18.6.08


Comparaciones, ideas, poesía

Cuando era adolescente, me preocupaba de una manera algo obsesiva por mis ideas. Creía que era importante que los demás reconocieran su autoría, que respetaran mis ímpetus narcisistas. No había cosa que me ofuscara más que ver a algún poeta esgrimiendo un argumento, un verso, una impresión mía sin citarme. Tonterías. Hoy no me preocupa nada de eso. A donde vaya, vuelco todo lo que pienso, todo lo que siento; sé que de todas maneras lo que valga aflorará, se abrirá paso.

Una de las ideas dominantes en poesía actualmente –pero sus orígenes se remontan bastante lejos- es que los poetas no son comparables, que cada uno es un mundo, un universo aparte, y que todo poeta que se respete impone o trata de imponer una (o varias) poética propia, única en su humildad o grandeza. No es difícil estar de acuerdo con esto si no se está imbuido del autoritarismo marxistoide o del competicionismo ultraliberal.

Tal vez por eso, y por lo indelicado de los términos utilizados, es que me inquietaron unas declaraciones sobre poesía peruana del escritor piurano Miguel Gutiérrez (El mundo sin Xótchil, La violencia del tiempo), vertidas en una entrevista que le hicieran recientemente. Van:

En su libro de ensayos La generación del 50: un mundo dividido (1988) usted ensalza a Jorge Eduardo Eielson, autor de poemas intimistas, por encima de Alejandro Romualdo, recientemente fallecido. Se interpretó que usted estaba en contra de la poesía social. Se dijo que un escritor progresista no debía tener esa posición. ¿Qué opina de estos comentarios?":

Son tonterías. Además, en el libro hay una especie de homenaje a Romualdo, cuando cuento que llegó con una delegación de poetas de Lima -entre ellos Carlos Germán Belli, Francisco Bendezú- y yo asistí al teatro Variedades, de Piura. Me impresionó muchísimo el poema 'Dios material'. Considero que Romualdo es un buen poeta, pero -para mi sensibilidad- Eielson me resulta mejor. Tiene más amplio registro, su aparato retórico es mucho más rico. Además, ha cultivado otros géneros, como la novela. Eso no tiene nada que ver que estoy contra la poesía social, pero si me dieran a escoger entre Vallejo y Eielson, sin duda elegiría a Vallejo.

Si bien el mismo narrador y problemático ensayista más adelante en la entrevista se encarga de confesar –con elogiables honestidad y lucidez- que no tiene sensibilidad para la poesía, no puedo dejar de fijar algunos reparos sobre lo dicho. En primer lugar, Romualdo y Eielson no solo difieren en el “aparato retórico” que usan, que sería lo más superficial finalmente. Difieren sobre todo en objetivos y sensibilidades: terrestres y localizados los del autor de Ni pan ni circo; más globales y existenciales los del creador de Ptyx.

Dejaré como una absurda boutade eso de considerar “mejor” a un poeta porque ha cultivado la novela (bajo ese parámetro Toro Montalvo sería “mejor” que Belli).

Lo que sí me interesa erigir es la infelicidad profunda de toda comparación poética. Lo que sostiene a una comparación en poesía es un falso entendimiento del quehacer poético y de la naturaleza de la poesía, así, en general. Cuando el entendimiento de lo poético está teñido de las exigencias de un programa o de las falsas necesidades y fuerzas que impone el mercado, el poeta se convierte (mejor dicho: al poeta se le entiende como un jinete montado en el caballo del éxito o del fracaso, metido en una carrera que no solo es inexistente para él, sino que la repudia constantemente, aun cuando por razones editoriales no pueda explicitar ese malestar en público.

La poesía, si algo es en estos tiempos ultrapragmáticos, es el espacio del diálogo irrestricto y rizomático, de la interrelación más allá de autorías y personalidades, de la lucha con y contra el lenguaje, de la competencia con la imagen y el silencio. Ese es su sino, su verdad, y no el de ser víctima de comparaciones vulgares. ¿Qué puede poner en competencia a un De Ramos con un Montalbetti, a un Mora con un Verástegui, a un Ildefonso con un Ñaupari, incluso a una Pollarolo con un Ybarra? Solo sus ideas personales, no sus obras.

