18.10.08


Inédito de José Kozer

Hoy por la mañana me envía muy amablemente el poeta cubano un poema suscitado a partir de la lectura de la Tentación del fracaso. Lo comparto.


COPIADO DE UN APUNTE DE LOS DIARIOS DE JULIO RAMÓN RIBEYRO

De adobe (Ribeyro) de ladrillo visto techo a dos aguas de
pizarra (yo). Acantilados, una
playa (Ribeyro) a mitad de
camino subiendo la cuesta del
Yoshino (yo). Las paredes
enjalbegadas (concuerdo) piso
de piedra o ladrillo (jamás): un
suelo de rojas baldosas con tacos
blancos centrados con un detalle
marino azul de Prusia, ancla, nao
capitana, batel: olambrillas con
nereida ondina el tritón de los
barrocos la navegación en los
ojos de los briagos. Vida retirada
consagrada a (véase La tentación
del fracaso, Seix Barral, p.470)
sacrifico la natación por las
caminatas, garrote de ocote, mis
piernas dos pilares de granito
donde crece la flor silvestre de
montaña, el helecho, una aurora
de graznidos. El río, ni que
decirse tiene, ahí: trucha; salmón,
el botín entre tres (oso, ave
carroñera y el pescador de
casquete, túnica azafrán, pies
calzados con gruesas medias
blancas, zuecos de madera
blanda): en invierno, pelliza
de ante con catorce bolsillos
interiores para los libros de
plegarias, las garrafas diminutas
de saké, el refrigerio del día en
un pañuelo de hierbas, cuaderno
de apuntes, juego de bolígrafos,
anzuelos, moscas, medias blancas
de repuesto (dos pares): un centro
resbaladizo de empobrecidas
ideas que me permitan cada vez
más no pensar: remontarme y
no pensar. Ribeyro, en bicicleta:
tres venias de la cintura abajo
(namasté) que no intercambiemos
palabras no significa nada, la
fantasmagoría del habla no nos
atañe (ya). Siempre fue de carácter
callado, y yo (lección aprendida)
he alcanzado el espesor de los dos
silencios, me acerco poco a poco
al más interior. Se abrirá el sello,
y el silencio (mental) me acompañará
todo el tiempo (casi) hasta el final
(total). Pocos muebles: colombina,
sillón de bambú, mesa de pino blando,
silla, alacena, dos libreros, un rimero
de sutras, Balzac (completo) Galdós
(Episodios nacionales) Pound, Martín
Adán, Lope, Byron, Quevedo (en
homenaje a Ribeyro no a Quevedo)
el Julián del Casal de Lezama, los
viejos Estudios de la Naturaleza de
cuando muchacho, ni un ápice de
historia ni de (alivio) ciencias puras.
Descalzo, sin afeitarse, la corbata
para amarrar los bultos de ropa sucia,
a media hora en bicicleta del pueblo
más cercano (Ribeyro) una hora a
pata (yo): tendré qué remedio que
aprender japonés. Ribeyro, tras un
masaje a fondo encontrar entre el
montón de tablillas votivas (pecios)
a la orilla de una playa peruana, tras
su rostro de llama (a la pira a la pira)
su nombre tibetano.

(El poeta.)

1 comentario:

  1. Anónimo18.10.08

    que buen poema. víctor este nivel debes mantenerlo en poesía. felicitaciones por el blog.

    patricio
    Chile

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