26.10.08


Cerón y patrias

Hojeo el quinto poemario de la poeta mexicana, muy allegada al Perú, Rocío Cerón. Imperio (Ediciones Monte Carmelo, 2008) traza un recorrido en círculos que se amplían y se reducen sobre sí mismos a medida que la voz poética va visitando los distintos estratos en que se ha dividido el libro. Algunas constantes, como la exploración sobre el lenguaje y sus potencias

“las palabras pesan más que el mundo”;
“algunos destazan/ rompen la palabra para traer de vuelta su sentido”

y las imágenes de disolución, abisales, o de inminencia

“¿quién se deleita en este abismo de sílabas rojas?”;
“ruinas de monumentos / cascos de edificios / patios traseros invadidos de hollín”;
“una ciudad … sumida en el asalto de una líquida modernidad donde todo se figura y nada toma forma”;
“no hay figuras ni formas, hay tierra, piedras, plomo. Oscuridad y voces.”

; no alcanzan para teñir de notas demasiado sombrías un conjunto severo pero profundo, con tan buenos momentos –sobre todo en los poemas donde las patrias del poeta se evidencian: el cuerpo, la tierra, el amado, ese locus imaginario que es nuestra verdadera patria- que es difícil asir un par de coordenadas sin descuidar otras opuestas, complementarias, paralelas.

Libro de extraña ambigüedad, con cargas simbólicas de raíz profundísima y logros expresivos sobrios aunque un tanto formalistas, Imperio se instaura como un oasis de sentido y crítica erigido en torno a preocupaciones graves de estos tiempos: la guerra, la trascendencia, el sentido del existir, el cuerpo y la historia, y esa espera en que se da “la llegada de la raíz, la hora en que florezcan las sílabas y las piedras vuelvan a su lugar entre los muros de las casas. Un yo, un tú, un nuestro, un aquí, un fulgor profundo, una patria. Sea”.

(La poeta, a la izquierda, leyendo sus poemas mientras se hace una performance.)

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