28.10.08

Galarza y su narrador estulto

Las palabras no son las cosas y los narradores no son el autor. Hay que tener bien en cuenta estas perogrulladas si se quiere ser un buen lector y un crítico atento. Pero para ser mejores lectores y críticos hay que darles la vuelta y darse cuenta de que, hay algunas palabras que nos acercan las cosas más que otras (muy útil en poesía) y, a veces, hay narradores que reflejan a su autor.

A todo lo anterior, y a más, me llevó a pensar la lectura de Paseador de perros (ALFAGUARA, 2008), la reciente novela de Sergio Galarza. Antes había leído de él Matacabros, de gran éxito en los noventa, y La soledad de los aviones, volumen de cuentos que me sigue pareciendo el mejor libro de SG.

La estrategia es interesante porque se propone retratar el plurifacético Madrid actual a partir de la historia de un migrante que toma un trabajo muy singular: pasear mascotas para familias pudientes. Dice el autor en su “Posdata” que la novela “se construyó por kilómetros y kilómetros entre las calles y parques en Madrid”, y nos advierte –sintomáticamente- que “la historia pertenece más a la ficción que a la realidad pese a mi intención de convertirme en un cronista-crítico-hiperrealista de una ciudad que nadie se preocupa de contar”.

Lo que hace el narrador, con tono aplacado, a veces falto de nervio, es describir la parábola de su existencia madrileña en un formato fragmentario –inevitable para darle la forma posmo al asunto- que fácilmente pudo haberse ahorrado, pues no es indispensable para la linealidad de los sucesos contados. La novela abunda en observaciones de una transparente medianía (“soy el empleado de un perro”) que no pocas veces desciende a la estulticia, como en la escena del pleito con el compañero de habitación cubano:

Una palabra más y juro que me habría tirado encima de ese negro para matarlo a golpes. ¡Negro de mierda! ¡Cuántas veces he querido decirlo!, ¡Chinos mafioso!, ¡Rumanas putas! ¡Moros terroristas!, ¡Sudacas brutos! ¿Para qué han venido a este país si nunca pisan los museos ni los cines con películas en versión original? (p 62)

Es notable la forma en que el autor ridiculiza a su narrador con este tipo de exabruptos, donde el racismo contenido, el prejuicio reductor y una suerte de ridículo elitismo provinciano saltan como perros de presa sobre el lector. Narrador estulto, lo llamaré. Y lo es más cuando, en un fragmento elocuente, sobreestima la letra de una vieja canción de Martha and the Muffins. Copio la parte que interesa:

De nueve a cinco gasto mi tiempo en el trabajo/ Es un trabajo muy aburrido, soy un empleado/ La única cosa que me ayuda a pasar el tiempo / Es saber que regresaré a Echo Beach algún día. (p 97)

Esta casi obscena simpleza, que sin la música del grupo es casi nada (lo que a veces es peor que nada), hace exclamar al narrador sandio: “Sencillo pero contundente, un puñetazo directo a la mandíbula, sin aspavientos”. ¿Ah sí?

No me queda la más mínima duda, o casi estoy seguro, de que lo que ha hecho Galarza con Paseador de perros es caricaturizar a los miles de inmigrantes cultos latinoamericanos que llegan a la Madre Patria a trabajar en limpieza, pasear perros, cuidar enfermos (o perros enfermos) y, si hay un poquito de suerte, vegetar de dependientes en librerías u otros negocios parecidos. No dudemos tampoco que los odios, desprecios, incomprensiones y esa mona displicencia noventera que ese narrador -explícitamente y entre líneas- evidencia con respecto a su entorno y a quienes lo rodean, debe ser un efecto de la violencia no física, aunque brutal, que la urbe ejerce sobre estos migrantes.

En esta perspectiva debe leerse el libro, por favor, y no como un locus donde, una vez más, las palabras han dicho muchas más cosas de las necesarias (y convenientes).


(Galarza en entrevista para ABC de España. Trabajó algunos años cuidando perros, pero es solo un dato.)

(Portada.)

12 comentarios:

  1. Anónimo28.10.08

    Iván Thays dice que el libro no circula en Lima, de dónde has sacado esa información:


    ""Sergio Galarza en el barrio de Malasaña. Fuente: la república

    En la revista "Donmingo" de ayer, Raúl Mendoza entrevistó a Sergio Galarza, joven narrador peruano que ha editado en Alfaguara su nuevo libro Paseador de perros. No me queda claro si el libro solo circula en Perú o también en España. Pero no sería raro, en todo caso, que llegue a España (ya sea en Alfaguara o en otra editorial) porque las críticas que tuvo el librito de Sergio sobre el paso de los Rolling Stones por Perú, editado por Periférica, tuvo resonancia. Dice Sergio:


