19.8.08


Narrativa según Paul Valéry

Impulsado por la lectura, recomendable, de Decir casi lo mismo, de Eco, reciente volumen de ensayos en torno a la traducción literaria, volví a la versión de Cementerio marino que hiciera el gran poeta español Jorge Guillén. En la edición del 2002, de Alianza Editorial, se incluye unas notas del crítico Gustave Cohen, y un prefacio del autor de La joven parca donde se deja leer una frase atribuida, injustamente, a innumerables autores:

Para esos hombres deseosos de inquietud y de perfección, una obra no es nunca una cosa acabada –palabra que para ellos no tiene sentido alguno–, sino abandonada;

Pero lo que más me intrigó es un pasaje donde Valéry discurre sobre la distinción, supuestamente clara, entre poesía y prosa:

El poeta, a mi modo de ver, se conoce por sus ídolos y sus libertades, que no son los de la mayoría. La poesía se distingue de la prosa en que no tiene ni las trabas ni las licencias de ésta. La esencia de la prosa es perecer, es decir, ser “comprendida”, o lo que es igual, ser disuelta, destruida sin remedio, enteramente reemplazada por la imagen o por el impulso que significa según las convenciones del lenguaje. Pues la prosa sobreentiende siempre el universo de la experiencia y de los actos, universo en el cual –o gracias al cual– nuestras percepciones y nuestras acciones o emociones han de acabar correspondiéndose o respondiéndose de un solo modo: uniformemente. (…) Este universo excluye la ambigüedad, la elimina.

Lo que dice el poeta y ensayista francés parece restringirse al periodismo y a la novela realista, que fue la que más o menos predominaba en Francia en los años veinte y treinta (recordemos las grandes novelas–río de Rolland, Martin du Gard y otros). Pero ni siquiera En busca del tiempo perdido se restringe a los reproches esbozados: es un texto que crece y se enriquece, con evidente elan poético y polivalente, a medida que pasan los años.

En cuanto a las “convenciones del lenguaje”, supuestas inevitables compañeras de ruta de la prosa, fueron muy bien aprovechadas desde los 60 por cierta poesía coloquial, y con éxito, en todo Hispanoamérica. Además, continuar haciendo indesligables prosa y experiencia resulta tontamente injusto a la luz de creadores como Julián Ríos, J. M. Merino o Felisberto Hernández (ya no hablemos de Bellatin o Fresán), o inexplicable en géneros como la sci–fi y las novelas de experimentación interior devenidas de Beckett y otros.

En cuanto a lo de lo ambigüedad como rasgo exclusivo de la poesía, pues desde Ulises esto no solo es inexacto sino que hay cuentistas y novelistas (solo pensemos en Cheever, Pynchon, Gaddis) cuya obra íntegra es un homenaje –ambiguo, por lo demás– a la ambigüedad y a las poéticas mallarmeanas y derivados posteriores.

No sé cómo alguien que escribió una novela tan especial como Monsieur Teste –donde ciertamente no sucede casi nada (pero ese casi es todo)– puede mantener una división tan rígida e irreflexiva. Salvo que haya una diferencia de muchos años entre la fecha de redacción del prefacio y la de la redacción de la novela.

Finalmente, lo que más me sorprende es que todavía hoy haya escritores en nuestro país que sigan pensando la narrativa como Valéry pensaba que la prosa era. Esta visión realista y estrecha suscitó en él reproche y velado desdén, a principios del siglo pasado; hoy, siglo veintiuno, para ciertos narradores locales todavía parece ser un ideal no solo estético sino ético.

(Dostoievski. ¿Sigue siendo un modelo válido? ¿De qué? Oleo de Ernesto Sábato.)

4 comentarios:

  1. Anónimo22.8.08

    Acaso Dostoievski es un escritor realista. Su subjetivismo exacerbado lo descarna y desenfoca de lo real. Lo real no es absoluto.

    P.

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  2. Anónimo22.8.08

    Acaso Dostoievski es un escritor realista. Su subjetivismo exacerbado lo descarna y desenfoca de lo real. Lo real no es absoluto.

    P.

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  3. realismo psicológico, dicen los manuales. Pero ese psicologismo fue mimético siempre. Dostoiesvski nunca desconfió, con la ingenuidad que es característica de esta postura, de la posibilidad de "retratar la realidad material y espiritual" en que vivía. Lea, mi querido "P.", El idiota (sin alusiones), Humillados y ofendidos, todos esos caracteres psicológicos son producto de su afán mimético y realista. De dónde saca que su psicologismo
    "desenfoca" lo real. Vaya, lo que hay que escuchar. En sus diarios él dice que sus personajes son sacados de la realidad rusa. Qué más quiere "P."?, una foto de Fedor con una camiseta que diga "yo soy realista"? Ya P.

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  4. Anónimo22.8.08

    de dónde sacan que Dostoyevsky no era realista, solo por que era psicólogo, no pues, como si la piscología de los personajes fuera un rasgo de literatura fantástica. Mas cuidado con los términos.

    José

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