16.4.08


Mineral, animal, espíritu

A Octavio Paz


I

Oscuro arranque profundo
Se transmuta en balbuceo
De un hombre que es una roca,
Trozo aún de serranía.
¿Borrador de las entrañas?
No. Pujando hacia una luz
De cárdena violencia
Concluye el gemido en canto:
De la desesperación
Va surgiendo la esperanza.


II

Mineral milenario, con su carne
Padece, criatura desvalida
Que exige, siempre en alto voz paterna,
Relación hermanada entre los muchos,
Comunidad ingente en gran historia
Por tierras paralelas a los cielos
Que presiden y alumbran: luz-espíritu.


He consignado este poema de Jorge Guillén (1893-1984), incluido en su otro gran libro, Homenaje (1967) –por supuesto, luego del paradigmático Cantico (1950)-, porque me parece un excelente homenaje a un poeta tan complejo y completo como César Vallejo. Alguien que supo convocar en sus textos –como lo indica el título- casi todas las componentes de lo existente.

El poema parece seguir el itinerario poético del vate: desde una alusión posible a Trilce (“Oscuro arranque profundo”), pasando por un espejeo de Poemas humanos (“pujando hacia una luz/ De cárdena violencia/ Concluye el gemido en canto”), hasta una clara alusión a España aparta de mí este cáliz y al impulso axial de Vallejo: la solidaridad trascendente: “Relación hermanada entre los muchos,/ comunidad ingente en gran historia”. Un grande sobre otro grande.
(Vallejo.)

1 comentario:

  1. Anónimo16.4.08

    que buen poema en honor a Vallejo, aunque me resulta un poco oscuro, el cholo fue todo: animal, mineral y humano, cómo lo quieren superar.

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