25.6.08


La soledad frente a la extraña

Ayer Alonso Cueto publicó en su columna habitual de Perú 21 una reseña muy seductora sobre La extraña, nuevo título recuperado de la equilibrada y poderosa obra del escritor húngaro Sándor Marai. (Ya he dicho algo sobre este escritor antes). Me robo la reseña de Alonso completa:


Acaba de publicarse en español La extraña (Salamandra) que es, sin duda alguna, de las obras más concisas y perfectas de Sandor Márai. Luego del éxito artístico y comercial de otras obras como El último encuentro y La mujer justa, el nombre de Márai se ha difundido en todos los países donde aparecen traducciones suyas. Una suerte curiosa para un escritor que eligió escribir en húngaro (hablaba el alemán perfectamente).

Luego de su exilio de Hungría en los años cuarenta (donde era una figura reconocida), fue completamente olvidado hasta después de su suicidio en 1989, en California.

Solo en los años 90, cuando se difundieron las traducciones inglesas, el nombre de Márai adquirió un público mayoritario. En español, aunque ya había sido traducido, su reconocimiento también ha sido un proceso de los últimos años.

El suicidio de Márai es una consecuencia directa de la muerte de su esposa y de su hijo y de su vejez en un país extraño. De algún modo, toda su obra tiene como tema central la soledad. El largo monólogo que sostiene su protagonista Askenasi con Dios es un ejemplo. A lo largo de las últimas páginas de La extraña, Askenasi interroga a Dios sobre el mal y la falta de respuestas en la vida. Para entonces ha fracasado ya en dos relaciones con dos mujeres y se encuentra al borde de la desesperación. "El diablo está sentado tranquilamente en el infierno sonriendo por lo bajo porque sabe algo sobre ti", le dice a Dios, y luego, "mira, he tenido que subir a este monte para estar a solas contigo y preguntarte".

Askenasi es un solitario porque es un insatisfecho esencial. Su interés ha sido siempre buscar en el amor las respuestas a un anhelo de realización. Ha conocido a muchas mujeres. Piensa que todos los seres humanos solo buscan "un instante", el que se refiere al amor ("vaya palabra", comenta). Desconcertado, confundido por sus fracasos, piensa que tal vez "el cuerpo sepa algo" sobre el misterio de la felicidad. Imagina que la sociedad femenina es una enorme y misteriosa agencia de noticias en la cual, sin palabras inteligibles, sus miembros se avisan y se advierten de los peligros que los acechan.

A diferencia de los hombres, las mujeres están menos solas, y son capaces de organizarse en grupos para resistir a los embates de la soledad. Aislados, incapaces de unirse, suficientes, los hombres están más desamparados.

Una novela de ideas dramatizadas, disueltas en los destinos dramáticos de sus personajes. Una novela de un gran autor.
(Sándor Márai con uno de sus hijos.)

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