezcla de conformidad y solipsismo se aliña de vez en cuando con alusiones directas a la actualidad política (no falta la soporífera execración de Bush, la rutinaria adhesión a las tesis de Al Gore) que añaden artificio o pacotilla a los relatos, y nos confirman que Franzen es un creador de la estirpe de Schulz, un instalado que se esfuerza farisaicamente por mostrarse como un francotirador.

Hay petulancia en el joven artista que comparece en estas páginas, hay también pomposidad y narcisismo; pero tales lacras del carácter ni siquiera sirven para delinear un antihéroe subyugador. Franzen mira el mundo sin curiosidad, con una especie de infatuado hastío; y nos descubre que lo que en realidad le gusta mirar es el propio ombligo. Pero a diferencia de lo que ocurre con los grandes maestros, no logra que su ombligo se convierta en ombligo de la humanidad; no existe en su escritura capacidad de transferencia: sus tribulaciones y júbilos casi nunca nos atañen, tal vez porque no hay en ellas genuino dolor ni genuino entusiasmo. Y así el libro sucumbe a un designio de trivialidad.

Lo interesante (y muy en el fondo, admirable) del caso es que De Prada detecta que a partir de la aún reciente muerte de sus padres, Franzen ha virado su modo narrativo hacia la introspección, con resultados poco menos que desalentadores. Todo un ejemplo de honestidad el del español, sobre todo si pensamos que no pocos reseñistas se verían conmovidos con el caso y podrían tender a suavizar las formas en el momento de evaluar sus libros recientes. Franzen también ha publicado The twenty seventy city, Cómo estar solo y Zona templada.

(Franzen)

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