    En efecto, nace de un cuento. A partir del relato escribí la novela porque me pareció que la historia crecía, que había personajes que quedaron de lado por la extensión limitada del concurso y porque conseguí la seguridad para escribir una novela que de verdad me interesara. Ya tenía la estructura en mi cabeza: era como la de un disco, en la que cada capítulo es como una canción. Y así se puede leer el libro. (...) lo que empieza en ese libro [La soledad de los aviones] aquí se acentúa. Es una mirada más reflexiva, hay más ideas, y ensayo más que en mis anteriores libros. Eso tiene que ver con el hecho de haber colaborado con revistas tipo Etiqueta Negra. Me ha ayudado a sacar a flote una parte que ya tenía desde antes. Yo era muy aficionado a leer revistas, reportajes, pero no era algo que practicara. El libro tiene más influencia de la música que he escuchado este tiempo, de algunos escritores que escriben con mucha rabia y de reportajes que he leído, por esta suma de datos que aportan a las ideas que desarrollo: la inmigración, lo políticamente correcto, los libros que se escriben, la función educativa de la música dentro de una sociedad, algo fundamental para mí. Creo que la música es algo que define mucho a los grupos sociales.


    Sergio Galarza cuenta que viajó un 21 de octubre del 2005 a España. Eso quiere decir que viajó acompañado por las Oriónidas. Ahora no hay duda: te irá muy bien, Sergio.
    Etiquetas: alfaguara, galarza, NOTICIA, periférica, peru""

    El datero chapetón

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  2. Iván no sabe de lo que habla. El libro lo compré el jueves pasado en Ibero de Larco.

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  3. Anónimo28.10.08

    Galarza se hizo famoso al noquear a otro narrador largamente inferior a él, como escritor y como boxeador. luego supe que había tenido cierto éxito con un libro sobre los rolling. bueno saber ahora de él.

    Carlos

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  4. Anónimo28.10.08

    por qué no pones la portada, está bien paja.

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  5. Anónimo28.10.08

    sí, la tengo en mi móvil, la bajaré más tarde. En cuanto al primer comentario, tiene razón "Perleche" cuando me reclama en un comentario que no publicaré porque ese tipo está vetado acá, que Thays no dice lo que dice. Cierto.

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  6. sí, la tengo en mi móvil, la bajaré más tarde. En cuanto al primer comentario, tiene razón "Perleche" cuando me reclama en un comentario que no publicaré porque ese tipo está vetado acá, que Thays no dice lo que dice. Cierto.

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  7. Anónimo28.10.08

    no estoy de acuerdo contigo. El narrador Galarza no es un tonto, es un punk que quiere contar al mundo su malestar con el sistema. Eso es tan claro que lo que hace usted parece tendencioso.

    Richi

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  8. Anónimo28.10.08

    LA ENTREVISTA A GALARZA

    -¿Le ha mordido un perro alguna vez?
    -Hasta ahora no me mordió ninguno de los que paseo. Sólo he tenido un accidente, un brazo se me quedó atrapado en una valla metálica porque el perro tiró de la correa y yo andaba despistado. El único perro que me mordió fue el primero que hubo en mi casa, yo era pequeño y como el perro vivió dieciocho años, le agarré miedo a los perros en todo ese tiempo hasta que me compré el mío.

    -¿Le gustaron las historias de «Amores perros»?
    -Sí, sobre todo aquella en la cual el perro tiene mayor presencia, salvaje y tierna, como son los animales y la gente.

    -¿Es verdad que son los mejores amigos del hombre?
    -A veces es el único de verdad.

    -¿Se lo pregunto por ese trabajo suyo tan particular de pasear perros?
    -Hay días en los que todo era una incertidumbre y los perros estaban ahí para animarme. Cualquier tontería suya me hacía reír, además siempre me escuchaban con atención.

    -¿Es ése un buen empleo para un escritor?
    -Para mí ha sido el mejor. He estado en lugares que mis amigos nunca han pisado, conozco gente que me cuenta la historia de sus barrios, discuto de política con los ancianos, tengo fichada ya a una banda de niños ladrones, huelo dónde está el peligro, soy un espectador privilegiado del gran cambio demográfico. Y cuando la gente me ve con un perro piensa que soy un plano callejero. Si fuera un escritor de biblioteca lo pasaría fatal porque a mí siempre me ha gustado la calle.

    -¿Qué otros empleos ha tenido?
    -Pocos, limpiador de piscinas y dependiente del Deli en un supermercado en Ketchum, Idaho, el pueblo donde está enterrado Hemingway, dato que nadie de allí sabía. Enseñé en una universidad, fui redactor de noticias en un canal de televisión y editaba la sección cultural en una revista.

    -En cualquier caso, prefiere a los perros antes que a los críticos, ¿verdad?
    -Los críticos de verdad no son pitbulls ni perros falderos.

    -Se lo preguntaba porque es de los pocos escritores que han abofeteado un crítico en público, una costumbre que, al menos en España, se perdió en el primer tercio del siglo pasado, salvo por un par de excepciones.
    -Había que poner las cosas en su sitio, pero no volvería a hacerlo.