Las poéticas personales –hoy más que nunca- son irreductibles, y por lo tanto incomparables. Avanzamos, gracias a internet, los blogs y a la democratización de la publicación y de la información, hacia una creación de nuevo orden, cercana al imperativo lautreamontiano*. Las cosas así, ¿vamos a regresionar hacia un entendimiento de la poesía seudomoderno, comparativo y autoritario?


*El conde de Lautreamont dictaminó hace más de siglo y medio que "la poesía debe ser hecha por todos".

(Miguel Gutiérrez. El narrador maltrata tambien en su entrevista a su colega Iván Thays; dice que nunca lo invitó a su fenecido programa Vano Oficio, y trata al autor de El viaje interior de "ese sujeto". Más allá de mis discrepancias con el aún joven narrador, debo deplorar ese maltrato. Lástima que no se pueda linkear la entrevista.)

11 comentarios:

  1. Anónimo19.6.08

    Gutierrez parece ignorar que Alejandro Romualdo también escribió novelas...

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  2. no importa si Romualdo escribió novelas, eso no puede hacer a un poeta más o menos aceptable.

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  3. Anónimo19.6.08

    Esa tonta comparación la hace Gutiérrez justo cuando el poeta había fallecido, qué mal gusto

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  4. Anónimo19.6.08

    me gusta la honestidad con que planteas las cosas. Y no se trata de solo un problema de sensibilidad, Gutiérrez toma partido duramente en un problema que no debería plantearse, como tú bien lo has dicho.

    R. Flores..

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  5. hurtado19.6.08

    no es tampoco tna cierto para mi que eielson tenga más amplio registro, romualdo ha demostrado en sus poemarios menos conocidos que tiene una sensibilidad amplia, además no estoy de acuerdo con lo que dice el entrevistador sobre eielson, poemas intimistas, qué es eso, es una visión pobre pobre de su poesía.

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  6. Anónimo19.6.08

    las comparaciones si son válidas. Miguel Gutiérrez es el más grande escritor actualmente y tiene derecho a decir sus gustos. Las comparaciones son posibles, los poetas no son intocables. Sí es posible comparar en la poesía.

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  7. muy bien. ahora jalo mi silla y me siento a esperar que des aunque sea un argumento a favor del mantra que repites: la comparación en poesía sí es posible. Vamos, tú puedes.

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  8. Miguel20.6.08

    Sr:
    Miguel Gutierrez,espero que pueda complacer un pequeño pedido: que me regale o venda, un libro suyo de "Poderes Secretos" autografiado.
    gracias.

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  9. Anónimo20.6.08

    espera parado huevonazo. ahorita te aclaro las ideas de un lapo.

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  10. Anónimo20.6.08

    el problema es que Alejandro fue siempre bien independiente, mandó a rodar a muchos que se creían genios, por eso murió solo y en su ley, disfruten su poesía

    Insumiso X.


    Si me quitaran totalmente todo

    Si me quitaran totalmente todo
    si, por ejemplo, me quitaran el saludo
    de los pájaros, o los buenos días
    del sol sobre la tierra,
    me quedaría
    aún
    una palabra. Aún me quedaría una palabra
    donde apoyar la voz.
    Si me quitaran las palabras,
    o la lengua,
    hablaría con el corazón
    en la mano,
    o con las manos en el corazón.
    Si me quitaran una pierna
    bailaría en un pie.
    Si me quitaran un ojo
    lloraría en un ojo.
    Si me quitaran un brazo
    me quedaría el otro,
    para saludar a mis hermanos,
    para sembrar los surcos de la tierra,
    para escribir todas las playas del mundo, con tu nombre, amor mío.

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  11. Joselo23.6.08

    No deseo justificar lo de "ese sujeto", dicho por Gutiérrez; pero no olviden que Thays tampoco es equilibrado y moderado a la hora de referirse hacia los intelectuales con los cuales discrepa o discute.

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