29.4.08


Poéticas & Rollos. Klossowski

Hacía dos o tres años yo había leído un largo reportaje en el que Klossowski, fotografiado entre bastidores gigantescos, mirando a la cámara con el rabillo de un ojo desdeñoso, proclamaba su cansancio de la literatura y revelaba el remedio al que dedicaría sus últimos años de vida: pintar. El frunce vicioso de los labios estaba intacto. Recuerdo que me puse melancólico y que pensé: ya no leeremos nada nuevo de Klossowski. “Menos mal”, me dijo entonces, aliviado, un amigo escritor que acostumbraba releer las diez primeras páginas de Le Baphomet para comprobar cómo era imposible escribir. Pero enseguida toda melancolía desapareció, y una radiante comprobación vino a reemplazarla: la obra literaria de Klossowski, ¿no había tenido siempre para mí el brillo de una excepción, su carácter frágil, solitario y perecedero? No era tanto una excepción respecto de la literatura en general, ni de la literatura francesa, ni siquiera de la que habían practicado sus contemporáneos o incluso su círculo íntimo. Era una excepción para él mismo. En cierto sentido, que hubiera escrito me parecía uno de esos accidentes prodigiosos que el mundo (o un estado singularísimo del mundo) solo proporciona una vez cada mil años, y que por esa misma razón, porque perfectamente podrían no producirse, encarnan el concepto mismo de lo innecesario. Si ser Klossowski era suficiente, ¿para qué hacía falta agregar una obra?


---El fragmento está en las primeras páginas de Wasabi, la novelita de Alan Pauls (El pasado, Historia del llanto) que en el 2005 Anagrama republicó. (Su primera edición data de 1994). Pierre Klossowski (1905-2001) es uno de los escritores de culto más elusivos dentro de la literatura francesa del siglo veinte. Decepcionado de la escritura, luego de habernos legado varias novelas y libros de ensayo -y al menos una chef de’ouvre: Nietszche o el círculo vicioso (1969)-, dedicó las últimas décadas de su vida a la pintura.
(Alan Pauls. Pintura de Pierre Klossowski)
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Límbicas
*Eduardo Adrianzén sobre Melissa Patiño. La comparación con Angie Jibaja y la apuesta con que termina su artículo pueden parecer de gusto dudoso, pero lo que dice sobre la poeta enjaulada es cierto: "Patiño: una joven de 20 años apenas conocida en su barrio por promover actividades culturales que cayó en desgracia por no preguntar bien con quiénes viaja, a dónde y para qué. Lleva 60 días presa y acusada de delitos espantosos aún sin pruebas. Lo único cierto es que sus compañeros de viaje y en general el "tour" eran de lo peor, ¿pero qué hizo ella concretamente? ¿O quieren inventar a una nueva Maritza Garrido Lecca para tapar la incapacidad supina de este ministro del Interior? Si son tan "brillantes" para detectar "terrucos" que se dejan grabar tranquilos por cámaras de video en un terminal de buses, ¿por qué el crimen organizado ya se apoderó de varias zonas de Lima y Callao? Es una contradicción que daría risa si no fuera tan trágica". Leer todo en La República.
*¿Lo de la Jibaja es una cortina de humo? Lo dije el primero: Utero TV está destinado a convertirse en la big thing de la blogósfera local. Ahora se discute si el fulminante encierro de la modelo y actriz Angie Jibaja es una cortina de humo del gobierno.

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