10.5.08


Kraus y su antorcha

Por razones personales vengo investigando desde hace unos meses sobre la Viena de los Habsburgo, específicamente sobre los últimos años, entre fines del diecinueve y principios del veinte. Por ello estoy leyendo a Schnitzler, Canetti, Hofmannsthal, Musil, Zweig, y todos aquellos que escribieron y/o tuvieron que ver con aquel lugar y tiempo.

Revisando, así, el cuarto volumen de la Obra completa de Elias Canetti publicada por Círculo de Lectores, La antorcha al oído, me encuentro con un pasaje sobre el escritor satírico Karl Kraus (1874-1936), director y fundador de una de las más grandes revistas de todos los tiempos: Die Fackel ( La antorcha), que llegó a tener 992 números a lo largo de más de una década de vida. Canetti confiesa:

Pero el nombre que más a menudo oía en casa de los Asriel era el de Karl Kraus. Según ellos, era el hombre más importante y severo que a la sazón vivía en Viena. Nadie hallaba gracia ante sus ojos. En sus lecturas públicas atacaba todo lo malo y podrido. Editaba una revista que él mismo escribía, solo. Encontraba inoportuno todo cuanto le enviaban, no aceptaba colaboraciones de nadie ni contestaba cartas. Cada palabra, cada sílaba que publicaba en Die Fackel, salía de su propia mano. Todo ocurría allí como ante un tribunal en el que él mismo acusaba y sentenciaba.
(…)
Había escrito un drama de ochocientas páginas, Los últimos días de la Humanidad, en el que recreaba todo lo ocurrido en la guerra. Cuando leía pasajes en voz alta, uno quedaba paralizado. Nadie se movía en la sala, la gente apenas se atrevía a respirar (…) él solo era todo un teatro, aunque mejorado, y este prodigio universal, este ser increíble, este genio, tenía el nombre más común y corriente del mundo: Karl Kraus.


Más o menos la misma consideración superlativa por Kraus se encuentra en las memorias y novelas de algunos otros intelectuales de aquella esplendorosa ciudad europea. Sin embargo, sorprende que cuando el común de la gente piense en la Viena finisecular, piense en Freud, Klimt, Kokoshka, Schöenberg y Schnitzler, y no en el viejo Karl Kraus, quien sí pudo decir -apenas exagerando- que Viena era el café Griendsteidl, y ese café, él mismo.

Tendrían que revisar el libro de Edward Timms, Karl Kraus, satírico apocalíptico –cultura y catástrofe en la Viena de los Habsburgo-(1986) para darse una idea más nítida de la centralidad de la figura del escritor dentro de la cultura vienesa de aquella época. Al parecer hubo un acople casi perfecto entre la avidez cultural y crítica del gran público ilustrado vienés, y la voluntad de cambio y revuelta de un intelectual con una increíble llegada en vivo a la gente además de una enorme capacidad de comprensión del tiempo que le tocó vivir.

Si bien Sigmund Freud fue quien históricamente se llevó las palmas de ser el intelectual por excelencia de Viena, su opositor más importante y sólido entonces, Karl Kraus –quien deploró a principios del siglo veinte los excesos hermenéuticos del psicoanalista tal y como hoy lo hace una legión de críticos- debería ser más reconocido. No solo por la esencial presencia que tuvo durante su vida en Viena, sino porque su legado intelectual, La antorcha y Los últimos días de la Humanidad, es clave para la comprensión del esplendor vienés y en general del espíritu transitorio y apocalíptico europeo del diecinueve-veinte.

(Karl Kraus. Una portada de Die Fackel.)
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Límbicas
*Centro de Estudiantes de Literatura de San Marcos se pronuncia. Frente a los sucesos ocurridos durante la marcha de protesta de los estudiantes de San Marcos hace un par de días, el combativo profesor Carlos García Miranda envía un cuarto comunicado que pueden leer aquí.

7 comentarios:

  1. Anónimo10.5.08

    leyendo tu artículo comprendo mejor a Faverón. El quiere ser el Karl Kraus de la blogósfera chola. Pero solo obtiene risas hasta ahora. Hay que darle tiempo, todavía es joven (¿o no?)

    M.

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  2. Anónimo10.5.08

    no hay que olvidar a Wittgenstein y a Weininger, dos filósofos que estuvieron por ahí en esos años. Hubo otros pensadores importantes que luego fueron olvidados. Una revisión general de la época se impone. Suerte.

    Fidel K.

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  3. Anónimo11.5.08

    no solo ha obtenido risas, también un superblog, BASTA FAVERÓN, que agrupa a 30 intelectuales de todas las áreas, incluyendo a gente como Susana Villarán, todos ellos en contra de la basura que difunde Puente Aéreo todas las semanas.

    Pueblo Lúcido

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  4. Anónimo11.5.08

    ¿Quién es Gustavo Faverón?

    M.A.H

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  5. Anónimo11.5.08

    Victor, cuelga bien elo comentario de carlos garcia miranda, no se puede clickear.

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  6. el candelero12.5.08

    pregunta para faverón-kraus:

    ¿NO IMPLICA ALGO DE ESQUIZOFRENIA ESO DE INSULTAR E INSULTAR A LOS QUE CONSIDERAS TUS ENEMIGOS Y LUEGO DECIR QUE TU BLOG ES EL MÁS COOL Y MÁS INFORMADO DE LA BLOGÓSFERA?

    ¿INSULTAR A TU COMPETENCIA ES HACER CULTURA?

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  7. Anónimo14.5.08

    Hola, la editorial española Taurus publicó hace muchos años un librito de Kraus titulado "Contra los periodistas y otros contras", con prólogo de Jesús Aguirre (el editor de Taurus). También Joseph Roth, en "La filial del infierno en la tierra", cita a Kraus muy elogiosamente.

    Un saludo

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