    -Como licenciado en Derecho, sabrá que aquello no estuvo bien.
    -Me sirvió para darme cuenta de que había olvidado todo lo aprendido en siete años de estudios. Tuve que llamar a un amigo abogado para que me explicara cuál era el grado de mi falta, si correspondía al fuero civil o penal.

    -Aquel arrebato suyo no le habrá traído nada bueno.
    -Me trajo un buen susto e insultos anónimos.

    -¿Alguno de los Stones se ha interesado por su libro?
    -No que yo sepa.

    -En su libro habla de la coincidencia de Mick Jagger con Miguel Bosé. ¿Cree que hicieron amistad?
    -Quién sabe, los dos tienen buen movimiento de caderas.

    -También cuenta cómo mientras enterraban a Brian Jones, Keith Richards disfrutaba con la que había sido la novia de su compañero recién fallecido.
    -Está claro que la amistad entre los Stones estaba en último plano. ¿Cuántas bandas son grupos de amigos en realidad?

    -Ignoraba que la selva peruana era tan cosmopolita como para haber celebrado concursos de dobles de Mick Jagger.
    -El concurso lo realizó una radioemisora de Lima, me parece, y el premio fue aquel disco con el que posa el ganador, quien una vez se apareció en la oficina de Cucho (Cucho Peñaloza, coautor de Los Rolling Stones en Perú) para decirle que estaba vivo y que le agradecía ese instante de fama entre sus amigos.

    -Un amigo mío peruano dice que en su país todo es susceptible de empeorar aún más. ¿Lo comparte?
    -El Perú es un país que siempre está yéndose a la mierda, pero nunca termina de irse por completo. Esa capacidad de resistencia es increíble, y si tuviéramos la misma capacidad para rebelarnos contra las injusticias, es decir, si hubiera conciencia social, los políticos no manipularían al pueblo así de fácil. El gran problema es la falta de una buena educación, por eso ningún presidente invierte en la educación. Que construyan colegios y regalen computadoras son actos populistas, inútiles para los escolares que llegan a clase sin desayunar mientras los profesores no saben ni sumar, los mismos que se opusieron a que se instale la meritocracia en su sector. Hay excepciones entre los profesores, pero sólo excepciones.

    -¿Por qué se vino de Perú?
    -Siempre he querido viajar y ya era tiempo de conocer Europa, además buscaba un lugar para continuar mi carrera literaria.

    -¿Cree que los sesenta fue mejor época que ésta?
    -Así parece. Me gustaría saber cuál era la peor música que se escuchaba en esa época.

    -¿Está seguro de que el infierno es un buen lugar?
    -Si sales de allí, esa experiencia nadie te la quita.

    -¿Los teólogos diagnosticaron la inexistencia del infierno porque no escucharon «Simpatía por el diablo»?
    -Yo sólo sabía que Benedicto había eliminado el limbo. Blanco o negro, el mundo es así ahora, radical.

    -Aunque sea escritor, ¿para usted hay cosas más importantes que la literatura?
    -Sí, el fútbol está por encima de todo para mí. Cuando entro en una cancha, ya no soy yo sino el jugador que siempre quise ser, empiezo a alentar a mis compañeros, a gritar como el más ultra, me desconozco. Si pierdo, me cuesta más levantarme el lunes. Si gano el partido, pienso en cada jugada en la que intervine. Admito que la última temporada me costó más levantarme los lunes. Será porque mi equipo, el Celta de Pinos, siempre juega con diez jugadores, será porque yo soy del Atlético de Madrid, será porque soy peruano. Pero eso sí, siempre me levanto esperando esa nueva oportunidad el fin de semana.

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  9. Anónimo29.10.08

    NO ESTAMOS EN EL MUNDIAL CARAJO!
    EL FUTBOL PERUANO DEBE MORIR.

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  10. Anónimo29.10.08

    este escritor es medio raro. odia a los negros pero él mismo tiene rasgos de esa raza, entonces, se odia a sí mismo o no comprendo nada.

    Busardo

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  11. Anónimo2.11.08

    Ha publicado en Alfaguara de Perú. No Alfaguara internacional. Por otro lado la entrevista es en el ABC de la ciudad de Sevilla, osea es de tiraje local. No es la edición nacional de ABC. En pocas palabras esa entrevista solo salió en la ciudad de Sevilla. Algo asi como si el diario El Comercio tuviera una edición local solo para la ciudad de Chiclayo.

    Las cosas hay que decirlas con exactitud.

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  12. Anónimo2.11.08

    Ha publicado en Alfaguara de Perú. No Alfaguara internacional. Por otro lado la entrevista es en el ABC de la ciudad de Sevilla, osea es de tiraje local. No es la edición nacional de ABC. En pocas palabras esa entrevista solo salió en la ciudad de Sevilla. Algo asi como si el diario El Comercio tuviera una edición local solo para la ciudad de Chiclayo.

    Las cosas hay que decirlas con exactitud.

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