18.9.08


Varia veloz

Escribo al vuelo este post pues estoy a punto de sumergirme en la parte final de mi tercera novela. Respondiendo con reciprocidad digna del Ande, mi cuate el poeta mexicano Víctor Cabrera me envía desde la UNAM la antología Nosotros que nos queremos tanto (Billar de Lucrecia, 2008), que reúne a 14 poetas mexicanos aún jóvenes. En Sao Paulo, yo había encargado para él al poeta Luis Paniagua mi libro, Parabellum, y un ejemplar de Cinco metros de poemas. Cabrera me agregá, en gesto generoso, la poesía completa de Jorge Cuesta, el gran alquimista y poeta de Los Contemporáneos. Volveré sobre ambos libros.

El poeta Rodolfo Ybarra (Vómitos, Ruptura de heje) me envía un correo renovando su amistad, de larga data, conmigo. Realmente hay muy pocos amigos como Rodolfo, que siempre han estado de mi lado, aún en los momentos de crisis, así que mal haría en poner entre paréntesis mi amistad con él solo por algunos desajustes en la administración de su blog (y por las divergencias ideológicas que siempre han existido), que finalmente es suyo y no mío. Solo he dado mi opinión sobre ese punto, algo ruda, pero siempre honesta. Un abrazo para él.

Últimamente he visto en algunos medios y blogs preocupadas indagaciones sobre el paradero del terrorista y narrador Hildebrando Pérez Huarancca. Se ha hecho crónicas, comentarios y lucuburaciones sobre su destino, pero no he visto que nadie se haya preocupado de recordar (nunca será suficiente) qué pasó en Lucanamarca. Les recomiendo, pues, releer los estremecedores testimonios que recoge el Informe Final de la CVR sobre esta repugnante matanza senderista:

... con las manos y los pies amarrados, hasta las trenzas salidas de las señoritas, a quienes los habían cortado con hacha, cuchillo, pico, incluso les habían echado agua caliente...encontraron a los niños quemados sus manitos, caritas, ... a los niños recién nacidos les habían sacado las tripas y pisado sus cabezas hasta que salgan sus sesos..). 14 (Antonio Quincho, testimonio.)



Última aclaración. En reciente comentario, César Gutiérrez, con todo derecho, me pidió que quitara el link a una entrevista suya y en aras del buen llevar de las cosas, accedí. No está demás recordar que antes de la lectura de su libro -y está es la última vez que me referiré a Bombardero- jamás di una opinión, ni parcial ni a favor ni en contra de éste; no aquí, no en otro lugar. Mi opinión sobre su libro, entonces, no es que haya cambiado con la entrevista que le hice; simplemente, recién con la lectura del libro, hace cosa de mes y medio, se formó. Y no cambiará.
Varia final. Leo esta tarde en Utero TV el caso del periodista Américo Zambrano, quien es acosado aparentemente por investigaciones sobre los Sánchez Paredes y el Ejército Peruano. Cuidado.

(Portada de Nosotros que nos queremos tanto. Poeta Rodolfo Ybarra. Lucanamarca.)

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