4.6.08


ÑAUPARI Y LA BATALLA POR LA LIBERTAD

El poeta e ideólogo liberal Héctor Ñaupari acaba de dar a luz su nuevo libro de ensayos, Libertad para todos, editado en Argentina. Mientras comienzo a leer el libro y preparo una serie de preguntas al autor que publicaré aquí en pocos días, les pego este texto de Carlos Alberto Montaner (1), uno de los grandes pensadores liberales de Hispanoamérica, sobre Ñaupari. Felicitaciones.

La vieja pregunta que nos mortifica desde hace más de un siglo, cuando Rodó escribía su Ariel, permanece dolorosamente inmutable: por qué el norte anglo sajón del Nuevo Continente ha logrado unos niveles de desarrollo, prosperidad y estabilidad infinitamente más notables que los que hemos alcanzado en el sur colonizado por españoles y portugueses.

Una vez formulada la cuestión, vienen las múltiples explicaciones, unas acertadas, otras disparatadas, o falsas o incompletas, pero casi siempre dotadas de argumentos apasionados o racionalmente persuasivos: la tradición cultural e histórica, el peso, en algunas zonas, de enormes poblaciones no asimiladas del todo, la mentalidad social, la falta de sensibilidad de la clase pudiente, la corrupción de los gobernantes, la explotación nacional y foránea, el fracaso de las elites, la violencia ciega de la izquierda, la debilidad de las instituciones y un largo etcétera más o menos coherente.

Hechos los diagnósticos, de acuerdo con la tendencia de quien lo establezca, vienen los recetarios: los comunistas aseguran que la dictadura del proletariado, dirigida por un partido único, y el predominio absoluto del Estado, traerán la cura de nuestros males.

Muy cerca de ellos, en el vecindario del colectivismo, populistas y neopopulistas postulan otras variantes del intervencionismo y el clientelismo. No se proponen acabar para siempre con la pobreza, sino aliviarla artificialmente mediante una constante transferencia de riqueza que casi siempre acaba por paralizar el aparato productivo.

Por su parte, socialdemócratas, democristianos, conservadores y liberales colocan el acento de acuerdo con sus respectivas escalas de valores. Los socialdemócratas y los democristianos subrayan la importancia de la redistribución de la riqueza. Para los conservadores, el elemento primordial es la preservación del orden. Para los liberales, la clave del desarrollo, la armonía social y la felicidad individual –que es lo que más les preocupa– está en la libertad.

Y es aquí­ donde entra Héctor Ñaupari, uno de los más brillantes pensadores de la joven generación de latinoamericanos que está dando la batalla por la libertad. Ñaupari –además de excelente poeta–, tiene una magní­fica cabeza liberal a fuer de tener una magnífica cabeza jurí­dica.
Cuando nos enfrascamos en arduas batallas sobre asuntos económicos nos olvidamos que el pensamiento liberal es, sobre todo, una visión jurídica de las personas, de los derechos que las asisten y de las relaciones que mantienen con el resto de los individuos en ese terreno común al que llamamos Estado.

Hoy asociamos el liberalismo a Hayek o Friedman –Premios Nobel de Economía–, pero solemos olvidarnos de los estoicos formuladores de la hipótesis de la existencia de irrenunciables derechos naturales, de Santo Tomás, Juan de Mariana, Hume, Locke o Montesquieu, verdaderos forjadores de una corriente del pensamiento occidental que tiene como objetivo principal la defensa de la libertad individual.
Es magnífico que Héctor Ñaupari sea capaz de aportar a Perú y a la América Latina su excelente formación académica y su capacidad analítica. Estamos urgentemente necesitados de reflexiones como éstas que contribuyan a armar una línea de resistencia intelectual ante el espasmo conquistador del llamado "socialismo del siglo XXI" y sus peculiares teóricos.

Hugo Chávez siente que, además de Venezuela, ya conquistó a Bolivia y a Ecuador para su proyecto imperial. Los próximos objetivos en su mirilla son Colombia y Perú con lo que tendrá bajo su orientación un frente andino de más de cien millones de personas. Es bueno enfrentar ese reto peligroso con Ñaupari en nuestra trinchera. Aporta mucho a la batalla de ideas, como prueba la lectura de este libro, y lo vamos a necesitar en los años venideros.

[1] La Habana, 1943. Escritor, periodista y Vicepresidente de la Internacional Liberal (IL), es uno de los columnistas más influyentes de América Latina. Ha sido profesor de diversas Universidades en América Latina y Estados Unidos. Ha publicado una veintena de libros, traducidos a varios idiomas, entre los que se encuentran Las raíces torcidas de América Latina, Los latinoamericanos y la cultura occidental, La libertad y sus enemigos, y, en coautoría con Álvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo Mendoza, los bestsellers El manual del perfecto idiota latinoamericano, Fabricantes de miseria y El regreso del idiota.

(Portada de nuevo libro del Héctor Ñaupari.)

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