20.9.08


Creación y crítica (1)

Con demasiada frecuencia encuentro en blogs y en diarios una torpe dicotomía desplegada en expresiones u opiniones del tipo “es un creador, no le exijamos cualidades de crítico”, “la crítica y la creación son cosas muy distintas”, o “yo solo escribo, y dejo que los que saben opinen sobre mi trabajo”. Como si la crítica bien entendida no fuera un acto creativo también. Y como si el ejercicio crítico fuera poco menos que vergonzoso junto a la inmaculada práctica creadora.

Me resulta muy curiosa y ridícula esta posición, tomada por algunos como radicalmente “verdadera” a toda costa y en el fondo. Y lo peor de todo es que esconde un prejuicio mucho más difundido que aceptado: que quien hace crítica (sobre todo si en ello destaca) es en realidad un negado para la creación, un falso poeta, pintor o narrador.

Absurdo turgente. Desde siempre los grandes creadores –y muchos pequeños- han cultivado con acierto sumo la crítica y el ensayo. Baste recordar los tratados de Dante Alighieri La vida nueva y De Vulgari Eloquentia. Y qué me dirán de los ensayos y reflexiones, fabulosos, del poeta S. T. Coleridge sobre la poesía; cómo olvidar también, ya en pleno diecinueve, los brillantes ensayos y teorías sobre la literatura de C. Baudelaire o S. Mallarmé (¿de dónde creen que salió el rollo de la página en blanco?).



En el siglo pasado, los libros de crítica de dos creadores, a cual más geniales, E. Pound y T. S. Eliot, son puntos obligados de paso para quien quiera transitar con responsabilidad por la poesía moderna. Pero tal vez esté sesgando. Hablemos de narradores. ¿Alguien ha leído El espejo enterrado de Carlos Fuentes? ¿Los libros de crítica de Coetzee son intrascendentes? Los ensayos de Borges constituyen un tópico, claro, y no hablemos de la teoría del kitsch del narrador Herman Broch, o de los ensayos singularísimos del poeta Lezama Lima en La expresión americana y aquellos sobre Perse, Quevedo y Góngora. ¿Será mucho pedirles que valoren las novelas ensayo de Gaddis, Musil y Szentkuthy?

El panorama local no es menos acogedor para la desactivación total de aquel equívoco. ¿Alguien podrá negar que la inobjetable poesía de M. Adán tiene en De lo barroco en el Perú a un valioso equivalente ensayístico? J. M. Eguren y C. Vallejo escribieron crítica periodística admirable, y uno de nuestros dos más grandes narradores, J. M. Arguedas, desarrolló innovadores estudios de teoría antropológica. El otro, al menos un libro de crítica literaria que trascenderá: Historia de un deicidio.



¿Y no están allí los ensayos y reseñas de E. A. Westphalen, J. Sologuren y P. Guevara? Actualmente hay un poeta notable, José Morales Saravia, que ha publicado en pocos años una serie de libros de ensayo donde desarrolla toda una visión propia del mundo, ¿quién puede negar a la luz de ello la calidad de su poesía reunida en Oceánidas? Miguel Gutiérrez es a mi gusto narrador respetable y un ensayista tendencioso. Pero sus libros de ensayos no niegan su narrativa. Más bien la complementan.

De dónde, pues, sale esta peregrinada de creer que quien tiende a la crítica o al ensayo se pierde para la creación, especialmente para la poética. Ah, tal vez provenga de la observación empírica de que hay muchos críticos de vocación que, cuando invaden el terreno llamado creativo lo hacen con novelas, cuentos o poemarios pesados, faltos de pasión o desangelados, como decía Washington Delgado.


De acuerdo, pero ¿no es un mucho injusto que talentosos paguen por destalentados en este stuff y se perjudique con el prejuicio descrito a quienes creen que no hay limitaciones de género en el mundo de hoy para la creación? Crítica y creación ya solo se oponen en la mente de algunos criticadores anquilosados (en muchos casos marxistoides), y ninguna práctica perversa y hepática de la crítica debe hacernos olvidar que hay muchos otros críticos serios que discuten, recrean y modelan creativamente sus propias convicciones e ideas, y con ello las nuestras.

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Límbicas
*Purita poesía. Por si hay alguien que todavía no se ha indignado con lo del “poeta” Garrido Lecca, aquí el post de Pospost.

(Portada del libro de ensayos de Martín Adán. Portada de la novela histórica del escritor húngaro Miklós Szentkuthy. Poeta Francis Ponge: toda su poesía está transida de un notable impulso crítico. Uno de los ensayos más influyentes en el arte del siglo veinte fue escrito por el magnífico narrador Herman Broch.)

9 comentarios:

  1. Anónimo20.9.08

    bien, Victor. Te olvidas del señor Mirko Lauer, que tiene ensayos claves sobre arte y es un buen poeta.

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  2. Anónimo20.9.08

    Excelente post. Dime, dónde puedo conseguir a ese pata Szentukhy. Saludos.

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  3. Podemos agregar el prólogo de "Hernani" de Víctor Hugo, ¿no?

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  4. Anónimo20.9.08

    que Lauer es "buen poeta", para quién? para sus amigos, porque Lauer tiene un amplio prestigio afuera como crítico de Arte pero de poeta solo acá porque sus libros no trascienden, hasta un poeta joven como Valderrama tiene más links de poesía en Google.

    Cachito

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  5. Anónimo20.9.08

    Ese primer comentarista no sé de qué habla si Lauer es un poeta menor dentro de su generación, la de los sesentas, ahí está con Marco Martos, porque Cisneros y Hinsotroza están en otro lote.

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  6. Claro, querida Terpsicore, muy preciso aporte. Lo de Szentkuthy lo consigues en El Virrey, anónimo, y creo haber visto su libro sobre Casanova en La casa verde.

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  7. Anónimo21.9.08

    Lo que pasa es que la crítica anquilosa a los creadores, sino pregúntenle a ese poeta que le decían la Shirley Temple de la poesía peruana cuando tenía 17 y ahora se quedó como crítico.

    Camilo

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  8. Anónimo21.9.08

    grandes crítico y poetas peruanos hay muchos, Victor, no solo los que has nombrado.

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  9. Anónimo21.9.08

    Un post muy bueno, ya se hacía falta reflexionar sobre la escritura. Chévere

    Carloncho

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